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AVANZA ACELERADAMENTE LA CARRERA POR OBTENER UNA VACUNA CONTRA EL COVID-19

Héctor Hernández Pardo

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Miles de científicos en numerosos países trabajan por obtener ese medicamento que detenga la pandemia. Sobresalen la República Popular China. Rusia, Estados Unidos, Alemania, España, Cuba y otros. Pese a los extraordinarios esfuerzos que se registran, la mayoría de los expertos dudan que una vacuna viable llegue antes de 2021.

La enfermedad  provocada por el COVID-19 se expande por más de 150 países y amenaza a los sistemas de salud menos desarrollados. Noticias de última hora dan cuenta de varias naciones de África que ya reportan casos de ciudadanos contagiados. China, que fue el principal foco ha logrado disminuir la epidemia y ahora se  ha desplazado a Europa, pero el número de infectados es cada vez mayor en todo el planeta.

Ante esta situación, científicos de diversos países e importantes laboratorios farmacéuticos en el mundo trabajan intensamente por encontrar la vacuna contra el nuevo coronavirus que desató la pandemia y que ha provocado una crisis a escala global sin precedentes. Otra vez las esperanzas de la Humanidad descansan en la capacidad de los hombres y mujeres que han dedicado su vida a laborar en el campo de la  Ciencia  y la Investigación. Recientemente el  ministerio de Defensa de la República Popular China aseguró en un comunicado que habían desarrollado con éxito una vacuna contra el SARS-CoV-2, y que ya estaban autorizados para efectuar pruebas en humanos, es decir que se iniciarían los primeros ensayos clínicos.

Este proyecto ha sido desarrollado por la empresa CanSino Biologics, localizada en Tianjin –ciudad portuaria cercana a la capital–, en colaboración con la Academia Militar de Ciencias Médicas. Los responsables de esta investigación buscan voluntarios para llevar a cabo las primeras pruebas en seres humanos: los candidatos deben ser sujetos sanos, con edades comprendidas entre los 18 y los 60 años y no haber padecido la dolencia en el pasado. No obstante, aun en caso de que los ensayos fueran exitosos, los expertos consideran que la vacuna no estaría lista para su comercialización de inmediato; por lo menos se necesitará un mínimo de 12 meses.

Otras instituciones científicas chinas también se esfuerzan por conseguir la vacuna, reportó la agencia de noticias españolas EFE. Una de estas investigaciones relaciona con una vacuna creada a partir de vectores virales de la gripe que se encuentra actualmente en fase de experimentación con animales y que será probada en abril en un estudio en el que participarán varios centros científicos junto a las universidades de Pekín, Tsinghua y Xiamen.

Hasta 1000 científicos chinos están participando en esta campaña nacional, con nueve proyectos en marcha recurriendo a cinco técnicas diferentes, como vacunas inactivadas, de vector viral o genéticas, las cuales se encuentran en diferentes fases de desarrollo.

De manera simultánea, desde Rusia llegan noticias de que los investigadores del Centro Científico Estatal de Virología y Biotecnología “VEKTOR”, en Novosibirsk, la capital siberiana, elaboraron 13 variantes de la vacuna contra el nuevo coronavirus y ya comenzaron las pruebas. En declaraciones a  la radio “Vesti-Novosibirsk”, el Dr. Ilnaz Imatdinov, Jefe de ese importante laboratorio, anunció que los prototipos son probados al principio en los animales de laboratorio. La radio informó que el trabajo sobre la vacuna se lleva a cabo a jornada completa, las 24 horas del día.

Aunque no se relaciona con la vacuna, pero que indica el empeño de los científicos rusos en las investigaciones sobre el nuevo coronavirus, hace apenas unas horas el presidente de Rusia, Vladímir Putin,  anunció que el primer test-express portátil de coronavirus en el mundo podrá aparecer en abril. El equipo se utilizará en lugares públicos y su resultado se obtendrá en 30 minutos. En la actualidad, Rusia dispone de 3 variantes de test para el COVID-19: 2 sistemas fueron creados por el Centro Científico Estatal “VEKTOR” y el tercero pertenece al Ministerio de Salud.

Por otra parte, casi paralelamente, también se dio a conocer que en Estados Unidos se iniciaran los primeros ensayos en humanos de una posible vacuna a la que serán sometidos 45 voluntarios sanos. De acuerdo con un despacho de la BBC, el medicamento será probado en el centro de investigación que la organización Kaiser Permanente tiene en la ciudad de Seattle. Ya cuatro voluntarios recibieron la semana pasado la dosis correspondiente de este ensayo clínico. Se trata de un proyecto financiado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y desarrollado por la biotecnológica Moderna. Este, a diferencia de la alternativa china, emplea una tecnología conocida como ARN mensajero (ARNm), la cual copia el código genético del virus en lugar de transmitir una versión atenuada del propio virus. Hasta la fecha, ninguna vacuna que emplee la fórmula ARNm ha sido aprobada para su uso en seres humanos También los expertos estiman que  se necesitarán varios meses, para saber si funciona esta vacuna u otras que están en desarrollo.

El problema de la velocidad es fundamental. Donald Trump en una carrera también de carácter político, se reunió con  ejecutivos de las principales farmacéuticas de su país, y les pidió tener una vacuna lista para las elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre. Sin embargo, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional para las Alergias y las Enfermedades Infecciosas, apuntó que eso resultará imposible, pues al menos sería necesario un año y medio para tener lista una vacuna. El científico explicó que hay cuestiones como las pruebas de seguridad que requieren tiempo para ver los efectos del nuevo fármaco. Algunas vacunas prometedoras se quedan por el camino porque agravan la enfermedad que tratan de prevenir. No es posible acortar los ensayos clínicos. “Las vacunas pueden tener efectos secundarios”, dijo.

Por otro lado, informaciones procedentes de La Habana dan cuenta que el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (Cigb) de Cuba dispone de un diseño de vacuna que pudiera utilizarse contra el nuevo coronavirus Sars-CoV-2 causante de la Covid-19. El director de investigaciones biomédicas  de esa institución, Dr. Gerardo Guillén, declaró a la agencia Prensa Latina que actualmente se trabaja en la parte medotológica y de diseño del medicamento. “La ventaja de esta vacuna, radica en que se utiliza la plataforma que tiene desarrollada el Cigb, donde trabajamos con partículas semejantes a virus con gran capacidad de estimular el sistema inmune”, subrayó el investigador cubano, quien añadió que se le ha propuesto a las autoridades de China realizar la vacuna en conjunto con el Centro de Investigación y Desarrollo Mixto, ubicado en la ciudad de Yongzhou, del gigante asiático.

Varios países europeos luchan por tener su propia vacuna.

El Gobierno español anunció una inversión de cerca de 30 millones de euros para investigaciones sobre el nuevo coronavirus, como una  de las medidas económicas de urgencia contra la Covid 19. Uno de los equipos más avanzados en el desarrollo de vacunas contra coronavirus está en el el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid (CNB-CSIC). En Alemania se trabaja a mucha velocidad para dar con la vacuna del nuevo coronavirus. El Instituto Paul Ehrlich, de vacunas y biomedicina, junto con la empresa CureVac, que se encuentran desarrollando conjuntamente un proyecto de investigación con ese fin, calculan que tendrán lista para el verano un medicamento experimental para entonces comenzar a probar en humanos.

Durante una conferencia telefónica con medios internacionales de prensa, ejecutivos de CureVac –empresa alemana a la cual el gobierno de Estados Unidos trató de convencer para que le vendiera los resultados de esta investigación- dijeron que con una determinada dosis necesaria estarían preparados para producir 10 millones de dosis que una vez confirmada su eficacia construirían una nueva planta para producir grandes cantidades.

Sin embargo el instituto Robert Koch alemán calcula que habrá que esperar hasta el año que viene para poder contar con la vacuna. “Yo personalmente considero realista que será en primavera de 2021”, ha estimado este miércoles Lothar Wieler, presidente del instituto.

En todos los casos, y a pesar de los extraordinarios esfuerzos que se registran en ese campo, en una verdadera carrera contra el tiempo, los analistas científicos dudan que una vacuna viable llegue antes de 2021. Y, en ese caso, también harían falta meses y capacidad de producción para que el medicamento llegue a los millones de personas del planeta que la necesitarían.

Confirmando esta tesis, en una rueda de prensa sobre el tema, Fernando Simon Soria, relevante epidemiólogo español, director del Centro de Coordinación de Alertas  y Emergencias Sanitarias, ha advertido que: “Las vacunas que hay en marcha están en sus primeras fases, algunas son prometedoras, pero tienen que ser eficaces y seguras, y tener capacidad de producción suficiente para las necesidades globales, así que será un periodo largo”.

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Nada deberá ser igual después de la pandemia del nuevo coronavirus

Héctor Hernández Pardo

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El desastre sanitario creado por la pandemia del COVID-19 obliga a reflexionar sobre el futuro de la Humanidad. Se ha acelerado una crisis económica que más temprano que tarde explotaría. Los Estados montados sobre estructuras y proyectos neoliberales no tienen respuestas para las grandes mayorías. El mal manejo de la situación y las debilidades del sistema de salud en Estados Unidos, hacen que Trump se enfrente a una crisis sin precedentes. Alerta a estadounidense un importante experto norteamericano que “hay que prepararse para lo peor”. Sólo países donde las políticas sociales son básicas en la gestión del Gobierno, garantizan la atención que los pueblos agradecen  y reconocen.

El desastre sanitario creado en la mayoría de los países del mundo con la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19, ha puesto a reflexionar a los analistas internacionales, economistas, politólogos y otros especialistas en torno al futuro inmediato y más lejano de la Humanidad.

De momento esta situación ha destapado, o más bien ha acelerado, una crisis económica que más temprano que tarde se veía venir en países de alto grado de desarrollo, como Estados Unidos y naciones del viejo continente. La contracción económica la reconocen ya todos los organismos internacionales, y algunos economistas comparan la recesión que se avecina con la del “crack” de los años 30 del siglo pasado, que provocó suicidios en masa en el país norteño.

Las pérdidas de las empresas aeronáuticas superan cualquier previsión; la industria turística y consecuentemente todo lo que de ella depende en encadenamientos productivos y de servicios a nivel global se encuentran paralizados; millones de trabajadores en el mundo han tenido que ir a sus casas sin respaldo financiero. El efecto dominó en las fábricas y en la producción ya es un hecho.

Los Estados montados sobre estructuras y proyectos neoliberales no tienen respuestas para las grandes mayorías. El capitalismo salvaje, aquel que sólo tiene en cuenta los intereses del complejo militar-industrial, de las transnacionales, de las grandes entidades financieras y los bancos, carente de políticas sociales de fondo, se ha puesto al descubierto de una manera brutal.

El magnate presidente Donald Trump, en los Estados Unidos, donde mueren cientos de personas todos los días a causa del COVID-19 y cuyo sistema de salud demuestra diariamente sus enormes debilidades para atender a la población, insiste en poner a la economía por delante de las vidas de los seres humanos. Empezó diciendo que el tema del nuevo coronavirus se trataba de una simple gripe, que era utilizado por los demócratas para oponerse a sus aspiraciones presidenciales,  que había que evitar que los negocios se afectaran, y que todo estaba “bajo control”.

Lo cierto es que el Gobierno norteamericano no se preparó para afrontar esta crisis. Todos los analistas coinciden en que fue muy mal manejado el tema sanitario, más allá de las enormes grietas de un sistema donde la salud pública prácticamente no existe. La percepción de que lo más importante es el dólar, no permitió escuchar numerosas advertencias de científicos, entre ellas la del  doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU.

La actitud del doctor Fauci, siempre dispuesto a decir las verdades más duras, incluso en contra de la postura del presidente estadounidense, Donald Trump, le ha granjeado numerosas amenazas de muerte en un país donde las armas pululan.

Desde un principio, Fauci pidió a Trump que decrete el confinamiento en todo el país, sin embargo, el mandatario se dedicó a minimizar la gravedad de la enfermedad y sostuvo que no es posible exigir semejante sacrificio en aquellos lugares donde el coronavirus todavía no había causado estragos.

Hace unos días, el médico advirtió que varios millones de estadounidenses se infectarían con el coronavirus y que podrían morir entre 100 000 y 200 000 personas en el país norteamericano. En una entrevista con una televisora local, Fauci subrayó asimismo que fue un error decir que el brote del coronavirus en Estados Unidos estaba bajo control. “Estamos trabajando para controlar este virus y eso estamos haciéndolo recién ahora”, aseguró el especialista y avisó que hay que prepararse para lo peor.

Frente a la realidad que no puede ocultarse, y con los reportes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) alertando sobre el aumento de contagios y muertes por el coronavirus, el presidente Trump dio un giro oscuro en la crisis y declaró el estado de emergencia. Ahora se presenta como la figura principal “en tiempo de guerra”, aprovechando los medios televisivos para apuntalar su candidatura para las próximas elecciones.

Pero la verdad es que la Administración del presidente Trump se enfrenta a una situación crítica y sin precedentes en su país, por su mala respuesta a esta epidemia, así como por desinformar sobre las cifras de las muertes por el COVID-19. Los infectados en Estados Unidos superan los 370 mil  y más de 11 mil muertos, hasta ahora.

En Europa no es menos complicada la situación. Ya muchos políticos, parlamentarios y analistas locales dejan entrever en sus intervenciones que el modelo comunitaria, basado en resortes económicos  y limitando las políticas sociales, tendrá necesariamente que cambiar después de la crisis mundial. En América Latina, donde se reflejan las mayores desigualdades económicas  y sociales, el drama que viven los sectores más empobrecidos es realmente una vergüenza para la especie humana. Bastaría ver las imágenes de Ecuador, con los muertos en las calles, sin que autoridad alguna se ocupe de recogerlos ni sepultarlos.

Sólo aquellos países donde las políticas sociales forman parte esencial de la gestión de los Estados, hoy están dando una respuesta que los pueblos agradecen. Toda esa realidad fertilizará los cambios que la Humanidad necesita.

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La otra isla del Dr. Moreau de Brian Aldiss

Aracelly Guerrero Maldonado

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Casi todos conocemos lo que es un remake fílmico, es decir, la realización de una versión actual de algo que ya se había hecho. La industria de Hollywood no se caracteriza precisamente por su originalidad, puesto que retoman una idea y 20 o 30 años después, alguien decide que es tiempo de una nueva versión, y bueno, con ejemplos podemos llenar páginas y páginas. Pero apuesto a que pocos saben que en literatura también se dan casos de este tipo, quizá con menos frecuencia y sin mucha publicidad, pero hay casos que incluso pueden resultar creativos y brillantes y otros no tanto.  El último que me ha toca ver, es el  libro de Brian Aldiss, La otra isla del Dr. Moreau, un ejercicio literario que además de infecundo, tuvo poca gracia.

Si bien, la ciencia ficción es mi género favorito, no todo en ella calidad, y acabo de comprobarlo una vez más, pues el libro mencionado, publicado por primera vez en 1980, con una pretendida renovación en temas originales y de ciencia, en ambos se quedó corto. Repasemos un poco de historia: La isla del doctor Moreau es un libro original de H.G Wells de 1896, y quienes no lo hayan leído corran por esta obra, porque además de ser un buen libro es un referente de la cultura popular, ya que aunque no hayan leído el libro posiblemente sabrán de qué trata. Creo que es uno de los primeros en tocar el tema de la bioética tan claramente,  y sin ser una obra científica, incita a preguntarnos: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar en el avance científico?, ¿qué es lo humano? ¿qué nos hace diferentes a los animales?  Bueno, hay tanto que decir y tanto que ya se ha dicho, que no profundizaré más en lo original del tema. Sólo anoto el resumen: un científico loco hace humanos de animales y puntualizo, que si bien, el libro fue publicado en 1896, podría ser razonable darle una versión más moderna, acorde a los avances actuales (hablo de los 80 cuando Aldis publicó su libro) apto para los nuevos públicos, tal vez un poco más escépticos con los alcances de la cirugía, siendo que entonces ya se hablaba de la genética.

Sin embargo Aldis, a quien he leído y tiene fama de ser buen escritor (tendré que leer algo más original suyo, para demostrarlo), no logra transmitir un aire suelto de juventud, ni en el lenguaje, ni en los prejuicios. ¿Será que un siglo después las cosas no cambiaran tanto?

Uno puede criticar muchos aspectos de este libro, y de hecho he encontrado críticas aún más mordaces, y si bien en alguna parte Aldis pretende verse muy moderno y toca el tema del sexo, en lugar de que éste subtema nos parezca natural, tiene un aire decorativo, casi grosero, y en definitiva para nada moderno. Creo muy al contrario que realza el anacronismo de alguien que pretende ser abierto, cuando de hecho es sumamente conservador, y por cierto, es además machista, y sí, puedo decir que lo es, porque ya estamos en los 80 y el término aplica, pero no se tomen la molestia de averiguarlo por ustedes mismos, si no quieren perder valiosas horas de sus vidas.

Siempre les recomiendo que lean y juzguen, pero en este caso, a menos que estén haciendo un estudio académico comparativo de las obras literarias de ciencia ficción del siglo XIX y XX, mejor ahórrense la molestia y si lo ven en alguna estantería, pasen de largo y mejor busque el original de H.G. Wells, el tiempo será mejor aprovechado.

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Tommy, el robot enfermero que atiende a pacientes con coronavirus en Italia

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Es sabido el papel trascendental que ha jugado la tecnología en el vertiginoso desarrollo de las últimas décadas. Pero la ayuda que justamente ahora está brindando en el manejo de la pandemia, nos lleva a valorar aún más su importancia.  

Es el caso de los seis robots de alta tecnología que fueron adquiridos por el Hospital Circolo en Varese, ciudad de la región de Lombardía (epicentro del brote en Italia), para atender junto a médicos humanos a pacientes contagiados del COVID-19.

Del tamaño de un niño y con grandes ojos parpadeantes, los robots se dejan junto a la cama del paciente para que los médicos puedan cuidar a otros que se encuentran en condiciones más graves. Los robots monitorean el equipamiento médico en la habitación y lo transmiten al personal del hospital.

Además, sus caras a manera de pantalla táctil permiten a los pacientes grabar mensajes y enviarlos a los médicos.

Uno de esos seis robots es Tommy, cuya historia se ha viralizado recientemente. Lo más valioso del uso de esta alta tecnología, es que Tommy y sus compañeros robots permiten limitar el contacto directo que tienen los médicos y enfermeras con los pacientes y, por tanto, se reduce el riesgo de contagio.

“Utilizando mis habilidades, el personal médico puede estar en contacto con los pacientes sin un contacto directo”, explicó el mismo Tommy a un periodista.

En Lombardía, el personal médico fue “duramente afectado por el virus. El hecho de que estos robots no se infecten es algo formidable”, dice Francesco Dentali, director de cuidados intensivos del hospital.

Además tienen la ventaja de que no sufren de agotamiento, basta con una carga rápida de baterías para estar de vuelta en el trabajo. Los robots también ayudan a limitar la cantidad de máscaras protectoras y batas que el personal debe usar y que hoy son un recurso muy escaso, sostiene el doctor Gianni Bonelli, director del hospital.

De acuerdo con los últimos reportes, en Italia han contraído el virus más de 4,000 trabajadores de la salud y han muerto alrededor de 70 médicos. Es el país más golpeado en cuanto a muertes a nivel mundial, con más de 16,000 fallecimientos por COVID-19.

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