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Arte y ciencia

ESTADOS UNIDOS SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN UN FOCO CENTRAL DE LA ENFERMEDAD PRODUCIDA POR EL COVID-19

Héctor Hernández Pardo

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  • Advierte la OMS que la enfermedad se propaga con gran celeridad en territorio estadounidense.
  • Pese a ello, el presidente Trump está considerando rebajar las medidas que había dictado para atajar el COVID-19 debido al impacto negativo que están teniendo en la economía.
  • Los expertos de la OMS consideran, a partir de la observación de la curva de infecciones y decesos por coronavirus, que cada día los casos serán más numerosos.
  • Pide la OMS a todos los Gobiernos del mundo que tomen medidas realmente fuertes.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la pandemia del coronavirus se acelera y que Estados Unidos se está convirtiendo en un foco central por la rapidez de los contagios que se registran allí a un ritmo casi igual que en Europa.

Medios informativos de todo el mundo se han hecho eco de las informaciones y advertencias dadas a conocer durante una rueda de prensa por la doctora y experta Margaret Harris, portavoz de la OMS, en la que dijo que: “Estamos viendo una gran celeleridad en la propagación de casos en Estados Unidos”.

 “El mayor impulsor del brote sigue siendo Europa, pero también Estados Unidos, que en conjunto cuentan con el 85 % de casos a nivel mundial en las últimas 24 horas y de este 85 %, el 40 % ocurrió en EEUU”, precisó Harris.

El último balance de la pandemia del coronavirus en todo el mundo indica que casi 335.000 personas están afectadas y 14.652 han fallecido, pero la portavoz advirtió de que estas cifras “aumentarán considerablemente” cuando la OMS actualice estos datos en las próximas horas.

En el último gran brote epidémico ocurrido en el mundo, el de ébola en África occidental, duró dos años en los que esta enfermedad altamente infecciosa y contagiosa causó un total de 11.000 decesos, mientras que el coronavirus apenas circula hace tres meses.

Los expertos de la organización consideran, a partir de la observación de la curva de infecciones y decesos por coronavirus, que cada día los casos serán más numerosos que el anterior, “hasta que los gobiernos tomen medidas realmente fuertes y que éstas fructifiquen”, dijo la portavoz de la Organización Mundial de la Salud.

Pese a que los datos muestran que el coronavirus se extiende por los Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha señalado que está considerando rebajar las medidas que había dictado para atajar el COVID-19 debido al impacto negativo que están teniendo en la economía. Sin embargo, Harris explicó que “para vencer al virus, los países necesitan medidas muy agresivas, en particular que todos los casos sospechosos pasen un test de diagnóstico, aislar a toda persona enferma, y encontrar y poner en cuarentena a todos los contactos cercanos… todo esto es crucial”.

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Nada deberá ser igual después de la pandemia del nuevo coronavirus

Héctor Hernández Pardo

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El desastre sanitario creado por la pandemia del COVID-19 obliga a reflexionar sobre el futuro de la Humanidad. Se ha acelerado una crisis económica que más temprano que tarde explotaría. Los Estados montados sobre estructuras y proyectos neoliberales no tienen respuestas para las grandes mayorías. El mal manejo de la situación y las debilidades del sistema de salud en Estados Unidos, hacen que Trump se enfrente a una crisis sin precedentes. Alerta a estadounidense un importante experto norteamericano que “hay que prepararse para lo peor”. Sólo países donde las políticas sociales son básicas en la gestión del Gobierno, garantizan la atención que los pueblos agradecen  y reconocen.

El desastre sanitario creado en la mayoría de los países del mundo con la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19, ha puesto a reflexionar a los analistas internacionales, economistas, politólogos y otros especialistas en torno al futuro inmediato y más lejano de la Humanidad.

De momento esta situación ha destapado, o más bien ha acelerado, una crisis económica que más temprano que tarde se veía venir en países de alto grado de desarrollo, como Estados Unidos y naciones del viejo continente. La contracción económica la reconocen ya todos los organismos internacionales, y algunos economistas comparan la recesión que se avecina con la del “crack” de los años 30 del siglo pasado, que provocó suicidios en masa en el país norteño.

Las pérdidas de las empresas aeronáuticas superan cualquier previsión; la industria turística y consecuentemente todo lo que de ella depende en encadenamientos productivos y de servicios a nivel global se encuentran paralizados; millones de trabajadores en el mundo han tenido que ir a sus casas sin respaldo financiero. El efecto dominó en las fábricas y en la producción ya es un hecho.

Los Estados montados sobre estructuras y proyectos neoliberales no tienen respuestas para las grandes mayorías. El capitalismo salvaje, aquel que sólo tiene en cuenta los intereses del complejo militar-industrial, de las transnacionales, de las grandes entidades financieras y los bancos, carente de políticas sociales de fondo, se ha puesto al descubierto de una manera brutal.

El magnate presidente Donald Trump, en los Estados Unidos, donde mueren cientos de personas todos los días a causa del COVID-19 y cuyo sistema de salud demuestra diariamente sus enormes debilidades para atender a la población, insiste en poner a la economía por delante de las vidas de los seres humanos. Empezó diciendo que el tema del nuevo coronavirus se trataba de una simple gripe, que era utilizado por los demócratas para oponerse a sus aspiraciones presidenciales,  que había que evitar que los negocios se afectaran, y que todo estaba “bajo control”.

Lo cierto es que el Gobierno norteamericano no se preparó para afrontar esta crisis. Todos los analistas coinciden en que fue muy mal manejado el tema sanitario, más allá de las enormes grietas de un sistema donde la salud pública prácticamente no existe. La percepción de que lo más importante es el dólar, no permitió escuchar numerosas advertencias de científicos, entre ellas la del  doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU.

La actitud del doctor Fauci, siempre dispuesto a decir las verdades más duras, incluso en contra de la postura del presidente estadounidense, Donald Trump, le ha granjeado numerosas amenazas de muerte en un país donde las armas pululan.

Desde un principio, Fauci pidió a Trump que decrete el confinamiento en todo el país, sin embargo, el mandatario se dedicó a minimizar la gravedad de la enfermedad y sostuvo que no es posible exigir semejante sacrificio en aquellos lugares donde el coronavirus todavía no había causado estragos.

Hace unos días, el médico advirtió que varios millones de estadounidenses se infectarían con el coronavirus y que podrían morir entre 100 000 y 200 000 personas en el país norteamericano. En una entrevista con una televisora local, Fauci subrayó asimismo que fue un error decir que el brote del coronavirus en Estados Unidos estaba bajo control. “Estamos trabajando para controlar este virus y eso estamos haciéndolo recién ahora”, aseguró el especialista y avisó que hay que prepararse para lo peor.

Frente a la realidad que no puede ocultarse, y con los reportes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) alertando sobre el aumento de contagios y muertes por el coronavirus, el presidente Trump dio un giro oscuro en la crisis y declaró el estado de emergencia. Ahora se presenta como la figura principal “en tiempo de guerra”, aprovechando los medios televisivos para apuntalar su candidatura para las próximas elecciones.

Pero la verdad es que la Administración del presidente Trump se enfrenta a una situación crítica y sin precedentes en su país, por su mala respuesta a esta epidemia, así como por desinformar sobre las cifras de las muertes por el COVID-19. Los infectados en Estados Unidos superan los 370 mil  y más de 11 mil muertos, hasta ahora.

En Europa no es menos complicada la situación. Ya muchos políticos, parlamentarios y analistas locales dejan entrever en sus intervenciones que el modelo comunitaria, basado en resortes económicos  y limitando las políticas sociales, tendrá necesariamente que cambiar después de la crisis mundial. En América Latina, donde se reflejan las mayores desigualdades económicas  y sociales, el drama que viven los sectores más empobrecidos es realmente una vergüenza para la especie humana. Bastaría ver las imágenes de Ecuador, con los muertos en las calles, sin que autoridad alguna se ocupe de recogerlos ni sepultarlos.

Sólo aquellos países donde las políticas sociales forman parte esencial de la gestión de los Estados, hoy están dando una respuesta que los pueblos agradecen. Toda esa realidad fertilizará los cambios que la Humanidad necesita.

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La otra isla del Dr. Moreau de Brian Aldiss

Aracelly Guerrero Maldonado

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Casi todos conocemos lo que es un remake fílmico, es decir, la realización de una versión actual de algo que ya se había hecho. La industria de Hollywood no se caracteriza precisamente por su originalidad, puesto que retoman una idea y 20 o 30 años después, alguien decide que es tiempo de una nueva versión, y bueno, con ejemplos podemos llenar páginas y páginas. Pero apuesto a que pocos saben que en literatura también se dan casos de este tipo, quizá con menos frecuencia y sin mucha publicidad, pero hay casos que incluso pueden resultar creativos y brillantes y otros no tanto.  El último que me ha toca ver, es el  libro de Brian Aldiss, La otra isla del Dr. Moreau, un ejercicio literario que además de infecundo, tuvo poca gracia.

Si bien, la ciencia ficción es mi género favorito, no todo en ella calidad, y acabo de comprobarlo una vez más, pues el libro mencionado, publicado por primera vez en 1980, con una pretendida renovación en temas originales y de ciencia, en ambos se quedó corto. Repasemos un poco de historia: La isla del doctor Moreau es un libro original de H.G Wells de 1896, y quienes no lo hayan leído corran por esta obra, porque además de ser un buen libro es un referente de la cultura popular, ya que aunque no hayan leído el libro posiblemente sabrán de qué trata. Creo que es uno de los primeros en tocar el tema de la bioética tan claramente,  y sin ser una obra científica, incita a preguntarnos: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar en el avance científico?, ¿qué es lo humano? ¿qué nos hace diferentes a los animales?  Bueno, hay tanto que decir y tanto que ya se ha dicho, que no profundizaré más en lo original del tema. Sólo anoto el resumen: un científico loco hace humanos de animales y puntualizo, que si bien, el libro fue publicado en 1896, podría ser razonable darle una versión más moderna, acorde a los avances actuales (hablo de los 80 cuando Aldis publicó su libro) apto para los nuevos públicos, tal vez un poco más escépticos con los alcances de la cirugía, siendo que entonces ya se hablaba de la genética.

Sin embargo Aldis, a quien he leído y tiene fama de ser buen escritor (tendré que leer algo más original suyo, para demostrarlo), no logra transmitir un aire suelto de juventud, ni en el lenguaje, ni en los prejuicios. ¿Será que un siglo después las cosas no cambiaran tanto?

Uno puede criticar muchos aspectos de este libro, y de hecho he encontrado críticas aún más mordaces, y si bien en alguna parte Aldis pretende verse muy moderno y toca el tema del sexo, en lugar de que éste subtema nos parezca natural, tiene un aire decorativo, casi grosero, y en definitiva para nada moderno. Creo muy al contrario que realza el anacronismo de alguien que pretende ser abierto, cuando de hecho es sumamente conservador, y por cierto, es además machista, y sí, puedo decir que lo es, porque ya estamos en los 80 y el término aplica, pero no se tomen la molestia de averiguarlo por ustedes mismos, si no quieren perder valiosas horas de sus vidas.

Siempre les recomiendo que lean y juzguen, pero en este caso, a menos que estén haciendo un estudio académico comparativo de las obras literarias de ciencia ficción del siglo XIX y XX, mejor ahórrense la molestia y si lo ven en alguna estantería, pasen de largo y mejor busque el original de H.G. Wells, el tiempo será mejor aprovechado.

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Tommy, el robot enfermero que atiende a pacientes con coronavirus en Italia

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Es sabido el papel trascendental que ha jugado la tecnología en el vertiginoso desarrollo de las últimas décadas. Pero la ayuda que justamente ahora está brindando en el manejo de la pandemia, nos lleva a valorar aún más su importancia.  

Es el caso de los seis robots de alta tecnología que fueron adquiridos por el Hospital Circolo en Varese, ciudad de la región de Lombardía (epicentro del brote en Italia), para atender junto a médicos humanos a pacientes contagiados del COVID-19.

Del tamaño de un niño y con grandes ojos parpadeantes, los robots se dejan junto a la cama del paciente para que los médicos puedan cuidar a otros que se encuentran en condiciones más graves. Los robots monitorean el equipamiento médico en la habitación y lo transmiten al personal del hospital.

Además, sus caras a manera de pantalla táctil permiten a los pacientes grabar mensajes y enviarlos a los médicos.

Uno de esos seis robots es Tommy, cuya historia se ha viralizado recientemente. Lo más valioso del uso de esta alta tecnología, es que Tommy y sus compañeros robots permiten limitar el contacto directo que tienen los médicos y enfermeras con los pacientes y, por tanto, se reduce el riesgo de contagio.

“Utilizando mis habilidades, el personal médico puede estar en contacto con los pacientes sin un contacto directo”, explicó el mismo Tommy a un periodista.

En Lombardía, el personal médico fue “duramente afectado por el virus. El hecho de que estos robots no se infecten es algo formidable”, dice Francesco Dentali, director de cuidados intensivos del hospital.

Además tienen la ventaja de que no sufren de agotamiento, basta con una carga rápida de baterías para estar de vuelta en el trabajo. Los robots también ayudan a limitar la cantidad de máscaras protectoras y batas que el personal debe usar y que hoy son un recurso muy escaso, sostiene el doctor Gianni Bonelli, director del hospital.

De acuerdo con los últimos reportes, en Italia han contraído el virus más de 4,000 trabajadores de la salud y han muerto alrededor de 70 médicos. Es el país más golpeado en cuanto a muertes a nivel mundial, con más de 16,000 fallecimientos por COVID-19.

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