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Arte y ciencia

Doña Meche Bates, memoria revolucionaria de Saki’

José Antonio Cutz Medina

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La memoria es fuente inagotable de recuerdos y añoranzas, es parte de esa cultura que permite saber de acontecimientos pasados. Estas líneas van en honor de una de las bibliotecas vivientes del oriente del estado, gentil dama que ha logrado traspasar un bak’tun de vida.

Ahí por los años ochenta de la pasada centuria la conocí. Su caminar firme y ligero era parte de su porte, creo gustaba caminar para disfrutar las frescas tardes que caían por las calles del centro vallisoletano. Durante ese tiempo cientos de pich’es y k’awes trinaban con fuerza entre los frondosos árboles del parque principal de Valladolid Francisco Cantón Rosado.

Su nombre es María Mercedes Bates Vidal, una de las habitantes más longevas de la Tierra del gavilán blanco. Doña Meche cumplió este 16 de junio pasado 111 años de edad, y parte de su vida se encuentra plasmada en la obra Voces centenarias (2010) que se utilizó en este interesante libro para recuperar algunos fragmentos de su vida revolucionaria.

Vio la luz del sol por vez primera un 16 de junio de 1910, doce días antes de que tuviera lugar la Primera Chispa de la Revolución. Era uno de esos días álgidos, tanto que su padre andaba prófugo de la justicia acusado de ser integrante del movimiento armado revolucionario.

Doña Mercedes reconoce que su carácter es como el de su padre de quien heredó el ímpetu de ser una mujer que lucha por sus ideales. Estudió varios años en la capital del estado, ahí conoció circos y teatros de la época, además, fue una dama que gustó de los viajes, llegando a visitar Brasil, Argentina, Venecia, Italia, Tokio y otros lugares del mundo.

En su breve biografía consultada en Voces centenarias menciona lo siguiente: “mi papá era comerciante cuando se metió en la revolución de 1910, tenía una tienda llamada Aurorita. Por mucho tiempo anduvo ocultándose casa en casa, fue miembro de los que redactaron el Plan de Dzelkoob”, relata doña meche.

A la edad de 3 años, Mercedes se fue de Valladolid para estudiar en Mérida en la escuela Josefa Ortiz de Domínguez, situada cerca del ex convento de Monjas. El tercer año de primaria lo estudio en la Andrés Q. Roo del barrio de Santa Ana. En Mérida se hizo cristiana. Durante su estancia en Mérida vivió en la casa de las señoritas Rosas, predio donde ofrecían doctrina, porque en aquel tiempo las iglesias estaban cerradas.

Recuerda que a su papá le quitaron todo lo que tenía porque descubrieron que estaba del lado de los campesinos. Su padre vivió muchos días en sascaberas, y cuando la soldadesca se retiró, su padre salió para reunirse con Miguel Ruz y Claudio Alcocer, luego se fueron a reunir con los máasewáalo’ob. Durante los enfrentamientos, Claudio Alcocer se apartó de ellos porque había embarazado a una muchacha y se había encariñado de ella. Miguel Ruz y mi padre huyeron al monte. Por las noches se comunicaban con los indios, ellos se identificaban haciendo el canto de la lechuza. En ese tiempo mi papá enfermó de paludismo.

Doña Meche Bates, aclara su memoria y señala: “mi padre fue amigo de Carrillo Puerto y de Pepe Iturralde, recuerdo que en sus casas había pianos. En los días domingos, mucha gente salía al parque a caminar, las muchachas daban paseos caminando alrededor del parque y los jóvenes lo hacían en el sentido contrario, creo para que puedan sonreírse o saludarse. Me casé con el sr. Víctor Mendoza, era comerciante del chicle, tuve cuatro hijos, Teté, Víctor Manuel, José Isidro y Luis Felipe, mis suegros tenían fincas henequeneras. A mi padre lo condecoraron con una medalla en el Palacio de Bellas Artes por la Legión de Honor, tengo un retrato de él con todas sus condecoraciones. Mi papá murió en el año de 1967, tenía 97 años, recuerdo que fue presidente de Hunucma, ahí falleció.

Doña Meche vive sola en la casa que le heredaron sus suegros, ahí es visitada por sus hijos y juegan a las cartas. Doña María Mercedes Bates Vidal ha estado superando la prueba del tiempo.

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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