Arte y ciencia
Ciclovía que conduce a ninguna parte
Publicado
hace 5 añosen
Por
César Benítez
Uno de los temas que ha llamado más la atención y despertada mayores polémicas ha sido el de la “ciclovía.” Y es que el asunto resulta controversial por diferentes motivos, principalmente porque su origen y naturaleza son ambiguos y porque hasta hoy mucha gente desconoce la función y beneficios de ese sendero en sus vida cotidiana.
El primer gran desliz que exhibe este proyecto es la falta de difusión y sensibilización hacia la sociedad meridana y yucateca en general, pues hasta hace un par de semanas poco o nada se conocía de ese plan impulsado con grandes luces en el Paseo de Montejo. Hoy día ya se conoce un poco más debido a la alta campaña publicitaria y al marketing que le han “inyectado” a través de las redes sociales, en las cuales incluso youtubers e influencers locales han salido a hablar de los “múltiples” beneficios que la ciclovía traerá a nuestra comunidad.
Sin embargo, publicidad no necesariamente es sinónimo de información, por lo tanto, todavía no queda del todo claro algo fundamental: ¿de dónde nació la idea?, ¿quiénes son los actores sociales, políticos o institucionales que intervinieron en la formación de la misma?, ¿Qué criterios se tomaron para seleccionar tal o cual parte de la ciudad, antes de establecer la ciclovía? Y así muchas otras interrogantes quedan al aire, puesto que ninguna autoridad estatal se ha tomado la molestia de socializar el proyecto de manera eficiente, y ni siquiera el propio señor Aref Karam, director del Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial ha sido del todo explicito ya que solamente comentado y “descrito” el proyecto sin abundar de manera profesional en los llamados “beneficios” que este proyecto traerá para todos los actores urbanos de Mérida.
Si usted ingresa a la página electrónica del IMDUT y busca información sobre el proyecto de la ciclovía, apenas encontrará una escueta infografía que habla sobre las zonas y puntos de la ciudad por las cuales pasará o se extenderán los carriles de la ciclovía, al igual que cuatro campos semánticos en los cuales se agrupan los “beneficios” y ellos son: salud, empleo, eco-sustentabilidad y seguridad vial. Cabe mencionar que ninguno de ellos detalla la manera en que se conseguirán consumar los puntos que plantean.
Otro error que el proyecto tiene es que ha sido aparentemente “secuestrado” por la asociación de los “ciclo turixes”, encabezados por Everardo Flores Gómez, dado que al parecer son ellos las únicas voces civiles, pues aparte de esta agrupación no parece haber otros ciclistas o asociación o grupo civil que hayan sido invitados a participar o al menos no figuran como los primeros. Los “ciclo turixes” se hicieron populares por las diversas “rodadas” que organizaban a lo largo de la ciudad y las cuales atraían a un nutrido número de participantes, ciclistas de todas las edades y perfiles. Sin embargo, fuera de estas rodadas, se conocen pocas labores sociales a su cargo. En estos momento, ellos son los que más defiendes este proyecto, principalmente el de la zona del Paseo de Montejo, haciendo un trabajo de publicidad constante.
Subrayo que es un error haber focalizado la interacción de gobierno sólo con esta asociación porque no representa a los numerosísimos ciclistas de Mérida o Yucatán, dado que se trata de un grupo totalmente citadino y urbano, dejando de lado los intereses y necesidades de aquellas otras comunidades amateurs, o ciclistas que usan su vehículo para desplazarse al trabajo y que también coexisten y forman parte de la dinámica de la movilidad del estado. Es curioso ver como la publicidad de las últimas semanas se orienta casi exclusivamente a la zona norte de la ciclovía, ignorando o dando poca atención a las demás franjas de la ciudad. Esto es preocupante, pues estamos hablando de un importante proyecto que debiera beneficiar a la mayor cantidad posible de ciudadanos de Mérida y Yucatán en general. Por lo tanto, es necesario tener un panorama extendido e integral de todo aquello que constituye a este plan de movilidad, y no exclusivamente la de las zonas “más bonitas”, “emblemáticas” o “turísticas” de la ciudad, pues repito, es un proyecto de movilidad urbana y desarrollo social.
Algo que resulta por demás evidente es que la ciclovía no va a resolver los problemas de movilidad urbana, y nosotros como ciudadanos merecemos un sistema de transporte digno, a la altura de la ciudad de primer mundo que las autoridades municipales y estatales dicen que somos. De hecho el proyecto de la ciclovía, mal ejecutado, sin duda alguna puede llegar a generar otro tipo de problemas viales que antes no estaban presentes, pues como se mencionó, la naturaleza de este proyecto no ha sido difundido y debatito de manera óptima en la población yucateca, por lo tanto quedan muchas interrogantes sobre cómo será la nueva dinámica móvil en la cual se vean incluidos: automovilistas, motociclistas, ciclistas, peatones, gente de la tercera edad y gente con discapacidades.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
