Arte y ciencia
ENTRETENIMIENTO SÍ, ENTENDIMIENTO NO
Publicado
hace 6 añosen
Del 2 al 10 de noviembre del presente año Mérida será sede –junto con CDMX– de la 39 edición de la Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil, espacio destinado a la promoción de la lectura y dirigido a niños, niñas y jóvenes, a través de talleres, espectáculos escénicos, cuentacuentos, charlas con escritores, cine, etc. En su anuncio oficial en septiembre pasado, el Presidente Municipal de Mérida resaltó la importancia que el evento representa para la capital yucateca de cara a “tener una ciudad que les permita [a niños, niñas y jóvenes] crecer, vivir una vida plena y ser parte de una nueva generación que aportará su granito de arena para que Mérida siga siendo un gran lugar en el que se puede disfrutar la cultura” (nota de visionpeninsular.com). Es decir: la lectura y la cultura como los principales fines de este importante evento. Comparto el valor –y urgencia– de promover una práctica tan poco recurrente en nuestro país y estado, y coincido con que la lectura representa un medio invaluable para fomentar la cultura. Pero ¿de qué cultura hablamos? ¿Qué cultura puede promover la lectura?
La cultura no son (al menos no únicamente) las expresiones extraordinarias –no ordinarias, no cotidianas– de nuestro pasado maya yucateco como las zonas arqueológicas o ciertas tradiciones como el janal pixán, el pib, las vaquerías o nuestro traje típico. La cultura, además de lo anterior, es lo que las personas de un conjunto social hacemos todos los días y de forma habitual para organizar, dar sentido y reproducir biopsicosocialmente nuestra vida, incluidas nuestras relaciones sociales cotidianas. Entonces, la cultura a la que hago referencia consiste en lo que hacemos y en cómo nos relacionamos cotidianamente con nuestras familias, pareja, amigos y amigas, y en nuestras actividades escolares, laborales y comunitarias. La cultura se garantiza con su “repetición” –a veces consciente y otras veces no consciente–, pasando de generación en generación (lo que no quiere decir que no pueda cambiar).
Regresando a la Feria, dentro de la primera versión de su programa para Mérida, una de las actividades del domingo 3 de noviembre era el Drag Queen Story Hour Mérida, un evento en el que artistas dedicas al transformismo o Drag Queens, en inglés (distinto a las personas que se travisten), leen cuentos infantiles y al mismo tiempo promueven la sensibilización y respeto al valor y arte de su trabajo. Sí, su trabajo es y ha sido reconocido mundialmente como una expresión artística que atrae no solo a adultos (varones y mujeres) sino también a jóvenes y a niños/as, y que no remite exclusivamente al entretenimiento nocturno. Este proyecto inició en Estados Unidos de América promoviendo además de la lectura, la autoaceptación, el amor propio y el respeto hacia la diversidad, valores que bien necesitaríamos promover como cultura, de esa cotidiana y habitual, en tiempos donde el bullying es una realidad cotidiana de muchas escuelas desde nivel primario hasta superior.
Una buena parte del bullying descansa en la burla y el menosprecio de algunos cuerpos, del color de piel, y de la feminidad de niñas, niños y jóvenes a través de agresiones verbales como “gordo/a”, “negro”, “indio”, “florecita”, “maricón”, “puto”; todos insultos cotidianos que provocan tristezas, depresión, inseguridad y un pobre autoconcepto que conlleva a una baja autoestima. Por ello, el que dos artistas “fuera de lo común” leyeran cuentos para niños y niñas, fomentando con ello el reconocimiento y respeto por la diversidad, y el amor por uno mismo/a y por las demás personas, sería en realidad una actividad cultural necesaria y bien justificada. No obstante, el Drag Queen Story Hour fue recientemente cancelado al parecer por la “presión social” de algunos sectores de nuestra sociedad. Cuando el evento fue anunciado se podían leer en las redes sociales las críticas e insultos dirigidos a los artistas de esta actividad (“Kimmy Bomba” y “Dodi Maleanta”) tachándolos de “enfermos”, “putos” y hasta amenazándolos de agresiones físicas.
Pero ¿cómo entender estas actitudes en un contexto como el emeritense y el yucateco donde existe una fuerte tradición cultural de entretenimiento basado en la feminización de los varones? Por ejemplo, abundan los shows cómicos protagonizados por varones vestidos de mujeres y que incluso han sido parte de actividades públicas financiadas por el gobierno municipal o estatal, mostrando una amplia aceptación social. O como el caso de los x’canloles, varones que se visten de mujer durante los carnavales, bailando, divirtiéndose y hasta seduciendo a otros varones a modo “de juego” sin que esto provoque molestias y sí en cambio risas y entretenimiento. Y de forma aún más habitual y cotidiana, sabemos que muchas familias y personas suelen contratar los servicios de danza y coreografía de varones homosexuales o transexuales, para montar bailes escolares, de quinceaños y hasta de comparsas de carnaval pues se les reconoce habilidosos en la materia; y ya no se diga para peinar y maquillar a novias y quinceañeras.
Esto apunta por un lado, a que vivimos y reproducimos una cultura cotidiana que reconoce “lo gay” y “lo trans” si de entretenimiento se trata, es decir, cuando nos divierte, nos sirve o nos conviene; pero por otro, esa misma cultura cotidiana menosprecia y descredita a las personas de la diversidad sexual, limitando con ello la posibilidad de conocerlas y entender mejor sus vidas y lo que éstas aportan a nuestra sociedad. Así es, las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, travestis, transgénero, transexuales y demás de la diversidad sexuales, somos padres, madres, hijos/as, hermanos/as, amigos/as, vecinos/as que se preocupan y ocupan de su comunidad, artistas, profesionales, maestros/as y también funcionarias/os públicos. Pero esto difícilmente lo veamos y entendamos si seguimos reproduciendo una cultura que nos reduce a la diversión y al entretenimiento, pero que nos reconoce como sujetos/as en igualdad de derechos y más aún, como ciudadanos/as que en el día a día enriquecemos nuestra siempre diversa sociedad. Por ello, que un grupo de Drag Queens conviva respetuosamente con niños, niñas y jóvenes a través de la lectura, es una oportunidad de cambiar y mejorar nuestra cultural homofóbica y sexista.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
