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LA VISIÓN DE CARONTE

El duende parlero, un hecho olvidado en Valladolid

Miguel II Hernández Madero

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En época de la Colonia Valladolid fue escenario de un fenómeno de poltergeist, según lo describen las fuentes de esos años, y pese a que fue documentado ampliamente en su momento, actualmente sólo lo recuerda una placa de acrílico en un edificio al costado norte del parque principal.

 El término de “poltergeist” se refiere al fenómeno de objetos que se mueven inexplicablemente, voces, ruidos y apariciones difusas en determinado entorno. Esta palabra proviene del Alemán y puede traducirse como “duende travieso”. En el Yucatán, durante la colonia, hubo un caso que hoy llamaríamos de Poltergeist, documentado por varios cronistas de la época.

El primer reporte probablemente fue hecho por Pedro Sánchez de Aguilar, quien a fines del siglo XVI era reconocido en la Nueva España como un hombre de letras e incluso se le consultaba sobre aspectos jurídicos. Los hechos fueros recogidos también por Fray Diego López de Cogolludo, contemporáneo de aquel, quien los incluyo en su Historia de Yucatán. Además, intervino en el asunto el Obispo de la Diócesis, Gonzalo de Zalazar.

La historia pasó como una leyenda en Valladolid y ocurrió en 1560. Ese año, Pedro Sánchez Aguilar reportó a la Diócesis las manifestaciones de un “duende parlero o demonio, que hablaba como papagayo”. Este duende se manifestaba a dos personas en especial, a Juan López de Mena y  a Juan Ruiz de Arce.

También hacia sus “travesuras” en otras viviendas, pero nadie lo podía ver. Se escuchaba su voz, se le oía tocar una vihuela y hasta sonaba las castañuelas. Además, la voz recitaba el padre nuestro y decía haber nacido en España, concretamente en Castilla la Vieja.

Lo que inició como algo valorado como juego, se fue convirtiendo en pesadilla, pues la voz empezó a hablar de las mujeres de Valladolid, e incluso provocó que algún marido ofendido golpeara severamente con su esposa. El espectro lanzaba piedras contra la gente y los techos de las viviendas. Ante ello, el sacerdote Tomas de Lersundi acudió a la casa de Juan López de Mena a la hora  cuando normalmente se manifestaba, pero todo estuvo en silencio, hasta que el sacerdote se retiró, llevándose el hisopó y el agua bendita.-El cura me quería coger, pues no me va a coger, allá verá en su mesa con quien se burla-, sonó una voz apenas salió el sacerdote, y dijo que había colocado estiércol de mula en la fuente de buñuelos preparada al religioso para cenar, además de cambiar el vino por “orines añejos”. Esta situación fue confirmada la mañana siguiente por el sacerdote.

Las manifestaciones se fueron extendiendo y llegaron hasta Mérida, donde estaba preso en una ocasión Juan López de Mena, a quien le dijo que su esposa acababa de dar a luz, circunstancia corroborada días después. Ante el giro que estaban tomando las cosas, el Obispo de Yucatán ordenó que nadie respondiera a los llamados del duende, con pena de ser excomulgados si desobedecían.

La repentina falta de respuesta fue contestada a su vez con fuegos imprevistos que consumían los techos de las viviendas, hasta que en noviembre de 1561 se realizó una misa en Valladolid, en honor a San Clemente, Papa y mártir. Las crónicas señalan que después de esto el fenómeno cesó, pero no para siempre.

En 1596, se recibieron reportes del mismo demonio o uno similar, que azotaba a los habitantes de la comisaria de Yalcobá. El fenómeno era ya más intenso. Incluía un ventarrón que se desataba al medio día y llenaba de chispas que prendían fuego en las casas. La plaga del fuego fue combatida con una misa cantada, que fue contestada al quemarse totalmente una vivienda esa misma noche. Luego no se volvió a oír al duende, pero con los años hubo más incendios de viviendas en Valladolid, aparentemente inexplicables, pero atribuidos a hechiceros o indios rebeldes.

La oscuridad de las calles de Valladolid y el tiempo, terminaron por ocultar la historia del Duende Parlero y la gente por lo común lo desconoce. Únicamente hay una placa de acrílico colocada en lo que queda del muro de la casa donde aparecía el duende, ubicada frente el Parque Principal. En la actualidad en ese lugar está el bazar y un negocio de venta de artesanías de piel. Así que cuando camine por ese rincón de Zací, esté atento, quizá le toque la suerte de volver a escuchar al Duende Parlero.

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LA VISIÓN DE CARONTE

¿Pandemia? Psicosis…

Miguel II Hernández Madero

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El miedo bloquea la capacidad de razonar, e incluso puede ir, en extremo, de la parálisis al despliegue de violencia y agresividad sin sentido. El coronavirus ha llegado y con él la desinformación, que agranda el miedo y saca actitudes negativas, que quizá en otras circunstancias no se verían.

Y en esto vemos nuevamente el papel que juegan las redes sociales. Todos son proclives a compartir la información que ven en Facebook, sin verificarlas. Mucho de ese material viene de otro país, o son fruto de rumores y, en el peor de casos, son hechos por algún bromista que piensa que es un juego y es la ocasión para divertirse.

Hay anuncios y cifras oficiales, pero como el material de las redes llegó antes, prefieren creer en teorías conspiracioncitas, en vez de centrarse en la información, que bien puede ayudar a contener el problema y reducir los efectos. Con esto no quiere decir que se va a borrar el peligro, pero sí que los daños pueden ser menores a los que se alcanzaría si se deja sin control o si se sigue la información falsa, los rumores y la “confiable nota compartida por el amigo, de la hermana, de la tía, de la prima de la vecina”.

¿Qué riesgo hay al seguir los rumores? Los efectos de la desinformación pueden ser terribles, pues, por un lado, pueden crear desconfianza y restar credibilidad, y por el otro, generan una suerte de psicosis que puede llevar incluso a conductas agresivas de diverso tipo.

Es cierto, ya tenemos en Yucatán al coronavirus; se están realizando acciones para reducir el impacto de este brote, declarado como pandemia por la OMS, pero esto es por su presencia en diversos continentes. También es cierto que en otros países hay muertos y que avanza de manera geométrica, por ello es necesario tener precauciones y seguir las indicaciones del sector salud, en vez de salir y acaparar todo lo que consideren necesario (hasta ahora no entiendo por qué tanta compra de papel higiénico).

Pero no sólo es el acaparamiento, también los comentarios en el sentido de dejar encerrados a los adultos mayores, de insultar a quien tosa o estornude, o de gritarle a la gente que no lleva cubre bocas porque “son irresponsables”.

Un caso curioso que me tocó ver ayer fue en la fila de establecimiento, donde un señor mayor estornudó, tapándose la boca con un paliacate, como me imagino ha hecho toda su vida. Era un señor humilde. Detrás de él una mujer joven le empezó a gritar, casi histérica, de que era un irresponsable, que deberían meterlo a la cárcel, que estaba contaminando y con esto varios insultos. El hombre tomó su compra y salió sin decir nada. Yo quise intervenir, pero estaba a unos metros de distancia y vi que varias personas asentían con la cabeza aprobando la actitud de la dama.

La mujer comentaba que iba a aprovechar estos días para irse al puerto. Lo decía como si nada hubiese pasado, como si nada hubiese dicho. Estaba satisfecha de su actuar. En un momento dado se cruzaron nuestras miradas, creo que adivinó mi rechazo y sólo encogió los hombros y pareció decir “me vale”.

Queda la pregunta ¿quién es más irresponsable?, ¿el hombre  mayor que salió a comprar lo que buenamente pudo y estornudó, o la mujer joven que pese a saber que debía quedarse en casa, planeaba irse a la playa? Situaciones de este tipo las iremos viendo y podrán ser peores, conforme aumente el número de infectados, conforme se siga haciendo caso de los rumores y, lo más grave, conforme no se asuma la responsabilidad de hacer cada quien su parte en esta contingencia de salud pública. No son vacaciones, es un periodo de prevención. Ojalá la psicosis no sea peor que la pandemia. Hasta la próxima…

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LA VISIÓN DE CARONTE

La Senadora incómoda…

Miguel II Hernández Madero

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Las elecciones intermedias serán en julio de 2021, los partidos tendrán a sus candidatos registrados en marzo del mismo año, pero desde diciembre de este 2020, ya habrá precandidatos y desde mucho antes ya estarán moviéndose los aspirantes a ser próceres ante el electorado. Aún faltan otros tres años para la carrera por la gubernatura y el Senado, sin embargo parece que alguien ya siente pasos en la azotea y está enrareciendo el ambiente político en Yucatán.

El ataque a la casa de la Senadora tizimileña Verónica Camino Farjat, podría ser encarpetado como un intento de robo, pero ningún ladrón rompería la puerta principal de una vivienda, donde todos pudieran ver el daño. Simplemente buscan forzar la entrada lo más discretamente posible, pues no desean ser descubiertos de inmediato.

En este caso la puerta de acceso está rota, no hay intento de forzar la cerradura, simplemente la rompieron, como para dejar un mensaje. No es intento de robo ¿entonces de qué se trata?

Lo curioso es que ocurrió pese al Yucatán Seguro, que sustituyó al Escudo Yucatán. Recordemos que el programa de seguridad de la actual administración nos va a costar a los yucatecos más de cinco mil millones de pesos, incluyendo el préstamo y los intereses. Este gasto es adicional a los mil 500 millones de pesos.

Curiosamente los cinco mil millones para compra de equipo de seguridad, no son suficientes, según la administración estatal, y por eso envió la iniciativa de cobrar un impuesto especial a través de los recibos de la CFE, iniciativa que autorizaron alegremente los diputados del Congreso del Estado, sin tocarla ni con el pétalo de una coma.

Quizás en realidad tienen razón: todo ese dinero no es suficiente y como muestra está ese daño, mínimo si se quiere decir así, a la vivienda particular la senadora Camino, quizás es una forma como la delincuencia muestra “músculo”, o también podría ser que por casualidad quisieron entrar a robar ahí, sin saber que es el domicilio de la legisladora.

Habría muchas posibilidades pero, ¡líbrenos el cielo de mal pensar!, se debe descartar que esto tenga relación con el hecho que la legisladora ha estado poniendo el dedo en la llaga desde el Senado de la República y ha hecho declaraciones incómodas, pero esto es improbable, eso no pasa en Yucatán, la política no es así. En Yucatán NO hay amenazas, ni insultos, ni represalias contra quien no esté de acuerdo con quienes tengan en turno el poder.

Ojalá sea un caso aislado, ojalá no estén prendiendo el fuego mucho antes de la fiesta, porque el humo puede asfixiar a muchos y enrarecer el ambiente, en unas elecciones que se anticipan difíciles en Yucatán y con varios cambios de camiseta. Esperemos que todo se disipe como si fuese un mal sueño.

Hasta la próxima…

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