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Arte y ciencia

Algunas características del arte sacro colonial yucateco

Indalecio Cardeña Vázquez

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Retablo principal de la iglesia de Candelaria, Mérida, Yucatán.

El arte sacro como tal, existe desde que el hombre creó objetos para agradar o dedicarlos a una entidad superior a él, son obras vinculadas, relacionadas, creadas para aquello que el ser humano considera sagrado, señala el restaurador Fernando Garcés Fierros, especialista en arte sacro colonial. No obstante, agrega el profesional, se suele denominar arte sacro a todas aquellas manifestaciones artísticas presentadas como un tributo al Dios que profesa la Iglesia Católica.

En la península de Yucatán, el  arte sacro colonial lo constituye todas aquellas obras elaboradas por, o bajo la supervisión, de la Iglesia durante esa época, esto es, entre los siglos XVI a principios del XIX. Esas obras fueron realizadas con fines de evangelización en los templos que se levantaron por toda esta región, indica el especialista.

El arte sacro es la expresión más pura de la creación artística de la época colonial, ya que en ese tiempo la Iglesia era el mecenas, tanto en la Nueva España, como en las distintas capitanías y regiones dominadas por la corona española. Todos los artistas, desde el sencillo carpintero hasta el más destacado maestro del pincel y el lienzo, elaboraban piezas con temas religiosos para la Iglesia, que brindaba toda la amplia gama de imágenes, colores y formas gratas a los sentidos, para llevar al cabo la difícil tarea de evangelizar al pueblo, puntualiza Garcés Fierros.

Crucifijo, Arquidiócesis de Yucatán.

El arte sacro elaborado durante el período colonial, es importante porque nos muestra los valores de poder, espirituales, estéticos, culturales, pedagógicos y económicos, que había en esos tiempos, esos objetos artísticos tienen además, como podemos entender, un alto valor histórico, precisa el restaurador.

En aquellos tiempos, elaborar una imagen, sea escultórica o pictórica, y que al mismo tiempo fuera representativa significaba un trabajo enorme, debido a las limitaciones tecnológicas de esos momentos. Y es que no debe olvidarse que el arte sacro colonial tenía un importante valor didáctico.

Estamos ahora tan acostumbrados a ver diariamente una abundante información gráfica a través de imágenes, signos, símbolos, revistas, cine, televisión, fotografía digital, o internet, e incluso nosotros mismos elaboramos tan fácilmente esa información visual, que nos resulta difícil imaginar que en la época colonial, el siglo XVI, por ejemplo, fuera muy complicado hacer una imagen.

La obra artística tenía que ser educativa, que permitiera mostrar un concepto de la fe cristiana, ya que de esa manera gráfica, visual, era más fácil que los indígenas pudieran entender una religión que rompía por completo con sus creencias ancestrales. Además los mayas estaban acostumbrados a ver en los murales de sus antiguos edificios prehispánicos, las representaciones de sus dioses, entre otro tipo de información visual que les era transmitida.

La Iglesia en Yucatán durante la época colonial contaba con artistas, de manera que la producción de obras de arte sacro era muy rica. Prácticamente en esos siglos, no se hacía algo que careciera de un profundo sentido religioso.

Un ejemplo de esto son los murales con motivos religiosos cristianos que se encuentran en los conventos más antiguos de Yucatán, como los de Maní, Izamal, o Valladolid, y que fueron empleados por los misioneros para reforzar visualmente la catequesis a los indígenas.

 Una buena parte del arte sacro colonial, precisa Fernando Garcés, se perdió en el conflicto bélico denominado Guerra de Castas, iniciado en Yucatán a mediados del siglo XIX. Posteriormente en el período de la Revolución Mexicana, durante las primeras décadas del siglo XX, igualmente fueron destruidas numerosas obras de arte sacro colonial.

Hoy en día se conserva tan sólo una quinta parte de los tesoros de arte sacro que había en la península de Yucatán hasta mediados del siglo XIX, y es lo que logró sobrevivir a la depredación derivada de conflictos políticos, el pillaje, la ignorancia y las condiciones climáticas y ambientales.

En nuestros días, los enemigos del arte sacro son los traficantes de piezas coloniales quienes, valiéndose del desconocimiento y las necesidades económicas de las personas, les ofrecen ridículas sumas de dinero por objetos que posteriormente venden en el mercado negro en miles de dólares. Sin embargo, ya hay conciencia de esta situación y estos artículos de arte sacro ya comienzan a ser valorados y protegidos en las poblaciones. Mérida, Yuc., 16 de junio de 2021

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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