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Arte y ciencia

Entrevista con el escritor chileno Alejandro Zambra

Ricardo Pat

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El poeta y narrador chileno Alejandro Zambra cuya vida ha estado llena de letras, nos comparte lo que fue vivir parte de la etapa de transición en Chile tras el golpe de estado que puso en el poder a Augusto Pinochet, lo que sin duda tuvo mella en lo que fueron los esfuerzos de él y sus colegas de generación.

Por cortesía de nuestros amigos de Editorial Planeta concertamos una cita con este multipremiado escritor para platicar acerca de dos interesantes obras: “No Leer” y “Tema Libre”. Una cita importante a la que acudimos con mucho gusto, ya que estamos hablando de un autor cuya obra ha sido traducida a veinte lenguas y relatos suyos han aparecido en revistas como The New Yorker, The Paris Review, Granta, Tin House, Harper’s y McSweeney’s.

En “No Leer” y “Tema Libre” compartes anécdotas que describen todo lo que implicó para ti dedicarte a las letras

Claro, de algún modo hay un deseo de explicar los inicios justo porque son más colectivos de lo que parecen, yo me siento parte de un grupo grande que se ha mantenido en contacto a lo largo del tiempo y nunca he sentido que escribir sea algo tan individual aunque es algo muy individual en algún punto y leer también, pero siempre me ha gustado esa lo sumamente privado y lo social, como los textos se van poniendo en circulación como si hablar del yo siempre hay un nosotros construyéndose y al revés, como cualquier cosa que suene colectiva también tiene un lado individual.

¿Sientes que de alguna forma la etapa de transición que vivió tu país de alguna forma tuvo mella en lo que fueron los esfuerzos de ustedes?

Sí creo que fue muy, por una parte al comienzo costaba formular una historia, un relato porque creo que muchos teníamos la sensación de que la historia era algo que le había sucedido a nuestros padres, que ellos había sido los protagonistas y nosotros los personajes secundarios que estaba en un rincón haciendo dibujos. “Luego cachamos que no, que éramos los protagonistas y que había cierta comodidad en no querer serlo, o sea como que había cierta distancia que nosotros  mismos habíamos construido, entonces eso era una transición, que se expresaba en muchos niveles, lo digo para contextualizar, o sea porque cuando en teoría volvió la democracia a Chile era un momento muy complejo y muy frágil, Pinochet seguía en el poder, estaba al mando de las fuerzas armadas, luego fue senador vitalicio, era un país que en teoría había recuperado la democracia, pero ni siquiera nosotros sabíamos muy bien lo que era la democracia, lo confundíamos incluso con la adolescencia, porque en la adolescencia tenías permiso para llegar más tarde a la casa entonces bueno, eso era algo así como libertad y a veces confundías eso con lo que estaba pasando en el país, pero era un momento muy cargado, muy complejo, muy melancólico, oficialmente se decía que no, que se había acabado la dictadura y al otro día estaba todo bien, pero no…

Quizá por un anhelo de ya dejar atrás el pasado…

Claro y el pacto era ese, el pacto era no escarbar en los asesinatos, no escarbar en la tortura, todo eso finalmente sí se hizo, pero tomó mucho tiempo, era una democracia muy falsa, muy rara la de los años noventa.

Me imaginó que todo eso los golpeó y de alguna forma definió muchas cosas

Claro y a la vez como tú dices una transición  yo lo relaciono con la adolescencia porque la adolescencia también es una transición…

Claro

Y también en otros aspectos,  por ejemplo la relación el papel, con la materialidad de los libros, era un momento en que todavía se escribía trabajos a máquina, y aparecían los computadores mucho antes de internet, difundir lo que hacíamos alcanzó a ser todavía algo artesanal, con muy poquitas editoriales en general los primeros libros que sacábamos todos eran…

Mimeografiados o fotocopiados

Claro y juntando plata con un amigo, que sé yo, entonces no había muchas  formas de difundir lo que hacíamos.

Me gustaría retroceder un poco en el tiempo para saber…

Retroceder aún más…

Aún más, porque en uno de los libros narras cuando tomaste la decisión de estudiar o tener algo que ver con lo que implicaba el escribir, el leer y demás, pero  tu desde niño ¿Eras un lector voraz o de niño tenías otros sueños, otras ideas?

Otros sueños sí, exacto…

¿Cuándo decidiste que escribir era lo tuyo?

No sé en  qué momento lo decidí pero sí quería hacer otras cosas, y sobre todo relacionadas con la música, la música era mi pasión cuando muy niño, me interesaba, aprendí a tocar la guitarra…

¿Qué escuchabas?

No pues escuchaba de todo, pero sobre todo estaba ligado a la creación, me interesaba, desde muy chico aprendí a tocar guitarra, a los siete años, y bueno, la broma que hago es que a los siete años tocaba la guitarra como nadie y que ahora toco la guitarra como niño de siete años (RISAS), porque en algún momento me estanqué, no seguí y mi primera sensaciones literarias también tiene que ver con la música, no necesariamente con la música que me gustaba sino también con esa música como entre oídas así en la radio, las letras, de eso hay también un ensayo al final en “Tema Libre”, como esas imágenes que de pronto aparecían en una canción que no te gustaba pero que te comunicaban algo, por ahí, mi aproximación a la literatura en realidad no estaba al comienzo muy ligada a los libros, para mí fue algo una elección totalmente mía, por supuesto que había estímulo, mi abuela materna por ejemplo era muy buena relatora de historia y siempre nos apoyaba y nos incentivaba a escribir, desde muy chico sí escribía, eso sí lo recuerdo con precisión y luego tenía un prejuicio positivo digamos hacía los libros, sí me volví un lector voraz pero no desde un comienzo, y luego creo que lo que pasó es que fracasé en otras cosas y la escritura siempre estuvo ahí y de pronto se transformó en un oficio, porque también había ya, hacía mucho rato se había instalado como un hábito, como que me gustaba escribir, no necesariamente quería ser escritor digamos, creo que también hubo momentos como de mucha fragilidad en que la escritura siempre estuvo ahí y siempre fue una compañía y de pronto como que me aferré a eso.

Me parece que eres una persona que todo lo cotidiano lo conviertes en escritura, a mí parece muy rico, sobre todo en estos dos libros donde compartes muchas cosas vivenciales pero de una forma que nos metes dentro de la historia, como si estuviéramos sentados escuchando tu conferencia.

Ah que bueno, que bueno que ese sea el efecto, creo que este libro “Tema Libre” reúne textos que son muy distintos entre sí, justo por eso, porque la primera parte son puras conferencias y que yo escribí pensando en ese auditorio, pensando en no aburrir, por una parte, por la otra no aburrirme y tratar de decir algo mínimamente significativo en relación a los temas que son medio difusos, pero es un libro sobre todo en esa primera parte, a propósito de la lectura y la escritura y luego hay unos cuentos entremedio que no estaban en ningún  otro libro y que había escrito yo antes y con los cuales tenía una relación compleja, como si no sabía si me gustaban o no, en una de las conferencias hablo mal de esos cuentos y digo que son malos y que nos los voy a publicar nunca y en la segunda los publico. (RISAS). Me gusta ese roce también, esa contradicción y el final que es la parte mexicana del libro, la tercera parte es muy reciente y disfruté mucho de escribir esos textos porque los necesitaba porque creo que no son de mí, sino de lo que he vivido pero justo porque creo que hay temas en los que todos hemos pensado, por ejemplo los terremotos.

¿De qué formas nos invitarías a disfrutar de la lectura de “No Leer” y “Tema Libre”?

Yo disfruto de la existencia de estos libros, pero hay otros mejores (RISAS). Lo que yo trato cuando escribo es descubrir coas, al momentos de escribirlas uno va cambiando de plan porque no lo sabes todo antes de escribir, y aspiro y espero que ese diálogo, que en el fondo fue un diálogo mío monológico se comparta porque finalmente creo que hablo de cosas sobre las que todos tenemos una intuición o alguna opinión, entonces lo que yo creo que se puede esperar es un libro que se puede responder, me parece que todos los libros requieren alguna clase de respuesta, este libro sí hace unas proposiciones que uno podría aceptar o rechazar, pero aceptarla o rechazarla siempre pasa por una toma de posición personal.

OTRAS OBRAS DE ALEJANDRO ZAMBRA:

Poesía Bahía Inútil (1998)

Mudanza (2003)

El inclasificable volumen Facsímil (2015)

Bonsái (2006)

La vida privada de los árboles (2007)

Formas de volver a casa (2011)

Mis documentos (2014)

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Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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