Conecta con nosotros

Arte y ciencia

Johnson & Johnson inicia última fase de ensayos clínicos de su vacuna contra el Covid-19

Avatar

Publicado

en

Getty Images

Johnson & Johnson probará en 60 mil voluntarios la eficacia de su vacuna de una sola dosis contra el Covid-19.

En momentos en que la cifra de contagios en el mundo alcanza más de 30 millones, Johnson & Johnson se convirtió este miércoles en el cuarto grupo farmacéutico en comenzar la fase 3 de ensayos clínicos de su vacuna experimental contra el Covid-19 en Estados Unidos.

Es la etapa final de un enorme estudio con el que Johnson & Johnson busca demostrar si una vacuna de una sola dosis puede proteger contra el virus.

El de Johnson & Johnson será uno de los mayores estudios de vacunas del mundo contra el nuevo coronavirus hasta ahora, ya que probará su vacuna de una sola dosis en 60 mil voluntarios en Estados UnidosMéxicoArgentinaBrasilChileColombia, Perú y Sudáfrica.

Si logra obtener resultados positivos, la empresa espera poder presentar una solicitud de autorización de emergencia ante la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos (FDA) “a principios de 2021”, según un comunicado.

Como en su momento se dio a conocer en Informe Fracto, la empresa de biotecnología Moderna fue la primera en Estados Unidos en iniciar la fase 3 de los ensayos clínicos de su vacuna experimental contra la enfermedad de Covid-19. Le siguieron Pfizer y su socio BioNTech, y luego llegó AstraZeneca.

También te puede interesar: Farmacéutica Moderna inicia fase 3 de su vacuna contra Covid-19

Entre tanto, las pruebas de la vacuna experimental de AstraZeneca siguen en pausa en Estados Unidos mientras las autoridades examinan cuestiones de seguridad, aun cuando en otros países los ensayos con esta vacuna ya se reanudaron.

Por su parte, Anthony Fauci, director del Instituto Americano de Enfermedades Infecciosas, aseguró en un comunicado que es un hecho “sin precedentes” que cuatro vacunas experimentales estén en una fase tan avanzada sólo ocho meses después de haberse identificado el nuevo coronavirus.

“Es probable que se necesiten varias formas de vacunación para satisfacer las necesidades globales”, advirtió Fauci.

Johnson & Johnson, que dio a conocer su compromiso de distribuir la vacuna sin obtener beneficios, remarcóque continuará aumentando su capacidad de producción para poder entregar 1,000 millones de dosis de la vacuna al año.

Cine

Aunque se vista de seda, inmigrante se queda

Penélope Orozco Ortega

Publicado

en

Nueva York de madrugada. Los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) tocan a las puertas de un apartamento en un barrio de la ciudad, dicen que están haciendo una investigación y piden entrar. Sin mayores detalles comienza una serie de atropellos a indocumentados llegados de la Ciudad de  México. Es 2017 y el nuevo presidente de EE UU, Donald Trump, acaba de firmar una orden ejecutiva para endurecer la política migratoria del país. Las detenciones quedan grabadas por las cámaras de Christina Clusiau y Shaul Schwarz para lo que se ha convertido, tres años más tarde, en el show del año.

La administración del mandatario movió cielo y tierra con tal de evitarlo, pero todo cooperó para que este 3 de agosto Netflix estrenara Immigration Nation (Nación de Inmigrantes) lo que no pocos consideran un bombazo a poco tiempo de las elecciones presidenciales. La serie documental recoge seis capítulos donde muestra la cara de la tan discutida problemática de inmigración.

La crisis migratoria mundial ha tenido en Estados Unidos a un férreo opositor. Desde que Donald Trump asumió la presidencia de ese territorio, ha aplicado “tolerancia cero” para quienes viven indocumentados. Ha dado la orden de deportar a todos aquellos cuyos papeles no estén en regla.

Desde proponer disparar a las piernas de quienes lleguen de México, hasta patrocinar un proyecto para que en el muro que divide a ese país de EE.UU. haya un foso de agua con caimanes, llegan las inhumanas y descabelladas ideas del gobernante. Ni siquiera la pandemia del covid-19 ha impedido las malsanas y silenciosas tácticas para expulsar a más de 128.765 mexicanos durante su mandato.

Dos caras de una compleja realidad

En cada emisión de esta serie, las terribles situaciones a las que son expuestos los indocumentados y sus familias, son contrapuestas con entrevistas a funcionarios como su vocero Brian Cox, quienes justifican de diversas maneras su conflictiva labor.

Dos caras de una realidad que bajo los mandatos de Trump ha multiplicado sus cifras. Si en 2003, cuando fue creado, el ICE contaba con ocho unidades, hoy suma 129; de la misma forma son más de 50,000 las personas que a diario ahora vigila en sus centros de detención. Una realidad que no lograron censurar en Nación de Inmigrantes y que no dejará indiferente a nadie.

Cruda y contundente, la serie le pone nombre, apellido y, sobre todo humanidad a muchas de las historias sobre padres separados de sus hijos, a los relatos de esos hijos obligados a vivir con el miedo constante de ser deportados y a esos corajudos que intentan “cruzar el muro”. En algunos casos también viaja al país de origen de algunos de los inmigrantes para aportar el contexto de sus decisiones, que suelen faltar cuando se cuentan sus experiencias. Y, sobre todo, expone un entramado burocrático tan despiadado como efectivo para quienes lo llevan adelante.

Uno de los puntos más interesantes de la serie es el foco en muchos de esos oficiales que, convencidos de la necesidad de cumplir las órdenes del gobierno, también llegan a discernir, son nada más que peones en el juego de las disputas políticas y partidarias. Que muchos de ellos provengan además de familias de inmigrados, en su gran mayoría  mexicanos, le agrega un nuevo matiz a todo el entramado que la serie documental despliega. Sin embargo, no se detiene a hacer concesiones ni pierde de vista las violaciones a los derechos humanos que atraviesan cada uno de los episodios.

De hecho, en uno de los capítulos primeros, un investigador de Arizona, en un raro momento de autoconciencia captado por las cámaras, explica que para hacer bien su trabajo debe dejar de lado sus sentimientos personales sobre los inmigrantes. “Que probablemente haya sido lo que se decían los nazis, ¿no?”, dice luego para confirmar su convicción de mantener controladas las fronteras de su país.

Tres años estuvo filmándose el documental por parte de los cineastas Christina Clusiau y Shaul Schwartz. Al principio, ellos presentaron un proyecto de serie a tono con lo expuesto por Trump durante la campaña que lo llevó a la  presidencia: “Evitar que el país se siga llenando de los no nativos”, a los cuales con frecuencia suele colocar al paralelo de “vagos, ladrones, violadores y asesinos.” Para esto era indispensable que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se apretara el cinturón y se lanzara a la caza de los “indeseables”.

La disposición de los cineastas de acompañar a la aguerrida tropa del ICE se recibió con euforia y facilidades de todo tipo, algo impensable para una entidad que desdeña las miradas inoportunas y los comentarios adversos.

A través de ocho familias en riesgo de ser deportadas, la serie corre veloz y cuenta historias, aunque con rudeza, sin caer en demasiado sentimentalismo. Ejemplos de ello son la historia de una mexicana que lleva 20 años como ilegal en Estados Unidos, país donde se casó con un militar y tiene dos hijas, pero aun así tiene orden de ser expulsada. Y la de una joven israelita, quien lleva 18 años en la nación y ha fundado una exitosa empresa, pero vive escondida y es su socio quien debe representar legalmente lo que con tanto sudor ella construyó

La dupla de directores tiene un evidente punto de vista, es un acierto que casi todos los relatos traten de gente que lleva años viviendo ilegal. ¿Es sensato no otorgarle residencia y nacionalidad a quienes llevan 10 ó 20 años viviendo en EE.UU, pagando sus impuestos y tiene hijos nacidos en ese país? La pregunta que recorre todos los episodios, no tiene respuesta pero sí un origen: el 11 de septiembre de 2001, cuando los atentados a las Torres Gemelas provocaron el endurecimiento sobre la estadía de extranjeros.

Estar ahí en el momento justo donde un funcionario de ICE le pregunta a un grupo de mexicanos detenidos en una celda a cuántos habían separado de sus hijos, y que 18 de 20 levantaran la mano… Quedas impactado y sorprendido de que esa sea la realidad”, dice Clusiau en referencia a la política de “tolerancia cero” de 2018.

Las súplicas de los inocentes

El llanto desconsolado de dos niños mexicanos se convirtió desde este 3 de agosto en símbolo del drama que viven los hijos de inmigrantes indocumentados detenidos por el ICE. En este caso el escenario fue Misisipi. Entre un día y otro las escenas de los menores que quedaron desamparados hicieron eco en los espectadores.

“Por favor, por favor, ¿puedo estar con mi mamá?, por favor”, pedía ella, con sus apenas 6 añitos, entre lágrimas, mientras desde el suelo veía como se alejaba su madre.

En la grabación, se oyen explicaciones banales y sollozos desgarradores. Otro niño de 12 años, aparece ante las cámaras rogando por su padre.

“Mi papá no hizo nada, no es un criminal, déjenlo por favor”, repetía él mientras miraba hacia uno y otro lado en busca de consuelo.

Desde el otro costado del país, la abuela Rosa llega desde Yucatán y espera al infante que viene solo, el de los hoyuelos en las mejillas y el pelo negro azabache. A su nieto al cual no ha visto en 11 años y de quien se va a encargar de ahora en adelante. Han pasado más de dos horas y no llega. Se observan las cámaras buscándolo en diferentes direcciones.

Entre la multitud, finalmente aparece. “Es Benito*”, dice Rosa. “Es mi chamaco”.

“Abuela”, le dice aferrándose a ella. Pasajeros a su alrededor le toman fotos y varios preguntan a Christina Clusiau y Shaul Schwarz si es él uno de los niños separados de sus padres por Donald Trump.

Benito* no dijo apenas palabras. Durante los 45 minutos del capítulo segundo de Nación de Inmigrantes, solo se le escuchó decir: “¿yo que le he hecho a la vida abuela? A mi mamá la matan, mi papá viene solo por salvar mi vida y me apartan de él, es injusto, devuélvanmelo por favor, por favor se los pido.”

Un nuevo frente de batalla

Los adelantos que ofreció Netflix, a ritmo vertiginoso, dieron una idea de lo que se vería en la serie: abusos, mentiras, violencia, manipulaciones, allanamientos de viviendas, madres que lloran, niños presos en jaulas, trabajadores sin antecedentes penales registrados como asesinos en los documentos del ICE y todo por el banal objetivo de aumentar las cifras de una mal llamada «purificación humana»

Meses antes de concluirse el documental, un representante del ICE se asomó al ojo de la cerradura y comprobó que lo preparado por los cineastas estaba lejos del proyecto original. ¡Traición!, se expandió el desconcierto, y con él las presiones y amenazas de toda índole por parte del Gobierno. «Ni siquiera imágenes del documental podían ser exhibidas», dijeron entonces. Y en cuanto al estreno, «ni pensarlo».

La agencia de deportaciones ha mostrado su malestar porque el resultado final muestra las dos caras de la inmigración: el verdugo y la víctima. Según los cineastas, la agencia creyó que el documental sería solo sobre los agentes y ha protestado porque se haya dedicado buena parte a las historias de los indocumentados

Al no cristalizar las medidas de carácter legal para evitar la presentación del documental, el Gobierno estadounidense jugó hasta la última carta buscando aplazar el estreno hasta después de las elecciones presidenciales de este año. Sin embargo, como hasta hoy aún no llueve plomo, la carga de denuncia que trae consigo Immigration Nation se convirtió en un triunfo inmune a las réplicas. Cabe preguntarse ahora hasta qué punto la realidad vivida por los cineastas durante tres años, hizo que el proyecto original se le convirtiera al Gobierno en otro tiro por la culata.

Una perspectiva diferente

Cadenas y brazaletes electrónicos enganchados en las piernas de decenas de detenidos ponen en la palestra a la policía de inmigración. “Siempre pensé que los gringos eran buenos, pero ahora pienso ¿dónde están los gringos buenos?”. Es esta la constante más repetida por los inmigrantes y que un hondureño sacó a la luz mientras rodaban el documental.

En la mayoría de los casos, las series documentales tienen un tono político y acá resulta evidente, aunque no es partidista sino exponencial. Expone un problema que no parece tener solución. Los mismos involucrados hacen mea culpa, delante de las cámaras, sobre cómo entraron ilegalmente al país, de las innumerables veces que intentaron vía abogados lograr una visa de residencia, acostumbrándose a tener una vida de miedo sin cese. En ese sentido, Nación de Inmigrantes es un material de protesta implícito, da voz a cientos de familias separadas, con historias contadas de a poco, intercaladas unas de otras, con una música leve que no busca la lágrima fácil pero la logra.

Tras las historias, y es lo más relevante de la serie, está la denuncia a un país que se formó con inmigrantes, con presidentes sin la disposición de regularizar los papeles de quienes han hecho una vida entera sobre ese suelo, dejándolos como apátridas. Como bien dice el relato de una mujer mexicana, a quien el ICE le ha dicho que debe “regresar a su casa” y ella les responde: “¿Cuál casa? Mi casa está acá desde hace 20 años”.

Finalmente, aunque no se considera un activista, Schwarz anhela que esta obra genere algún tipo de respuesta positiva. Esta es y ha sido siempre una nación de inmigrantes, y hay mucha gente que todavía tiene un sueño, aunque se haya dado cuenta de que no es como lo imaginaron, a la manera antigua de Hollywood.

“Este documental es duro, sí, y puede ser difícil de ver, pero nos interesa que la gente lo vea y diga ‘¡ya basta!, ¡no más! Lo que está pasando no responde al espíritu real de este país. Ojalá que la izquierda y la derecha dejaran por un momento de lado sus diferencias y respondieran al llamado que les hace la Humanidad”, exponen los periodistas, cineastas y realizadores de National Inmigration, en una de tantas entrevistas.

Continuar Leyendo

Arte y ciencia

China afirma que probó vacunas experimentales de Covid-19 en 60 mil personas, sin efectos adversos graves

Avatar

Publicado

en

Foto: Zhang Yumei / Notimex

Los síntomas más frecuentes han sido hinchazón en el área donde se aplica la vacuna y fiebre.

Cuatro vacunas experimentales chinas han sido probadas en al menos 60 mil personas en varios países y nadie ha presentado efectos adversos graves, informó este martes un alto funcionario del gobierno en Beijing.

“Los ensayos clínicos de la fase III de las cuatro vacunas están progresando”, dijo a la prensa Tian Baoguo, funcionario del ministerio de Ciencia y Tecnología.

Según Baoguo, 60 mil voluntarios recibieron una vacuna experimental contra el Covid-19, y hasta ahora “no se ha informado de ningún efecto adverso grave”. Los síntomas más frecuentes han sido hinchazón en el área donde se aplicó la vacuna y fiebre.

Baoguo informó que además hay 13 vacunas en desarrollo y que la mayoría de ellas se encuentran en la fase 3 de ensayos clínicos.

Como es sabido, la fase III es la última fase antes de que se autorice una vacuna. En esta etapa, los investigadores buscan constatar la eficacia de la vacuna y confirmar su seguridad.

Varios fabricantes chinos trabajan para producir una vacuna contra el Covid-19, entre ellos, Sinovac y Sinopharm. Estos dos gigantes farmacéuticos están realizando pruebas en el extranjero, en particular en Brasil, Indonesia y Turquía.

En China “ya no se dan las condiciones para llevar a cabo un ensayo clínico de fase III”, pues sólo se registran unos pocos casos nuevos de Covid-19 al día, declaró Baoguo.

Hasta ahora, ninguna vacuna en el mundo ha sido aprobada para su distribución comercial generalizada. Sin embargo, las autoridades chinas han aprobado el uso de emergencia de algunas de esas vacunas.

Continuar Leyendo

Arte y ciencia

Juan Cordero en Yucatán

Indalecio Cardeña Vázquez

Publicado

en

La presencia del destacado pintor mexicano Juan Cordero en Yucatán (nacido en Teziutlán, entonces Veracruz, ahora Puebla, 1824), coincide con uno de los períodos más florecientes y dinámicos de la vida cultural del estado. Llegó a esta tierra precedido de una gran fama, pues su nombre era reconocido en todo el país y fuera de él.

En la ciudad de México y en los estados de Veracruz y posiblemente en Puebla, trató a numerosos yucatecos a los cuales habría retratado (entre ellos a don Santiago Méndez, a los generales Felipe Navarrete y Manuel Cepeda Peraza, y a integrantes de la familia Peón, entre otras personas), y de esta convivencia nació el interés del artista por conocer nuestra tierra y a su gente.

A fines de 1868, el general Cepeda Peraza se encontraba en la capital del país, y sabiendo del próximo viaje de Cordero a Yucatán le dio una carta recomendándolo con el Lic. Gabriel Aznar, funcionario del Instituto Literario, misma que le entregó a su destinatario a su llegada a esta ciudad.

Enterados los redactores del periódico “Biblioteca de Señoritas”, de la llegada de Cordero, a través del artista yucateco Santiago Bolio, publicaron en su edición del 5 de diciembre de 1868 lo siguiente: “… ¡Bienvenido sea entre nosotros el genio que tantos aplausos merecidos ha cosechado ya en su gloriosa carrera de artista!”.

Algunas semanas después, don Francisco Sosa, uno de los redactores de este periódico expresó: “… se ha callado demasiado, ha habido demasiada indolencia de parte de nuestra sociedad para dar la bienvenida a uno de esos hombres que han colocado en alto el nombre de nuestra patria en el punto que para ella deseamos … en cuanto al mérito de sus obras, hable la fama que publica su nombre por el mundo … hable por último nuestra sociedad que acaba de enriquecerse con los hermosos cuadros que instantáneamente por decirlo así, brotan de su prodigiosa mano…”

Y Sosa añadió: “Cordero al visitar Yucatán, lo ha hecho por las relaciones que había contraído en Méjico con muchos hijos del país; por simpatía a ellos y a nuestro suelo. Cordero no ha venido a hacer fortuna, el ínfimo precio a que hace tan hermosas obras lo indica suficientemente. Sabe la verdadera situación de nuestra sociedad, comprende que por aquí se ama todo lo bello y lo grande, pero escasean los recursos…”

El autor, para terminar su artículo reprodujo un poema que José Peón Contreras dedicó al pintor mexicano, del cual se presenta aquí una de sus estrofas:

Empero ¿he de callar si tus creaciones

con los ojos del alma he contemplado?

si a ignotas y bellísimas regiones

en alas de tu gloria me has llevado?

y cómo no pedirle vibraciones

al insonoro laúd, cuando extasiado

creí sentir en su recinto estrecho

cien corazones conmover mi pecho?

A Cordero le debió resultar muy grata esta primera estancia en Yucatán, pues repitió sus visitas durante muchos inviernos. En 1871 el periódico oficial publicó que “una vez más” había llegado a Mérida. En 1873 no sólo estuvo en el estado, sino que en compañía del destacado fotógrafo Manuel Espinosa Rendón se trasladó a Campeche, donde también dejó abundante producción. Posiblemente su última visita haya sido en 1876. Cordero falleció en la ciudad de México en 1884.

Probablemente Juan Cordero visitó Yucatán unas diez ocasiones y sus estancias se habrían prolongado uno o dos meses. Por la rapidez con la que realizaba sus trabajos, la mayoría sencillos retratos, no es de extrañar que hubiera dejado cerca de doscientas o trescientas obras en Yucatán, de las cuales aún se conservan numerosas piezas en la ciudad de Mérida. En especial la Pinacoteca del Estado “Juan Gamboa Guzmán”, dependiente del Centro INAH Yucatán, tiene varios cuadros, esto es, retratos efectuados por este prestigiado pintor mexicano decimonónico.

Autorretrato de Cordero (1847).

Continuar Leyendo

RECOMENDAMOS