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Apuntes librescos

Historiadores de Yucatán

Rolando Bello Paredes

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El bibliófilo campechano Gustavo Martínez Alomía publicó, a principios del siglo XX (la primera edición es de 1906), el libro “Historiadores de Yucatán”, con el subtítulo “Apuntes biográficos y bibliográficos de los Historiadores de esta Península desde su descubrimiento hasta fines del siglo XIX”. Encontré una nueva edición de 2010, promovida por el Comité Organizador de la Conmemoración del Bicentenario del Inicio del Movimiento de Independencia Nacional y del Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana, del gobierno de Campeche 2009-2015. Los editores de ahora la consideran “una obra básica para la historia regional”, de la que “muy pocos tienen conocimiento de ella, resultando a la fecha un clásico en la historia regional”.

El eminente pedagogo Rodolfo Menéndez dice de la obra: “Es una paciente, laboriosa y felicísima recopilación, o reunión en un solo cuerpo, de todos los datos repartidos en diferentes libros, muy antiguos, ya casi agotados, y en periódicos y revistas, y los que verbalmente ha podido recoger el autor relativos a cuantos individuos se han ocupado en el estudio de la historia de Yucatán”.

El autor Martínez Alomía ofrece fichas breves de cada historiador, con algunos datos biográficos, así como las obras publicadas. El registro de la obra, es proporcionado por el maestro Menéndez, que se reproduce a continuación, para los lectores de Informe Fracto:

– “Siglo XVI. Códices mayas, Libros de Chilán Balam, Makuk Pech, Crónica de Calkiní, Juan Díaz, Cosme de Burgos, Gaspar Antonio Xiu, Alonso Solana, Relaciones, Diego de Landa, Cartas de Indias.

– Siglo XVII. Diego Fernández de Velazco, Antonio de Ciudad Real, Bernardo Lizana, Pedo Sánchez de Aguilar, Juan Cano Gaitán, Francisco Cárdenas Valencia, Nicolás Lizarraga, Diego López Cogolludo, Francisco Ayeta.

– Siglo XVIII. Juan Villagutierre Sotomayor, Andrés Quiles Galindo, Andrés Avendaño, Joaquín Vedoya, Antonio Solís Barbosa, José Nicolás de Lara, Agustín Castro, Arturo O´neil y O´kelly, Ceferino Gutiérrez, W. Roberston.

– Siglo XIX. Bartolomé Granado Baeza, José Martínez de la Pedrera, Juan José González, Lorenzo de Zavala, Estanislao Carrillo, Juan Pío Pérez, B.M. Norman, Gerónimo Castillo, John Lloyds Stephens, José Ma. Regil E, Justo Sierra, Vicente Calero, Juan José Hernández, Eligio Ancona, Crescencio Carrillo y Ancona, Carlos Brasseur de Bourbourg, Joaquín Baranda, Desiderio Charnay, Fréderic Waldeck, Santiago Méndez, Charles Fancourt, M. Fridrichsshal, José Antonio Gómez Zorrilla, Juan Suárez Navarro, Serapio Baqueiro, Cesáreo Fernández Duro, Policarpo A. Echánove, Pedro Manuel de Regil, Víctor Malte Brun, Herbert Spencer, Jeorge Efraín Squier, José Ma. Oliver y Casares, Juan Francisco Molina Solís, Yanuario Manzanilla, Alejandro Villaseñor, José Fernández Ramírez, Felipe Pérez Alcalá, Lázaro Pavía, Henry C. Mercer, José Julián Peón”.

Martínez Alomía revela también una “estafa maestra” ocurrida a mediados del siglo XIX, cuando el Congreso del estado le “asignó” a Juan Miguel de Lozada, mediante decreto de 20 de marzo de 1852, la suma de 150 pesos mensuales, “para que escribiera y publicara una Historia de Yucatán desde el año de 1840”. Cuenta: “Casi un año disfrutó Lozada de la pensión sin escribir una sola página, hasta que un nuevo Gobierno creado a raíz del reconocimiento del plan de Guadalajara, derogó en orden de 14 de febrero de 1853 el decreto anterior”.

Para los estudiosos de las cosas de Yucatán, el libro de Martínez Alomía resulta una obra de partida para profundizar en los historiadores de Yucatán y en sus libros; una obra, como apuntó Rodolfo Menéndez, de gran “importancia bibliográfica”.

Debería ser continuada, con los historiadores del siglo XX, siguiendo la clasificación de Martínez Alomía, acaso hoy por alguna institución de educación superior, como la Universidad Autónoma de Yucatán, por conducto de su Facultad de Ciencias Antropológicas, y en la que no faltarían, entre otros, los siguientes nombres:

– Alfredo Barrera Vásquez, Antonio Betancourt Pérez, Robert S. Chamberlain, Santiago Pacheco Cruz, Jorge Rubio Mané, Rodolfo Ruz Menéndez, Eric S. Thompson, Silvio Zavala, Dulce María Sauri Riancho, José Luis Sierra Villarreal, Sergio Quezada, Luis Ramírez Aznar, Roldán Peniche Barrera, Faulo Sánchez Novelo.

– Alberto Ruz Lhullier, Alfredo Barrera Rubio, William Brito Sansores, Alfonso Villa Rojas, Manuel Pasos Peniche, Renán Irigoyen Rosado, Fidelio Quintal Martín, Robert Redfield, Eduardo Urzaiz Rodríguez, Manuel Sarkisyanz, Sylvanus Griswold Morley.

– Anthony P. Andrews, Geoffrey E. Braswell, Edward B. Kurjack, Fernando Robles Castellanos, Marilyn A. Masson, Jorge I. Castellanos Canché, John F. Chuchiak IV, Manuela Cristina García Bernal, Stella María González Cicero, Tsubasa Okoshi Harada, Arturo Güemes Pineda, Raquel Barceló Quintal, Gilbert M. Joseph, Sarah A. Buck, Inés Ortiz Yam.

Novela para otoño. El escritor español y académico de la Real Academia Española, Arturo Pérez-Reverte anunció para septiembre próximo, su nueva novela: “Sidi. Un relato de frontera”. En el portal de libros, “Zenda. Autores, libros y compañía” (visto el 25 de junio de 2019), se lee el siguiente párrafo promocional: “Sidi es una historia de exilio y frontera, de lucha por sobrevivir en un territorio hostil, indeciso y de fuerzas encontradas. Narra la aventura de un guerrero que, obligado al destierro, cabalga para buscarse la vida con una hueste que lo respeta y lo sigue. Su carácter y sus hechos de armas lo convertirán en una auténtica leyenda viva”.

Pérez-Reverte ha “mal acostumbrado” a sus seguidores y cada año presenta una nueva obra. El año anterior, culminó la trilogía de Lorenzo Falcó, “ex contrabandista de armas, espía sin escrúpulos, agente de los servicios de inteligencia”, con la novela “Sabotaje”. Antes fueron “Falcó” y “Eva”; las tres ambientadas durante la guerra civil española. Este año, publicó además el libro “Una historia de España”, que reunió 91 artículos periodísticos que aparecieron durante más de cuatro años en su columna “Patente de corso” de una revista español. “Una historia de España”, confesó Pérez-Reverte, fue “concebida para divertirme, releer y disfrutar; un pretexto para mirar atrás desde los tiempos remotos hasta el presente, reflexionar un poco sobre ello y contarlo por escrito de una manera poco ortodoxa”. Ha publicado otras novelas, como “El club Dumas”, “La tabla de Flandes”, “La piel del tambor”, “La Reina del Sur”, “El tango de la guardia vieja”, “Hombres buenos”, las siete de “Las aventuras del Capitán Alatriste”, todas exitosas.

Alexander von Humboldt. Este año se celebra el 250 aniversario del nacimiento de Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr von Humboldt (Berlín, 14 de septiembre de 1769-ibidem, 6 de mayo de 1859). Alexander von Humboldt, viajero incansable, botánico y dibujante, es reconocido como el “fundador de la geografía política moderna”. Visitó la Nueva España (México) a principios de siglo XIX. Llegó a Acapulco el 22 de marzo de 1803, y abandonó el territorio nacional, desde Veracruz, el 7 de marzo de 1804, rumbo a La Habana, Cuba y Estados Unidos.

En 2015, el historiador José N. Iturriaga publicó “Saberes y delirios. Una “novela sobre la aventura mexicana de Humboldt”. Narra el tiempo que permaneció en la Nueva España, con base a escritos y cartas de Humboldt, y los lugares visitados, como Acapulco, la Capital de la Nueva España, Pachuca, Hidalgo, el Bajío, Guanajuato, Michoacán, Veracruz, y combina la historia con la de un personaje femenino que investiga a Humboldt para su tesis doctoral.

El polímata barón Alexander von Humboldt bebió Xtabentún, en la ciudad de México, a principios del siglo XIX, según escribe Iturriaga, en su novela “Saberes y Delirios”. El párrafo es como sigue: Con sus compañeros de viaje, Aimé Bonpland, médico, biólogo y naturalista francés, y Carlos Montúfar, noble peruano, “disfrutaban el paisaje a la vez que una rara bebida que hasta ese momento desconocían, un licor anisado y endulzado con miel de abeja llegado del remoto Yucatán con el exótico nombre maya de Xtabentún”.

Traspunte. Frase del escritor estadounidense, John Ernst Steinbeck (1902-1968), autor entre otras novelas de “Las uvas de la ira” y “Al este del Edén”, Premio Nobel de Literatura 1962:

– “Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo”.

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De lectura y libros

Rolando Bello Paredes

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En 2017, la producción de libros en España, “subió un 4.6%” más que el año anterior, y “llegó a 89.962 títulos con código normalizado internacional para libros, el ISBN” (El País, 21 mayo 2018). México registró un decremento: “La producción editorial por tipo de edición en 2017 produjo 24 mil 527 títulos, 2 por ciento menos que en 2016” (La Jornada, 28 noviembre 2018). De ahí que la noticia de Peio H. Riaño, “La literatura se pone a dieta y pierde páginas” (El País, 5 junio 2019), sea casi una desgracia para los lectores.

El periodista español informa: “Las editoriales cada vez producen libros más cortos. En la última década ha crecido el número de títulos en la calle, pero con menos páginas: la media fue, en 2017, de 243 páginas en la categoría ´creación literaria´. En 2009 la extensión media del mismo capítulo fue de 265 páginas. Más de 20 páginas de recorte”. Los lectores sufren con la noticia. Entiendo que todos, así sean lectores “light”, que leen un libro al mes (o menos), como lectores “obsesivos”, que leen un promedio de setenta libros al año.

Aunque se diga lo contrario, el precio del libro impacta en los lectores. En México, el libro es caro. Por supuesto que no está en la canasta básica de alimentos, aunque sería partidario de incluirlo. La “dieta de la literatura” será otro factor que obstaculizará la lectura de los pocos mexicanos que leen. El predominio de la imagen y de la brevedad de los textos es una tendencia moderna que afecta ya el hábito de la lectura. Ciertos entretenimientos digitales ya superan a la lectura de libros.

Hay un esfuerzo del Fondo de Cultura Económica por alentar la lectura, al establecer la colección Vientos del Pueblo –folletos de bajo precio-, que se venderán también en algunos supermercados del norte del país. Se debe insistir en la promoción lectora, en la escuela, en la casa, en todos lados. No es una “apología del delito”, pero es irresistible, salvo por razones de salud, sentarse a leer un libro, combinado con un aromático café, preferentemente un espresso doble, y un buen cigarrillo o habano, como los “Cohíba Espléndidos”, favoritos en una época del líder cubano Fidel Castro (1926-2016).

Los datos más recientes sobre el tema de la lectura son proporcionados por el Inegi, en su Módulo de Lectura 2018: “El 45.6% de los entrevistados que se reconocieron como no lectores vieron como principal obstáculo para la lectura la falta de tiempo, 24.4% opinaron que no leían por falta de interés, motivación o gusto por la lectura, el 14.8% señaló que prefiere realizar otras actividades antes que leer y solo 1.7% de los entrevistados respondieron que no leían por falta de dinero”. El mismo informe señala también:

a). En México se leen 3.8 libros al año por persona. Los materiales de lectura consultados con mayor frecuencia por los mexicanos son 1. Libros de texto o escolares, 2. Periódicos y 3. Páginas, foros o blogs digitales.

b). Las mujeres son quienes leen más libros en México. 5 de cada 10 mujeres leen por lo menos un libro al año, mientras que 4 de cada 10 hombres lee por lo menos un libro al año. Los hombres leen más periódicos y artículos en internet.

c). Sólo 2 de cada 10 lectores comprende totalmente el contenido que leyó. 6 de cada 10 dicen que comprendieron sólo una gran parte y 2 de cada 10 dijeron que comprenden sólo la mitad o muy poco de lo que leen.

d). De cada 10 mexicanos 8 prefieren leer libros impresos que digitales, en las mujeres esta tendencia se profundiza, 9 de cada 10 se inclinan por leer el material en formato físico.

El promedio de lectura de los mexicanos el año pasado, 3.8 libros al año, es igual al que se registraba en Rusia en 2008, de acuerdo con una nota de febrero último, del Agregado cultural de la embajada de Rusia en México, publicada en el portal de la revista Nexos (1 de febrero de 2019): “Según el Centro Ruso para el Estudio de la Opinión Pública, en 2008 en Rusia una persona en promedio leía tres libros al año. Sin embargo, los datos más recientes demuestran que la situación con la lectura va mejorándose, ahora esta cifra constituye seis libros al año”.

El caso de los profesores es alarmante, de acuerdo al “Informe de hábitos de lectura de los maestros 2007” del INEE: “Seis de cada diez profesores afirman haber leído, cuando mucho, un par de libros por año; y cuatro de cada diez tienen menos de 20 libros en su casa”.

Otro apunte interesante estaría vinculado con el pensamiento dominante de la paridad de género. Siempre con información española del periodista Riaño: “Por primera vez se ofrece información acerca del sexo de los autores de las obras registradas en el ISBN: hasta 2018 no se conocían estas cifras y los resultados indican que de los 55.501 títulos inscritos, el 61,6% son de hombres y el 32,1% de mujeres (el 6,3% no consta)”. Las mujeres no escriben, por lo visto, aunque hay muchas distinguidas en el ámbito editorial. Mis favoritas, por ejemplo, son las españolas Eva G. Sáenz de Urturi y Julia Navarro, las suecas Viveca Sten y Camilla Lackberg, la inglesa Anne Perry, la italiana Ilaria Tuti, recién descubierta.

Carlos Fuentes. El Fondo de Cultura Económica (FCE) publicó el año pasado el libro “Conferencias políticas. Educación, sociedad, democracia”, que contiene diversos ensayos del autor de “La región más transparente”, obra editada en 2008 por la Real Academia Española, en una edición conmemorativa por el cincuentenario de la novela.

Las “Conferencia políticas” incluyen: “La situación mundial y la democracia” (10 de febrero de 1992), “La máquina del tiempo” (1995-1997), “Decálogo del cambio” (25 de octubre de 1995), “Nueva educación, nuevo milenio” (3 de julio de 1997), “México: generaciones y regeneraciones” (29 de enero de 1999), “Responsabilidad social y sociedad civil” (15 de noviembre de 2001), “España y México: sol y sombra” (8 de septiembre de 2006), “El bicentenario de la independencia” (7 de junio de 2007), “El desafío de la educación” (10 de febrero de 2010), “Tiempo de despegar” (26 de octubre de 2010), “Los tiempos de la actualidad” (1 de febrero de 2012).

Ahora su viuda, Silvia Lemus, anuncia para este año, las “Conferencias literarias”, bajo el sello editorial de Alfaguara, para “llegar a un mayor número de países”. El anuncio contiene también una denuncia, que explica por qué no se publicaría en el FCE: “Su prioridad es la colección popular Vientos del Pueblo. La cultura del país está sufriendo un fuerte recorte. Buscamos otras opciones para que los libros de Carlos Fuentes lleguen a los lectores, que no se detengan”. Las Conferencias literarias incluirán ensayos y conferencias impartidas por Fuentes en universidades nacionales y extranjeras, “en tres apartados: sus maestros, sus amigos y su concepción de la novela” (Excélsior, 14 de junio de 2019).

Novela. El Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, anuncia su nueva novela, “Tiempos resus”, que aparecerá en octubre próximo, “inspirada en una historia acontecida en Guatemala”, relativa al golpe militar de 1954. El último libro publicado por Vargas Llosa fue “La llamada de la tribu” (2018), que es, en palabras del autor, “un libro autobiográfico. Describe mi propia historia intelectual y política”.

Curiosidades. Dos para concluir. Una, la aversión a los libros es la Bibliofobia; y dos, amar el olor de los libros viejos se llama Bibliosmia.

Traspunte. El portal del Instituto Cervantes, “institución pública creada por España en 1991 para promover universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del español y contribuir a la difusión de las culturas hispánicas en el exterior”, publica algunas “palabras olvidadas”, usadas hace cien años. Son 2,800 palabras, como: “Cuñadez” (relación entre cuñados), “Cocadriz” (femenino de cocodrilo que no prosperó), “Camasquince” (entrometido), “Durindaina” (justicia), “Bajotraer” (abatimiento, humillación).

Otras, olvidadas: “Enseñorearse” (hacerse señor y dueño de una cosa), “Churruscarse” (empezar a quemarse una cosa; como el pan, el guisado, etc.), “Escritorzuelo (despectivo de escritor), “Aborrecedero (aborrecible), “Desamigo” (enemigo), “Enclarar” (aclarar), “Gallinoso” (pusilánime, tímido, cobarde), “Laidamente” (vergonzosamente), “Titilante” (que titula), “Codiciante” (que codicia), “Malfaciente” (que obra mal), “Ochentañal” (decíase de la persona de ochenta años).

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