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Editorial

Sargazo: Una lección y una oportunidad

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Desde el fin de la primera semana de agosto las playas turísticas de Quintana Roo dejaron de recibir masivamente el sargazo, las condiciones de las corrientes del fondo marino cambiaron de dirección. Pero el sargazo nos da una lección muy importante que no debemos olvidar.

Y es que realmente el “dolor de cabeza” para los hoteleros y autoridades de Quintana Roo por la llegada masiva de la macroalga, su olor penetrante y la molestia en la piel de los turistas cuando el sargassum natans se pega en el cuerpo, es una experiencia que nos debe recordar que no estamos preparados para su arribo a las costas, pero es un hecho que volverá.

Las corrientes marinas son cambiantes, es una realidad el calentamiento global –aunque no lo quieran aceptar algunos magnates conservadores- y la enorme contaminación en los mares influye en la proliferación de las especies que llegaron masivamente a Quintana Roo, sargassum natans y fluitans.

Así que debemos estar preparados para su nuevo arribo y su posible explotación.

Ya en diversos medios de comunicación especialistas aseguran que el sargazo es de interés para algunas empresas porque puede ser una fuente calorífica para generación de energía.

También, que puede pasar por un proceso de lavado, triturado, secado y empaquetado para servir de fertilizante, generando nutrientes para otros vegetales.

Que puede servir de alimento para camarones e inclusive ya es utilizado en la industria cosmética.

Si aprendimos la lección, el protocolo de limpieza de las playas y aprovechamiento del sargazo ya debería estarse cocinado hoy en la Secretaría de Medio Ambiente de Quintana Roo, para que la próxima ocasión que arribe, no sea el sorpresivo “dolor de cabeza” del sector turístico.

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Editorial

El Tren Maya, megaproyectos y democracia deliberativa

José Miguel García Vales

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El martes 16 de julio el Colegio de Antropólogos de Yucatán A.C., convocó a un conversatorio sobre el Tren Maya y los megaproyectos en la Península de Yucatán. La actual directiva del gremio antropológico, de la que formo parte, se planteó como una de sus principales metas discutir acerca del proyecto ferroviario propuesto por el gobierno federal.

La sensibilidad y la perspectiva científica de la antropología, nos obligaba a dar la palabra y escuchar diferentes voces, para que también sea una obligación respetar la diversidad social. Y es que, si bien el Tren Maya y los megaproyectos deben ser analizados desde los puntos de vista de los impactos económicos, los cálculos de ingeniería o las mitigaciones ambientales, también importa los mecanismos para asegurar la inclusión social.

En este sentido, la mejor manera de honrar el objetivo de estudio de la antropología, es decir comprender al otro, es practicar la deliberación democrática. Al respecto, es preciso apuntar que al practicarse las condiciones ideales y formales de la deliberación, lo que se logra es un espacio en el que a través de exposición de argumentos razonados, los miembros de la comunidad política van descubriendo los intereses y objetivos que comparten en común. Por lo tanto, el bien común es resultado de la deliberación. En otras palabras, la postura inicial no es estar a favor o en contra de un proyecto, sino abrir los espacios para obtener información, aclarar dudas, entender las legítimas objeciones, aportar soluciones, exponer investigaciones, ofrecer herramientas, todo con el fin de contribuir a que se tomen decisiones que respondan al bien común.

En el conversatorio del martes, expusieron el Dr. Rodrigo Patiño Díaz, investigador del CINVESTAV y el Dr. Aurelio Sánchez Suárez, profesor investigador del CIR-Sociales de la UADY. El primero, fisicoquímic especialista en temas energéticos, el segundo, arquitecto con líneas de investigación en conservación del patrimonio. Como señaló nuestro presidente, el Mtro. José Luis Domínguez, en esta primera experiencia deliberativa la invitada de honor fue la multidisciplina.

El Dr. Patiño explicó cómo usar un mapa en línea en el que se pueden visualizar diferentes capas de información de los usos del territorio peninsular. Impulsada por las organizaciones Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible y GeoComunes, esta herramienta cartográfica permite observar la localización del trazo del Tren Maya, la ubicación de proyectos energéticos, agropecuarios o turísticos y su interacción con las poblaciones, áreas naturales protegidas, fuentes hídricas, entre otras. Esta aportación nos recuerda que no existen proyectos aislados.

Por su parte, el Dr. Sánchez, propuso la necesidad de establecer un diálogo de saberes, que no es otra cosa que el reconocimiento del otro, en este caso las comunidades mayas, como actor legítimo con conocimientos e intereses, con la intención de evitar neocolonialismos o construir un modelo de desarrollo incluyente. Desde mi punto de vista, este diálogo de saberes debe conducir a que, en tanto exista interacción con las poblaciones, los impactos o beneficios del Tren Maya se pueden mitigar o potenciar.

Entre los asistentes, la deliberación sobre el Tren Maya refleja la diversidad de posturas. Desde los que se oponen porque el tren puede afectar a las comunidades indígenas y los ecosistemas, quienes demandan mayor claridad en la viabilidad económica, los que exigen tener mayor información, quienes respaldan su realización y los que convocan a seguir analizando el tema.

En todo caso, este ejercicio democrático demuestra la utilidad de deliberar. Por una parte, para  mostrar la razones detrás de una iniciativa. Por la otra, para argumentar las preocupaciones y las expectativas.

Por eso, felicito a mis compañeras y compañeros antropólogos que organizaron este conversatorio. Vendrán más.

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Editorial

La lluvia del 10 de julio

Otto Cuauhtémoc Castillo González

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Estas cosas suceden y ni siquiera las advertimos. Esos paréntesis en nuestra realidad son sutiles, tanto, que la mayoría nos juzgarían como lunáticos si expresáramos nuestras vivencias que transgreden las fronteras de la racionalidad y la probabilidad, esas experiencias que nos abofetean en seco. Rosemary Jackson y Roger Caillois le llamarían fantastique. Leonora Carrington, Dalí y Man Ray le dirían cotidianeidades, lo que le sucede a uno.

Pero pasa, juro que pasa. Créeme que pasa. La otra tarde estaba caminando sobre el Paseo de Montejo y de la nada caí en cuenta, al ver a unas personas caminando con unos Xolos, que en realidad son los perros quienes sacan a pasear a sus humanos y no al revés, como siempre damos por sentado. Por si fuera poco, esos saltos (y asaltos) de la razón están ahí siempre acechando a quienes andamos distraídos esperando una brisa o la risa de alguien querido. Fíjate la siguiente ocasión que estés subiendo a tu camión para ir de Las Américas al Centro, observa al camión detenidamente y verás que en realidad es un bicho de metal que traga humanos. Las cosas cambian según la posición en que se miren.

Y te cuento, desde la secundaria he sido insomne. La situación fue la siguiente: era el 2016 y K tenía que estudiar para su examen de egreso de la Facultad, y yo me ofrecí a ayudarle. Fueron semanas de dura preparación en materia familiar, constitucional, penal, en corbatas, chicanerías, expedientes con tecnicismos como foja en vez de hoja y demás cosas leguleñas. En cada sesión de estudio, el café abundaba, al igual que la vigilia. Mira que el día 10 de julio yo decidí cambiar la cafeína por un relajante Tizana; esa mañana, Arminda habló a mi mamá para que me pidiera ir por mi sobrino Agustín, de 5 años, que vive en Mérida para que después de que terminará mis pendientes pudiera llevarlo a Progreso. La tarde se fue consumiendo hasta llegar la noche. Ya estábamos hartos de estudiar tramitología, así que K y yo decidimos ir por unos tacos árabes servidos por dos tabasqueños en el puesto de un mexiquense de ascendencia judía. El diluvio nos tomó ahí, entre esas mesitas de aluminio y la gente de par en par corriendo por temor al agua, y a la diversión que procura. Ya no pudimos más; he escuchado de las tortas ahogadas, pero no aplica el mismo principio para los tacos. Nos fuimos de ahí. Mientras encendía el carro, un mensaje de Martín me llegó. –¿Qué es la vida, amigo Otto?, me preguntó. Recordé que en la mañana él había dicho que estaría ejerciendo el uso lúdico de sustancias, como dicta la Suprema Corte, y me dio mucha risa al leerlo. La lluvia arreció aún más, la gente de Polígono 108 ya casi salía en lanchas por la avenida de la Xtabay. Tuvimos que detenernos. A lado del auto había un sujeto, alto, de cabello corto, camisa naranja, aretes de colmillo en las orejas, que estaba siendo bañado por Chaac y con evidente frío que le calaba hasta los huesos. Algo nos impulsó a meter a ese desconocido al auto. Total, qué más podría pasar en un país tan armonioso, en paz, con estabilidad económica y social como nuestro México Mágico. –Me llamo Jonathan, con ache después de la te– dijo. Hice un mal chiste, del cual Jonathan fue muy benevolente al reírse. –¿A qué te dedicas, Jona?- le pregunté. –Mejor no te digo- contestó. Escuchamos a los Fabulosos Cadillacs mientras Jonathan nos guiaba para llegar hasta su casa. Nunca había estado en esa parte de Mérida. Cuando salió del auto nos deseó buenas noches y qué no nos enfermáramos de tanta lluvia. Un sujeto agradable ese Jonathan con ache después de la te. Llegando a casa de K, mi amigo Roberto me escribió un mensaje -muy acorde a su naturaleza- en el que me expresaba buenos deseos para el fin de semana y la importancia de cuidarse y rezar dos aves marías y dos padres nuestros antes de dormir. Ya la noche estaba hundida cuando Arminda me dijo que Agustín, mi sobrinito, cayó en sueño después de haber jugado toda la tarde bajo la lluvia. Así que no fui a recogerlo; es un crimen despertar sin motivo a un niño. La carretera Mérida-Progreso se abría ante mí como una flecha larga sin fin y con una lluvia que no paraba de gritar. Canté a todo pulmón a los Joy Division, Lady Gaga con Tony Bennett, Kevin Johansen y más, pero seguía preguntándome cuál era la canción más significativa para mí en esos momentos.

Cuando desperté, lo primero que sentí fue mi cabeza aporrearse contra el TAC. Un enfermero se apresuró a mí para calmarme. Me contó lo sucedido. El diagnóstico fue traumatismo craneal cerrado con esguince cervical y verborragia ilógica y pulsos nerviosos producidos por impacto. El reporté policial manifestó que el auto quedó totalmente destruido. La aseguradora por su lado estaba consternada de que las bolsas de aire no funcionaran. La neuróloga estaba sorprendida de mi aparente buen estado. –Tienes suerte, chavo– dijo el enfermero- no se robaron tus cosas cuando te encontraron en la carretera. Mi copia de Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño seguía en mi mochila, al igual que mi cartera y mi laptop. Sólo el celular estaba dañado; al encenderlo y abrir el reproductor de música me percaté que la última canción escuchada la noche del 10 de julio fue Dar es Dar, de Fito Paéz.

Estas cosas suceden y ni siquiera las advertimos. El sentimiento de lo fantástico nos rodea, saltando de un momento a otro las líneas de la razón y la lógica. Esas cosas pasan y sólo hay que tener los ojos bien abiertos para notarlas. Ojalá algo hoy te sorprenda.

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El pasado nos alcanzó

El Congreso de Yucatán perdió la brújula

Ricardo Maldonado Arroyo-

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Cuando el Congreso del Estado de Yucatán decidió votar nuevamente la iniciativa para ampliar la figura del matrimonio a las parejas del mismo género, alimentó la expectativa de un resultado diferente, pero, como en una especie de laberinto sin salida, retornamos al mismo punto. Los números de hoy, fueron exactamente los del pasado mes de abril: 15 votos en contra, 9 a favor. En un sentido práctico, esto complica la posibilidad de lograr el matrimonio igualitario en la actual legislatura, pues la postura de ciertos disputados y diputadas parece inamovible. Dado que el tema ha sido ampliamente abordado, solo me resta compartir algunas conclusiones.

Quienes votaron en contra no lo hicieron por desconocimiento de los derechos humanos o la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia, tampoco por representar el sentir de la población, lo hicieron por sus nexos con grupos ultra conservadores, cuyos intereses económicos y políticos se entrecruzan con los de los partidos políticos, o porque pertenecen a esos mismos grupos, que se erigen en defensores de una visión monolítica y ahistórica de familia. Existen legisladores que siguen colocando el poder y su rechazo a la diversidad, por encima de los derechos humanos de las personas.

Quienes votaron en contra se empeñan en sustraer al estado del reconocimiento pleno de los derechos de los colectivos LGBTI. Tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos se han pronunciado en favor del matrimonio igualitario. Además, es reconocido en 18 estados de la República, donde habita la mitad de la población mexicana. Mientras el mundo se torna más abierto e inclusivo, el Congreso de Yucatán muestra el lado más intransigente de nuestra sociedad.

Pese a su rotundo rechazo al matrimonio igualitario, quienes votaron en contra temen a la sanción pública. Saben perfectamente que su decisión puede ser calificada de homofóbica, que su voto es un atropello contra colectivos históricamente discriminados y que carecen de argumentos sólidos para sostener su postura. Por eso votaron en secreto; tiraron la piedra y escondieron la mano. Sin embargo, subestiman a la ciudadanía y la velocidad de las redes sociales. Es claro que hubo diputadas y diputados del PAN, PRI y Morena que votaron en contra. Es simple aritmética. Esto desprestigia aún más el papel de los partidos políticos, entre cuyos integrantes existen personas que pasan por alto las leyes, así como los ideales y estatutos de sus propios partidos (salvo el PAN, que siempre ha sido de corte conservador).

La votación en contra del matrimonio igualitario perpetúa la nociva influencia de los credos religiosos en la palestra pública. La aparición de dogmas religiosos en los argumentos contra el matrimonio igualitario, algunos maquillados como pseudociencia, nos recuerdan que en México no se ha separado totalmente las iglesias del Estado y que, permitir que las asociaciones religiosas ganen espacios públicos, representa un riesgo para los derechos de las personas que han sido castigadas y perseguidas por tales dogmas. Hoy se impuso otra vez una visión religiosa de matrimonio que ha justificado el abuso y la marginación, ha dividido familias y provocado sufrimiento.

Por último, concluyo que el camino hacia el matrimonio igualitario en Yucatán, aunque largo y extenuante, llegará a su término. Se logrará el reconocimiento del matrimonio igualitario en nuestro estado porque, con una actitud más resiliente que optimista, hay una ciudadanía consciente y organizada, que plantea una y otra vez la necesidad de modificar nuestra constitución local. Quienes votaron hoy en contra del matrimonio igualitario, además de pisotear los derechos humanos, demostraron que han extraviado la brújula de los cambios políticos, lo que, a mediano plazo, los condenará al ostracismo. Quienes votaron hoy en contra ignoraron los signos de nuestros tiempos: nuestra sociedad será diversa o no será.

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