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Voz de la Península

Una nopalera en el centro de Mérida, breve historia de un espacio

Edgar A. Santiago Pacheco

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Hay lugares que a través del tiempo han tenido diversos usos, y por más que sus recorridos históricos parecen alejarlos de sus raíces, las vueltas del destino los regresan a sus orígenes. En este caso nos referimos al llamado Salón del Congreso, ubicado entre las calles 60 y 58, en el callejón del mismo nombre, otorgado en comodato hace poco menos de dos años a la Universidad Autónoma de Yucatán por parte del Gobierno del Estado.

Los orígenes de este edificio se remontan al siglo XVII, pues fue en él donde se fundó la Universidad de Mérida en 1624, en terrenos donados por el regidor de Mérida y encomendero Martín de Palomar. Es en este centro de educación superior que se otorgaban los grados de Bachiller, Licenciado, Maestro y Doctor hasta la expulsión de los Jesuitas en 1767. A la expulsión de los Jesuitas a través de la Junta de Temporalidades se dispuso de sus bienes, y el edificio y su terreno fue vendido a particulares que lo empezaron a demoler y disponer del material, pagaron por el 1, 659 pesos, según documento del Archivo Histórico del Arzobispado.

Cincuenta años más tarde en 1817, en una carta de 20 de marzo el Obispo Estévez y Ugarte informó al gobernador Miguel de Castro y Araoz el restablecimiento de la Compañía de Jesús, pidiéndole se suspendiese la demolición de los restos del edificio del Colegio de San Francisco Javier que aún quedaban y ofreciéndole pagar al comprador don Pedro José Guzmán lo que había erogado, ya que el conocido cura de Yaxcabá Bartolomé del Granado Baeza había donado 2000 pesos para la recuperación del espacio por parte de la Iglesia.

Permítasenos una breve digresión. Si bien la Universidad de Mérida, no puede ser considerado el antecedente de la Universidad Nacional del Sureste, origen directo de nuestra Universidad Autónoma de Yucatán, si es la primera referencia de la educación superior en la entonces Provincia de San José de Yucatán.

Retomando el hilo discursivo, don Pedro José Guzmán intento rehusarse a la solicitud, argumentando que la propiedad tenía un mayor precio, “pues tiene un plantel considerable de nopales, frondosos por el excelente terreno” y “llegada la justa ocasión de establecer un ingenio de cultivar grana”.  Tal noticia nos lleva a recrear una imagen por demás increíble para nuestros tiempos, al imaginar unos altos nopales en lo que hoy es el Teatro Peón Contreras, el parque de la madre, el callejón del congreso y sus anexos. Sin embargo, ante la presión del Obispo, el señor Guzmán terminó por aceptar la oferta, con lo que la propiedad regresó a la Iglesia.

El espacio del que escribimos ha tenido larga historia pública en nuestro estado, pues durante muchos años fue sede del poder legislativo, incluso entre sus paredes se discutió en 1821 la independencia de Yucatán, de allá el sobrenombre popular de “el congresito” nominación que acompaña al de “El Aula Magna”, utilizada por la oficialidad.

Al caer en desuso en 1981 por la construcción del edificio del Congreso durante el periodo de Francisco Luna Kan –ahora demolido para dar paso en el espacio urbano al Palacio de la Música-, el Aula fue otorgada a la Academia Yucatanense de Ciencias y Artes para sesionar y organizar sus eventos públicos por decreto publicado en el Diario Oficial el 19 de diciembre de 1983. En el decreto leemos los altos fines para los que fue dispuesto el espacio “fomentar y patrocinar la investigación científica y técnica, la producción literaria y artística y promover y vigilar la labor editorial en el Estado de Yucatán”. La Academia que funcionó por varios años, terminó por suspender sus actividades y retornó el edificio a la disposición de la asamblea legislativa que lo ocupaba de manera intermitente para diversos eventos. Recordamos la entrega de la Medalla al Mérito Bibliotecario “Mireya Priego López” en su bella estancia, un no muy lejano 10 de noviembre de 2012, por parte de Bibliotecarios del Sureste A.C. y la Universidad del Oriente con su Rector Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz al frente.

Con la cesión señalada al principio, este hermoso espacio, donde se han discutido, reflexionado y tomado importantes decisiones sobre el futuro de Yucatán, retorna a una Institución de educación superior representante histórico de la sociedad yucateca en su conjunto, la Universidad Autónoma de Yucatán, que estamos seguros –cuando las circunstancias de “la nueva normalidad” lo permitan- le dará un uso acorde a sus orígenes y a las características del edificio, la cultura y la educación retumbaran nuevamente en el Aula Magna. Su destino no fue ser parte de una nopalera sino un espacio donde el teatro, la música y las actividades universitarias se den cita cotidianamente.

También te puede interesar: Una colección de la Revista Luz, órgano de la Liga de Profesores del Estado de Yucatán

Crónicas de La Colonia Yucatán

Trabajo forestal de las Compañías Madereras de Yucatán (I)

José Antonio Ruiz Silva

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A manera de antecedentes sobre este tema, es importante recordar que cuando referimos al Día del Árbol y a los trabajos de reforestación que realizaban las empresas madereras bajo la dirección del ingeniero Alfredo Medina Vidiella, resulta difícil hablar de esos temas debido a lo delicado que puede resultar. Por tal motivo, este artículo y otros posteriores sólo pretenden evocar la época de bonanza, los personajes y los trabajos que se realizaban al respecto, aunque sabemos y nos constan los trabajos que se realizaron con la pretensión de devolver algo de lo que se extraía de la selva. Nuestras fuentes son los artículos y reportajes de la Revista Frente a la Selva, órgano de difusión de las compañías madereras, que fueron publicados en la década de los años 50, así como de testimonios del personal que llevaba a cabo estos trabajos, entre los que se cuentan ingenieros forestales, encargados de los viveros, así como encargados de los trabajos de reforestación y sus descendientes, como testigos de la época.

Debido a la importancia que representa para muchos de nosotros el tema de la reforestación y a la amplitud que esto conlleva, hemos seccionado la información en 3 y posiblemente hasta 4 artículos que serán publicados de manera consecutiva en nuestras Crónicas de la Colonia Yucatán que cada jueves se publica en Informe Fracto.

Todo inicia en 1936 cuando Alfredo Medina Vidiella supo de la existencia de las selvas del oriente de Yucatán y de la parte norte de Quintana Roo, colindante con Yucatán, que poseían enormes cantidades de metros cúbicos de maderas preciosas de cedro, así como de maderas corrientes en igual proporción. Para constatarlo, Medina Vidiella procedió a contratar a guías locales que lo llevaron a recorrer los montes que en ese entonces correspondían a una finca denominada Santa María, propiedad del Banco Nacional de Crédito Agrícola. Al conocer de primera mano las posibilidades de explotación forestal, firmó con el Banco un contrato de renta de los terrenos, y enseguida con un grupo de trabajadores especializados en montería , iniciaron el aprovechamiento forestal en un lugar conocido como  Chapas, donde con un rudimentario equipo de aserrío se sacaban las trozas de los árboles que luego eran llevados por un angosto y maltrecho camino blanco a Tizimín para poder ser transportados  por  ferrocarril a la ciudad de Mérida, donde se entregaba a los comerciantes de madera, quienes procedía a hacer cortes para diversos fines.  Posteriormente se utilizaría también el puerto de El Cuyo como salida del producto.

En 1938 la empresa maderera en ciernes, instaló un mejor aserradero en la Colonia Vales, hoy Campamento La Sierra, y pocos años después, debido al éxito que tenía con la venta de madera aserrada da un importante paso para la industrialización de madera enchapada a través de la instalación de la fábrica de triplay en la Colonia Yucatán a finales del año de 1941.

Con estos antecedentes era necesario que la explotación forestal fuera lo mas tecnificada y profesional posible y fue cuando se contratan los servicios del ingeniero Emilio Zamudio , un joven egresado de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, que arribó a la Colonia Yucatán a principios de 1941. Para Zamudio aquello significó enfrentar la experiencia de trabajar en la selva tropical del noreste de la península de Yucatán y hacerse cargo desde el punto de vista forestal de la elaboración de los estudios dasonómicos que son un  conjunto de disciplinas que estudian los bosques respecto de su formación, manejo, reproducción y aprovechamiento, buscando la máxima renta del capital forestal en calidad y cantidad.

Asociación de Cronistas e Historiadores de Yucatán A.C.

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LA VISIÓN DE CARONTE

La rareza política para 2021

Miguel II Hernández Madero

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Será un ambiente raro, por decirlo suavemente, lo que nos espera en Yucatán en las elecciones de 2021, con el regreso de personajes del pasado, ahora con nuevas camisetas y colores, así como el cambio de partido y de discurso de políticos actuales que no tienen proyectos a largo o mediano plazo para la entidad porque…, simplemente no tienen proyecto político/social alguno, sólo pretenden satisfacer su anhelo de poder.

Esto transcurrirá en una atmósfera viciada por discursos de odio que, lejos de aportar, fomentan la división y han causado demasiados estragos a la vida nacional. Recordemos que las grandes  pérdidas se han dado cuando México ha estado dividido y únicamente en la unión han podido salir adelante. La misma conquista de los pueblos mesoamericanos fue favorecida por esa falta de unidad y por el enfrentamiento que tenían entre sí.

Curiosamente, la mayor parte de este siglo XXI hemos vivido un discurso de odio, cuyos alcances cada vez son más extremos, a veces invocando un mal entendido derecho a la Libertad de Expresión y que se ha convertido en vandalismo, agresiones a ciudadanos que no comparten esas ideas, daños a propiedades privadas, daños a patrimonio de la nación y saqueos.

Los resultados de esos discursos incendiarios han quedado documentados por diversos medios de comunicación e incluso matizados por lo que se llama “ruidos de la información” que confunde al público y provoca un caos mayor. A esto sumemos el surgimiento de sitios que difunden notas falsas, en tono de burla, quizá con la única intensión de divertirse, pero que son tomadas como ciertas por mucha gente, quienes las reproducen en las redes sociales, dándolas como veraces y ahondando la inconformidad social.

El proceso electoral de 2021 mostrará la  intransigencia, el odio irracional y la desinformación que logran desviar el idealismo de quienes aún creen, entre quienes lamentablemente se mezclan personas que sólo aprovechan para el vandalismo, la destrucción y el saqueo. Como muestra tenemos lo que está ocurriendo en Hidalgo, donde perdió el partido en el poder y ya han empezado la quema de paquetes electorales y ataques a las sedes de los organismos electorales.

A estas alturas es innegable que el ambiente es bastante hostil, no por la mayoría de los mexicanos, pero sí por un importante sector, que se ha dejado llevar por las palabras de ex priístas, disfrazados de izquierdistas y que en realidad solamente buscan el poder y seguir viviendo dentro del presupuesto.

¿Hasta dónde se quiere llegar? Que no se olvide la historia y ojalá que el camino del México del siglo XXI no se tiña por la sangre derramada como consecuencia de esos discursos de odio que agravan el resentimiento social. Y de eso no estamos exentos en Yucatán donde se combinará la desesperación, la falta de respuesta positiva de las autoridades y el oportunismo de políticos que se aprovechan de la tragedia para promoverse. Ese es terreno fértil para el crecimiento de líderes mesiánicos, quienes canalizarán toda esa inconformidad para sacar provecho personal. Ojalá los yucatecos no nos dejemos llevar por el momento y sí nos detengamos a analizar qué es lo que esconden esos candidatos que harán campaña sin importarles, en realidad, el futuro de los ciudadanos.

Hasta la próxima…

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Voz de la Península

En 2020, 113 mujeres han sido diagnosticadas con tumor maligno de mama en Yucatán

Lilia Balam

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Imagen: www.consalud.es

Si el cáncer se detecta a tiempo, es curable. Por eso es esencial mantener modelos de atención que aseguren el diagnóstico temprano, indicó la representante del ISSSTE en el estado, Martha Montemayor Curiel.

Mérida, Yucatán, 22 de octubre de 2020.- Hasta inicios de octubre, 113 mujeres habían sido diagnosticadas con tumores malignos de mama en Yucatán, de acuerdo con datos del Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud.

Aunque la cifra es menor a la reportada el año pasado, con 245 casos en el mismo lapso, la representante en el estado del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Martha Montemayor Curiel, recordó a través de un comunicado que en México los casos detectados de cáncer de mama van en incremento, al grado de ser considerado el tumor más frecuente y la causa de muerte más común en mujeres que fallecen por neoplasia maligna.

Si el cáncer se detecta a tiempo, es curable. Por ello es esencial mantener modelos de atención que aseguren el diagnóstico temprano de ese padecimiento, indicó la funcionaria.  

De acuerdo con Montemayor Curiel, el riesgo de presentar algún tumor en las mamas es mayor en las mujeres a partir de los 40 años. Los factores relacionados con un mayor impacto son el antecedente directo de cáncer de mama en la madre, hermana e hija, la menarquía temprana y menopausia tardía, la ausencia de lactancia, tener hijos o hijas, la obesidad y el sedentarismo.

La representante del ISSSTE recalcó que es momento de sensibilizar a las mujeres en la conveniencia de conocer las características normales de las mamas, hacerse autoexploraciones y buscar atención médica oportunamente si descubren alguna anormalidad, así como acudir con especialistas para practicarse revisiones clínicas y radiológicas.

También es necesario crear consciencia en la población femenina conducente a generar el hábito de la autoexploración mensual de las mamas a partir de los 22 años; y practicarse un estudio de mastografía anual, de los 30 años en adelante, sobre todo las mujeres con antecedentes familiares de haber padecido la enfermedad; y después de los 40 años, las mujeres sin factores de riesgo genético, exhortó.

Además, es fundamental proporcionar atención sensible a las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama, desde el inicio del proceso hasta el tratamiento y rehabilitación, o, en su caso, durante la etapa de progreso de la enfermedad, concluyó Montemayor Curiel.

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