Arte y ciencia
El paladar político de Yucatán en los años 20
Publicado
hace 5 añosen
“Invitación a una comida”, parecería una entrada un tanto alejada de los intereses de la historia, pero como decía un colega cada vez que tenía oportunidad: “la historia te abofetea antes de que le des la espalda”. Sin descubrir un sentido preciso a ese refrán, un viejo menú revolotea ante mí, y si bien no me abofetea cuando menos se me restriega en los ojos. Se trata de una imagen cuyo original resguarda un apreciado odontólogo apasionado de la historia, que lo recibió como herencia de un familiar que incursionó en la política a principios del siglo XX.
La imagen de este papel, hace pensar en las primeras décadas posteriores a la revolución mexicana, que son en cierta manera un rearmado de relaciones, formas de conducta, protocolos, estrategias de gobierno, modelos económicos, y un amplio etcétera. En esos tiempos los actos político-festivos, adquirieron formas diferentes que buscaban exhibir que eran nuevos tiempos, aunque en algunos casos sólo lo fueran de dientes para afuera.
Es doblemente interesante el espacio público de las fiestas y celebraciones políticas, porque expresan un mensaje, más allá del sabor y el olor de los alimentos que se sirven, dado que muestran los gustos de los comensales y su idea sobre lo pasado, sobre como el anterior poder celebraba y que afinidades mostraba, cuáles eran las diferencias en contraste con ese presente que ellos representaban, el lugar de lo nacional que se estaba construyendo y la opinión sobre lo extranjero, en especial lo europeo, ante un nuevo actor que adquiría presencia: lo norteamericano.
Si bien se puede decir, que las celebraciones políticas adquirieron nuevas formas de expresión, muchas de sus manifestaciones presentaban resabios porfirianos, o al menos indicadores de la influencia que países como Francia y Alemania habían tenido en el panorama cultural de la nación mexicana. Al mismo tiempo la mirada política se tornaba hacia Estados Unidos y con ellos a sus productos comestibles y formas de alimentación. La mezcla era interesante e incluso llegaba a ser curiosa ver la amena reunión del omelette, los desayunos de ham and eggs, el queso de cabra y chiles rellenos. Lo evidente era que el paladar mexicano postrevolucionario no despreciaba lo pasado, y al mismo tiempo degustaba los nuevos sabores y aspiraba los nuevos olores que el cambio político arrastraba como la muestra de lo que era entonces ser revolucionario.
Con el tiempo, el vocabulario inglés asociado a la comida, fue ocupando un lugar junto a los términos franceses más arraigados. En una nota del Boletín de la Universidad Nacional del Sureste de noviembre de 1929 se escribía: “terminada la fiesta, el Rector de la Universidad Dr. Pat y Valle obsequió a los que tomaron parte en ella y a numerosos invitados con un lunch-sidra que fue servido en el local de la Escuela “Zaragoza”. Cada vez era más común en la prensa de la época este tipo de menciones.
El menú que tenemos a la vista- ilustrando esta nota- nos llevó a las reflexiones anteriores. Se trata de un banquete por el ascenso de Álvaro Torre Díaz a la gubernatura del estado (1926-1930), ofrecido en conjunto con José María Iturralde gobernador saliente, un 3 de febrero de 1926, una fiesta conjunta para dar muestra pública de continuidad.
El menú: Una sopa roja, que por el color pudiéramos pensar que se trataba de un alimento revolucionario, pero se sabe que el achiote es un aderezo que jamás ha sido revolucionario. Un róbalo en salsa verde acercaba el mar a la mesa, y el pavo trufado más las costillas rellenas ponían ante los invitados guisos alejados de la cocina regional que pronto dominaría las mesas públicas. Una ensalada rica, pues la pobreza era para los perdedores. Para beber Oporto, vinos Lion d´ Or y St. Julien, sin poder olvidar el Champagne Veuve Clicquot. Y Para completar el ágape, frutas, dulces, helados, café, cremas, sin dejar de lado que por esos tiempos era de buen gusto agasajar a los invitados con puros y cigarros que se pensaba aligeraban la digestión. Concluía en menú con los créditos de la reconocida Imprenta y Litografía Gamboa y Guzmán.
El antepasado de nuestro amigo odontólogo, asistente al evento, se ocupó de recabar las firmas de autoridades y diputados asistentes, lo que hace un documento todavía más singular. En la parte posterior del menú se da fe de ello, pues encontramos un abigarrado lote de firmas y dedicatoria. Al frente, como dato curioso, encontramos la rúbrica de José María Valdés Acosta, autor del renombrado texto genealógico A través de las centurias y la de Álvaro Torre Díaz.
Este menú, un tanto europeo, contrasta con otro servido unos meses después, el 25 de julio de 1926, en el “Banquete” en honor de los representantes de gobierno y del Partido Socialista Agrario de Campeche; organizado por el gobierno yucateco y el Partido Socialista del Sureste. Obviamente era un evento de menor trascendencia política, tal como lo muestra incluso la invitación, impresa en un papel más sencillo a una sola tinta, pero el contenido del menú ilustra los gustos culinarios que se estaban construyendo entre los nuevos políticos hijos de la revolución. La cocina yucateca exigía su lugar en los eventos públicos, competía con los viejos platillos franceses y los pujantes guisos norteamericanos, y los iba empujando hacia afuera, sobre todo en los eventos donde la familia revolucionaria debía mostrar su singularidad, su diferencia con lo que había derrumbado. El menú de esa comida fue el siguientes: sopa de entrada, puré de chícharos, había pescado, pues había que mostrar a los campechanos que la cocina de mar no era exclusiva de ellos, o precisamente para hacerlos sentir en casa, el róbalo en salsa de perejil cumplía con él objetivo, pavo en un guiso que muchos hoy en día quizás ni hayan probado, manchamantel, acompañado de unos frijoles refritos, una ensalada mixta, frutas de la estación y helado de guanábana que complementaba la comida. Para beber anunciaban licores, vinos y cerveza y el invitado que llegó para quedarse, el café.
Concluimos esta rápida incursión al paladar político, con la comida servida a Lázaro Cárdenas en 1937 en su visita al sureste, donde el nacionalismo era ya bandera política que ondeaba con orgullo, y lo regional se prendía a esa dinámica, escribía Aldo Baroni: en Hecelchakán bajo los almendros del Parque Francisco I. Madero “Nos sentamos ante los blancos manteles. Las fuentes nos mandan el perfume de las costillas de venado, de la barbacoa de lechón, del pavo con tomate y de esa maravilla purpurina, que es el pollo pibil, obra maestra de la sazón que, como el verdadero amor, parece abrasarlo a uno y, sin embargo, no se quema.” El paladar político también tiene su sentido histórico, es cuestión de saber “comerlo”.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
