Arte y ciencia
De libreros y libros: Don Bicho Rosado
Publicado
hace 5 añosen
Hace un par de lustros revisando unas hojas sueltas en una biblioteca, alcancé a leer una anotación marginal a lápiz en letra cursiva que apuntaba: “comprado a Bicho Rosado.” No supe a quién se refería sino hasta que tiempo después, al preguntar a un conocedor, me dijo que don Bicho fue taquillero de un cine y que vendía libros. Todavía en el presente podemos toparnos con rastros de su labor en viejos papeles, como es el caso de un impreso titulado, Discurso pronunciado a nombre de la sociedad de abogados de México, del año 1890, con sello de la Biblioteca Crescencio Carillo y Ancona, disponible en la Biblioteca Virtual de Yucatán. Da fe de ello el referido impreso donde se lee: “Bicho Rosado se lo cambie por los de [ilegible]”.
Hace unas semanas, la revisión de unas antiguas cartas me volvió a traer al presente a este personaje que resultaba enigmático. Ahora sabemos que se trata de don José E. Rosado, librero que atendió a lo más granado de la intelectualidad local, ya que si alguien necesitaba un libro difícil de encontrar, copias o incluso imágenes fotográficas para revisar, la persona indicada para tal empresa era el señor Rosado, que servía tanto a los residentes locales, como a los radicados en otras partes de la república. Muchas veces su labor era la de colocar libros en el mercado, pues sus dueños querían venderlos, pero sin que aparecieran en público, por lo que le encargaban al eficiente don Bicho, que les buscara un buen comprador. En otras ocasiones, bajo encargo le pedían algún libro, y entonces hacía uso de sus relaciones con dueños de bibliotecas, coleccionistas y en general con los interesados en los libros y documentos, lo cual le permitía cumplir su cometido.
Con respecto a la labor de “colocador de libros”, hemos vistos en las solapas de viejos libros algunos sellos y pegatinas con el texto “agente colocador de libros” y el nombre del vendedor. Encontramos su nombre en correspondencia entre el doctor Alfredo Barrera Vásquez y Esther Cebada Tenreyro, donde el primero envía un giro telegráfico desde el Distrito Federal por $50 pesos para José Rosado, por haberle hecho el servicio de enviarle a través de la señora Cebada un “tomito de copias fotográficas de El Libro del Judío”.
Se aprecia su importante papel en la adquisición y circulación de material bibliográfico para los interesados en lo publicado en Yucatán, al leer en otra carta de 29 de mayo de 1944 una indicación dirigida a él, donde el doctor Barrera escribía lo siguiente: “Aprovecho para darle una molestia más en relación a este señor. Pregúntale por favor si tiene para venderme los dos tomos de EL OBISPADO DE YUCATÁN por CARRILLO Y ANCONA y cuanto quiere por ellos.” Añadía sobre las características de los libros y la urgencia que tenía de ellos: “Esta obra me urge mucho. Tiene que estar en perfectas condiciones y con todas sus ilustraciones”.

Respondía a la petición Esther Cebada el 3 de junio de 1944 con toda la formalidad del caso: “…no quise escribirle antes, porque Don Bicho, me dijo esperará, 4 o 5 días para que resolviera el asunto de los libros: el Obispado de Yucatán.” Sobre el camino seguido para hacer la petición escribía lo siguiente: “Inmediatamente que recibí su cartita de fecha 29 de mayo, fui a ver a dicho señor y no lo encontré, en el Teatro Principal [–calle 60 por 61-], con motivo que ya no actúa la compañía en él, se encuentra cerrado, y entonces fui a su casa; muy amable como siempre me trató muy bien, y mucho más que fui a nombre de Ud. dice que vale el ejemplar $90, con todas sus ilustraciones y que en buenas condiciones, usted resolverá, y yo me encargaré de remitírselo con todo gusto”.
El detalle de esta carta nos permite incluso saber quién empaquetaría la posible adquisición, pues se escribe en ella: “de pronto Pedrito me empacará los libros; como él sabe hacerlo, y lo llevará al correo para su envío”
No conocemos la conclusión de la gestión descrita en las cartas, pero es muy probable que don Bicho haya realizado la venta a Barrera Vásquez de la edición ilustrada de El Obispado de Yucatán: historia de su fundación y de sus obispos desde el siglo XVI hasta el XIX. Mérida, Yucatán, Imprenta y Litografía de Ricardo B. Caballero, 1892 Y es que por esos tiempos el doctor Barrera iniciaba un período de residencia en el Distrito Federal, lo que lo naturalmente lo alejaba de los circuitos librescos meridanos.
Por referencias secundarias, podemos afirmar el amplio conocimiento bibliográfico de don Bicho Rosado de las ediciones yucatecas, su pasión por los libros, y su importante labor como librero durante varias décadas en Yucatán, trabajo que combinaba con su responsabilidad de taquillero del Teatro Principal. Sirvan estas notas para recordar la labor nunca bien ponderada de los guías “conocedores de libros”.
También te puede interesar
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
