Conecta con nosotros

Arte y ciencia

ENTRETENIMIENTO SÍ, ENTENDIMIENTO NO

Sergio A. Moreno Cabrera

Publicado

en

Del 2 al 10 de noviembre del presente año Mérida será sede –junto con CDMX– de la 39 edición de la Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil, espacio destinado a la promoción de la lectura y dirigido a niños, niñas y jóvenes, a través de talleres, espectáculos escénicos, cuentacuentos, charlas con escritores, cine, etc. En su anuncio oficial en septiembre pasado, el Presidente Municipal de Mérida resaltó la importancia que el evento representa para la capital yucateca de cara a “tener una ciudad que les permita [a niños, niñas y jóvenes] crecer, vivir una vida plena y ser parte de una nueva generación que aportará su granito de arena para que Mérida siga siendo un gran lugar en el que se puede disfrutar la cultura” (nota de visionpeninsular.com). Es decir: la lectura y la cultura como los principales fines de este importante evento. Comparto el valor –y urgencia– de promover una práctica tan poco recurrente en nuestro país y estado, y coincido con que la lectura representa un medio invaluable para fomentar la cultura. Pero ¿de qué cultura hablamos? ¿Qué cultura puede promover la lectura?

La cultura no son (al menos no únicamente) las expresiones extraordinarias –no ordinarias, no cotidianas– de nuestro pasado maya yucateco como las zonas arqueológicas o ciertas tradiciones como el janal pixán, el pib, las vaquerías o nuestro traje típico. La cultura, además de lo anterior, es lo que las personas de un conjunto social hacemos todos los días y de forma habitual para organizar, dar sentido y reproducir biopsicosocialmente nuestra vida, incluidas nuestras relaciones sociales cotidianas. Entonces, la cultura a la que hago referencia consiste en lo que hacemos y en cómo nos relacionamos cotidianamente con nuestras familias, pareja, amigos y amigas, y en nuestras actividades escolares, laborales y comunitarias. La cultura se garantiza con su “repetición” –a veces consciente y otras veces no consciente–, pasando de generación en generación (lo que no quiere decir que no pueda cambiar).

Regresando a la Feria, dentro de la primera versión de su programa para Mérida, una de las actividades del domingo 3 de noviembre era el Drag Queen Story Hour Mérida, un evento en el que artistas dedicas al transformismo o Drag Queens, en inglés (distinto a las personas que se travisten), leen cuentos infantiles y al mismo tiempo promueven la sensibilización y respeto al valor y arte de su trabajo. Sí, su trabajo es y ha sido reconocido mundialmente como una expresión artística que atrae no solo a adultos (varones y mujeres) sino también a jóvenes y a niños/as, y que no remite exclusivamente al entretenimiento nocturno. Este proyecto inició en Estados Unidos de América promoviendo además de la lectura, la autoaceptación, el amor propio y el respeto hacia la diversidad, valores que bien necesitaríamos promover como cultura, de esa cotidiana y habitual, en tiempos donde el bullying es una realidad cotidiana de muchas escuelas desde nivel primario hasta superior.

Una buena parte del bullying descansa en la burla y el menosprecio de algunos cuerpos, del color de piel, y de la feminidad de niñas, niños y jóvenes a través de agresiones verbales como “gordo/a”, “negro”, “indio”, “florecita”, “maricón”, “puto”; todos insultos cotidianos que provocan tristezas, depresión, inseguridad y un pobre autoconcepto que conlleva a una baja autoestima. Por ello, el que dos artistas “fuera de lo común” leyeran cuentos para niños y niñas, fomentando con ello el reconocimiento y respeto por la diversidad, y el amor por uno mismo/a y por las demás personas, sería en realidad una actividad cultural necesaria y bien justificada. No obstante, el Drag Queen Story Hour fue recientemente cancelado al parecer por la “presión social” de algunos sectores de nuestra sociedad. Cuando el evento fue anunciado se podían leer en las redes sociales las críticas e insultos dirigidos a los artistas de esta actividad (“Kimmy Bomba” y “Dodi Maleanta”) tachándolos de “enfermos”, “putos” y hasta amenazándolos de agresiones físicas.

Pero ¿cómo entender estas actitudes en un contexto como el emeritense y el yucateco donde existe una fuerte tradición cultural de entretenimiento basado en la feminización de los varones? Por ejemplo, abundan los shows cómicos protagonizados por varones vestidos de mujeres y que incluso han sido parte de actividades públicas financiadas por el gobierno municipal o estatal, mostrando una amplia aceptación social. O como el caso de los x’canloles, varones que se visten de mujer durante los carnavales, bailando, divirtiéndose y hasta seduciendo a otros varones a modo “de juego” sin que esto provoque molestias y sí en cambio risas y entretenimiento. Y de forma aún más habitual y cotidiana, sabemos que muchas familias y personas suelen contratar los servicios de danza y coreografía de varones homosexuales o transexuales, para montar bailes escolares, de quinceaños y hasta de comparsas de carnaval pues se les reconoce habilidosos en la materia; y ya no se diga para peinar y maquillar a novias y quinceañeras. 

Esto apunta por un lado, a que vivimos y reproducimos una cultura cotidiana que reconoce “lo gay” y “lo trans” si de entretenimiento se trata, es decir, cuando nos divierte, nos sirve o nos conviene; pero por otro, esa misma cultura cotidiana menosprecia y descredita a las personas de la diversidad sexual, limitando con ello la posibilidad de conocerlas y entender mejor sus vidas y lo que éstas aportan a nuestra sociedad. Así es, las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, travestis, transgénero, transexuales y demás de la diversidad sexuales, somos padres, madres, hijos/as, hermanos/as, amigos/as, vecinos/as que se preocupan y ocupan de su comunidad, artistas, profesionales,  maestros/as y también funcionarias/os públicos. Pero esto difícilmente lo veamos y entendamos si seguimos reproduciendo una cultura que nos reduce a la diversión y al entretenimiento, pero que nos reconoce como sujetos/as en igualdad de derechos y más aún, como ciudadanos/as que en el día a día enriquecemos nuestra siempre diversa sociedad. Por ello, que un grupo de Drag Queens conviva respetuosamente con niños, niñas y jóvenes a través de la lectura, es una oportunidad de cambiar y mejorar nuestra cultural homofóbica y sexista.  

Arte y ciencia

Producción musical en Mérida

Gigio Ortiz

Publicado

en

Una actividad novedosa en la localidad en torno a la música, a veces hace formular la siguiente pregunta ¿Es trampa trabajar con un productor a la hora de grabar tu música? Esclarecer algunos aspectos de esta labor en nuestra ciudad, es el propósito de esta nota.

¿Cuántas veces no hemos intentado materializar una idea musical y simplemente no suena a lo que tenemos en la cabeza?  En ocasiones desconocemos los procesos o las herramientas para concretar lo que nos estamos imaginando y eso nos genera frustración y como última consecuencia, tirar la toalla al momento de la composición.

Existen muchos matices cuando hablamos de producción musical. En algunos casos no entendemos el rol que tiene un productor a la hora de la grabación del material, o a veces se desvirtúa al grado de decir: “es que a tal banda, le compusieron su música, ellos no tocan así”. Pero es necesario entender que un productor musical debe formar parte del equipo, durante el proceso de grabación, y es su responsabilidad conocer a la banda en todos los aspectos y no sólo en el musical. De esa manera podrá entenderse con claridad el carácter de la música y de cada integrante de la banda.

Todo el proceso que deben llevar tanto la banda como el productor tiene un fin común: lograr el mejor ambiente para una mejor sesión de grabación. El productor necesita conocer las características de cada músico y en qué tipo de situación se favorecería su ejecución a la hora de grabar, procurar un ambiente idóneo en el que la banda saque lo mejor de sí para que desde la “fuente” la grabación suene lo mejor posible.

Otro aspecto del trabajo del productor que a veces puede resultar tedioso y cansado (si desconocemos su importancia), es el de “sacar el sonido” como se le llama coloquialmente. Este proceso consiste en probar con todas y cada una de las herramientas físicas o digitales que tenga a la mano para que los instrumentos suenen de la manera en la que acentúen el carácter de la canción. Esta parte puede llegar a tomarse varias horas o incluso un día completo de estudio, pero el resultado hace valer la pena a cada minuto invertido.

De la misma manera, otra piedra angular del trabajo de un productor musical, aunque no es estrictamente necesario, es proponer. Proponer arreglos o cambios en las canciones que hagan resaltar  cada una de las partes de la misma. En este aspecto es donde radica esa opinión “satanizada” del productor, donde se cree que el resultado final termina siendo muy alejado de lo que la banda es o de su esencia musical. Pero como comentaba anteriormente, durante el proceso, el productor prácticamente llega a ser un integrante más de la banda. Se involucra a tal grado que sus opiniones y decisiones tienen el mismo peso que las del resto de la banda, claro, como en todo; debe de existir un balance en el que el objetivo principal sea el beneficio del material grabado y de la ejecución en vivo.

En resumen, contar con un productor musical a la hora de una grabación es una herramienta más  para lograr plasmar las ideas de la banda. Aunque también hay productores que lo único que hacen es decidir qué funciona y qué no, la mayoría se inmiscuye en el proceso y canaliza toda su atención y emociones al proyecto en turno.

Continuar Leyendo

Arte y ciencia

Diversión y adrenalina en el Grand Prix UTM

Avatar

Publicado

en

Decenas de personas se animaron a vivir la experiencia del tradicional Grand Prix UTM 2019, donde carritos sin motores diseñados por alumnos de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTM) compitieron en una carrera de 400 metros planos por relevos.

A las 10 de la mañana de este viernes 15 de noviembre comenzó el evento en el Campus de la UTM, cuyo objetivo es que los alumnos fortalezcan y pongan en práctica los conocimientos adquiridos en clases. En esta lógica, los alumnos tuvieron que buscar patrocinios y demostrar sus capacidades en publicidad y liderazgo para llevar a cabo su proyecto.

“HALLOWEEN” vistió la competencia

Se contó con la participación de más de 10 equipos, quienes diseñaron sus vehículos con base en la temática de este año que fue “HALLOWEEN”, de manera que algunos modelos lucieron estampados de payasos, calabazas, dráculas, etc. Entre los premios se entregó una remuneración económica, un reconocimiento y un trofeo.

Gracias a la aceptación por parte del público en general y la comunidad estudiantil, esta competencia ha logrado posicionarse como uno de los mejores eventos estudiantiles que, además de promover un ambiente sano y familiar, impulsa la iniciativa y creatividad de los futuros profesionales de una manera muy divertida.

Sin duda, los aficionados ya esperan la próxima edición del evento que en estos momentos está dando de qué hablar.

Continuar Leyendo

Arte y ciencia

El Universo Marvel no es cine, es narrativa transmedia de ficción

María de Lourdes Pérez

Publicado

en

La revista Empire, publicó la semana pasada una entrevista a Martin Scorsese. Con el pretexto de hablar de su más reciente producción para Netflix, The Irishman, la entrevista (The Irishman Week: Empires’s Marting Sscorsese Interview) exploró la trayectoria creativa del director estadounidense, así como sus decisiones de trabajo con algunos actores como Robert De Niro y Leonardo DiCaprio. La conversación iba articulando la filmografía del director y la evolución de la industria de Hollywood, por lo que, al cierre, era inevitable conocer su posicionamiento frente a las más recientes producciones cinematográficas, como la que Marvel ha estado desarrollando desde 2008. Scorsese dijo: “No los he visto… Bueno, lo intenté. Eso (el Universo Cinemático Marvel) no es cine.

Las películas producidas por Marvel Studios ¿Pueden considerarse como productos cinematográficos? ¿Avengers Endgame puede compararse en el mismo nivel con The Irishman? El argumento de Scorsese es, hasta cierto punto, válido: “Están bien hechas, los actores hacen lo mejor que pueden bajo las circunstancias. Son parques temáticos. No es el cine de seres humanos tratando de transmitir experiencias emocionales y psicológicas a otro ser humano.” Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, presentó el año pasado (ante cuestionamientos similares a los de Scorsese) otro argumento, cláve en esta discusión: “Prefiero estar en una sala llena de fans comprometidos”.

No hay que perder de vista, que tanto Scorsese como Feige trabajan en una industria comercial del cine. Ambos hacen cine y lo hacen de acuerdo con las circunstancias tecnológicas y de mercado que les ha tocado vivir. Sin embargo, asegurar que el Universo Cinemático Marvel no es cine, es arriesgado y a la vez, presenta una visión limitada sobre las posibilidades narrativas de hoy en día, porque no toma en cuenta reconfiguraciones de nuestro ecosistema tecnológico actual donde conviven viejo y nuevos medios. Digo arriesgado, porque el mismo cuestionamiento de caer contra Scorsese, por el hecho hacer cine para una plataforma de streaming y no para una sala de proyección.

Por otro lado, no podemos resumir al Universo Cinemático Marvel como una experiencia completamente cinematográfica. El universo ficcional de Marvel, de donde se extrae este universo cinemático, es en realidad, una narrativa transmedia de ficción.

Hablar de géneros en cualquier sistema de significación, implica a una clasificación que por momentos puede resultar arbitraria, ya que permite establecer ciertos límites entre un texto y otro. La perspectiva clásica indica que para establecer el género hay que tomar en cuenta la estructura dramática del proyecto, su formato y los elementos formales que lo constituyen. Sin embargo, para el caso particular de la narrativa transmedia, esto no ocurre así, porque su clasificación va en función del modo de lectura en el que debe interpretarse el proyecto. Entonces lo que ubicamos como géneros, desde la perspectiva clásica, en realidad funcionan como elementos de tono, ambientación y tema, necesarios para determinar los formatos y las plataformas tecnologías.    

Recordemos que la condición necesaria para que una narrativa transmedia pueda ser reconocida como tal, es que tiene que incluir a las audiencias en un rol activo en la expansión del relato. La segunda condición es la de mantener la coherencia narrativa en la dispersión de tramas y personajes. Por eso Feige tiene razón al decir que lo que se busca es “una sala de cine llena de fans comprometidos o enganchados”, pero estos fans no sólo se quedan ahí, en las películas, sino continúan explorando y expandiendo el relato a través de las otras ventanas del proyecto como los videojuegos, mercancía, series de televisión, sitios web, comics, etc. El universo Marvel, producido por Marvel Studios y Disney, cumple con ambas condiciones.

El proyecto transmedia de Marvel, inició su primera fase en 2008, en el transcurso de 11 años ha conseguido desplegar dos fases más. Corresponde al género de la ficción transmedia donde la acción, la fantasía y la ciencia ficción determinan su tono. Si, la temática es de superhéroes, y contrario a lo que argumentó Scorsese, me parece que, en la red de personajes desplegada por su rico universo, es posible encontrar experiencias emocionales y psicológicas significativas. Ahora, esta narrativa en su diseño ha elegido al cine o lo cinemático como su nave nodriza o punto de entrada a la experiencia transmedia, porque es la que incluye a la mayor cantidad de públicos, pero no podemos ignorar las otras plataformas y las otras experiencias significativas que genera en esos otros medios, como las series, los videojuegos, los sitios web, las aplicaciones, la mercancía como figuras de acción o mascarillas para el rostro. Marvel es una narrativa transmedia de ficción que supo aprovechar el universo de personajes de los cómics. Si, su origen y germen está en el comic.

Continuar Leyendo

BOLETÍN FRACTO

RECOMENDAMOS