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Voz de la Península

Cenote San Ignacio de Chocholá, Yucatán

Carlos Evia Cervantes

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Yucatán cuenta con una gran cantidad de cenotes y grutas, la mayoría de una belleza indescriptible. Algunos de estos lugares ya están saturados con turistas y la estancia en ellos se puede convertir en una espera incómoda. Otros han elevado sus tarifas a precios que los extranjeros pagan con facilidad, pero los mexicanos los hacen con dificultad. Sin embargo, el buen viajero puede encontrar lugares que siendo igualmente bellos, aún no están atiborrados de gente y conservan precios razonables. Este es el caso del cenote San Ignacio de Chocholá, población que se encuentra a sólo 30 kilómetros al suroeste de Mérida, sobre la carretera a la ciudad de Campeche.

Historia

Hace más de treinta años don Carlos Aldana Canul (┼) adquirió un terreno muy cerca de la plaza de Chocholá. En su propiedad encontró una cueva que albergaba el cenote, no muy grande pero sí muy bello. Armado de paciencia y entusiasmo lo fue acondicionando para poder entrar a él sin peligro. Poco a poco la gente supo del cenote y lo visitaban cada vez con más frecuencia, hasta convertirse en un centro de recreación ampliamente conocido. En la actualidad su belleza no sólo es disfrutada por los habitantes de esta población, sino también por gente de otras partes de Yucatán, de México y de otros países.

Hay una anécdota que forma parte de la historia de este cenote, y que muy poca gente conoce. La importancia de este episodio reside en la trascendencia que el hecho tiene hasta el día de hoy. En el año de 1992 estaba vigente un convenio entre la Sociedad Espeleológica de Cuba y la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady. El objetivo de dicho acuerdo era la capacitación de maestros y alumnos de la Facultad por los experimentados espeleólogos cubanos. El cenote San Ignacio fue escogido para hacer prácticas de topografía en su interior. El equipo estaba conformado Pedro Delgado, Riger Herrera, Edgar Medina y Luis Santiago. Fungían como responsables de la expedición los maestros Alberto Pérez y Carlos Evia. El geólogo cubano Roberto Gutiérrez Domech fue quien dirigió la práctica.

La mañana del 17 de junio del citado año, nos recibió el señor Carlos Aldana y manifestó su beneplácito por la labor que habíamos propuesto realizar. Lo que pensamos que sería un trabajo sencillo, porque la cueva es ciertamente es pequeña, resultó que no sería así. Para tomar las medidas del perímetro de la gruta, fue necesario introducirnos en los muy pequeños conductos que están alrededor del cenote. Estalactitas, estalagmitas y columnas obstaculizaban nuestro camino. También hubo partes con muy poca altura debido a las piedras que cayeron en tiempos remotos. Retorciéndonos como gusanos nos introdujimos en tales recovecos y finalmente logramos tomar todos los datos necesarios para hacer el plano. El señor Aldana, quien estuvo presente todo el tiempo de nosotros, nos invitó a almorzar en su restaurante que está en el mismo sitio. Dos semanas después le llevamos el plano a don Carlos Aldana y cumplimos así con el servicio prometido.

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Un año más tarde, en una nueva visita que hicimos al cenote, el señor Aldana nos comentó que el plano le había sido de extraordinaria utilidad, ya que las autoridades municipales de aquel tiempo quisieron despojarlo de su terreno argumentado que la gruta quedaba debajo de la calle adyacente a la propiedad de don Carlos, y que por lo tanto era terreno público. Gracias al plano topográfico se pudo demostrar que eso no era real y así se ganó el litigio. El cenote San Ignacio quedó en manos de su verdadero dueño. Este hecho fortuito consolidó aún más la amistad entre los exploradores cubanos y mexicanos quienes siempre hemos resaltado el enfoque social de la espeleología y no sólo el estudio geológico del subsuelo.

La cueva y el cenote

Para entrar a San Ignacio a través de la caverna, hay que bajar por una escalinata de unos ocho metros en plano inclinado, y al final el visitante llega a un recinto subterráneo con un ambiente iluminado muy agradable. Hay un área seca en la que el visitante puede sentarse a contemplar las cristalinas aguas de la cueva o admirar las abundantes figuras pétreas que se han formado en las paredes y el techo, como lo hace mucha gente.

Para aquel que quiera meterse al agua debe de saber que hay una parte en la que el nivel del agua es muy bajo, como un chapoteadero, y que paulatinamente se va haciendo más honda hasta llegar a la otra sección, que corresponde al centro del cuerpo de agua, el cual puede alcanzar un poco más de los cinco metros y es ideal para lanzarse de clavado.

El agua del cenote se encuentra siempre limpia y cristalina; el espejo del agua tiene veinte metros de largo por siete de ancho, dimensiones que permiten nadar y bucear con amplitud. El paisaje subacuático está compuesto por las formaciones naturales propias de las cuevas y por varios ejemplares de los peces típicos de las aguas subterráneas.

Calidad ecológica

El cenote San Ignacio es un sitio muy confortable y guarda una relación apropiada con el medio ambiente, ya que con mucho ingenio los administradores han logrado compensar el impacto de la actividad económica con instalaciones adecuadas, ya que sobre la superficie de la tierra hay extensas áreas verdes y un ambiente natural donde las aves son las únicas que rompen el silencio del día.

Además del cenote, el visitante puede disfrutar de variados platillos yucatecos en su amplio e higiénico restaurante, decorado al estilo mexicano clásico. También se expenden refrescantes jugos de frutas locales que calmarán la sed del mediodía. El personal que está a cargo es la familia del amigo Carlos Aldana, que hoy día descansa en paz.

El lugar cuenta con otros servicios a disposición del cliente tales como palapas con camastros de reposo, para descansar después de su relajante baño en el cenote San Ignacio. Están a disposición juegos infantiles, baños, vestidores, renta de hamacas y todo para pasar un día inolvidable al lado de la familia, pareja o amigos. A partir de las once horas del día y hasta las cinco de la tarde van llegando los turistas nacionales y extranjeros a este paraíso escondido que está al poniente del centro de la población.

Seguridad

El acceso a esta cueva es fácil y seguro, al llegar a la bóveda hay una tenue iluminación que permite desplazarse con seguridad. El descenso gradual del nivel del agua, ofrece al visitante un nivel alto de seguridad y comodidad. Por si lo anterior no bastara, en este peculiar nicho ecológico se ha tomado la precaución de no vender bebidas alcohólicas en su restaurante porque ello crearía la posibilidad de que algún cliente, en estado inconveniente, insistiera en entrar al cenote, lo que pondría en riesgo su vida, situación estudiada estadísticamente por el Grupo Espeleológico Ajau de Yucatán.

Crónicas de Dzitás

LA DANZA DEL KOTS KAL TSÓ EN HONOR A LA VIRGEN DE SANTA INÉS

Carlos E. Gómez Sosa

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Como cada año, en la comunidad de Dzitás se realizan los festejos a la Virgen de Santa Inés, patrona del lugar. Inician el día 12 de enero y concluyen el 22 del mismo mes. Para la realización de la fiesta en honor a Santa Inés, se realizan gremios, corridas de toros y los bailes populares.

Desde hace muchos años, la fiesta de esta comunidad es conocida por su danza de los pavos, kotz kal tzó, única con antecedentes prehispánicos. Ésta también se realiza en Santa Elena. En cualquier caso es una danza organizada y realizada de manera comunitaria, independientemente de las autoridades civiles y eclesiásticas. Para su disposición, se nombra un nojoch cuch (cargador mayor), quien pone todo su empeño para su realización y lucimiento.

El origen de la danza se pierde en el tiempo y la distancia, pues se ha heredado de padres a hijos la costumbre de bailarla. La danza la realizan hombres y mujeres (madrinas), en las primeras horas del día 21 de enero.

La organización de la fiesta tradicional inicia con la selección de los cuches (cargadores), encargados de realizar los festejos al Santo Patrón. Este comité está formado por un “gran cuch” y dos “pequeños cuches”, cada uno con tres nooxes (ayudantes), quienes apoyarán a quienes los eligen.

Para elegir a los sucesores de los cuches, cada sucesor busca a la persona que los suplirá, o en su defecto se acerca a quien desea serlo. Una persona no puede ser el mismo cuch dos veces consecutivas.

Puestos todos de acuerdo, los organizadores realizan una reunión el sábado de gloria en un lugar público. A esta reunión se le llama chuc- hel (consigue un sucesor). Los tres cargadores seleccionados, serán quienes se responsabilicen de la fiesta en honor a Santa Inés para ese año, siendo el día principal el 21 de enero.

Los cargadores del año saliente, ofrecen cigarrillos y balché (bebida ritual tradicional), a quienes serán los cargadores para el próximo año; con esto, se cierra el compromiso de continuar esta tradición.

Durante esa noche, se realiza la segunda reunión donde se dará la notificación (kah ik), comprometiéndose los siguientes cargadores a tomar la responsabilidad para la próxima fiesta, y comenzar a colectar dinero y todo lo necesario; asimismo, éstos aportan cerdos, pavos, gallinas o cacao cocido con maíz.

Los preparativos de la fiesta comienzan unos días antes; los alimentos son preparados por las esposas de los responsables, y algunas señoras que han sido escogidas por éstas. Para la realización del baile, los cuches buscan a seis personas, a quienes entregan una cabeza de cochino y un ramillete. Esa entrega es realizada en una forma solemne, durante la cual a los danzantes les dirigen unas palabras de manera tradicional.

Por otra parte, los futuros cuches reciben una cabeza de cochino y un ramillete, setenta arepas chicas y doce grandes, una botella de aguardiente con una flor metida en el cuello, una palangana de chicharra, y cuatro jícaras de caldo de pavo (hek). Quienes reciben esto, lo dividen entre ellos y sus ayudantes, con lo cual se comprometen a realizar la próxima fiesta.

El día 21 de enero a las 9 de la noche, los diputados salientes y entrantes, así como los habitantes de la comunidad, participan en una misa. Después de la ceremonia, los diputados salen de la iglesia cargando los estandartes de la Virgen y pabellones, acompañados de una charanga y entre voladores e hiladas de petardos, se trasladan a la casa del nuevo diputado.

En este lugar, el diputado saliente le entrega los estandartes y pabellones al diputado nuevo, ante un altar con la imagen de Santa Inés adornado con flores y veladoras encendidas; con esto, se acepta el traslado de poderes o encargo.

El día 22 al medio día, en casa de los diputados salientes, se reparte la comida preparada: cabeza de cochino pibil cocida bajo la tierra, adornada con papel picado de seda y cintas de colores.  El primero en recibirla es el diputado principal: medio pavo cocinado en sak kool (crema blanca), una tira de costilla, un trozo de carne, cuatro arepas, una ración de pinole y ocho tortillas. Una vez recibida su parte, ayuda a distribuir la comida a los demás socios.

En casa de los otros diputados, también se reparte comida, entregando a cada socio una taza de caldo con carne roja, dos arepas y cuatro tortillas.  De esta manera se distribuye la comida entre los diputados salientes, electos e invitados.

A las 3 de la tarde, cada diputado saliente se dirige al centro del pueblo llevando cada cual una cabeza de cochino, y otros cargando los ramilletes: cilindros de cartón, en algunos casos, de aproximadamente 1 metro de diámetro por dos de altura, elaborados por los mismos diputados con papel de seda, cintas de colores, y varillas de palma de coco insertadas en el cilindro, donde cuelgan galletas, cigarros, dulces o muñecas de plástico. El ramillete tiene un asta de madera, de peso ligero, para sostenerlo mientas bailan los danzantes.

Cuando llegan a su destino, la charanga interpreta la melodía “Cabeza de Cochino”, con lo cual las personas que cargan tanto la cabeza como los ramilletes, empiezan a bailar en presencia del público, al tiempo que invitan a las personas a participar con ellos.

Terminadas dos melodías, el grupo de danzantes se dirige, acompañado por la charanga, a casa de los nuevos diputados para hacerle entrega de los ramilletes y las cabezas de cochinos preparadas para convidar a los asistentes.

Ese mismo día, a partir de las ocho de la noche, se realiza una procesión con la imagen de la Virgen de Santa Inés, por el parque principal, con todos los gremios y los feligreses católicos. De esta manera concluyen las festividades en la comunidad de Dzitás.

Finalmente, se realiza una procesión que inicia tocando el tunkul (instrumento hecho de un tronco hueco) en la puerta de la iglesia; durante los descansos del recorrido, en los domicilios de quienes han hecho promesas, a los participantes en la procesión se les reparte agua, pozole (bebida de maíz con agua) y pinole (bebida de maíz con agua, azúcar y canela).  También se acostumbra colocar plantas de maíz en el camino del recorrido de la procesión.

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MÁS DE 115 MIL MUJERES HAN SIDO VÍCTIMAS DE CIBERACOSO EN YUCATÁN

Lilia Balam

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Según el MOCIBA del INEGI, las mujeres están más expuestas a situaciones de acoso sexual a través de medios digitales que los hombres.

En Yucatán, más de 115 mil mujeres sufrieron acoso a través de medios digitales en 2017, según datos recabados por el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De acuerdo con la encuesta, 19.2% de las 603,278 mujeres de entre 12 y 59 años que residen en la entidad reportaron haber sido víctimas de ciberacoso, es decir, aproximadamente 115,614.  En contraste, 15.61% de los 565,737 hombres en el mismo rango de edad dijeron haber sido molestados en Internet: alrededor de 88,358.

A nivel nacional, la encuesta arrojó que las mujeres están más expuestas a situaciones de acoso de tipo sexual: 30.8% de las mujeres reportaron haber recibido insinuaciones o propuestas sexuales, mientras que sólo 13.1% de los hombres las recibieron. Igualmente, 23.9% de las mujeres recibieron fotos o vídeos de contenido sexual, contra 14.7% en el caso de los hombres.

Cabe mencionar que Veracruz, Aguascalientes, Tabasco, Zacatecas y Campeche fueron los cinco estados con cifras más altas de ciberacoso contra mujeres; mientras que Guanajuato, Tabasco, Puebla, Hidalgo y Zacatecas fueron las entidades con mayor cantidad de hombres molestados en medios digitales.

El Módulo sobre Ciberacoso analiza las siguientes situaciones de acoso: mensajes ofensivos, contacto mediante identidades falsas, llamadas ofensivas, provocaciones para reaccionar de forma negativa, insinuaciones o propuestas sexuales, rastreo de cuentas o sitios web, recibir contenido sexual, suplantación de identidad, críticas o burlas por apariencia o clase social y publicación de información personal.

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Yucatán: ¿Lucro o reconocimiento de la comunidad LGBTIII+?

Elena Beatriz Bolio López

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La Secretaria de Turismo de Yucatán, Michelle Fridman, se encuentra una vez más en el ojo del huracán. Esta vez, la funcionaria ha anunciado la pretensión de hacer de la entidad un destino turístico para la diversidad sexual.  Las quejas están a todo lo que dan. La preguntas serían: ¿Contra quién son esas quejas. ¿Contra la secretaria Fridman o contra el Congreso local? Sólo para refrescarnos la memoria, recordemos que en 2019 se rechazó dos veces la iniciativa para el matrimonio igualitario en el estado, sí dos veces con el mismo resultado negativo.

Ahora he aquí una Secretaría de Estado queriendo proponer algo a favor de la misma comunidad a la que el Poder Legislativo le negó categóricamente el reconocimiento de sus derechos. Sin embargo, el embate está dirigido principalmente contra  la secretaría e incluso contra el Ejecutivo, eximiendo de esto Legislativo. ¿Cómo pasó esto?

A veces tendemos a decir coloquialmente cosas como: “el gobierno” hizo tal o cual cosa; que “es responsabilidad del gobierno” esto o lo otro. Pero debo decir que si bien se trata de un fraseo cómodo, invita a la confusión. De manera operativa “el gobierno” es una maquinaria compuesta por muchísima gente de dulce, de chile y de manteca y con tiempos propios, de relojes con poca coordinación que hace que se cuezan separadamente lo temas en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Pero al final de cuentas, hay responsables que tienen nombre y apellido, o que son figuras públicas, que son quienes quedan sujetos de un mayor escrutinio. 

La cosa está así: es evidente que “el gobierno” de Yucatán no es homogéneo. Si la propuesta de la Secretaria de Turismo es pro LGBTIII+ se presenta como una declaración que contradice la tajante postura conservadora del legislativo local. Es decir, el “gobierno” está tomando acciones contradictorias. Que Fridman esté mostrándose a favor de la comunidad de la diversidad sexual no significa que ella o su proyecto sean más afortunados. Una de las críticas que alcanzo a percibir es que se quiere lucrar con la comunidad, eso sin contar el reclamo de la doble moral “del gobierno”. ¿Se está usando a un grupo de personas sólo por su dinero? Tal vez. Mucho me temo que gran parte de las decisiones que se toman en la administración pública están orientadas al beneficio económico (la famosa “derrama”) que puedan traer. No olvidemos que la administración del gobernador Mauricio Vila Dosal se ha quejado de tener pocos recursos y está buscando medios —dicho sea de paso, muy poco populares— para meter dinero a las arcas. En este sentido, parece una acción coherente estar buscando fuentes que generen inversión y riqueza para la entidad. Pero pregunto: ¿Es moralmente correcto poner a la comunidad LGBTIII+ en el medio? Quizás no, aunque no sería un fenómeno nuevo ni exclusivo para este grupo.

El Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo operan con tiempos y maneras muy diferentes. La iniciativa que rechazaron en el Congreso fue propuesta por el gobernador anterior, Rolando Zapata Bello, lo cual habla del teléfono descompuesto que se arma en el diálogo entre poderes. La segunda votación fue promovida desde dentro del Congreso sin mayor negociación que se tradujo en un resultado igualmente vergonzoso que el anterior, con el único beneficio de dar visibilidad política a sus promoventes. ¿Qué sentido tiene hacer otra iniciativa por el actual gobernador para que sea votada por los mismos miembros del Congreso? En mi opinión, no tiene —aún— cabida administrativa, pero la tendrá cuando se renueven las diputaciones.

Este proyecto de la Secretaría de Turismo resulta poco sustantiva frente a la posibilidad que representó el poder reconocer con todas sus letras la plenitud de los derechos civiles del sector de la ciudadanía LGBTIII+. Pero un avance es un avance, por mínimo que sea, es un avance. Lo cierto es que, a raíz de la polémica, está es una oportunidad para demandar pasos más responsables de los funcionarios públicos y que se seguirá caminando desde la protesta hasta hacer valer los derechos que les corresponden a las personas LGBTIII+.  Lo que no voy a aceptar es el argumento de que “Yucatán no está preparado” para recibir turismo de la diversidad. Nuevamente, al igual que “el gobierno”, “Yucatán” está muy lejos de ser homogéneo y es más diverso de lo que algunos sectores de la sociedad se imaginan.

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