Arte y ciencia
Cambio climático, desigualdad e injusticia, los grandes impactos del consumismo: estudio
Publicado
hace 5 añosen
Por
Informe Fracto
Iniciativas de consumo responsable son actos de justicia social y climática
Ciudad de México, 8 de febrero del 2021.- El consumo de combustibles y de carne, ambos productos intrínsecamente relacionados con la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), son junto con la compra de alimentos fuera del hogar, tres de los rubros a los que más ingresos destinan los mexicanos. Estos patrones de compra así como pasar de la obtención moderada de los bienes naturales al sobreconsumo, hacen de éste el responsable del 60 por ciento de las emisiones GEI a nivel global, informó la red C40, la red de grandes ciudades de todo el mundo dirigida a reducir dichas emisiones.
De acuerdo con el reporte El Consumismo en México y sus impactos en el Cambio Climático , elaborado por Greenpeace y la Universidad Jesuita de Guadalajara (ITESO); las emisiones de gases de efecto invernadero están relacionadas con el nivel de ingreso de las personas; esto es, las personas con mayor nivel económico, y estilos de vida basados en el consumismo, son las responsables del mayor impacto ambiental.
“Cuando hablamos de sobreconsumo estamos hablando de sobreexplotación de recursos, de gasto energético, de quema de combustibles para transportar los productos, de generación de residuos, es decir, el consumismo se presenta ante nosotros como una de las principales causas de la crisis climática que vivimos, de pérdida de biodiversidad y de calentamiento global, y esta relación ya no puede ser ignorada ni por los gobiernos, ni por las empresas ni por los consumidores y esa es la razón de ser de este reporte”, señaló Ornela Garelli, especialista en consumo responsable y cambio climático de Greenpeace México.
Si bien todos consumimos, no todos lo hacemos en la misma proporción. El 10 por ciento de las personas con mayor ingreso a nivel mundial es responsable de 25 a 43 por ciento del impacto ambiental; en contraste, el 10 por ciento con ingresos más bajos emite de 3 a 5 por ciento de dicho daño
“Nos encontramos con un esquema de desigualdad y de injusticia, en donde quien menos contamina es quien más reciente los daños, ya que tanto los procesos de producción como los patrones de consumo generan impactos ambientales que se distribuyen de manera desigual afectando más a las personas más vulnerables. La pandemia por Covid-19 es ilustrativa de esta situación. Por un lado, al no verse afectados por la crisis, hay quienes permanecen bajo esta lógica en donde la producción y el consumo desmedido no frena; por el otro, sucede lo contrario, con la población que ahora carece incluso de la posibilidad para satisfacer las condiciones de vida básicas”, advirtió Manuel Espinosa Sánchez, Académico Investigador de la Coordinación de Programas de Incidencia Social en ITESO.
Este hecho adquiere mayor relevancia en una sociedad como la mexicana, caracterizada por tener altos niveles de desigualdad. Los hogares más pobres tienen un ingreso promedio mensual de 3 038 pesos. En contraste, en los hogares más ricos, el ingreso equivalente es de 55 mil 583 pesos, o sea, dieciocho veces más ingresos que los primeros. Es una realidad que a mayor ingreso en los hogares se consume mayor proporción de transporte, mantenimiento vehicular y comunicaciones. Así también, la población con más bajos ingresos del país participó con el 11.29 por ciento del gasto total de electricidad; mientras que la población con ingresos altos y muy altos participó con el 67.49 por ciento. La generación de energía eléctrica es uno de los rubros que más contribuye al cambio climático en México.
Según los datos del reporte que presentamos, en comparación con 2016, en 2018 el gasto promedio nacional en combustibles para vehículos se incrementó en más de 13 por ciento, siendo el incremento más significativo de los productos analizados para este reporte.
México es un país de 126 millones de habitantes, pero solo los no pobres pueden representar un mercado relativamente estable y éstos abarcan 21.9 por ciento de la población, de acuerdo con el CONEVAL.
Cuando el consumo depredador lo realiza una pequeña fracción de la población, la que dispone de alto poder de compra, esto se da en detrimento del resto de la humanidad y la vida del planeta. Diversos elementos del medio ambiente se han concebido como una mercancía al considerarlo un recurso natural que está al servicio de la oferta y la demanda del mercado. Sin embargo, esto se ha tornado en un modelo insostenible, ya que la Tierra ha tenido un doble papel, por un lado, proveedora de recursos y, por el otro, receptora de residuos.
La huella ecológica es uno de los indicadores más utilizados para medir la presión que ejercemos en el medio ambiente. En México, la huella ecológica ha crecido significativamente con el paso del tiempo, de 1.86 hectáreas por persona en 1961 a 2.55 para 2014. Esto ha traído un descenso en la biocapacidad de 3.46 hectáreas por persona. Esto significa que en poco más de 50 años cada mexicano pasó de tener un crédito ecológico de alrededor de 2 hectáreas globales a un déficit de 1.4 hectáreas globales.
“Este modelo es insostenible. Los ritmos de extracción y de generación de desperdicio han rebasado la capacidad de los ecosistemas para conservar la base de nuestra vida en la Tierra por lo que este documento es un llamado urgente a la sociedad y a los tomadores de decisiones a cambiar el modelo de consumo e impulsar el consumo responsable como una medida básica para frenar el deterioro ambiental y como un acto de justicia social y climática”, resaltó Viridiana Lázaro, especialista en Agricultura y Cambio Climático de Greenpeace.
Este informe se elaboró a partir de un ejercicio de investigación documental, fundamentado en enfoques de las ciencias económicas, sociales y ambientales, a fin de provocar un diálogo entre el consumo y algunos elementos del cambio climático. El proceso de investigación estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario de investigadores del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, quienes sustentaron sus argumentos en fuentes de información cuantitativa y cualitativa accesibles para el público en general, confiables y actuales.
Comercio justo y consumo responsable: otro modelo es posible
América Latina y el Caribe representan el 23 por ciento del total de productores a pequeña escala de comercio justo a nivel mundial, siendo México el tercer país con mayor número de productores, con 37 mil 947; solo por debajo de Perú, con 69 mil 231; y de Colombia, con 67 mil 462 en 2015. El comercio justo tiene la fuerza para direccionar el consumo hacia un consumo responsable con el potencial incluso de traducirse en un acto de justicia climática. El comercio justo se traduce en acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, es decir, de reducción de gases de efecto invernadero y de ajustes para enfrentar los impactos esperados, respectivamente.
El consumo responsable y el comercio justo se presentan como una alternativa para relocalizar la economía, para poner al centro de la producción y el consumo la sostenibilidad de la vida. Se trata de una acción política local que exige modificar y reorientar las formas insostenibles de consumir, pero también de producir. Algunos de los ejemplos más evidentes de este estilo de producción y consumo frente al cambio climático los encontramos en la cuestión de los alimentos. La agroecología se presenta como una alternativa para transitar de este tipo de producción basado en el uso de combustibles fósiles y la producción de cultivos de agroexplotación hacia un modelo alternativo que promueve las prácticas agrícolas sustentables y el desarrollo de agrosistemas sin dependencia de agroquímicos e insumos de energía altamente contaminante
Las respuestas también han alcanzado el contexto urbano. Se trata de movimientos –como Defensa de semilla nativa en Yucatán: Ka’ Kuxtal Much’ Meyaj (KKMM) o Tianguis Solidario en Jalisco- que, además de apostar por mejores prácticas de producción y consumo en las ciudades, buscan salvaguardar las áreas naturales en las zonas urbanas para generar cinturones o muros de amortiguamiento frente a la presión que ejerce el crecimiento de las ciudades en términos de cambio de uso de suelo.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
