Arte y ciencia
El cuento de la criada de Margaret Atwood
Publicado
hace 5 añosen
Gracias a la globalización, hoy día nos es fácil conocer autores, historias y libros sin siquiera leerlos, adaptaciones a películas, a series, animaciones o incluso novelas gráficas circulan por los medios tradicionales y el internet, podemos saber la trama de El señor de los anillos, sin siquiera haber visto la película o haber leído el libro, o podemos saber escenas concretas de El Quijote y saber que El cuento de la criada es un libro que fue adaptado para televisión.
Personalmente nunca he visto la serie o la película de 1990, pero recientemente y gracias a un club de lectura, leí el libro y entiendo por qué ha producido tanto éxito comercial. Algunos incluso la comparan con 1984 de George Orwell y no, no es sorprendente, para mí uno de los factores de esta comparación es su escenario de posibilidad, igual que la obra de Orwell, nos hablan de un futuro que no sólo es posible, si no que ya lo fue o es, dependiendo del país donde se viva.
La represión sistemática de las mujeres es una realidad, muy vigente para muchos países, no sólo del oriente como comúnmente se puede pensar, gracias al fundamentalismo islámico, también lo es en África y Latinoamérica por muchas y variadas razones, así como para Orwell, la pesadilla de su distopía fue plenamente vivida por muchos países bajo regímenes dictatoriales, y bueno, sigue siendo así para algunos países.
Lo que es sorprendente o puede serlo, es la vuelta de tuerca de un sistema que se siente como liberal y de libre pensamiento a uno que no lo es, donde las garantías individuales dejan de existir, para dar paso a una teocracia que no sólo limita la libertad sino también el pensamiento.
Dentro del mismo libro encontramos la explicación: nada sucede de repente, como la rana que se va cociendo poco a poco sin darse cuenta, el mundo de Gilead cambia de a poco, con la complacencia y haciendo caso omiso de aquello que no nos importa, hasta que un día, se descubren en un régimen que ya está instaurado, un sistema de castas donde la mujer reproductora es un bien de élite, es decir son cosas que se trafican, se intercambian según los intereses de otros, son algo así como úteros con patas, y del resto de las mujeres no se puede decir que sean mucho más, pues al no ser reproductoras sirven para poca cosa, como sirvientas o poco más.
El paraíso machista ¿no? Pues no tanto, en realidad el resto de los ciudadanos de Gilead, tampoco la pasan muy bien, aunque sean hombres, en realidad los únicos que la pasan más o menos bien son la élite (como en todos tiempos y lugares), y eso que también corren riesgos, ya que para entregarse al placer tienen que pasar a la clandestinidad, lo que, en caso de ser descubiertos, les atraería toda clase de desgracias, desde la destitución hasta la muerte.
Siendo lectora empedernida, sobra decir que amo las letras escritas, así que, para mí, la máxima expresión el horror, de la pesadilla de El cuento de la criada, fue la prohibición de la lectura, no sólo porque para mí representa el goce supremo, sino también porque es un excelente método para anular a la población. Dirá usted, pues no leer, hay muchos que no lo hacen y no pasa nada, pero la realidad es que sí pasa.
La lectura no es únicamente un goce, es también la integración del sistema de pensamiento y expresión, nos diría Juan José Arreola: “Si no leemos, no sabemos escribir, y si no sabemos escribir, no sabemos pensar”. Y la contundencia y veracidad de esta frase es sobre todo relevante para quienes hemos trabajado con personas analfabetas y analfabetas funcionales (que no es lo mismo), la lectura y su ejercicio es fundamental para el desarrollo completo de las personas y por eso es por lo que está garantizado por la comisión de los derechos humanos. Arrebatarles a las personas toda posibilidad de leer, es también arrebatarles la capacidad de completarse a sí mismos, de reconocer el mundo y de interiorizarlo como propio, es arrebatarles el modo de percibir, recordar y expresar.
La protagonista, quién en su vida previa leía y escribía, nos relata la historia oralmente, y es así porque no puede hacerlo de otra forma. En su inconexo relato vemos también la carencia del sistema de escritura, al no recordar los hechos exactos, no teniendo otro sistema que la ayude a recordar más que el contarse su propia historia mentalmente y así hasta que finalmente llega a nosotros.
Creo que todo promotor de lectura sabe esto y creo que también la autora, y es por eso que este mundo donde únicamente se expresan los letreros con símbolos es también de los mas aterradores para nosotros, donde el pensamiento no es reprimido sino anulado desde su mera concepción.
El libro está escrito en un tono íntimo y es también de una fácil lectura, esto, porque la narradora intenta crear un relato de su vida, tal vez porque pretende darle sentido a la suya, tal vez porque siente que no puede no hacerlo. Eso ustedes cuando la lean me lo dirán, como siempre, espero que lo juzguen por ustedes mismos y que como yo, sientan la simpatía por una lectura que invita a releer y pensar, cuestionar e imaginar.
Para primeros, segundos y terceros lectores, y si se les antoja, también hay una segunda parte y por su puesto una serie de televisión. Un asomo a este texto, a manera de invitación a su lectura:
“Es difícil resistirse, créeme. Pero recuerda que el perdón también es un signo de poder. Implorarlo es un signo de poder, y negarlo o concederlo es un signo de poder, tal vez el más grande.
Quizá nada de esto se puede verificar. Quizá no se trata realmente de quién puede poseer a quién, de quién puede hacer qué a quién, incluso la muerte, sin ser castigado. Quizá no se trata de quién puede sentarse y quién tiene que arrodillarse o estar de pie o acostarse con las piernas abiertas. Quizá se trata de quién puede hacer qué a quién y ser perdonado por ello. No me digáis que significa lo mismo.”
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
