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Apuntes librescos

Edgar Allan Poe

Rolando Bello Paredes

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El diario capitalino Excélsior (13 junio 2020) informó que los escritores Alberto Chimal y Raquel Castro tradujeron “ocho relatos poco conocidos del narrador y poeta estadunidense, Edgar Allan Poe, y Poliziano (1835), la única obra de teatro que confeccionó y que dejó incompleta”.

La antología, que será publicada por la editorial Los libros de Caronte, se denominará Los sueños de Edgar Allan Poe, e incluirá: Charla con una momia, El Ángel de lo extraño, Mellonta tauta, El sistema del doctor Burea y el profesor Puluma, La pérdida del aliento, El diablo en el campanario, La esfinge, El poder de las palabras, y Poliziano.

Chimal afirmó que “este conjunto muestra a un Poe diferente, que va de la sátira a la poesía, que tiene un interés especial en el poder de las palabras, en usar ese trabajo fino con el lenguaje. Evidencia que su relación con la literatura y con su contexto histórico es más compleja”.

Edgar Allan Poe nació en Boston, Massachusetts, el 19 de enero de 1809 y falleció en Baltimore, Maryland, el 7 de octubre de 1849. Se ha especulado la causa de su fallecimiento: “el delírium tremens, el ataque cardíaco, epilepsia, sífilis, meningitis, el cólera y aun el asesinato”.

Se le recuerda también por su extraordinario poema El Cuervo, publicado en 1845:

En una noche pavorosa, inquieto

releía un vetusto mamotreto

cuando creí escuchar

un extraño ruido, de repente

como si alguien tocase suavemente

a mi puerta: «Visita impertinente

es, dije y nada más”.

La Enciclopedia Penguin del Horror y lo Sobrenatural señala: “Revolucionó el cuento de terror, dotándolo de originales perspectiva psicológica, coherencia de tono y atmósfera; escribió algunos de los mejores y más conocidos poemas líricos del mundo, y también algunas de las más sensacionales novelas cortas del siglo xix, e impresionó vivamente a autores como De la Mare, Stevenson, Doyle, Lovecraft y Borges. Sin embargo, a lo largo de los años la obra de Edgar Allan Poe ha recibido críticas decididamente enfrentadas”.

Es considerado el creador del “género llamado policiaco, detectivesco, terrorífico y misterioso”. Su personaje, C. Augusto Dupin, aparece por primera vez en el relato El doble asesinato de la calle Morgue. Dice el narrador:

– “Pertenecía a una familia tan ilustre como honrada; pero, por una larga serie de sucesos desgraciados, viose reducido a tan extremada pobreza (…) Gracias a la cortesía de sus acreedores, hallábase en posesión de un pequeño resto de su patrimonio (…) Los libros constituían su único lujo (…) Mi amigo tenía la rareza de profesar a la noche esta extraña veneración: la noche era su pasión (…)”.

“(…) no puede menos de descubrir y admirar en Dupin una aptitud analítica especial. Parecía deleitarse en ejercerla, y confesaba sin reparo el placer que sentía en ello”.

Poe, se estima, “creó una obra única, a través de la cual recorrió los pasajes más lóbregos del ser humano, al recrear inesperadas y extrañas situaciones en las que la realidad de sus personajes se transforma en enigma, crimen, misterio, en un sueño demencial”.

En tanto seamos seducidos con la lectura de sus “ocho relatos poco conocidos”, releeremos algunas de sus “narraciones extraordinarias”:

El doble asesinato de la calle Morgue: “Las facultades del espíritu que designamos con la calificación de analíticas son en sí bien poco susceptibles de análisis. No podemos apreciarlas más que por sus resultados”.

La carta robada: “Me encontraba en París en 18… Después de una sombría y tormentosa noche de otoño disfrutaba de la doble voluptuosidad de la meditación y de una pipa de espuma de mar en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin en su pequeña biblioteca o gabinete de estudio (…)”.

La caída de la casa de Usher: “Durante un día entero de otoño, oscuro, sombrío y silencioso, en que las nubes pesaban opresoras y bajas en los cielos, había atravesado solo y a caballo una extensión particularmente lúgubre del país, y finalmente, cuando las sombras de la noche se acercaba, me encontré a la vista de la melancólica Casa de Usher”.

El pozo y el péndulo: “Estaba agotado, agotado hasta no poder más por aquella prolongada agonía, y, cuando finalmente me desataron y me fue permitido sentarme, sentí que mis sentidos me abandonaban. La sentencia, la terrible sentencia de muerte, fue la última frase distintamente acentuada que llegó a mis oídos”.

Enterrado vivo: “La relación de ciertos hechos, a pesar del interés vivísimo que inspiran, son a veces demasiado horribles para que sirvan de argumento a una obra literaria”.

El corazón delator: “¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco?”.

Malas noticias para los lectores. Según la Asociación de Librerías en México, que agrupa alrededor de 65 negocios, señaló que entre 30% y 50% de sus agremiados “no tendrían posibilidades de volver a abrir”. Y de acuerdo con la Red de Librerías Independientes (Reli), con 40 pequeñas librerías de barrio, “el 70% dijo que va a tener de grandes a medianas complicaciones, pero el 20% de ese último porcentaje dijo no tener ni una posibilidad de volver a abrir” (El Universal, 16 junio 2020).

La Reli publicó sus lineamientos para la apertura, entre otros:

a). Colocar guías y marcadores para una distancia saludable. b). Instalar tapetes húmedos y secos para limpieza de zapatos. c). Uso de guantes desechables de ser necesario. d). Limpieza y desinfección de superficies de libros al ser recibidos. e). Evitar la manipulación de los libros.

Otras grandes librerías, informan que usarán un “mostrador al frente, es decir la gente no entra a la librería, va a ser recibida en un mostrador, pide los libros que requiere y se los llevan directamente ahí”. No me gustan algunas medidas, las entiendo, tendré que acatarlas, pero no satisfacen mis exigencias de lector de libros. A éstos, hay que mirarlos, hojearlos, oírlos, olerlos, saborearlos casi…

(En la ciudad de Mérida, no encontré información que garantice la apertura de nuestras grandes librerías, Dante, Gandhi y Porrúa. La que ya está abierta es la Librería Educal Mérida “Juan García Ponce”).

Otra, desde España. “En cuanto al número de libros que se publiquen, todos los editores están de acuerdo en que se reducirán notablemente y que las tiradas serán más cortas. Todos los editores tendremos que reducir nuestros planes editoriales del año, porque será difícil recuperar el tiempo de aislamiento”, opinó Santiago Tobón, director la editorial El Sexto Piso (El Mundo, 17 junio 2020).

Al parecer, las editoriales coinciden: “Publicar menos libros, prolongar su vida en las librerías, seleccionar mejor los lanzamientos y mantener un margen para el riesgo y para las apuestas”.

En la nota “El nuevo paradigma de la industria del libro: menos novedades, mejor seleccionadas”, de Leticia Blanco y Manuel Llorente, se informa que “más de la mitad del mercado español se lo reparten las editoriales Planeta y Penguin Random House).

Premio. El escritor Enrique Serna fue distinguido con el “Premio  Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2019” en reconocimiento a su novela El vendedor de silencio. Consiste en 500 mil pesos y diploma. El jurado señaló “que en este caso el asunto histórico corresponde a tiempos próximos al nuestro, transformados en su novela en materia literaria gracias al brío de su discurso narrativo, la verosimilitud de personajes y situaciones, la velocidad de su prosa y su empeño en no dejar nada al azar, en atar todos los cabos” (Expansión, 23 junio 2020).

La sombra del viento. El escritor español, Carlos Ruiz Zafón, falleció a la edad de 55 años, el pasado viernes 19, en Los Ángeles, California. “Su obra más importante fue La sombra del viento, ganadora de numerosos premios y seleccionada en la lista confeccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles con los mejores 100 libros en lengua española de los últimos 25 años” (Wikipedia).

Bajo el título de El cementerio de los libros olvidados, Ruiz Zafón publicó una tetralogía: La sombra del viento, El juego del ángel, El prisionero del cielo, El laberinto de los espíritus.

n una entrevista de Carles Geli, para el diario El País (29 mayo 2008), Ruiz Zafón dijo:

– “Mi método de trabajo está dividido por capas. Escribo como se hace una película, en tres fases. La primera es la preproducción, en la que creas un mapa de lo que harás; pero cuando te pones a hacerlo ya te das cuenta de que vas a cambiarlo todo. Luego viene el rodaje: recoger los elementos con los que se hará la película; pero todo es más complejo y hay más niveles de los que habías previsto. Entonces, a medida que escribes, ves capas y capas de profundidad, y empiezas a cambiar cosas. En esa fase es cuando empiezo a preguntarme: ‘¿Y si cambiase los cables, o el lenguaje, o el estilo?’. Ahí creo la tramoya, que para el lector ha de ser invisible: el lector ha de leer como agua, le ha de parecer todo fácil… Pero para que sea así hay que trabajar mucho”.

Una invitación a la lectura de las novelas de Ruiz Zafón, comenzando con La sombra del viento, con el sello editorial de Planeta:

– “Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados. Desgranaban los primeros días del verano de 1945 y caminábamos por las calles de una Barcelona atrapada bajo cielos de ceniza y un sol de vapor que se derramaba sobre la Rambla de Santa Mónica en una guirnalda de cobre líquido.

Daniel, lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie —advirtió mi padre—. Ni a tu amigo Tomás. A nadie.

— ¿Ni siquiera a mamá? —inquirí yo, a media voz.

Mi padre suspiró, amparado en aquella sonrisa triste que le perseguía como una sombra por la vida.

Claro que sí —respondió cabizbajo—. Con ella no tenemos secretos. A ella puedes contárselo todo”.

Editorial Planeta comunicó: “Nos ha dejado uno de los mejores novelistas contemporáneos, pero seguirá muy vivo entre todos nosotros a través de sus libros” (eldiario.es, 19 junio 2020).

Traspunte. El hacedor de lluvia”, de Álvaro Menén Desleal, en El Cuento, Revista de Imaginación, Premio Nacional de Periodismo 1981, número 143, abril-diciembre 1999, ejemplar de aniversario número de 35:

– “En cierto pueblo había un hombre que hacía llover a voluntad. Un día, borracho, desató una tormenta y murió ahogado”.

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Crímenes novelescos

Rolando Bello Paredes

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Releí en estos días de encierro seis novelas de Mari Jungstedt, que conservo en mi biblioteca: Nadie lo ha visto, Nadie lo ha oído, Nadie lo conoce, El arte del asesino, Un inquietante amanecer, y La falsa sonrisa.

Jungstedt es una escritora de novela negra y periodista sueca. Los títulos señalados constituyen una saga protagonizada por el inspector Anders Knutas y el periodista Johan Berg. La acción tiene como escenario la isla Gotland, que es la mayor del país y del mar Báltico.

¿Cómo se cometieron los crímenes novelescos, que resolvió el inspector Knutas, con la colaboración de otros agentes policiacos, como la inspectora y luego subcomisaria Karin Jacobsson, el técnico criminalista Erik Sohlman, los inspectores Lars Norrby y Thomas Wittberg, el fiscal Birger Smittenberg?

– En la novela Nadie lo ha visto, el asesino en serie comete tres asesinatos “bestiales”, e intenta un cuarto. El primero con un hacha; se observaron en el cuerpo de la mujer, “profundas heridas de cortes en el cuello, el pecho y el abdomen”. La firma del asesino: “Le había metido entre los labios un trozo de tela a rayas. Parecía un calzón”. El segundo otra mujer, con una navaja, que le “seccionó la carótida”, y tenía un calzón en la boca. El tercero, una mujer también, otra vez con un hacha, con “profundas heridas en el cuello, el vientre y los muslos”, y con una calzón en la boca.

Nadie lo ha oído. Se asesina a un “viejo borrachín que había sido fotógrafo”, y a una adolescente. Al primero, con un martillo, con la “cabeza machacada y una herida abierta del tamaño de un puño”; el dictamen técnico preliminar: “Las abundantes salpicaduras de sangre se explican porque el asesino primero le rompió el cráneo y luego siguió dando golpes sobre la superficie ensangrentada”. A la segunda, la  estrangularon.

Nadie lo conoce. Se cometen tres crímenes “rituales”. El primero, una estudiante de arqueología, luego un profesor de arqueología, y por último un político. Los tres ahogados y apuñalados; la primera: “el delicado cuerpo que colgaba sin vida de una soga era de un rosa resplandeciente. Sobre el terso vientre alguien le había realizado una cortada de varios centímetros de longitud, de donde había manado la sangre deslizándose sobre los genitales y las piernas. La cortada en el abdomen era profunda y había afectado a la arteria aorta y al intestino”. Al segundo, “lo asesinaron antes de colgarlo de la soga y que la cortada en el vientre fue lo último de todo”. El tercero: “De un árbol colgaba el cuerpo desnudo de un hombre (el político), balanceándose sin vida de una soga. Alguien le había cortado en mitad del vientre con un cuchillo y la sangre le había caído por las piernas y había llegado al suelo”.

El arte del asesino. Asesinaron a dos galeristas. Uno, estrangulado por detrás con una cuerda fina y cortante… luego fue colgado. El otro apareció “lleno de magulladuras y lesiones; hay tanto quemaduras de cigarrillos como heridas y señales de golpes”, también fue colgado.

Un inquietante amanecer. Un constructor es asesinado por un disparo en la cabeza. “Le han disparado el tiro como máximo a unos centímetros de distancia. Se ve por la forma de la herida que el asesino disparó desde muy cerca. No tuvo ninguna posibilidad de salvarse”. Además, “el vientre del hombre estaba acribillado a balazos. Cosido a tiros. He contado hasta siete disparos en el abdomen”. El otro asesinado fue un experto en demolición, “le habían disparado en la cabeza y en el vientre”, igual que al anterior.

La falsa sonrisa. Un publirrelacionista, envenenado con cianuro: “la piel tiene un tono rosado, ha desarrollado la lividez post mortem con una coloración rojiza o sonrosada. Eso apunta a envenenamiento por cianuro, ya que este veneno provoca que se obstruyan las vías respiratorias e impide que el oxígeno llegue a la sangre. Además, el cuerpo despedía un fuerte olor a almendras amargas, algo característico de este tipo de envenenamiento”. Su amante también fue envenenada con cianuro.

Ken Follet. El escritor británico informó que publicará el 15 de septiembre próximo, su novela Las tinieblas y el alba, “la precuela de Los pilares de la tierra”. La exitosa trilogía de Ken Follet, recuérdese, la integran los títulos: Los pilares de la tierra, Un mundo sin fin, y Una columna de fuego.

Las tinieblas y el alba “viaja hasta el momento en el que termina la Edad Oscura y comienza la Edad Media, durante el final del primer milenio. En el ocaso de una época violenta y brutal y el comienzo de un nuevo tiempo, los planes y sueños de un joven constructor de barcos están a punto de hacerse pedazos por un feroz ataque vikingo en la costa inglesa” (ABC, 17 junio 2020).

Otra trilogía de Follet, The Century, está compuesta por las novelas La caída de los gigantes, El invierno del mundo, y El umbral de la eternidad.

A raíz del devastador incendio de la catedral de Notre Dame en París,  Follet publicó Notre Dame, “un  texto en homenaje a la catedral”. Se informó que “el dinero obtenido por la venta del libro irá destinado a la  reconstrucción de la catedral gótica” (El Mundo, 14 junio 2019).

El autor expresó entonces: “La imagen de Notre-Dame en llamas me dejó aturdido y profundamente afectado. Me encontraba al borde de las lágrimas. Algo de un valor incalculable estaba muriendo ante nuestros ojos. Era una sensación desconcertante, como si la tierra hubiera comenzado a temblar”.

El año pasado, el diario español ABC (5 junio 2019) informó que Follet “ha vendido más de 160 millones de ejemplares de sus 30 novelas, que han sido publicadas en más de 80 países y traducidas a 33 idiomas”.

Margaret Atwood. La escritora canadiense publicó su nueva obra, Penélope y las doce criadas, bajo el sello editorial de Salamandra. Se trata de “una atrevida vuelta de tuerca al antiguo mito de Penélope, abnegada esposa de Odiseo y símbolo por excelencia de la fidelidad conyugal a lo largo de los siglos”, señala la promoción de la novela. El portal “sinembargo.mx” ofreció un adelanto de la obra de Atwood.

Increíble: ¡Lenin a la venta! El diario español, El Mundo (16 junio 2020), informó que “la oposición rusa pide vender la momia de Lenin para pagar la factura del coronavirus”. Agregó que mantenerla cuesta 173 mil euros al año, y que anualmente “unas 450 mil personas acuden a ver el legendario cuerpo del líder bolchevique, muerto en 1924 en su residencia de Gorki, a las afueras de Moscú”.

Vladimir Ilich Lenin es autor de los libros, entre otros:

El Estado y la revolución, El imperialismo: la fase superior del capitalismo, ¿Qué hacer?, La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907, El derecho de las naciones a la autodeterminación, La economía y la política en la era de la dictadura del proletariado, Karl Marx, Carta al XIII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (Testamento de Lenin).

Incunable. En el portal “La palabra del día”, de Ricardo Soca:

– “Del latín incunābūla, ‘cuna, origen, principio’. Se trata de un concepto acuñado por los bibliófilos para referirse a los libros impresos desde la invención de la imprenta por Gutenberg —alrededor de 1450— hasta el último día del año 1500. El primer incunable español del que hay noticia fue impreso en 1472 bajo el título Sinodal y contiene las actas de un sínodo religioso celebrado en Segovia, España. El Sinodal tiene 48 páginas impresas con un tipo romano y no tiene colofón. Se ha dicho de este libro que su historia es la de la Iglesia española de la Baja Edad Media.

“Entre los más importantes incunables de esa época se suele mencionar una Biblia impresa en Valencia en 1478, pero no se puede ignorar la Gramática castellana, que el humanista sevillano Antonio de Nebrija entregó a Isabel la Católica en agosto de 1492.

“Hay quien considera “incunables americanos” los libros impresos desde la aparición de la prensa en México, en 1534, hasta el último día de 1600”.

Jean-Marie Gustave Le Clézio. El Premio Nobel de Literatura 2008 habló del Convid-19:

– “Recordó que en el pasado se han superado muchas enfermedades: Quizá la peor ocurrió en América del siglo XVI, con la llegada de los españoles y fue la causa del perdimiento terrible de la población indígena, por la viruela, la gripe y la rubeola, reduciendo a la población en su sexta parte, ya que pudo causar entre 20 y 120 millones de muertos en menos de un siglo” (Excélsior, 30 junio 2020).

Traspunte. Mi hija”, de Jules Renard, en El Cuento, Revista de Imaginación, Premio Nacional de Periodismo 1981, número 143, abril-diciembre 1999, ejemplar de aniversario número de 35:

– “Su muñeca murió ayer, pero hoy está mejor”.

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Las claves ocultas del asesinato de Olof Palme

Rolando Bello Paredes

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El periodista y escritor sueco Jan Stocklassa publicó en 2018 su “novela documental”, Stieg Larsson. El legado. Las claves ocultas del asesinato de Olof Palme, bajo el sello editorial de Rocaeditorial, en el que señala que “el asesinato de Olof Palme sí se va a resolver”.

Stieg Larsson es recordado por su trilogía de novelas policíacas Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2005), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007).

En 2013, el periodista y escritor David Lagercrantz continuó la zaga: Lo que no mata te hace más fuerte (2015), El hombre que perseguía su sombra (2017) y La chica que vivió dos veces (2019), con el patrocinio de la editorial sueca Norstedts.

Stieg Larsson falleció en 2004, a los 50 años, de un ataque al corazón, días después de haber entregado a su editor el tercer volumen de la saga, La reina en el palacio de las corrientes de aire, y poco antes de que se publicara el primero, Los hombres que no amaban a las mujeres. No llegó a ver publicada la obra que le llevaría a la fama” (Wikipedia).

Sin embargo, Stocklassa asegura que la “principal obra” de Larsson, “no fue escribir novelas. Dedicó su vida adulta a luchar contra el creciente movimiento de la extrema derecha. El segundo proyecto más grande de Stieg fue investigar el caso Olof Palme”.

A partir del archivo creado por Larsson, Stocklassa escribió su obra, con la convicción de que “la investigación de Stieg Larsson contribuirá a esclarecer el crimen”.

“Sven Olof Joachim Palme (Estocolmo, 30 de enero de 1927 – Ib., 28 de febrero de 1986) fue un político sueco. Ejerció como primer ministro de Suecia durante 10 años en dos etapas: desde 1969 hasta 1976, y de nuevo desde 1982 hasta su asesinato. Fue además líder del Partido Socialdemócrata Sueco (SAP) desde 1969 hasta 1986, y vicepresidente de la Internacional Socialista desde 1973” (Wikipedia).

Palme fue asesinado el 28 de febrero de 1986 en Estocolmo, después de ir al cine con su esposa Lisbet. “En ese momento, la pareja no llevaba guardaespaldas. Un hombre se acercó a ellos y disparó a quemarropa sobre la espalda de Palme, que murió a los pocos minutos. Desde aquel momento y hasta la actualidad, debido a que el crimen nunca ha sido resuelto, se han apuntado múltiples teorías, muchas rastreando un móvil político tras el magnicidio. Dos años después del acontecimiento, Christer Pettersson, un drogadicto y delincuente de poca monta fue detenido, juzgado y condenado por el asesinato, principalmente gracias al testimonio de Lisbet Palme, que lo reconoció como el autor de los disparos. Sin embargo, la condena fue anulada posteriormente por el Tribunal Supremo sueco por falta de pruebas (Wikipedia).

La novela de Stocklassa se actualiza por las informaciones europeas:

– “La Fiscalía sueca cerró este miércoles la investigación del asesinato del primer ministro Olof Palme señalando como sospechoso a un publicista fallecido, pero sin aportar pruebas técnicas que despejen las dudas sobre el magnicidio que traumatizó al país hace 34 años. El supuesto asesino es Stig Engström (el llamado “hombre de Skandiapor la aseguradora para la que trabajaba como publicista y que tenía su oficina cerca del lugar del crimen), incluido como testigo y protagonista en medios suecos en los días posteriores a los hechos. Engström falleció en 2000” (El Español, 11 junio 2020).

– “La pista del “hombre de Skandia”, que no fue considerado relevante en la fase inicial de la investigación, se reactivó hace dos años gracias a un reportaje, al que luego siguió un libro, del periodista Thomas Pettersson, que entregó la información a la policía” (eldiario.es, 10 junio 2020).

– “(ABC, 11 junio 2029). La Fiscalía ha cerrado este miércoles 34 años de investigación, señalando como autor del crimen a Stig Engström, un publicista fallecido en 2000 que trabajaba cerca del lugar donde se produjo el suceso. En una comparecencia digital, el fiscal Krister Petersson ha indicado que, ante la imposibilidad de presentar cargos contra Engström, la investigación termina aquí: «Creo que hemos llegado tan lejos como se podía pedir a la investigación», ha comentado Petersson”

En una comparecencia histórica, el fiscal Krister Petersson ha revelado la identidad del que casi con toda seguridad asesinó en 1986 al primer ministro sueco, el socialdemócrata Olof Palme, a la edad de 59 años. Se trata del ciudadano sueco Stig Engström, conocido como El Hombre de Skandia (por la empresa en la que trabajaba), que falleció hace ya 20 años. Engström fue en un primer momento testigo del caso y, después, sospechoso. Al haberse suicidado en el año 2000, las autoridades se ven incapaces de continuar con la investigación y han decidido ponerle punto final. Tras 34 años de pesquisas, la sociedad sueca se queda ahora con la agridulce sensación de que el caso está cerrado, pero no aclarado” (El País, 11 junio 2020).

– Ulf Bjereld, politólogo de la Universidad de Gotemburgo y simpatizante del Partido Socialdemócrata: “Las especulaciones continuarán, pero a nivel social creo que habrá una aceptación de que ahora sabemos lo que es posible que sepamos y que tal vez nunca obtengamos la respuesta absoluta sobre la pregunta sobre quién mató a Olof Palme” (El País, 11 junio 2020).

En el imaginario colectivo es difícil creer en la teoría de un asesino solitario en los casos de magnicidios. Ahí está el caso del presidente John F. Kennedy, asesinado el 22 de noviembre de 1963, por Lee Harvey Oswald. La Comisión Warren, presidida por el juez Suprema Corte de Estados Unidos, Earl Warren, concluyó que Oswald actuó solo. Casi seis décadas después, el debate y la discusión del asesinato de Kennedy siguen vigentes en los medios políticos y sociales.

Lo mismo sucede en el caso del asesinato del primer ministro sueco, Olof Palme.

Es recomendable la lectura de la novela de Stocklassa, Stieg Larsson. El legado. Las claves ocultas del asesinato de Olof Palme, para tener otra visión del magnicidio.

Escritores suecos. De novela negra, algunos favoritos del redactor de estos Apuntes Librescos, además de Stieg Larsson:

– Henning Mankell, creador del inspector Kurt Wallander: Asesinos sin rostro, Los perros de Riga, La leona blanca, El hombre sonriente, La falsa pista, La quinta mujer, Pisando los talones, Cortafuegos, La pirámide, Antes de que hiele, Huesos en el jardín, El hombre inquieto.

– Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt, autores de la serie Bergman: Crímenes duplicados, Secretos imperfectos, Muertos prescindibles, Castigos justificados, Mentiras consentidas.

– Maj Sjöwall y Per Wahlöö, “iniciaron un proyecto literario al que denominaron La historia de un crimen, protagonizada por el comisario Martin Beckm que desarrollaron durante diez años, hasta el prematuro fallecimiento de Walöö” (Folleto promocional de la editorial RBA): Roseanna, El hombre que se esfumó, El hombre del balcón, El policía que ríe, El coche de bomberos que desapareció, Asesinato en el Savoy, El abominable hombre de Säffle, La habitación cerrada, El asesino de policías, Los terroristas. Sjöwall falleció el pasado mes de abril.

– Camilla Läckberg. “Los libros de Läckberg transcurren en su lugar de nacimiento o sus alrededores, Fjällbacka, una pequeña ciudad de la costa occidental sueca, y sus protagonistas son el policía Patrik Hedström y la escritora Erica Falck”: La princesa de hielo, Los gritos del pasado, Las hijas del frío, Crimen en directo, Las huellas imborrables        , La sombra de la sirena, Los vigilantes del faro, La mirada de los ángeles, El domador de leones, La bruja.

-Asa Larsson, creadora de la abogada Rebecka Martinsson, protagonista de sus obras: Aurora boreal, Sangre derramada, La senda oscura, Cuando pase tu ira, Sacrificio a Mólek.

– Mari Jungstedt, escritora y periodista: Nadie lo ha visto, Nadie lo ha oído, Nadie lo conoce, El arte del asesino, Un inquietante amanecer, La falsa sonrisa, Doble silencio, Un juego peligroso, La cuarta víctima, El último acto, No estás sola, Las trampas del afecto, Mar de nubes.

FIL Guadalajara. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara obtuvo, junto con el “Hay Festival of Literature & Arts”, el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020, “al ser los más importantes puntos de encuentro del libro, los escritores, los lectores y la cultura en el mundo”.

La próxima edición de la FIL tendrá lugar del 28 de noviembre al 6 de diciembre de 2020. El invitado de honor será Sharjah, el tercero más grande de los siete Emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos.

Los Premios Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades (Premios Príncipe de Asturias, hasta 2014) son concedidos, desde 1981, “a la persona, grupo de personas o institución cuya labor creadora o de investigación represente una aportación relevante a la cultura universal en esos campos”.

El Premio Princesa de Asturias está dotado con: 1. Una escultura de Joan Miró (símbolo de los Premios Princesa de Asturias); 2. Un diploma acreditativo; 3. Una insignia; 4. La cantidad de 50.000 €. Esta cantidad se dividirá a partes iguales entre los galardonados cuando el premio sea compartido.

Otros mexicanos galardonados: Fondo de Cultura Económica, en 1989; Revista Vuelta, dirigida por Octavio Paz, en 1993; Universidad Nacional Autónoma de México, en 2009; periodista Alma Guillermoprieto, en 2018 (“Con una escritura clara, rotunda y comprometida, Alma Guillermoprieto representa los mejores valores del periodismo en la sociedad contemporánea”, dijo el jurado del Premio).

Favores Insólitos. Ex votos en la muestra “Favores insólitos”, exhibida en 2012 en el Museo Nacional de Culturas Populares (Reforma, 5 de agosto 2012):

– “A San Judas Tadeo le agradesco (sic) que me hizo abrir de ojos para darme cuenta que mi marido me engañaba con la comadre Tencha. Concha Amezcua”.

– “Chico Ché da las gracias a Santa Librada, por librarlo de todos los peligros en carretera, ya que anda dando conciertos de pueblo en pueblo y agradece que sus canciones sean sonadas en la radio, ya que así la gente lo conoce en todos lados que va a cantar. Tabasco 1989”.

– “A San Judas Tadeo le agradesco (sic) que me dio la voluntad para poder bajar dos tallas. Carmela Lozano”.

– “El Blue Demon agradece a la virgencita por ser campeón”.

Traspunte. “Trinchera”, anónimo, en El Cuento, Revista de Imaginación, Premio Nacional de Periodismo 1981, número 143, abril-diciembre 1999, ejemplar de aniversario número de 35:

– “En el frente, año de 1917. Un general efectúa una visita de inspección. Dirigiéndose a un poilu, que hace guardia en la trinchera, pregunta:

– ¿Qué hay en el otro lado?

(Quería decir “¿qué sucede en el campo enemigo?”).

El soldado, mientras carga su pistola, responde con flema:

– ¿Qué hay en el otro lado? Los otros imbéciles”.

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Libros virtuales para el encierro

Rolando Bello Paredes

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La Secretaría de Educación Pública (SEP) sigue enredada y confusa por el buen término del ciclo escolar 2019-2020, contaminado dramáticamente por la crisis sanitaria del Covid-19. Aún no sabe qué hacer y cómo hacerlo.

En medio del desconcierto educativo, la SEP hizo un buen anuncio para docentes y alumnos, así como para los pocos lectores nacionales. Apoyada en la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) y el Fondo de Cultura Económica (FCE), “lanzó” la colección de seis libros bajo el rubro de “La construcción de nuestra historia”:

1. Los nuevos herederos de Zapata. Un siglo en la resistencia 1918-2018, de Roger Bartra;

2. Francisco Zarco y la libertad de expresión, de Miguel Ángel Granados Chapa;

3. La sombra del caudillo, de Martín Luis Guzmán;

4. Los rebeldes vencidos. Cedillo contra el Estado cardenista, de Carlos Martínez Assad;

5. Breve historia de la guerra con los Estados Unidos, de José C. Valadés;

6. La revolución de Independencia, de Luis Villoro.

Todos bajo el sello editorial del FCE. La SEP adicionó un folleto explicativo, La construcción de nuestra historia. Leer y dialogar con maestros.

La SEP informó que “los títulos que la integran están destinados a los docentes de secundaria. Estos materiales que ofrece la Secretaría de Educación Pública a los maestros busca que compartan con sus alumnos algunos libros con temas que los aproximen a los acontecimientos que han edificado nuestra nación y a la noción de historia de México”.

Los libros son visibles en la dirección electrónica de Conaliteg: https://www.conaliteg.sep.gob.mx/historia.html

(No he indagado si algún maestro o alumno de Becanchén o Nohalal, localidades del municipio de Tekax, han logrado acceder a esa colección libresca de la SEP).

Otros libros virtuales disponibles por la tragedia del Coronavirus: El Colegio de México ha puesto 96 títulos de su acervo bibliográfico. Por ejemplo:

Caricatura y poder político. Crítica, censura y represión den la ciudad de México, 1876-1888, de la doctora en Historia Fausta Gantús, profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Dr. José Luis Mora.

Conversaciones sobre historia: Silvio Zavala. “Reedición de algunas entrevistas que se le hicieron acerca de su vida y su obra, así como un par de textos en los que narra algunos asuntos biográficos vinculados a su labor historiográfica. Aunque pocas, estás páginas confirman la ejemplaridad de la vida de don Silvio, tan larga como fructífera”.

–  El hombre que lo podía todo, todo, todo. Ensayo sobre el mito presidencial en México, de Juan Espíndola Mata. El autor señala: “El presidente no “lo podía todo”, porque no contaba con los medios para imponer sus decisiones a rajatabla, ni existía tampoco una sociedad pasiva y apática dispuesta a permitírselo. No podía concentrar para sí todo el poder porque distintos grupos se lo regateaban y le trazaban límites. Tenía entonces que negociarlo —negociar es la palabra clave— y construir paso a paso el consenso político”.

Historia mínima de la inquisición, de Gabriel Torres Puga: “Durante más de seis siglos, la inquisición formó parte del mundo católico. Era un actividad de origen medieval cuyo objetivo era proteger la unidad religiosa por medio de una investigación minuciosa y del juicio de los sospechosos de herejía”.

Historia mínima de la literatura mexicana del siglo XIX, de Christopher Domínguez Michael. Esta obra “empieza antes de la Independencia en 1805, con la fundación del Diario de México, y culmina en 1913, cuando la mayoría de los escritores modernistas respaldaron el cuartelazo de Victoriano Huerta”.

El FCE puso a disposición, por breve tiempo, descargas gratuitas de diversos títulos de su sello editorial, como: La muerte tiene permiso, de Edmundo Valadés; Los convidados de agosto, de Rosario Castellanos, ilustrado por Ricardo Peláez; Los esclavos de Yucatán, de John Kenneth Turner; Utopía (edición conmemorativa 1516-2016), de Tomás Moro; Los judíos, el mundo y el dinero. Historia económica del pueblo judío, de Jacques Attali.

(“Que el plan editorial del FCE para 2020 sólo considera 200 de los 500 libros que pretendía publicar este año entre novedades y reimpresiones, según informó su director).

Coronavirus. Arrasa los asuntos culturales. Los intereses económicos dominan y prevalecen en los días de la crisis sanitaria del Covid-19, así como en la proyección de los escenarios de la vuelta a otra normalidad social. Los recursos públicos alcanzan, más o menos, para esas actividades, prioritarias a juicio de las autoridades gubernamentales del estado. Así se constata en la lectura de los documentos de gobierno, que motivaron la solicitud de créditos bancarios que han incrementado la deuda pública yucateca.

El “Plan estatal para impulsar la economía, los empleos y la salud de los yucatecos”, que requirió de 1,500 millones de pesos, destinados, así lo afirma el sector gubernamental, para otorgar apoyos económicos temporales y préstamos a otros grupos sociales, y a la adquisición de equipo médico y rehabilitación de hospitales.

Ningún peso (bueno ni siquiera una moneda de cincuenta centavos, que todavía existen), se ha destinado al ámbito cultural.

Comprenderá el lector de estos Apuntes librescos de Informe Fracto, que no se cuestiona la importancia de la economía en los días de la tragedia del Coronavirus, subrayo la escasa relevancia que las autoridades estatales le imprimen a los asuntos de la cultura.

Un dato destacado: En el Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal 2020, el gobierno del estado disminuyó la asignación presupuestal a la dependencia ejecutiva del ramo. Señaló el documento: “La Secretaría de la Cultura y las Artes en menos 4.94%”, respecto del año anterior. A dicho ramo administrativo le dedicó la cantidad de 485 millones 388 mil 724 pesos.

En lo que interesa a esta columna, que describiría como producción editorial, otro dato que revela la nula relevancia gubernamental: En el Plan Estatal de Desarrollo 2018-2024, se lee en la estrategia denominada “Fomentar la producción literaria y el hábito de la lectura”, la “línea de acción” que sigue:

“Motivar la generación, edición y publicación de medios escritos (libros, revistas, periódicos, entre otros), procurando la producción incluyente y con contenido dirigido a grupos en situación de vulnerabilidad, así como la generación de obras inéditas en diferentes géneros literarios, de investigación y divulgación científica”.

Pero hasta ahora, no hay nada para los lectores.

Un dato de la importancia de las actividades culturales lo proporcionan varios autores en el artículo “Salvar la cultura en México”, publicado en la revista Letras Libres, de junio en curso:

– “La actividad de editoriales, compañías de teatro, casas productoras, sellos discográficos y un sinfín de empresas más se ha detenido casi por completo debido a las medidas de distanciamiento social y al cierre de los establecimientos donde los creadores y el público convergen: librerías, cines, teatros, salas de conciertos, galerías y museos. Los 1.4 millones de empleos que generan las industrias culturales están en riesgo y el sector se encuentra en una situación de extrema fragilidad”.

El Coronavirus ha arrasado hasta el olvido los asuntos culturales y editoriales como actividad  sobresaliente para el desarrollo social de los yucatecos.

Ley seca. Concluyó el pasado mes de mayo. Con ciertas restricciones, los bebedores se alegraron desde el primer día de junio. En una revisión superficial en Internet encontramos que algunos escritores fueron grandes consumidores de bebidas alcohólicas. Por ejemplo:

– Edgar Allan Poe, autor del célebre poema El Cuervo, y de otros relatos, como Berenice, La caída de la casa de los Usher, Los crímenes de la calle Morgue, La máscara de la muerte roja, El escarabajo de oro, El corazón delator, La carta robada. “Empezó a beber tras la muerte de su primera mujer, y cuentan que llegó a su segunda boda borracho como una cuba”. Se ha especulado la causa de su fallecimiento: “el delírium tremens, el ataque cardíaco, epilepsia, sífilis, meningitis, el cólera y aun el asesinato”.

– Ernest Hemingway, autor de El viejo y el mar. “Aunque cuenta la leyenda que Hemingway bebía a diario un mojito durante sus años en Cuba, lo cierto es que como diabético prefería bebidas menos dulces. Su favorita era la absenta, que tomaba como parte del cóctel «Muerte en la tarde» (sí, como el libro), junto con champán, tal y como explicó él mismo: «Pon un dedo de absenta en una copa de champán. Añade champán helado hasta que coja una consistencia irisada y lechosa. Bebe de tres a cinco copas lentamente»”.

-Ian Flemming, creador del agente de Su Majestad, James Bond. Que era “capaz de acabarse una botella de ginebra al día él solo. Aunque en los últimos años cambió la ginebra por bourbon después de que su médico le dijera que era mejor para su salud”.

– Truman Capote, autor de A sangre fría. “Le gustaba beber mientras escribía. Comenzaba la tarde bebiendo café y té, y la terminaba a martinis (y se dice que mientras trabajaba en ‘A sangre fría’ tomaba 3 martinis dobles al día)”.

– Raymond Chandler. “En su caso no es que bebiese mientras escribía, sino que incluso le costaba hacerlo si no bebía. Mientras escribía el guion de ‘La dalia azul’, tuvo que explicar a los productores que tenía bloqueo de escritor, y que solo podría superarlo, escribiendo totalmente borracho. Y así lo hizo, a base de gimlets” (cóctel compuesto de ginebra y jugo de lima).

– Oscar Wilde, autor de El retrato de Dorian Gray. “Otro gran fan de la absenta fue Oscar Wilde, quien comenzó a beber en exceso durante su exilio en Europa (después de salir de la cárcel). Se pasaba el día vagabundeando por las calles y gastando el poco dinero que tenía en alcohol, pero no en un alcohol cualquiera, su favorito era el champán”.

– Francis Scott Key Fitzgerald, autor de El gran Gatsby, “había sido alcohólico desde sus días universitarios, y se hizo famoso durante la década de 1920 por su extraordinario consumo excesivo de alcohol, dejándolo en mal estado de salud a finales de la década de 1930”.

Traspunte. “Susto escalofriante”, de Álvaro de Albornoz, en El Cuento, Revista de Imaginación, Premio Nacional de Periodismo 1981, número 143, abril-diciembre 1999, ejemplar de aniversario número de 35:

– “Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta”.

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