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Adiós al rinoceronte Tam

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito del Día Internacional del Medio Ambiente, es pertinente mencionar la información de Rocío Valencia del 28 de mayo en Informe Fracto, en la que da cuenta de la muerte del último rinoceronte macho de Sumatra en Malasia, que tenía 30 años y se llamaba Tam, lo que nos lleva a sopesar el menosprecio con el que los seres humanos nos relacionamos con el resto de la vida en el planeta.

Pocas semanas antes, Cathy Canto nos informó de que la última tortuga gigante de caparazón blando del Yangtzé corrió la misma suerte en China a los 90 años. Y así, día tras día nos enteramos de la desaparición de un único ejemplar en el mundo.

Casi todos hemos visto imágenes de un oso polar atrapado en una isleta de un par de metros de diámetro, que se ha desprendido de los glaciares  de los que se aleja impulsado por la corriente. Tal vez podrá regresar a nado, no lo sabemos. Pero es un hecho que su hogar “las nieves eternas”  se derriten y el poderoso animal que en otro tiempo ocupaba la parte más alta de la cadena alimenticia en aquellos fríos lugares, se ve indefenso y perdido.

Los vídeos de aves marinas con las plumas totalmente cubiertas de aceite; de ballenas varadas en las playas; de una tortuga gritando de dolor porque un popote de plástico le taladró la nariz; de formidables elefantes a los que se cazó para amputarles los colmillos; de rinocerontes abatidos por el arma de un cazador que presume su presa, en una actitud inexplicable; de grupos de cadáveres de orangutanes porque se les ha arrebatado el lugar en que vivían; de aves atrapadas entre cables. Los ejemplos podrían seguir hasta el hartazgo.

Si las imágenes individuales de seres vivos aniquilados por el “más racional de los habitantes de la tierra” son impresionantes, los datos globales que proporcionó la Organización de las Naciones Unidas el 6 de mayo reciente, se acercan a las profecías apocalípticas. Dicho de la manera más coloquial posible nos estamos cargando un planeta tan rico, tan lleno de belleza, tan diverso, colorido y, hasta hace poco, tan vivo.

La lista de las especies desaparecidas o en peligro de extinción es enorme. En los últimos 50 años, la población de animales denominados salvajes se ha reducido en un 60 por ciento y  hay un millón de especies animales y vegetales en peligro de extinción.

La ONU expuso que el total de la vida en la tierra ha descendido un 20 por ciento, a un ritmo “sin precedentes en la historia de la humanidad”, cuyas acciones amenazan con la extinción global de más especies.

Las malas noticias continuaron con la advertencia de que si no se protegen, de aquí en adelante, los hábitats naturales que todavía existen, podríamos atestiguar la desaparición del 40 por ciento de las especies anfibias, un tercio de los mamíferos marinos y un tercio de los corales que forman los arrecifes. Más de 500 mil especies terrestres carecen de un lugar adecuado que asegure su supervivencia a largo plazo. 

El 60 por ciento de las especies de primates están en la lista de amenazados. La población de orangutanes de Borneo ha mermado a la mitad en los últimos 16 años, a razón de más de dos mil por año, debido a la caza y la reducción de su hábitat, mientras que quedan menos de 800 gorilas de la montaña, por mencionar sólo a los de mayor tamaño.

De acuerdo con fuentes de grupos ambientalistas, la población de leones en África ha disminuido en 65 por ciento y en 75 por ciento la de los insectos voladores de Europa. Hoy existe un tercio menos de elefantes africanos que hace 7 años.

Somos nosotros, los seres humanos los responsables de esta tragedia ecológica. El cambio de uso del suelo con fines de agricultura – especialmente de productos altamente rentables, como el aceite de palma, la minería, la ganadería- la urbanización, los procesos industriales, la modificación de los cauces naturales de los ríos, la deforestación, la utilización descomunal de combustibles fósiles, la contaminación producida por cantidades inimaginables de plásticos vertidos a los océanos son obra nuestra.

México, por supuesto, no se queda atrás en lo que a destrucción de la biodiversidad se refiere. Las causas no difieren mucho de las mencionadas en el párrafo anterior, solamente hay que agregar la destrucción de selvas y bosques para plantar aguacates, producto al que se ha dado en llamar “el oro verde”, del cual se exportan 710 mil toneladas anuales a Estados Unidos.

Nuestro país se encuentra entre los primeros del mundo en cuanto a número de especies: 64 mil 878 desde plantas hasta mamíferos de acuerdo con datos de Semarnat. Más de 900 especies de vertebrados son endémicas, es decir, solamente viven aquí.

 Entre las especies en peligro de extinción en México se encuentran el jaguar tan emblemático entre las culturas originarias, del cual quedan unos 15 mil ejemplares libres, el lobo gris mexicano con apenas 300 ejemplares libres. Del águila real, símbolo nacional que aparece en el escudo, sobreviven alrededor de 150 parejas. Solamente quedan 30 vaquitas marinas y el ajolote pasó de 6 mil a 33 por kilómetro cuadrado en el lago de Xochimilco.

A la lista se suman el guacamayo rojo, el loro cabeza amarilla (el que mejor imita las voces y por eso lo venden como mascota), el perrito de la pradera mexicano, el ocelote, el oso negro, el manatí de las Antillas, el teporingo, el tapir centroamericano y la tortuga caguama, entre otros muchos.

Es por eso que hoy me despido con tristeza de Tam el último de los rinocerontes de Sumatra en Malasya.

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El desapego inevitable

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de los límites artificiales que los seres humanos hemos creado para separarnos y que han provocado una situación crítica en México en los últimos meses, no puedo evitar formularme una serie de preguntas.

De acuerdo con datos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, aproximadamente 68 millones de personas en el mundo son desplazadas a la fuerza. Poco más de 200 millones emigran voluntariamente, lo que constituye una realidad distinta y cuyas implicaciones económicas, emocionales, familiares y sociales resultan, incluso opuestas.

¿Qué puede llevar a 68 millones de personas a desprenderse de lo que les da identidad, de sus raíces, de su tierra, de su casa, de sus afectos, de sus costumbres, de su idioma, de sus amigos,  de su familia y hasta de sus hijos?  ¿A levantarse un día y saber que el amanecer jamás los volverá a encontrar en ese sitio y lo único que tienen por delante es la incertidumbre?

La Declaración de Nueva York para Refugiados y Migrantes de 2016 señala que la humanidad ha estado en movimiento desde los tiempos más antiguos y hay quien se desplaza buscando mejores condiciones de vida. “Otros lo hacen para escapar de los conflictos armados, de la pobreza, la inseguridad alimentaria, el terrorismo o las violaciones a los derechos humanos”

Pareciera que entre la pobreza extrema, los gobiernos represores y la delincuencia, los han despojado de todo cuanto se le puede quitar a una persona y sin embargo, aun en esas condiciones, debe haber algo de lo que les duela desprenderse. ¿Qué te resistes a dejar?, ¿Las personas a quienes amas o con quienes tienes una historia en común,  la familia,  los padres,  los hijos,  los amigos? ¿A los campesinos les afecta más dejar su tierra, a los artesanos sus materiales y sus herramientas? ¿A los niños sus amigos,  su mascota, algún pollito que vieron nacer, el becerro al que bautizaron y será  lo último que venderán antes de partir o fue lo último que perdieron?

¿Cómo se despiden? ¿Recorren su pequeña casa (debe ser pequeña porque este tipo de mudanza inapelable es siempre para los pobres) y le dicen adiós en silencio, reviviendo cada uno de los momentos que vivieron bajo ese techo? ¿O soy muy inocente pensando que les queda casa, tierra, herramientas, un becerro o un pollito, cuando ya  les han arrebatado todo?

¿De dónde se saca fuerza para  a dar ese primer paso hacia un viaje del que saben que no regresarán porque literalmente corren por su vida y cualquier  análisis, cualquier ejercicio de reflexión sería un lujo impensable?

Entre los migrantes forzados se incluyen 25 millones de refugiados, 3 millones de solicitantes de asilo y más de 40 millones de desplazados internos, de acuerdo con la Declaración de Nueva York para Refugiados y Migrantes del 15 de septiembre de 2016.

¿Ser desplazado interno, es decir, cambiar de ubicación en el mismo país es menos doloroso porque no eres un “ilegal” o duele todavía más porque estando  tan cerca del sitio que los  expulsó no pueden acercarse porque prevalece aquello que los ahuyentó: el crimen organizado, la amenaza de un cacique, la imposibilidad de alimentar a la familia?

Hoy, la migración es además un enorme negocio. Las personas que huyen son mercancía para los grupos criminales. En el caso de los centroamericanos que pretenden cruzar por México para llegar a Estados Unidos, representan un mercado de 6 mil millones de dólares al año, a razón de entre 3 mil 500 y 7 mil dólares por persona, informó el canciller Marcelo Ebrard, es decir, entre 68 mil y 136 mil pesos.

Y no puedo dejar de preguntarme ¿cómo consiguen esas cantidades quienes todo lo han perdido? ¿Una familia de 4 integrantes qué hace? ¿Es ese el motivo de que viajen tantos niños solos en las caravanas, ya que ante la limitación de recursos, los padres se sacrifican para que los hijos tengan una oportunidad? ¿Y si el dinero alcanza apenas para un miembro de la familia por quién se deciden, por el más joven, por el que tiene más posibilidades de sobrevivir, por la madre, por el padre?

 El documento de  Naciones Unidas precisa que el 48 por ciento de los migrantes fueron mujeres y el número de niños ascendió a 36 millones en 2017.

La cantidad que debe pagarse y la necesidad de negociar con un traficante al que se le confía la vida propia o la de algún familiar, supone un tiempo de espera entre el momento en que se toma la determinación de huir y aquel en el que se da ese primer paso de una caminata que debe parecer interminable, tanto por la enorme distancia, en algunos casos, como por las condiciones en la que se realiza el viaje.

Entre Honduras y Estados Unidos hay una distancia de 2604 kilómetros. Entre Siria y Alemania 3719 km. Por citar solamente un par de rutas de caravanas de migrantes en dos naciones que expulsan a sus hijos.

En su Declaración para Refugiados y Migrantes, los países miembros de las Naciones Unidas se comprometen a velar por el respeto de los derechos humanos de los migrantes, proporcionar las condiciones dignas en su trayecto, apoyar a los países de acogida o de paso, especialmente cuando se trata de naciones en desarrollo, a buscar el mejoramiento de los lugares de origen para que cese el éxodo.

¿Hasta el momento, se ha escuchado la voz de la ONU pronunciarse a favor de México como país de paso que, además, enfrenta el acoso del presidente de Estados Unidos? Si lo ha hecho debe haber sido en un volumen muy bajo, casi imperceptible, porque no nos hemos enterado.

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El color como idioma

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de la exposición de la pintora Mariana Tirado Martin, en la Galería V&S de la Ciudad de México, que incluye acuarelas y acrílicos de pequeño formato y será inaugurada el próximo sábado, les comparto algunas reflexiones acerca de su trabajo.

A partir del color, Mariana Tirado Martin ha concebido un idioma, mediante el cual se expresa y establece su posición ante la vida, en el mundo y frente a los demás.

Atardecer

El rojo, el verde, el morado, el ocre, el bermellón, el malva, son  las palabras con las que manifiesta no sólo sentimientos  y emociones, sino anhelos, sueños, esperanzas, dudas, incertidumbres, desconciertos, certezas y decisiones.

De esta forma, cuando ha titulado algunas de sus obras como “El Cielo”, ya sea verde, café o rojo, no se refiere solamente a la parte de la atmósfera sobre nuestras cabezas, con sus nubes, sus estrellas, su sol y su luna, sino, fundamentalmente a una suerte de utopía, al  paraíso que se abre frente a ella en ese espacio de tela o papel  en blanco en el que todo es posible; en el que basta el movimiento de la mano para construir un universo que, a diferencia del cotidiano, le es accesible.

Con cada pincelada parece reclamar su sitio en el mundo. Cada trazo es una declaratoria, su derecho a ser, a estar, a participar, pero, sobre todo, a crear, a expresar y manifestarse.

Atisbo

Con el idioma que ha creado a partir de su vínculo con los colores, que constituyen  sus palabras; de la manera en que los hace convivir en el lienzo, como si fueran enunciados y la relación – emocional y analítica – que establece con cada obra durante el proceso y una vez terminada, realiza, indudablemente,  un acto poético.

Sombras

Y cada uno de esos elementos parece alzar la voz, desde el rectángulo que lo contiene para gritar “Esta soy yo”.

La Galería V&S se encuentra en el Eje 4 Sur, Xola 1662 col Narvarte, alcaldía Benito Juárez  y el trabajo de Mariana Tirado se exhibirá durante un mes.

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El encuentro más cercano con La Belleza

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de las múltiples formas en que la tecnología puede enriquecer nuestra vida, la semana pasada tuve el privilegio de ver algunas de las más grandes obras del Renacimiento sin tener que viajar a Italia.

Se trata de la exposición Opera Omnia que se presenta en el Centro Nacional de las Artes, donde estará hasta el 16 de junio, y reúne 60 obras de los maestros del Renacimiento Italiano: Giotto de Bondone, Piero della Francesca y Sandro Boticelli, en reproducciones digitales de tan alta calidad que permite ver hasta el desgaste  que el tiempo ha causado a las piezas.

Incluye pinturas tan emblemáticas como La Primavera y el Nacimiento de Venus, de Boticelli; Cristo Juez y El Infierno de Giotto, ambos basados en el texto de la Divina Comedia de Dante Alhigieri; están también La Virgen del Parto, donde se presenta a María embarazada y el Retrato de los Duques de Urbino de Piero della Francesca.

Las reproducciones son exactas a los originales que por su valor artístico, histórico, cutural y económico no pueden moverse de las capillas, las galerías o los museos donde se resguardan desde hace siglos, según explica el historiador del arte y curador de la exposición Antonio Paolucci.

Como se respetan las medidas, podemos disfrutar del temple sobre lienzo de 1.72 por 2.78  del Nacimiento de Venus, como la concibió el talento de Boticelli,  con  la libertad recuperada en el Renacimiento de mostrar  el cuerpo de la diosa del amor desnuda en todo el esplendor de la belleza del cuerpo humano, a la manera clásica, de pie sobre una concha, impulsada por el soplido de Céfiro y Aura, figuras alegóricas de los vientos primaverales.

Esta obra se encuentra desde 1815 en la Galería de los Uffizi, en Florencia, donde comparte protagonismo con La Primavera creada bajo los auspicios de Pierfrancesco de Medici, primo de Lorenzo el Magnífico, donde en una superficie de 2.03 por 3.14 conviven personajes míticos como la misma Venus, las Tres Gracias, Cupido, Mercurio, Céfiro y la diosa Flora.

Un atractivo adicional de Opera Omnia es que, a diferencia de los originales resguardados en Florencia, estas reproducciones pueden observarse a medio metro, lo que permite percibir hasta el más delicado de los trazos, hasta la más sutil de las pinceladas, casi se puede sentir en el tacto la textura de los transparentes velos. Esa vista detallada no es posible con el auténtico, dada la distancia que se debe guardar y el poco tiempo de que se dispone por la cantidad de visitantes.

El día que asistí a la exposición, un miércoles por la mañana, pude permanecer frente a las obras todo lo que quise, disfrutando de cada centímetro, de cada pétalo, de la posición de las manos de Las Gracias, Alegría, Hechizo y Belleza, del encuentro de las miradas de Cloris la ninfa, antes de convertirse en la Diosa Flora, y Céfiro, Dios del Viento, que posa la mano sobre su cuerpo, apenas cubierto por una finísima gasa.

Además del valor artístico de la obra de Boticelli, en su trabajo cunden las referencias a situaciones y personajes del Quatrocento, como se denomina su época (1446- 1510), en la que vivieron los Medici, que incluso son personajes en La Adoración de los Magos, donde aparecen Cosme, Pedro, Lorenzo y Juliano Medici y el propio pintor autoretratado, de pie, vestido con un manto amarillo.

Contemporáneo de los Borgia y seguidor del dominico Girolamo Savoranola, quien fue quemado en la hoguera como resultado de su abierta oposición al Papa Alejandro VI, Boticelli fija su postura frente al tema de la justicia en La Calumnia de Apeles, donde presenta a un Rey Midas con orejas de burro, aconsejado por las alegorías de la Sospecha y la Ignorancia, mientras la Calumnia va armada con una antorcha con la  que pretende incendiar al mundo y con la otra arrastra por el cabello al pintor clásico Apeles; al fondo y desnuda La Verdad.

 Ocupé ya todo el espacio de que dispongo ¿y Giotto con su gran aportación a la perspectiva y Della Francesca con su manejo geométrico de la pintura que retrata la civilización renacentista? Imposible abarcarlo todo.

Opera Omnia se ha presentado en 40 países y un millón y medio de personas la han disfrutado. Podría decirse que una reproducción digital carece del “alma” del autor, de la parte de sí que dejó en cada trazo, pero, para la mayoría de los seres humanos que nunca tendrá acceso a los originales, es la relación más cercana posible con La Belleza, así, con mayúscula.

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