Es originaria de la península de
Yucatán, un ingrediente con muchos beneficios para la salud y el ingrediente
especial de la abuelita, es la chaya.
Siendo esta planta temida por niños y respetado por los adultos, deviene un
sinónimo más de cultura maya, por su importancia en el ámbito herbolario y
gastronómico. El nombre científico de la
chaya, es nidoscolus chayamansa,
pero la gente maya hablante la conoce como chaay.
En cuestiones que tienen que ver con su
reproducción, la Chaya se propaga de
manera vegetativa por estacas y su crecimiento se produce después del segundo o
tercer mes, llegando a medir dos a tres metros de altura, y es tan fácil de
sembrar que la mayoría de las personas tienen una planta en el patio de su
casa.
Es saludable y medicinal
Cuando de niños nos expresaban que la chaya es buena para la salud, no nos
mentían, dado que esta planta posee múltiples propiedades nutritivas, incluso
en mayor proporción que la espinaca, el amaranto, la col y la lechuga. Entre
sus nutrientes destacan el hierro, proteína, fibra, calcio, potasio y las
vitaminas A y C. Pero el principal efecto terapéutico de la chaya es su poder hipoglucemiante, esto quiere decir, que funciona
como auxiliar en el tratamiento de la diabetes, siendo capaz de disminuir los índices de
glucosa en sangre.
Un ejemplo para su consumo medicinal,
para personas que sufra por diabetes o por falta de vitaminas, es usar cinco
hojas grandes de chaya, cortarlas en
trocitos y cocerlas en un litro de agua, por 20 minutos y una vez fría,
agregarle unas gotas de limón o sal y tomar de una taza a tres a lo largo del
día.
No la toques sin permiso
Algunos se preguntarán porque se
afirmaba que la chaya es temida por
los niños, y una anécdota narrada por una persona que de niño tenía una planta
de chaya en el patio de su casa, es
el regaño de su mamá diciendo “aléjate
de la chaya porque pica.” Esto científicamente es cierto,
estudios encontraron que la chaya
contiene ácido cianhídrico, un precursor del cianuro, que es la razón de porque
“pica”, siendo un mecanismo de
protección ante el ecosistema que libera el ácido cuando se rompe el tallo,
causando urticaria si tocas las hojas sin protección o cuidado.
Sin
embargo existe la creencia que para tomar una hoja de la chaya hay que pedirle permiso a la
planta: Ma’alo k´iin chaay, ¿je’ el u páajtal in t’okikeche’? (Buenos días
chaya, ¿Te puedo arrancar?). Y después de pedir permiso se puede tomar las
hojas que se requieran con mucho cuidado.
Consumo de la Chaya
El consumo crudo de la chaya es arriesgado, porque la planta
cruda es tóxica, pero se pueden hacer en forma de té, es decir, pueden ser hervidos los tallos
durante cinco minutos en agua, para consumir la chaya.
En cuestión de la gastronomía, la
preparación de la chaya no es tan
difícil como parece, pero después de pedirle permiso a la chaya y hervirla para
no sufrir al cortarla, se debe tener en cuenta qué se quiere hacer con ella,
pero la mayoría piensa hacer una misma cosa, “huevo con chaya”.
Se trata de una de las comidas más representativas de Yucatán y es
tan importante este platillo que incluso la cinematográfica Cine Janal, realizó un cortometraje
llamado “Huevito con chaya”, que
representa el amor de una tradición culinaria a base de la chaya.
Asimismo, existe una variedad de
platillos con chaya como: Chay waaj, Chaya con arroz, quesadillas, empanadas con chaya, crema de chaya, el agua de chaya
e incluso se puede degustar de un helado
de chaya con limón en Izamal. Conocer un poco de la chaya, es adéntranos un
poco en el origen de la cultura maya, en
nuestra identidad.