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Arte y ciencia

Ermilo Torre Gamboa, el color en los ojos y las manos

Indalecio Cardeña Vázquez

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Don Ermilo Torre Gamboa. Foto de Indalecio Cardeña

La vida, no entiendo la vida, qué es, absurdo de lo finito, instante para descubrir la luz, el color, la palabra, y luego qué, el vacío, la ausencia. Así es, siempre ocurre y ocurrirá. Nada queda, todo pasa, amigos, personas queridas, lascas de memoria, manos que buscan trascender el tiempo.

La luz cayó en una gota de óleo y extendió sus universos, armó sus tiendas en el desierto de los días, en los desiertos del alma, anidó en los ojos y se escondió en las manos. Desde ahí trazó su vuelo en el tiempo, dispersó su resplandor trayendo los colores del origen, las líneas de los cuerpos, el brillo de los rostros, el claroscuro de las arquitecturas, la intuición de la Belleza, la luz cayó en una gota de óleo.

El color habitaba en tu casa, querido don Ermilo, la luz habitaba en tu casa, las líneas, la forma, llenaban la geometría del aire, la arquitectura del tiempo que detenías con tus pinceles,

Dónde estás, querido maestro, dónde ha quedado tu voz, suave, como escogiendo las palabras igual que cuando eliges un color y sus tonalidades. Hablar contigo era siempre renovarse, nutrirse con el vigor de los matices de tu paleta, con la alegría de la fuerza para enfrentar los días.

Querido maestro, sobrino nieto de Juan Gamboa Guzmán, en tu obra, variada, es posible observar varios estilos que corresponden a diversos períodos, diversos momentos de tu creación, sin embargo podemos identificar en toda ella, una constante: la cuidadosa elaboración del retrato.

Jorge Espinoza Torre y don Ermilo Torre Gamboa. Foto de Indalecio Cardeña

Tus cuadros nos muestran el manejo de la imaginación, la abstracción y los tonos pastel, así como la búsqueda estética permanente, que hiciste, hasta el último momento.

El contenido histórico, el sentido social, y el sentimiento religioso, también están presentes en tus lienzos. El Seminario Conciliar de Yucatán guarda varias obras tuyas, Cristo, la Virgen.

Algunos de tus cuadros se diferencian de otros por el manejo de la geometría y las tonalidades pastel que realizas, logrando así lienzos de una modernidad e innovación admirables.

Otro maestro, amigo tuyo también, Roldán Peniche Barrera, nos recuerda en unas inéditas líneas suyas, que naciste en 1924, que en la década de 1950 viajaste a la ciudad de México e ingresaste a la Academia de San Carlos por tres años, aprendiste el óleo, la acuarela, y la piroxilina. A tu regreso a Mérida, presentaste su primera exposición: retratos y paisajes mexicanos. A poco viajaste a Europa becado, ahí permaneciste durante un año. Visitaste España, Francia, e Italia donde hiciste copias de los grandes maestros. Estudiaste en España con Juan Albert y Julio Moisés.

Volviste a Yucatán y presentaste una gran exposición con 43 representaciones de obras de Velázquez, Goya, El Greco, Manet, Renoir, Rembrandt y Rubens, tomadas por ti, directamente de los originales.

Hiciste otro viaje a la ciudad de México, radicaste ahí tres años y bajo la guía de Dr. Alvar Carrillo Gil, te relacionaste con artistas y personalidades del ambiente. David Alfaro Siqueiros y Manuel Rodríguez Lozano te aconsejaron en influyeron en tu estilo.

Presentaste incontables exposiciones tanto en Yucatán como en el interior de la República: Ciudad de México, Guadalajara, Oaxaca, Cuernavaca, Hermosillo, Mexicali, Tijuana y Culiacán, entre otros muchos lugares. En el extranjero también expusiste: Estados Unidos: San Antonio, Texas, y San Diego, California; en España: Madrid y Toledo, y en la Habana, Cuba, igualmente entre otras ciudades.

Pintaste un gran número de retratos, no sólo de personalidades y gente de la sociedad de Mérida, sino de ilustres personajes de la historia de México y del extranjero. En este género eres uno de los mejores del siglo XX en Yucatán, tu técnica es perfeccionista y brillante, tu colorido es hermoso, así como tu composición académica y nada hay que pedirle a las proporciones anatómicas de tus retratados.

Tus pinceles reposan, tus lienzos sueñan, tus azules ojos se abren hoy al infinito, al origen de los colores, a la Belleza.

Para Ermilo Torre Gamboa, pintor, 7 de junio 2021 (+), in memoriam. Mérida, Yucatán, 8 de junio de 2021

Arte y ciencia

Inician trabajos de remodelación en centenaria escuela meridana

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Las acciones son parte del programa de rehabilitación de inmuebles que realiza la SEGEY.

Mérida, Yucatán, 25 de julio de 2021.- Una escuela centenaria y de gran tradición, la primaria “María Antonia Ancona”, ubicada en el barrio de San Sebastián, recibirá mantenimiento integral en las áreas principales, con un recurso de casi dos millones de pesos, en respuesta a la solicitud hecha por docentes del plantel al Gobierno del Estado.

El titular de la Secretaría de Educación (Segey), Liborio Vidal Aguilar, recorrió el edificio, que tiene 114 años de historia al servicio de varias generaciones de estudiantes, para conocer qué trabajo se realizará, en coordinación con el Instituto para el Desarrollo y Certificación de la Infraestructura Física Educativa y Eléctrica de Yucatán (Idefeey).

“Hoy, en Yucatán, se están rehabilitando aproximadamente 700 escuelas, para poder iniciar el próximo ciclo escolar el 30 de agosto. Hay tres cosas importantes que nos ha pedido el Gobernador supervisar: que se tengan sanitarios, agua y energía eléctrica, y estamos recorriendo el estado para cumplir con esta instrucción”, enfatizó.

Acompañado de la directora de la primaria, Maricela Carmiña Couoh May, así como del titular del Idefeey, Luis Jorge Montalvo Duarte, el funcionario detalló que los recursos serán para impermeabilizar el techo, levantar calcreto, recubrir paredes, colocar una nueva instalación eléctrica y pintar más de dos mil 500 metros cuadrados, entre otras mejoras contenidas en el plan.

En este encuentro, al que acudieron también integrantes de la sociedad de madres y padres de familia, Vidal Aguilar agradeció la oportunidad de dirigirse a la comunidad escolar y reiteró que la Segey está al servicio de las y los docentes, por lo que expresó su reconocimiento por el apoyo que han brindado a sus estudiantes, en un año tan difícil.

“Yo siempre he admirado a los maestros, he tenido una gran relación con el magisterio yucateco, la Secretaría tiene las puertas abiertas. La Segey es de ustedes, nosotros somos colaboradores y hay la instrucción precisa de atenderles. Estamos haciendo gestiones para que tengan mejores herramientas”, manifestó.

Quienes acompañaron al funcionario en el recorrido coincidieron en la necesidad de sumar voluntades para impulsar la educación de niñas y niños del barrio de San Sebastián, donde prevalecen añejas tradiciones, de las cuales este inmueble ha sido testigo.

“Yo soy abuela, aquí estudiaron todos mis hijos y le agradecemos la gentileza de su presencia. Confío en que la escuela va a seguir funcionando por muchos años más, tengo muchos hermosos recuerdos de acá, gracias por habernos apoyado”, compartió la señora Elizabeth García Osorio.

En coordinación con autoridades del sector, docentes y representantes municipales, las giras de supervisión continúan para evaluar las condiciones de los dos mil 294 planteles de educación básica que se encuentran en Yucatán y realizar las acciones necesarias que garanticen la seguridad del alumnado. 

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Notas al margen

Normalismo rural o sobre la conciencia social

Manuel Tejada Loría

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Decía el poeta Jaime Torres Bodet, en su carácter de secretario de educación, durante una ceremonia con normalistas, en diciembre del 45, que “El heroísmo no surge exclusivamente en las guerras y entre las armas. El más puro heroísmo suele ser el que brota entre las dificultades y la aridez cotidianas, como las flores de ciertos cactus, alimentados por la abnegación y por el sentido del sacrificio”. (Torres, 1994, p.979)

Al leer las páginas de este libro intitulado Normalismo Rural: una educación por México (2020), y por ende, de conocer los testimonios de sus autores, e imaginar las mil y una formas en que sortearon dificultades propias de la singular geografía mexicana, así como constatar la valentía de enfrentar las arbitrariedades del poder que, más de una vez, entorpecieron la formación o la labor educativa; es hasta entonces, cuando uno ha visto y conocido los rostros y nombres detrás de estos veinticuatro textos, de estos testimonios vitales para nuestra historia de la educación, que uno como lector, impávido, se pregunta: ¿de qué materia…, cuál es el ADN del que están hechos, realmente, las maestras y maestros normalistas rurales?

 Porque ciertamente, algo más que vocación y voluntad implica el llegar a los rincones más distantes de México para fundar escuelas y enseñar. Como señala el profesor Macedonio Martín Hu, de la Escuela Normal Rural “Gregorio Torres Quintero”, de San Diego, Tekax (Generación 59-65) “El trabajo del profesor normalista rural no se circunscribe a enseñar a los niños a leer, escribir y sacar cuentas. Había que aplicar la praxis, o sea, poner en práctica las teorías sociales, económicas, educativas y políticas”. (Aranda et al, 2020, p.159)

Esta praxis es un denominador común en los diversos testimonios presentados en el libro: la del profesor y profesora normalista como gestores sociales de la comunidad, donde lo mismo ayudaban en la construcción de un aula, levantaban censos de la población, realizaban campañas de higiene o apoyaban en cuestiones de salud. Así lo refiere el profesor William Alfredo Novelo Novelo, de la Escuela Normal Rural “Gregorio Torres Quintero”, de San Diego, Tekax (Generación 59-65): “Ser profesor rural en aquellos años, además de enseñar a leer y escribir, es ser escribano, gestor, consultor, promotor deportivo y casi doctor; encaucé gestiones para la construcción del camino, para el agua potable y el mejoramiento de la escuela, motivé la participación social, se logró la construcción del campo de beisbol…Ser profesor rural es un compromiso social, y para ello hay que ser parte de la comunidad y sus problemas”. (Aranda et al, 2020, p. 201)

Es aquí donde podemos vislumbrar la esencia del profesor normalista, que en buena medida se debe, a su formación profesional. La dinámica de las Escuelas Normales Rurales funcionaba a modo de internado (Civeira, 2013, p.63), con una activa participación de alumnas y alumnos en las diversas labores que iniciaban a muy temprana hora con diligencias propias del aseo y mantenimiento del edificio, y posteriormente, con formación pedagógica a lo largo del día hasta caer la noche. Un papel fundamental fueron las actividades culturales y deportivas que acompañaron esta formación, y que de algún modo minaron positivamente el espíritu de maestras y maestros, quienes hicieron del arte y la cultura parte de su labor magisterial, y en muchos casos, hasta hoy, en el retiro, de su vida misma, pues aún organizan periódicamente jornadas culturales y deportivas.

Sobre la formación en las normales rurales, el profesor Heberto Laguna Caballero, de la Normal Rural Mactumactzá, en Chiapas, generación 77-81, señala: “Haber estudiado en una normal rural internado, te da una identidad propia (como seguro la tiene cualquier normalista del país), pero la del normalista rural es como un sello aparte, esa convivencia diaria, de realizar todo el proceso de formación inicial en el mismo espacio, te hace diferente”. (Aranda et al, 2020, p. 137) Y esa diferencia, en muchos de los casos, también se debió a las actividades alternas que acompañaron de manera paralela la formación académica, y que tuvieron que ver más con la formación ideológica y política de la comunidad estudiantil en las normales rurales. Esto otorgó un elemento fundamental en el desarrollo de la vocación y la praxis del maestro y la maestra rural: el análisis crítico de su entorno. Y es gracias a esta capacidad de reflexión, y de adaptación, que los maestros normalistas rurales se han podido adecuar a las diversas situaciones que les tocó vivir, dejando en relieve, ese sello único que los caracteriza.

El mismo profesor Heberto Laguna Caballero, en este sentido, comenta: “En este tipo de comunidades de pobreza extrema, marginación de todo tipo, acceso geográfico difícil, sin atención médica, etc., es donde muchas veces pensamos ¿de qué me sirve tanta teoría que aprendí en la normal para esta realidad en donde todo hay que inventar? Yo, hasta mucho tiempo después, entendí que ahí hay que improvisar prácticamente todo”. (Aranda et al, 2020, p. 140) La formación en las normales rurales, entonces, dota a las futuras maestras y maestros de herramientas necesarias para escenarios complejos.

Y ciertamente México es un país ambiguo y complejo, de mucha desigualdad social. Los autores y la única autora de este libro “Normalismo rural: una educación por México”, editado en 2020 por la asociación civil denominada “Normalismo rural”, apuntan sus testimonios en años difíciles para la vida social y política del país. Y estos hechos históricos, desde diferentes latitudes y horizontes de vida, quedan registrados dotando a este documento bibliográfico de un gran valor testimonial e histórico.

Es el caso de la profesora Irma Noemí González Barbosa, de la Escuela Normal Rural “Lic. Benito Juárez”, en Panotla, Tlaxcala, generación 64-69; y del profesor José Antonio Hernández Alejos, de la Escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez”, en Hecelchakán, Campeche, generación 74-78. La profesora Irma Noemí relata los momentos vividos durante el movimiento estudiantil del 68 que, sin duda, nutre la actual investigación (Flores, 2019) sobre el papel que tuvieron las Normales Rurales durante dicho movimiento.

Terminando el primer año del ciclo profesional [relata la profesora González Barbosa] era integrante del Club de Orientación Política e Ideológica, en Panotla. Con motivo de las vacaciones finales (1968), se nos convocó a hacer guardias, cuando aún estábamos de vacaciones, por la agitación que se observaba en el país, en contra de la represión de Gustavo Díaz Ordaz…A medianoche, escuchamos ruidos de botas que caminaban por los pasillos. Apagamos las luces y a hurtadillas, observábamos como aquellos soldados, iban recorriendo todos los dormitorios. Estábamos aterradas”. (Aranda et al, 2020, p. 117).

Por su parte, el profesor José Antonio Hernández Alejos, ofrece testimonio de otro momento trágico de la historia regional. Previo a su ingreso a la normal, cursando aun la secundaria en su municipio natal, nos narra: “En Ticul lo que más trascendió a nivel de la sociedad fue la huelga de los zapateros, organizados por el luchador social Efraín Calderón Lara “El Charras”; como la zapatería es una de las principales actividades productivas de la ciudad, el ambiente que se percibía era de incertidumbre…Cuando se dio a conocer la noticia de que “El Charras” había sido asesinado el 14 de febrero de 1974, hubo en el Estado distintas protestas sociales; en la secundaria, los líderes estudiantiles nos convocaron a una asamblea general y se decidió parar las actividades escolares. La huelga escolar tuvo una considerable duración”. (Aranda et al, 2020, pp. 129-130)

He aquí uno de los tantos valores que contiene este libro, y radica, precisamente, en este tejido de relatos, testimonios y anécdotas que conforman microhistorias necesarias para comprender la perspectiva de lo pretérito, ya no desde el centro del país, sino desde la periferia, incluso más allá de las propias capitales en las entidades federativas, ubicándonos en localidades apartadas, lejanas e inaccesibles, donde la educación es un fenómeno inequívoco de ruptura y transformación social. Hace casi 40 años, el profesor Adolfo Fernández Gárate se preguntaba sobre la existencia de la historia cotidiana de los maestros como fuente de la historia, y afirmaba que “rescatar toda esa historia negada por desconocimiento o por conveniencia es una tarea que puede ser asumida por los maestros y los educadores, de tal forma que podamos entender de manera más clara lo que cotidianamente hemos vivido en nuestras labores educativas”.

En este sentido, la labor que ha emprendido el grupo “Normalismo Rural A.C.” con la publicación de este libro, y que esperemos sea el primero de varios, es de vital importancia para la historia de la educación, y por supuesto, de nuestra historia nacional. ¿Qué hubiera sido de tantas comunidades mexicanas sin la presencia primordial de las maestras y maestros normalistas rurales? ¿Qué hubiera sido de tantas niñas, niños, padres de familia y abuelos, sin el libro y la antorcha, símbolos del Normalismo Rural? Es acaso la heroicidad de la que habló Jaime Torres Bodet, la que brota ciertamente entre las dificultades y la aridez cotidiana, pero también, porque hay que decirlo, la que sigue surgiendo entre la guerra, las armas y la represión.

*Texto leído por su autor durante la presentación del libro “Normalismo Rural. Una educación por México”, el 21 de julio de 2021, en el Facebook de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán.


Referencias
Aranda, M., Barrera, R., Arjona, H., Canché, F., Cardeña M., Carrillo, F., Durán, J., Espinosa, R., Gómez, S., González, I., Laguna, H., Martín, M., Matus, R., Miss, M., Novelo, W., Ordaz, A., Pacheco, F., Pinto, H., … Vivas, V. (2020). Normalismo Rural. Una educación por México. Normalismo Rural A.C.

Civeira, A. (2013). La escuela como opción de vida. La formación de maestros normalistas rurales en México. 1921-1945. El Colegio Mexiquense A.C.

Fernández, A. (1985). La historia de la educación. ¿Una tarea de especialistas? Revista Cero en Conducta, 1 (2). 52-56.

Flores, Y. (2019). Escuelas Normales Rurales en México: movimiento estudiantil y guerrilla. Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 40 (87). http://dx.doi.org/10.28928/ri/872019/aot3/floresmendezy

Torres, J. (1994). Misión del maestro. Obras escogidas. Fondo de Cultura Económica.

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Arte y ciencia

Yucateca representará a México en Mini Universo 2021 en Colombia

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La belleza, talento e inteligencia de Renata Sarai González Loría, originaria de Izamal Yucatan, le han hecho ganar el título de Reina Nacional de Mini Universo México.

A la edad de 8 años ha tenido la oportunidad de participar desde el año pasado en certámenes de cultura, belleza y altruismo desde nivel municipal posterior estatal y nacional, y ahora tiene la gran responsabilidad y orgullo de representar a México en el certamen más importante del mundo para niñas el Mini Universo Edición 2021, el cual se realizará en Cartagena de Indias, Colombia en el mes de septiembre, donde estará en concentración durante 7 días para las diferentes etapas del certamen como prueba de talento, traje estilizado, entrevista con el jurado y noche de gala.

Durante su reinado ha desempeñando diversas labores altruistas, inclusive se inició como mini emprendedora con la venta de cubrebocas en transmisión en vivo face live con lo cual hace autosustentable la compra de material, productos y alimentos para realizar su proyecto social de ayuda a las familias más vulnerables entregando medicinas, alimentos, víveres, cobijas, etc.

La también ganadora del título Little Miss México 2020 actualmente lleva una ardua preparación en diversas disciplinas para el máximo desarrollo de sus talentos y habilidades con los mejores profesionales en su ramo, Renata toma clases de dicción y oratoria, modelaje, danza y baile, inglés y pruebas de vestuario, su concentración es fundamental para deslumbrar al jurado internacional de Mini Universo 2021, el cual calificará talento, desempeño, traje típico y de gala, entre representantes de Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá, República Dominicana, Venezuela y México.

Renata agradece todo su cariño y les pide que  la  apoyen en esta linda experiencia que está viviendo apoyándola con likes, comentarios y compartiendo sus vídeos de sus redes sociales y de los organizadores del concurso.

“Envíenme sus buenas vibras y les prometo que daré lo mejor de mí para traer la corona internacional, termine el tercer año de primaria, me gusta bailar, modelar, grabar videos de Tik Tok y lo más importante apoyar a la gente que más lo necesita, el mensaje que les quiero dar a todos los niños y jóvenes del país es: “Si lo sueñas lo puedes lograr”. Estoy feliz y agradezco a todos los medios de comunicación su gran apoyo, sin ustedes no podría hacer llegar mi mensaje que es ayudar a los que más lo necesitan, estoy muy orgullosa de representar a mi país México en un concurso tan importante, estoy emocionada de conocer nuevas amigas y otras culturas, me comprometo a entregar más del 100% de mi para ganar la corona.” -Puntualizó.

Como evento de despedida y para desearle toda la suerte en el importante acontecimiento Mini Universo Edición 2021, se llevará a cabo una gran cena de Gala y pasarela fashion show el próximo 10 de septiembre a las 19:30 hrs. en Izamal Yucatán con la presencia de funcionarios, invitados especiales y medios de comunicación para desearle mucho éxito en su presentación.

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