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Arte y ciencia

Beneficios del patrimonio arqueológico en Yucatán

Orlando J. Casares Contreras

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Yucatán es conocido por razones culturales, entre las que destaca sus zonas arqueológicas. Éstas han representado uno de los atractivos turísticos más visitados y son generadoras de empleos directos e indirectos, principalmente en sitios como Chichén Itzá, Uxmal, Ek Balam y Dzibilchaltún. Existen otras zonas menos frecuentadas, pero aun sumándolas a las anteriores no representan ni la cuarta parte de otros sitios que no han sido abiertos al público, y  lamentablemente aun estando registrados por el INAH, permanecen expuestas o sufren saqueos y destrucción.

El desconocimiento de cómo maltratamos a la gallina de los huevos de oro, o de jade, como recientemente dijo el director del INAH, no es algo nuevo. Por desgracia, tanto las autoridades estatales como federales, han ignorado la magnitud del problema y esperando equivocarme, el panorama futuro no se ve alentador ni parece existir voluntad por parte de los sectores más influyentes. Y es que, lo que se intenta demostrar en estas líneas, no sólo es el beneficio económico que existe, y no parece querer ser potenciado, sino que el principal beneficio pudiera incluir los factores ecológicos del entorno.

Si bien abrir una zona arqueológica puede parecernos altamente costoso, porque implica trabajos de prospección, registro, delimitación, consolidación, restauración y custodia, el proceso genera una fuerte derrama económica en las cercanías de la población, donde los mecanismos de transparencia, de ser aplicados correctamente, pueden ser una oportunidad para elevar más el aprovechamiento del dinero para los programas de empleos temporales, que forman parte de una inversión estatal y/o federal a mediano y largo plazo para la economía de la entidad.

Otro de los beneficios observados cuando se abren zonas arqueológicas, aledañas a las comunidades, es el referente a las visitas a rutas establecidas por los diferentes agentes turísticos locales, nacionales y extranjeros, siendo un escaparate para la economía los objetos de recuerdos, los guías de turismo y toda clase de empleos generados por este sector. Claro, este prospecto deberá ser proyectado, ordenado y supervisado para el mayor aprovechamiento de las comunidades cercanas, porque, caso contrario, puede ser un causante de problemas y desigualdades sociales en la región.

Uno de los aspectos más importantes que la propia derrama económica mencionada, es el uso de dichos espacios como amortiguadores ecológicos. Una zona arqueológica bien diseñada, con recorridos planeados y supervisada adecuadamente, da paso a una delimitación territorial que ayuda a la preservación de especies endémicas de flora y fauna, y al mismo tiempo disminuye los índices de contaminación de los mantos freáticos, especialmente en la península que contiene uno de los acuíferos subterráneos más grandes y amenazados por el desarrollo urbano y rural.

Si hacemos un recuento de los recursos destinados a la conservación de especies, el cuidado de la flora y los cuerpos de agua, veremos que suele invertirse más en acciones correctivas para el saneo, protección, intervención y políticas correctivas hacia las malas prácticas, sin contar que ese dinero, tiene poca o nula capacidad de retorno. Por el contrario, la apertura de nuevos espacios culturales y ambientales, a través de políticas públicas dirigidas a regular las visitas, el cuidado de los sitios y su entorno, a valorar la capacidad de carga apropiada, sin duda permiten diversificar distintas actividades turísticas en varios espacios, evitando saturar las ya conocidas zonas arqueológicas de Chichén Itzá y Uxmal. Porque, además, existen otros sitios prehispánicos de igual majestuosidad y dimensiones que los mencionados, que de no ser atendidos pronto, no durarán mucho antes de verse afectadas definitivamente.

Y es que con este planteamiento, no se demerita los beneficios en el ramo cultural, de conocimientos e identidad de la región, que son y deberían ser obvios para la sociedad. Se enfatiza, eso sí,  en lo que suele motivar el trabajo de los políticos y grandes empresarios, que es el dinero, tanto su generación como en los diferentes motivos por los que pudieran crear gastos no previstos. Pero el cuidado del patrimonio y la inversión, sin duda  alguna, darán paso a situaciones favorables, especialmente si se consideran los ordenamientos y la planeación requerida. Hemos abusado y sobreexplotado pocas zonas arqueológicas, ocasionado problemas que no benefician tanto y aún no se han resuelto. Tener un estado donde cualquier ruta que se desee tomar, lleva a recorridos por centros arqueológicos, reparte mejor los recursos creados por las mismas y con mayor aprovechamiento a las localidades cercanas.

Sólo para que usted se dé una idea, estimado lector, podemos triplicar el número de zonas arqueológicas ya existentes y aun así, apenas estar cerca de la mitad del potencial arqueológico del estado, sin contar las numerosas áreas ya existentes y que falta explorar. Por supuesto que esta situación no es la panacea a los problemas económicos y ecológicos de Yucatán, pero quizás restaría presión a los sitios arqueológicos ya saturados, rebasados en su capacidad de carga y que al final demandará de mayores recursos para remediar su deterioro.

Posiblemente lo que ocurre en la actualidad se deba a que aquellas inversiones en patrimonio efectuadas durante la década de los noventa, han rendido frutos de los cuales pareciera que no se requiere más que cosechar. Si nuestra apuesta en la región es al turismo en sus distintas modalidades, no ver estas situaciones de potencial desaprovechadas, originará mayores desigualdades sociales y problemas con el ordenamiento territorial y la continuación de problemas ecológicos en los que en un futuro cercano se preguntarán ¿por qué cuando existía la posibilidad de mayor cuidado y aprovechamiento de los espacios ecoarqueológicos no se hizo lo conveniente?.

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El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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