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Arte y ciencia

El respeto irrestricto a la Ley en la Educación

Ariel Avilés Marín

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Foto: Raúl Meléndez

En la larga historia de la civilización humana, uno de los temas más delicados ha sido siempre la educación de las nuevas generaciones. Las necesidades y la perspectiva de cada cultura, cada pueblo y cada época, respondió a las circunstancias que imperaban en cada caso. Si nos remontamos a los primeros tiempos de la raza humana, entenderemos que la educación primitiva tuvo que estar enfocada a capacitar a las nuevas generaciones en destrezas como la caza y la pesca, pues de ellas dependía la sobrevivencia de la comunidad. Posteriormente, la agricultura pasa a ocupar el lugar preponderante en esta formación. En civilizaciones más avanzadas, como la persa, la griega o la romana, la educación de los jóvenes recayó entre los hombres más sabios; así, Sócrates, Platón o Aristóteles constituyeron brillantes ejemplos de la noble profesión del magisterio. La obscura Edad Media, se salva del descrédito total, merced a que durante este período se crea la máxima institución académica, la universidad. La hegemonía de la iglesia católica en esta etapa de la historia fue absoluta y en muchos aspectos, nefasta, y este dominio fue tan profundo que se proyecta a través del tiempo, alcanzando su influencia los tiempos actuales.

Entre la educación y la religión se plantea un conflicto profundo de carácter dialéctico; la una tiene el deber irremediable de estar fundamentada en la ciencia y la verdad; en tanto que la otra se sustenta en el argumento, tan discutible, de la fe. Esto las hace los eternos contrarios que la dialéctica plantea en la filosofía. A lo largo de la historia, la iglesia ha luchado por la conservación y el dominio de bienes materiales, como las tierras y los ingresos en metálico, como el diezmo; sin embargo, de alguna manera ha acabado aceptando estas pérdidas en sustancia; pero donde su lucha es más feroz y encarnizada, ¡Lo sigue siendo!, es en materia de educación. Perder el dominio de la educación, significa para la iglesia el principio del fin. La enseñanza de doctrinas filosóficas contundentes, como la de Hegel, es poner iluminación en la mente de la juventud, y a la luz de la razón, el bastión esencial de la iglesia, que es la fe ciega, se tambalea y se va resquebrajando sin remedio. Como se miren las cosas, con objetividad, a la iglesia se le ha permitido conservar su dominio en la educación básica, que es donde se sustentan los fundamentos de la formación de las nuevas generaciones. Y es válido que, las familias que así lo decidan, den a sus hijos esa formación religiosa. La religión es un asunto que cada familia ha de decidir en total libertad; así mismo, esa misma familia, ha de respetar la decisión futura de sus miembros de seguir otros caminos en su forma de pensar.

En México, la historia nos muestra cómo educación y religión han marchado en el devenir de ésta. Con el nacimiento del concepto de México como nación, el cual nace con Morelos, éste establece en la primera Constitución Política para la América Mexicana, como obligatoria y oficial, la religión católica. Morelos, siendo el primer estadista mexicano, no concibe como un derecho la libertad de cultos. Luego, el Ejército Trigarante, conserva la misma sintonía; la franja blanca de la Bandera de las Tres Garantías, simboliza la religión católica, y esto se oficializa de forma legal en la Constitución de 1824. En la vida del México independiente, la fuerza arrolladora y absoluta de la iglesia empieza a ser cuestionada. Las Leyes de Reforma dan el primer clarinazo de alerta: establecen la separación de la iglesia y el estado y, ¡oh terrible novedad y sorpresa! establecen también la educación laica. Y ese punto es la banderilla de fuego que le gana a Juárez el odio profundo de la institución hasta nuestros días, y la causa de la larga, incansable y profunda campaña de desprestigio a su figura. Juárez, había tocado el punto que nadie más se había atrevido a tocar: quitar de manos de la iglesia la formación de las mentes infantiles y juveniles, y esto, no ha sido perdonado hasta hoy.

Si la incursión de la enseñanza de la religión es cuestionable en la educación elemental y media, es totalmente inadmisible en la enseñanza superior. La educación que impartan las universidades debe estar totalmente fundamentada  a la luz natural de la razón. Religión y educación universitaria, deben ser dos caminos paralelos, deben marchar juntos, pero no revueltos, y deben respetarse mutuamente sin restricción alguna. Lo cual no ha sucedido así, hay múltiples ejemplos de cómo la iglesia ha interferido en la educación universitaria, y las corrientes más avanzadas del pensamiento han sufrido los embates terribles del fanatismo, y han sido violentadas y, en muchos casos aplastadas en forma inmisericorde. Ahí están como ejemplo los casos de la gestión como rector de la Universidad de Yucatán, del Ing. Joaquín Ancona Albertos, y en ella la vergonzosa escisión de la mal llamada “Preparatoria Libre de Yucatán”, que se separa de la Alta Casa de Estudios al grito de: ¡Viva Cristo Rey! En un claro ejemplo de fanatismo religioso, justificando esto en el hecho de haber observado los estudiantes una muestra de semen con un microscopio. ¡Terrible ejemplo de obscurantismo en pleno siglo XX! Años después, infiltrados de la iglesia provocan una huelga de estudiantes en la Facultad de Arquitectura y logran la expulsión del Arq. Aercel Espadas, su director fundador.

La infiltración de elementos de la iglesia en la vida de la universidad pública, ha sido permanente y perniciosa. Estos hechos se actualizan en la Facultad de Economía, en la persona de un maestro que imparte la clase de Cultura Maya, y con el subterfugio de hacer un estudio comparativo entre la Biblia y el Popol Vuh, usa la libertad de cátedra para hacer adoctrinamiento religioso entre sus discípulos. Ya antes, se ha presentado ante la CODHEY una queja contra el mismo catedrático por hostigar a un estudiante practicante de la religión hebraica. De modo que, el tal maestro universitario, no sólo es un infiltrado de la iglesia a la UADY, es también un flagrante violador de la Constitución General de la República, y por añadidura, un acosador intolerante de otros credos. El multicitado sujeto, ha publicado en un rotativo local una supuesta explicación y se pone como víctima de las agresiones de otro catedrático. Su defensa parece coherente y hasta creíble, pero si uno tiene la oportunidad de leer su examen final de la materia, toda duda queda despejada. La dicha prueba, es una prueba totalmente en contra de él. Es una colección muy cuidadosamente redactada de argumentos que van encaminados al adoctrinamiento de los alumnos, y eso no debe ser tolerado en ninguna universidad, cualquiera que sea, y mucho menos en la UADY, que es una universidad pública y con ello necesariamente laica.

El laicismo es la forma más irrestricta del respeto en la educación, es por ello que el Artículo 3° Constitucional, la establece como condición “sine qua non” para la enseñanza en nuestro país. Así que, este supuesto catedrático universitario se ha puesto al margen de la ley, y esto, debe traer consecuencias para él. ¡Las autoridades de nuestra máxima casa de estudios tienen la palabra! Mérida, Yuc., a 5 de junio de 2021.

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El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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