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Voz de la Península

Matrimonio igualitario y el ánfora de cristal

Ricardo Maldonado Arroyo-

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El día de hoy, 10 de abril, el Congreso del Estado de Yucatán, rechazó la reforma constitucional para permitir el matrimonio igualitario, lo que ha desencadenado toda clase de críticas, desde mesuradas hasta iracundas. Por supuesto, hay un sector que se congratula de la decisión, pero existe otro que cuestiona, y para comprenderlo es importante contrastar el escenario actual con el de hace una década.

En 2009, a sabiendas de que ciertas organizaciones pretendían llevar al Congreso una iniciativa para ampliar la figura del matrimonio entre personas del mismo sexo, grupos ultraconservadores formularon otra que proponía exactamente la contrario: restringir el matrimonio civil a la unión entre un hombre y una mujer. Con 24 votos a favor de 25, el Congreso reformó el artículo 94 de la Constitución local para que a la letra dijera: “el matrimonio es una institución por medio de la cual se establece la unión jurídica de un hombre y una mujer”. Hoy se reafirmó la redacción de este artículo, con 15 votos en contra y, 9, a favor de derogarlo. La particularidad de la votación estriba en que se hizo mediante cédula depositada en ánfora de cristal. El cristal, como un juego de simulación, pretende transparentar lo que a todas luces ocultan los legisladores.

¿Por qué ahora los diputados ocultaron su voto contra el matrimonio igualitario? ¿Qué temen al levantar la mano en la curul? ¿Qué cambió en estos 10 años? Los grupos ultraconservadores mantienen su influencia en la esfera política y económica, pero esta vez su agenda se confronta con el marco de los Derechos Humanos. Desde una perspectiva histórica, me atrevo a afirmar que el panorama es diferente porque el discurso también es diferente, es decir, los conceptos, las ideas, los valores y las prácticas relacionados con la diversidad sexual, han transformado la manera en que se percibe a las parejas del mismo género. Esto se ha traducido en dos motores del cambio social: un nuevo paradigma y una nueva ética.

Hoy la ciudadanía exige que los legisladores se apeguen a los Derechos Humanos, entre los que se encuentran los principios de igualdad y no discriminación, discurso fundamental para entender el marco normativo en el que se inserta el matrimonio igualitario. En 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación formuló jurisprudencia, estableciendo que las normas que definen el matrimonio como el celebrado entre un hombre y una mujer, contienen una distinción sospechosa, se consideran discriminatorias e inconstitucionales. En 2018 la Corte Interamericana de Derechos Humanos exhortó a los países adscritos a reconocer el vínculo familiar entre personas del mismo sexo.

Asimismo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la Recomendación General 23/2015, solicitando a los estados que realicen las adecuaciones en materia civil y familiar para dar cabida al matrimonio igualitario. Actualmente esta figura se contempla en las legislaciones estatales de Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla y Quintana Roo.  El paradigma de los Derechos Humanos convirtió el reclamo de la sociedad civil al Congreso de Yucatán, en una exigencia. No se les estaba solicitando una postura personal, sino acatar el marco normativo existente.

Este paradigma se asocia a una nueva ética. Hace una década los diputados pudieron pronunciarse y votar en contra del matrimonio igualitario, sin mayor consecuencia para su imagen política. Hoy temieron el cuestionamiento público porque saben que su actitud puede ser calificada de homofóbica, discriminatoria y contraria a los Derechos Humanos. ¿Qué legislador podría jactarse de semejantes títulos? Con excepción de dos legisladoras, el resto votó en secreto. Teniendo como referente el paradigma de los Derechos Humanos, su decisión falta a la ética, porque contraviene los principios más preciados de la dignidad humana.

Pero el ánfora no les permitirá escapar del cuestionamiento, pues como funcionarios públicos tienen la obligación de responder a la ciudadanía. Las voces que reproducen y actualizan el discurso de los Derechos Humanos, la diversidad sexual, la inclusión, seguirán ahí, y es muy probable que no desistan en su empeño. Aunque intenten arrojar la piedra para luego guardar la mano, tarde o temprano los diputados enfrentarán situaciones incómodas o de franco rechazo, porque están ante una sociedad mejor formada, más participativa y con mayores recursos para defender sus derechos. Por eso la votación de hoy en el Congreso no es un punto final, sino los puntos suspensivos de una causa que sigue más viva que ayer.

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Sin remitente

Carlos Bojórquez Urzaiz

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Trabajó muchos años de cartero hasta que se jubiló, cansado de pedalear la bicicleta que heredó de su padre, o de algún tío por línea materna, pues hasta la fecha sus familiares se dedican a la reparación de llantas. Su trabajo era hermoso y digno, ya que acompañado de la expresión amable que siempre lo ha caracterizado, entregaba cartas de casa en casa, a veces llevando buenas noticias, cuyo sobre surcaba por los aires de alegría, y otras más tristes, tratando de consolar al destinatario por la amargura que anunciaba la carta.

Su jubilación llegó a tiempo, no sólo porque cuando se retiró guardaba el vigor atlético que le nació del ciclismo, sino porque las cartas que se despachaban cada día eran menos, y aquello le estaba causando abatimiento. Y no es que en la actualidad se esté dando cierta pérdida de afectos que impida escribirnos cartas, sino sencillamente lo que ocurre es consecuencia de los avances de la tecnología digital que desplaza la escritura a pluma y lápiz. En fin, cansado y con el trabajo reducido a su mínima expresión, echando en los buzones cuentas bancarias y recibos de telefonía, se alejó para siempre de ese oficio precursor de las relaciones globales.

En alguna ocasión me lo topé ejerciendo su nueva labor, pregonando pozole con coco por las calles de Mérida, y me regresó a la memoria, como un rayo fugaz, que desde muy joven gustaba que le llamáramos Mister Postman, apodo que aludía al trabajo que despeñó más de treinta años, pero sobre todo a su gusto por la vieja canción grabada por Los Beatles en 1963, Please Mister Postman. A su vez, el recuerdo me hizo pensar en las líneas divisorias, si alguna existe, entre lo global y lo local, entre ese llevar y traer correspondencia de todas partes del mundo, imperante hasta hace algunos años, y la venta de pozole con coco en plena era digital, como expresión imbatible de la cultura yucateca.

Mister Postman articula a perfección la venta de pozole con coco, pregonado a capela, con la vieja costumbre de apodarlo con el título de una canción que hicieron famosa Los Beatles y que lo atrapó para siempre. Es cierto, Mister Postman traía y llevaba cartas y pequeños paquetes de muchas partes del mundo, y acaso de esa práctica le nació el gusto y la posesión de discos de la vanguardia del rock, sus vínculos culturales con la globalidad. Recuerdo haber oído por primera vez con mi amigo cartero el álbum de Los Rolling Stone, Aftermath, grabado en 1966. Todos aquellos recuerdos los conservo, pero continúo preguntándome cómo desafiaba la estrechez del ámbito local, una generación de jóvenes que como Mister Postman, lográbamos injertarnos en la globalidad. Pienso que probablemente nunca fuimos plenamente locales, ni tan conservadores como pregonan algunas voces trasnochadas, que no son sino mensajeros del pasado e inconfesables agoreros del futuro. Como en la postrimería de los años sesenta, Mister Postman continúa sintonizando su viejo radio de 5 bandas y se mantiene en la globalidad escuchando la radio francesa o norteamericana, desde su modesta casa por el rumbo de San Damián.

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El Palacio de la Música festeja su primer aniversario

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 El 25 de junio, el “Palacio de la Música”, uno de los atractivos más populares de la ciudad de Mérida, celebró su primer año de brindar un espacio de arte musical a los yucatecos, y anunció una serie de actividades que engalanarán su ya concurrido programa.

Además del evento del martes pasado, la titular de la Secretaría de la Cultura y las Artes del Gobierno del Estado de Yucatán (Sedeculta), Erica Millet Corona, dio a conocer en conferencia de prensa que en julio y agosto se efectuará una temporada de conciertos con la Orquesta Típica Yukalpetén.

“También anunciamos que de septiembre a diciembre hemos podido consolidar lo que llamaremos la temporada de “Conciertos de Bolsillo” que mostrará lo mejor de la música de cámara, contemporánea, jazz y otros géneros; siempre conservando la música regional, nacional y yucateca”, agregó.

En su turno, Rodrigo Uribe Cauich, director general del grupo Yucatán Jazz Ensamble, destacó la belleza del museo interactivo y el nivel de acústica de la Sala de Conciertos del Palacio de la Música: “Nos sentimos muy honrados de participar en este evento y hemos preparado canciones que muchos conocen, pero como nunca las han escuchado, nuestra mayor meta es que las nuevas generaciones conozcan esta música”.

Como era de esperarse, la música será el ingrediente principal de los festejos de este gran recinto que actualmente cuenta un auditorio para 450 personas, un estudio de grabación y un museo de ocho salas, siendo catalogado como uno de los máximos edificios de arte musical en Yucatán.

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Expo proyectos 2019 por alumnos de The Workshop

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La mañana del martes 26 de junio, el colegio The Workshop, presentó su Expo Proyectos 2019, un espacio que brindó la oportunidad a los visitantes de conocer los diversos trabajos y habilidades que los estudiantes aprovecharon a lo largo de todo el ciclo escolar que concluye. Los proyectos presentados en el plantel Komchén de este centro educativo, fueron expuestos  por los alumnos de todos los grados escolares, desde kínder hasta noveno equivalente al último grado de secundaria.

Los temas que se abordaron en esta ocasión, estuvieron relacionados con  la  identidad sociocultural de Yucatán, como fue el caso de los proyectos: “Mérida a través de sus árboles,” por alumnos de Kínder Tres, “La historia de una hamaca” expuesta  por niños de primer grado,  “La escritura maya” explicada por estudiantes de tercero  y “Vestimenta maya prehispánica” realizado por el quinto año.

También el desarrollo de la ciencia fue una temática primordial que estuvo presente en  proyectos como, “Composta”, desarrollado por los alumnos de sexto grado, “Contaminación del agua en Yucatán por consumo de productos comercializados en empaque de plástico”, a cargo de estudiantes de octavo. Y en el  programa bilingüe se distinguieron las exposiciones “Body Systems” por 3rd grade, “Light and Prims” por 5th grade. “Why Native Plants Matter” por 7th grade.

En el laboratorio de la escuela se podía observar el innovador proyecto, “Producto orgánico biodegradable para disminuir el uso de plásticos en Yucatán” en el que los alumnos de octavo grado elaboraron valiéndose de cáscara de mango, fécula de maíz, vinagre, glicerina y agua, un plástico biodegradable que pudiera sustituir el uso del plástico convencional que tarda cientos de años en degradarse.

Asimismo se pudo apreciar en el lobby del edificio central, el proyecto, “Al ritmo de las ecuaciones,”  en el cual los jóvenes de noveno grado o tercero de secundaria, realizaron  mediante cálculos matemáticos unos biombos de hilo que representan de forma gráfica lo aprendido en cuanto a ecuaciones, ángulos y pendiente de una recta.

The Workshop es una escuela socio-constructivista y progresiva para niñas y niños desde maternal hasta tercero de secundaria que transforma totalmente las ideas del sistema educativo tradicional, y rompe con la idea de memorizar datos y producir discursos para ser evaluados como individuos. Tiene más de 30 años formando estudiantes en  Mérida y ofrece un programa formativo basado en el desarrollo de las habilidades y el pensamiento crítico mediante la atención personalizada.

Pamela Villanueva -Coordinadora Académico de Preescolar y de Proyectos de Identidad Cultural, María Teresa Melendez- Coordinadora Académica de 6to a 9no grado, Claudia Mingorance- Coordinadora del programa de Inglés, Jessica González-Coordinadora de Primaria , Elisa Ramírez -Directora de Arte y Cultura, Adriana Uh – Coordinadora de Secundaria.

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