Arte y ciencia
La ley de la calle de Susan E. Hinton
Publicado
hace 6 añosen
La ley de la calle de Susan E. Hinton, fue publicada en 1975 y llevada a la gran pantalla por Francis Ford Coppola en 1983, fue en su momento un clásico del mundo juvenil, un retrato del mundo de las pandillas y de la juventud que crecía en ella. Las adaptaciones cinematográficas suelen ser controvertidas, pero en esta debo decir que se nota la maestría del director, pues Coppola no sólo entiende la naturaleza de la novela, también logra transmitírnosla de una forma brillante, jugando con los colores, o la ausencia de ellos, nos da justo la sensación que nos quiere transmitir la autora, aunque en un principio no fue una obra popular, se ha convertido con el tiempo en una obra de culto.
Regresando a la novela, está narrada en primera persona y en retrospectiva, nuestro protagonista, Rusty James existe en un mundo que en principio, puede parecer muy lejano: el mundo de las pandillas adolescentes, que crecieron en los 70´s, un mundo decadente, plagado de alcohol, drogas, peleas callejeras, con una familia disfuncional; un cocktel rápido para el crimen y la delincuencia, o para la indiferencia y el abuso.
Rusty James vive en el presente y sólo en el presente, no se cuestiona el mundo en el cual vive, no se hace preguntas sobre el bien o sobre el mal, la única preocupación que tiene lugar en su vida es: el chico de la moto. El chico de la moto, es su hermano, pero es también su ideal, la verdadera figura paterna, ya que su propio padre es un alcohólico que nunca está en casa y que no se preocupa por sus hijos.
El chico de la moto es culto, es fuerte, decidido, maduro para su edad, en palabras de Rusty, todos creen que es mayor que la edad que tiene; es también la representación de una imagen de la libertad y del ideal masculino, Rusty James desea ser como él, en su ciega ingenuidad Rusty vive una felicidad que ni su hermano, ni su padre poseen; ya que se nos presentan angustiados, locos, desesperanzados; y al mismo tiempo vive en la incertidumbre de sentirse solo, desamparado, aunque no sepa por qué, aunque no posea las palabras para explicarlo.
El lenguaje que usa Hinton es también novedoso, es coloquial, de modo que nos trasmite la realidad de Rusty, con una frescura e ingenuidad auténticas; la historia narrada en la voz de Rusty, nos muestra un mundo roto, el mundo de los adultos que lo han dejado a su suerte, ni los padres, ni los maestros, ni la ley, son figuras o modelos a seguir, lo han abandonado con su indiferencia o su irresponsabilidad. A lo largo de la novela se van presentando todas estas figuras adultas en la vida de Rusty, los adultos sólo sirven para hacerle más difícil lo que ya es difícil, para toda la novela hay una sensación de ruptura generacional, algo que además tiene un origen histórico, recordemos que la guerra de Vietnam acaba de finalizar, en todo EUA, hay una sensación de derrota, de decepción, la historia que nos cuenta Hinton es una, pero es la historia de una generación, de una juventud que se encontró perdida, desperdiciada. Rusty anhela el cariño de su madre ausente, aquella que los abandonó siendo unos bebés, tiene miedo a la soledad, no lo sabe pero lo sabrá en la novela, ese miedo nace del abandono de su padre, quien lo deja solo en una habitación por varios días, cuando imposibilitado para afrontar el abandono de su esposa, comienza a beber hasta olvidar a sus hijos, y continua siendo un alcohólico. Rusty busca ser amado, como los animales de la tienda de mascotas que el chico de la moto intenta liberar, pero no sabe cómo, trata de alcanzar con todas sus fuerzas a éste hermano distante, pero no logra si quiera que le preste atención, demasiado elevado, demasiado culto, le habla en un lenguaje que Rusty no entiende, debajo de las palabras hay una verdad que Rusty tampoco quiere ver, el chico de la moto no es como él, pero también está perdido, si para Rusty la ignorancia es la angustia de no entender, para el chico de la moto es saber, entender y saber que no importa, porque no hay nada que él quiera hacer, nada que despierte el deseo o anhele con esperanza. A través del chico de la moto vemos el otro lado de esta generación, chicos con talento, con un gran potencial, que sin embargo se perdieron en una carretera oscura, en un bache del camino, en la indiferencia.
Dicho lo anterior no me queda más que recomendarla ampliamente, para todo tipo de lectores, me podría pasar muchas horas hablando de éste libro, que por cierto es muy corto, pero la autora usa con tanta maestría los recursos literarios, que aunque el lenguaje pueda ser simple y coloquial, maneja unas metáforas de gran lirismo, toda la novela crea una sensación de sueño, de angustia y melancolía, la nostalgia de nuestra propia adolescencia.
-California-dijo-es como una preciosa niña salvaje, adicta a la heroína, que vuela tan alto como una cometa y se cree que está en la cima del mundo, pero que no sabe que se está muriendo, que no se lo cree aunque le enseñes las marcas.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
