Arte y ciencia
Billy Preston, el sexto Beatle
Publicado
hace 7 añosen
Por
Ricardo Pat
Nacido el 2 de septiembre de 1946 en Houston, este talentoso músico llegó predestinado para convertirse en una figura estelar de la escena internacional, ya que el destino le tenía reservado en su futuro colaboraciones con dos de las bandas más importantes en la historia del rock.
Fue teclista de los Rolling Stones, junto al pianista Nicky Hopkins, también colaboró con Ray Charles y Little Richard, manteniendo además una fructífera carrera como solista, pero sobre todo es recordado por haber participado con los Beatles ganándose el apodo de “El Quinto Beatle”, con el cual nunca he estado de acuerdo, ya que para mí el quinto Beatle en realidad sería su productor George Martin, así que si Billy merecía un apodo más adecuado este sería el que da título a este reportaje exclusivo para Informe Fracto.
Siendo aún pequeño se mudó a Los Ángeles con su madre, tras que un amigo de la familia, abusará de él, cuando tan sólo tenía ocho años, viviendo siempre con esa sugestión, con ese combate interior con su propia sexualidad. Billy quedó destrozado. A pesar de ser autodidacta fue de inmediato considerado un niño prodigio a tal grado que con tan solo 10 años ya acompañaba con el órgano a diversos cantantes de Gospels, estaba tocando el órgano en el escenario apoyando a varios cantantes de góspel.
En 1962 fue reclutado por Little Richard que lo llevó a conocer Europa, y fue precisamente en Hamburgo donde conoció a 4 melenudos que poco después se volverían famosos: se trataba de los “Silver Beatles”, quienes realizaban explosivas actuaciones en clubes de aquella ciudad. Fue en el Star Club donde se dio la conexión, que más tarde se supo que fue mágica y misteriosa.
En la década de los sesenta Billy grabó seis álbumes de estudio: “16 Yr. Old Soul” (1962); “The Most Exciting Organ Ever” (1965); “Early Hits of ’65” (1965); “Wildest Organ in Town!” (1966); “Club Meeting” (1967) y “That’s the Way God Planned It” (1969); este último con la disquera de Los Beatles, la Apple Records, lanzando un sencillo con el mismo nombre producido por el propio George Harrison. Además participó en discos de Sam Cooke, para ser reclutado en 1967 por Ray Charles, quien quedó sorprendido por su capacidad creativa, ya que varios músicos comenzaron a pedirle que contribuyera en sus sesiones.
Con los Rolling Stones participó en los álbumes “Sticky Fingers” (1971); “Exile on Main Street” (1972); “Goat Head Soup” (1973); It’s Only Rock and Roll” (1974), y “Black and Blue” (1976), participando en varias giras con sus “Satánicas Majestades”, hasta que se desvinculó de ellos en 1977 por cuestiones de dinero, pese a lo cual colaboraría en el álbum solista de Mick Jagger, “Wandering Spirit” (1993) y en el disco conjunto “Bridges to Babylon”, de 1997.
En la década de los 70 grabó nueve álbumes de estudio: “Encouraging Words” (1970); “I Wrote a Simple Song” (1971); “Music Is My Life” (1972); “Everybody Likes Some Kind of Music” (1973); “The Kids & Me” (1974); “It’s My Pleasure” (1975); “Billy Preston” (1976); “A Whole New Thing” (1977) y “Late at Night” (1979).
La década de los ochenta fue complicada para él, debido a su adicción al alcohol y la cocaína, siendo detenido y acusado de fraude, por ello solamente realizó cinco discos de estudio: “Billy Preston & Syreeta” (1981); “The Way I Am” (1981); “Pressin’ On” (1982); “On the Air” (1984) y “You Can’t Keep a Good Man Down” (1986). Tras recibir tratamiento para superar sus adicciones, lanzó “Billy’s Back” (19959 y su último disco de estudio fue “You and I” (2001).
Pero la colaboración más recordada fue con Los Beatles, cuando en 1969, su amigo George Harrison lo invitó a participar en las sesiones de lo que sería el álbum “Let it be”, uno de sus grandes éxitos. Al principio Paul McCartney no simpatizó con la idea, pero el carácter educado y amable de Billy y sobre todo su innegable talento lo convenció, disfrutando su participación en “Get Back” donde el sonido del órgano Lowrey del invitado logró llevar el tema a otra dimensión.
La presencia de Billy ayudó a calmar las caóticas sesiones de aquel álbum, ya que por ejemplo John Lennon estuvo encantado de tenerlo e incluso fue él quien comentó que debería ser el “quinto” Beatle en el grupo. De hecho, el mismo George Harrison llegó a comentar en la Antología de los Beatles, que Billy fue “Como mano de santo, porque con un elemento ajeno al grupo, todos se portaban como buenos chicos, nadie quería ser el cabrón de las sesiones”. “Get Back” , apreció como sencillo en abril de 1969, firmada como “The Beatles with Billy Preston”. Además, en el último concierto en vivo de los Beatles, en el tejado de las oficinas de Apple, contaron con los maravillas colaboraciones de Preston con su Fender Rhodes y su Lowrey. Además, su sello está en “Something” del álbum “Abbey Road”, resolviendo maravillosamente algunas de las armonías.
En 1990 hizo una gira con Eric Clapton, también colaboró con Aretha Franklin; los Jackson Five; Bob Dylan; Quincy Jones; Sammy Davis Jr; los Red Hot Chili Peppers y Sly Stone. En 1973 obtuvo un premio grammy al mejor disco instrumental por Outta Space.
Este talentoso músico murió un martes 6 de junio del 2006 en la localidad de Scottsdale (Arizona) a los 59 años, víctima de un enfermedad renal. Ya en el año 2002 se había sometido a una operación de trasplante de riñón, pero este órgano empezó a fallar poco después y tenía que someterse a diálisis.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
