Arte y ciencia
El shareting o la violación a la privacidad infantil
Publicado
hace 5 añosen
Por
César Benítez
El shareting es una expresión reciente constituida por dos palabras de origen inglés: share, que significa “compartir” y parenting, que significa “paternidad,” haciendo referencia a la moda de muchos padres de familia de compartir, a veces de manera indiscriminada, fotos, imágenes o videos de sus hijos a través de múltiples redes sociales como Facebook, Instagram, WhatsApp, Tik Tok, o cualquier otra.
Si bien esta practica puede parecer inofensiva y pensarse, de primera mano, que sólo busca demostrar el amor que los padres profesan por sus hijos, la realidad es que esa práctica puede tener repercusiones negativas, tanto a corto como a largo plazo. Primeramente, los padres de familia están ignorando que los niños también tienen derecho a la privacidad, pero por su corta edad ellos no tienen conciencia de esto, mucho menos cuando se trata de individuos muy pequeños. Por lo tanto, son los propios padres de familia los primeros que vulneran la intimidad de sus hijos y pequeños.
Existen padres de familia que comparten fotos de sus hijos únicamente en ocasiones “especiales,” como una fiesta familiar o celebración popular como la navidad, lo cual se entiende y respeta. Sin embargo, también se da el caso de padres que sobreexponen a sus hijos en múltiples ocasiones y por situaciones que son demasiado privadas para cualquier persona, más aún para un niño, como cuando estos están comiendo, cuando toman un baño, cuando están en ropa interior, cuando están en la puerta de sus escuelas, cuando están durmiendo, etc.
El peligro más inmediato que existe es el de lo depredadores sexuales, aquellos que invierten tiempo en internet buscando material o posibles víctimas. Y es que peor aún, existe gente que ni siquiera tiene filtros de seguridad en sus redes sociales y permite fácilmente ubicar o localizar a un niño, pues no basta con poner las imágenes con la configuración “sólo amigos”, ya que, al etiquetar a otras personas como un tío, primo o pariente, muchos de sus contactos podrían ver la imagen. De igual manera al etiquetar un lugar en la fotografía como lo sería una plaza comercial, restaurante, parque de diversiones o cualquier otro con un perfil público, permite que la imagen sea visible para cientos o quizás miles de personas. Peor escenario es el que presenta cuando el propio padre de familia “inscribe” una foto de su (s) hijo (s) para algún concurso o rifa de determinado producto o servicio solicitando “likes”, “retwitts” o “repost” de ciertas fotos o imágenes.
Otros de los riesgos al que se exponen los niños con el abuso del shareting, es el robo o suplantación de identidad, así como el fraude y la extorsión. Lo primero se da cuando alguien pueda acceder a determinada cuenta y robar datos, fotografías, imágenes y videos de los niños, así como de sus familias, esto con la finalidad de crear cuentas alternas o “fake account” y usarla para diversos fines en las redes sociales, lo cual se vincula directamente con lo que es el fraude y la extorsión. No faltaran personas capaces de ubicar las escuelas o guarderías en las cuales estudian o se encuentran los pequeños y poder sustraerlos o simplemente simular un secuestro comunicándose con algún familiar para solicitarle dinero a cambio de no hacer daño al menor. Recordemos que los “profesionales” de la extorción y robo de información investigaran cuanto sea posible con tal de tener más datos con la finalidad de vulnerar a sus víctimas, por ejemplo: el trabajo de los padres, tipo o marca del vehículo que tienen, lugares a los que frecuentan, parientes con más interacción, rutinas diarias, supermercados, clases extracurriculares como danza, música o lenguas extranjeras, etc.
Menos común, por el momento, pero no menos preocupante, es el hecho de que en un futuro sean los hijos quienes deseen demandar a sus propios padres, lo cual sería legal por diversas vías, argumentando que la exhibición en fotografías no solo vulneró su integridad, sino que igual los ridiculizaban o exponían en escenarios humillantes como lo son los disfraces, cosplay o cualquier performance en el cual se involucraba directamente al menor. Si bien mucha gente podría tachar todo esto de exagerado y ridículo, la realidad es muy diferente, pues en diversos países de habla hispana, incluyendo América Latina y de Europa, existen legislaciones muy determinantes en cuanto al derecho a la imagen y la privacidad de los menores. Por ejemplo, en España, el articulo 18, de la Constitución, se refiere a “Derecho al honor, la privacidad y la propia imagen” haciendo hincapié en que son los padres, tutores o quienes tengan la patria potestad, los responsables de la seguridad de la imagen privada de los menores. En Francia existen multas y sanciones hacia aquellos padres que compartan indiscriminadamente fotos de sus hijos y los sobreexpongan en redes sociales, llegando incluso a cuestionarse sobre la patria potestad de los padres.
Irónicamente los padres orgullosos que exponen demasiado a sus hijos en redes sociales caen en el nivel de irresponsabilidad y falta de protección, aunque lo esté haciendo desde la “seguridad” de su hogar. Sin embargo, no entienden que están vulnerando, exhibiendo y hasta comercializando la imagen del menor. No todos los niños son iguales, por lo tanto, no todos los jóvenes y adolescentes serán iguales. Si bien existirán muchos felices de disfrutar de álbumes digitales que registraron toda su niñez y primeros años, también existirán muchos que se sentirán apenados, avergonzados e incluso humillados porque sus padres los exhibieron ante la mirada de cientos de extraños. Algunos psicólogos consideran que aquellos padres que exhiben demasiado la vida de sus hijos y saturan sus redes con vivencias de ellos, experimentan algún tipo de frustración o necesidad de atención por parte de los demás, utilizando a sus hijos como recurso para producir esa atención de los demás.
Como diría la psicóloga infantil, Silvia Álava: “la vida privada del niño, ES DEL NIÑO, no de sus padres”. Y lo anterior cuesta mucho entender a los padres de familia, pues cada uno piensa que es “el mejor padre/madre del mundo” y contra esa idea no hay mucho que hacer. Tenemos que tomar en cuenta que nos encontramos antes nuevas realidades, un nuevo paradigma de la información en el cual las redes sociales juegan un papel determinante y que las nuevas dinámicas sociales son influenciadas directamente por la interacción de estas mismas. Hoy día la paternidad ya no sólo es un acto intimido que se llevaba a cabo al interior del hogar, sino que ahora es potencialmente escudriñable por parte de la sociedad, desde sus círculos inmediatos, hasta aquellos que están totalmente fuera de su interacción cotidiana.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
