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Arte y ciencia

Felipe Carrillo Puerto visto por Armando Bartra

Jorge Fernández Souza

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I

En el año de la pandemia, como le llamó al 2020, Armando Bartra terminó un texto notable sobre Felipe Carrillo Puerto. Tal vez en las siguientes ediciones tenga que poner “en el primer año de la pandemia” o en “el año uno de la pandemia” y en las subsiguientes, al paso que vamos, “en el año uno del lustro de la pandemia”.

Pero más allá de la temporalidad que se le tenga que asignar a la pandemia, reclusión, confinamiento y cuidados, lo primero que hay que decir es que el Suku’un Felipe (Felipe Carrillo Puerto y la revolución maya de Yucatán) de Armando, modifica géneros, si es que no los rompe. Es un libro de historia, sin duda, pero con narración literaria; es literatura. No me parece que sea una novela histórica, porque la posible ficción está solamente en algunos también posibles diálogos y en una o dos cavilaciones. Es una biografía (sobre todo biografía política), pero es más que una biografía porque en gran medida es el estudio de una época de la historia de Yucatán y de su relación con lo que ocurre en la República Mexicana. En fin, es una obra histórica, biográfica, que, si quisiéramos encasillarla (lo que sería injusto), podríamos decir que es historia novelada o historia con rasgos novelescos.

Notable en la narración y en la estructura, el texto tiene también otra fortaleza en una erudición que se disimula en la fluidez y que en nada entorpece el gusto que provoca su lectura.

Sustentado en investigación documental rigurosa y vasta, el texto nos presenta los años de formación de Felipe Carrillo Puerto a partir del círculo familiar en Motul y a la par de los primeros amores. Ahí, en ese medio, conoce la realidad de la dura vida de los peones mayas en las haciendas henequeneras o en su entorno y, en sus iniciales actos de oposición, tiene sus primeros choques con representantes de los sectores dominantes.

Enfrentamientos, distintos trabajos, cárcel, lecturas que contribuyen a encauzarlo; el perfil que Armando nos presenta del personaje amplía la visión de quienes ya pudiéramos tener alguna idea previa e introduce didácticamente a quienes se aproximen a él por primera vez.

El autor hace la caracterización del biografiado describiendo y analizando el medio en el que crece y se desenvuelve. Son los años iniciales del siglo XX, son los tiempos finales de la gubernatura de Olegario Molina, de la oposición a la oligarquía local de los partidarios de Diego Moreno Cantón y también de la oposición de quienes con Pino Suárez se enfrentan a la oligarquía local pero al mismo tiempo al porfirismo.

Al presentar el entretejido de la vida de Carrillo Puerto con las circunstancias de los movimientos políticos y sociales de Yucatán, a la vez con los nacionales, Armando hace, precisamente sobre esto último, una contribución mayor dentro de la contribución general: destaca la interacción de lo regional con lo nacional y de Felipe Carrillo con ambas realidades.

Esta interacción la anuncia el autor desde el capítulo uno, cuando narra el encuentro de Carrillo con Zapata. Conocedor de Zapata, estudioso de Carrillo, Armando habla con conocimiento de causa, o de causas, de los dos personajes, de sus lugares en la historia y de sus aspiraciones sociales. Queda reflejada la influencia de la Revolución del Sur y de su líder en el pensamiento y en elementos para la acción del líder yucateco; es razonable hacerse la pregunta sobre la existencia de alguna aportación de Felipe durante esos dos años de su presencia en las filas zapatistas, porque cuando llegó ahí ya tenía cosas para decir, así fuera sobre cómo se estaban agitando las aguas en Yucatán. Armando habla sobre ese acercamiento de los dos dirigentes cuando Felipe le ofrece a Emiliano que conozca el mar peninsular.

En la relación de Carrillo Puerto con Salvador Alvarado, el autor destaca aspectos relevantes: a pesar de la cercanía de Carillo con Zapata y de la pertenencia de Alvarado al Constitucionalismo, cuando Felipe regresa a Yucatán el General constitucionalista enviado por Carranza lo acerca a su movimiento, de alguna manera a su gobierno, en principio incorporándolo a la Comisión Agraria en una posición similar a la que había tenido en el territorio zapatista. Alvarado en Yucatán es un militar que desde el gobierno inicia reformas importantes, aunque acotadas por su visión política y económica y por el mismo ejercicio gubernamental en el que tiene que convivir con los propietarios de la riqueza henequenera. La creación de la estructura política social que fue el Partido Obrero, después Partido Obrero Socialista, a partir de sectores de trabajadores urbanos más que de campesinos o de trabajadores agrícolas del henequén, tendría un giro importante bajo la conducción de Carrillo Puerto: sin perder su carácter obrero de origen, su fuerza de masas se lo darán las ligas agrarias, la participación campesina. No será del centro a la periferia sino de la periferia al centro.

El Partido Socialista del Sureste será la gran organización regional, la que llevará a Felipe al gobierno del estado, la que estará en la base de las reformas en el gobierno de Carrillo Puerto, en el avance del reparto agrario; pero que será insuficiente (¿o inoperante?) a la hora del golpe.

Cuando la pluma de Armando toca la actuación de Alvarado y profundiza en la de Carrillo Puerto con toda su amplitud en lo agrario, en lo educativo, en lo civil, en lo feminista, con todos sus alcances … y después nos narra el desenlace, nos recuerda, por un lado, las dificultades de los cambios revolucionarios cuando se instrumentan desde un partido o un movimiento sin que  se cuente con el aparato gubernamental; y desde el otro lado, las  complicaciones cuando la plataforma  para los cambios está en el andamio del gobierno. Si en el primer caso no contar con la fuerza estatal (incluida la armada) implica siempre vivir ante el riesgo de la represión, en el segundo caso, si el gobierno que emprende los cambios no cuenta con la estructura partidista que sostenga sus iniciativas y que lo sostenga a él mismo, estará permanentemente bajo el riesgo del golpismo, sobre todo si el movimiento partidista social que debiera sostenerlo no tiene la suficiente fuerza organizativa, de movilización y actuación frente a la crisis, e inclusive de contención ante alguna intentona militar.

Con esas mismas características, siempre con la riqueza informativa, el autor nos hace transitar por las medidas alvaradistas, por las movilizaciones, por congresos como el pedagógico y el feminista, por el Primer Congreso Socialista, por la Constitución del Partido Obrero Socialista que se  transformaría en el Partido Socialista de Yucatán y después en el partido Socialista del Sureste.

Turbulencia tras turbulencia, el tramo entre 1918 y 1922 es narrado como el de una crisis henequenera, a la vez que de la radicalización social, de agudización de las contradicciones, el del abordaje de la cuestión alimentaria a la par de las reivindicaciones agrarias y laborales de los peones. Son años de definición de rumbos.

Después, ante una ausencia del gobernador Castro Morales, Felipe ocuparía temporalmente la gubernatura. Es la época de las demandas por la tierra y también de las reivindicaciones salariales, de las pugnas con Carranza que se opone al reparto, de la llegada del coronel Zamarripa, enviado por el de Cuatro Ciénegas para combatir socialismo y reparto. La acción de Zamarripa en 1919 anunciaba el comportamiento que pocos años más tarde tendrían los militares golpistas contra el gobierno de Carrillo Puerto. 1920 sería año de represión y de preparación para el regreso, como ampliamente cuenta Armando.

De 1918 a 1920 son los años que Armando llama del Nuevo Rumbo. Los del acercamiento con Obregón y Calles, y también con el no muy fuerte comunismo mexicano y con el internacionalismo socialista; los del avance en Yucatán y del equilibrio precario con las fuerzas nacionales (de manera destacada con los generales sonorenses), tanto fuera como dentro del estado. Las amenazas a ese equilibrio se manifiestan en las fuerzas de la antigua oligarquía y de sus representantes, y también entre las guarniciones federales que constantemente chocan y reprimen a militantes del Partido Socialista, sobre todo a campesinos de las ligas de resistencia.  Es el período del avance en el reparto, durante la gubernatura de Manuel Berzunza, que culmina con el amplio triunfo de Felipe para la gubernatura de Yucatán en noviembre de 1921.

Cuando Armando narra lo que se hizo en el gobierno de Carrillo Puerto, subraya la orientación hacia el rescate de lo maya. Sobre todo, claro, de lo maya avasallado por los dueños de la producción y de la riqueza henequenera. Se acerca a otros mayas, a los cruzob atrincherados en el oriente, como puede verse de sus encuentros con el general May. Sin embargo, si las reformas favorables a los mayas de las haciendas henequeneras o cercanas a ellas son muy importantes durante su gobierno, el tiempo de duración de este no alcanza para entendimientos plenos y acuerdos mayores con los cruzob o sus herederos. Tal vez por ese principio de acercamiento, o por lo que faltó, la antigua capital maya Santa Cruz Xbáalam Naj, o Chan Santa Cruz, fue nombrada posteriormente Felipe Carrillo Puerto; hoy es centro de la zona maya del estado de Quintana Roo.

El gobierno socialista es el del impulso a la educación racionalista, a las artes, a la participación de la mujer. Es también el de la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria, del aprovechamiento del maíz, desde luego de la procuración de mejores condiciones para la producción henequenera que no pasaba por un buen momento, de los intentos de diversificación de mercados, del mejoramiento de la economía. Había que hacerlo cuidando la agroindustria a la vez que impulsando la justicia social a través del reparto y mejorando las condiciones de vida. Es el tiempo del radicalismo a la vez que del hostigamiento militar que prácticamente nunca cesa. Es el tiempo de una confianza mediana entre Carrillo Puerto y el Presidente Obregón y el secretario de Gobernación (Calles).

Armando ilustra mucho sobre todos esos factores que son parte de una situación delicada, difícil. Una idea de los cambios y de los ajustes entre los momentos anteriores y los del socialismo en el gobierno, lo refiere el autor cuando relata cómo Roberto Haberman, el duro comunista que había dado cátedra de marxismo en el Congreso de Motul y que había acompañado a Felipe en sus acercamientos con comunistas y con el laboralismo, se convierte en destacado gestor de los intereses económicos de Yucatán ante los lobos de Wall Street, como le escribió a Calles.

El reparto de tierras es muy importante. Se dota a ejidos de diversas poblaciones y el dato del reparto es de 500,000 hectáreas que se suman a las casi 140,000 dotadas durante el gobierno previo de Manuel Berzunza. Armando expone el acceso campesino como la principal vía revolucionaria y emancipadora.

El autor hace referencia a la Ley de Incautación y Expropiación de Haciendas Abandonadas de noviembre de 1923, calificada por la oligarquía como la Ley del Despojo, y subraya que coincide en el tiempo con el alzamiento de un gran número de generales identificados con Adolfo de la Huerta que se lanzan contra Obregón.

II

En el capítulo titulado Gobernar con el Pueblo, que va de 1922 a 1923, el autor hace referencia a varios momentos en los que Carrillo había hablado de la pertinencia, léase necesidad, de armar a los indios. Sin que esto pudiera hacerse, llegó el golpe.

Eso, la necesidad de armar al pueblo que para Felipe era clara, Armando lo recalca en la parte correspondiente a finales de 1923. Ya advertida desde tiempo atrás, Carrillo Puerto insiste en ella (en esa necesidad) cuando le hace las peticiones de armas a Calles como Secretario de Gobernación, con seguro conocimiento del presidente Obregón. En diciembre de 1923 el gobernador de Yucatán hace la petición en al menos 2 ocasiones. En el mismo mes también encargó a Manuel Cirerol la compra de armas en Estados Unidos, lo que se hubiera debido de hacer con la anuencia del gobierno de Obregón. Pero el tiempo y el golpe ya estaban encima; y es que no se consigue en un santiamén pertrechos, se arma y se entrena a una organización como las ligas de resistencia para enfrentar un golpe instrumentado por militares de línea, que habían estado esperando la coyuntura para asestar el zarpazo, igual como lo habían estado esperando los grandes hacendados yucatecos. Imposible lograr una organización armada-popular en esas circunstancias, con esos cortos espacios de tiempo.

Y menos aún con un Presidente de la República y un Secretario de Gobernación que dicen entender la necesidad de las armas, pero que podemos razonablemente suponer que más bien se sientan a ver que pasara lo que pasó. Razones no les faltaban: Felipe no era carrancista, y si bien había apoyado a Obregón igual que los zapatistas posteriores al asesinato de Zapata, su acercamiento con el dirigente morelense, con los comunistas y sus postulados socialistas, no eran una buena carta de recomendación para el obregonismo. Tampoco lo era el acercamiento su acercamiento con movimientos sociales y políticos radicales en la región sureste y del Golfo, que podían incluso delinear una tendencia nacional distinta a la de Obregón y Calles. Además… ¿qué interés podrían tener ellos en que se organizara un ejército popular a partir de las ligas de resistencia en Yucatán y en el sureste? Pueden ser conjeturas, preguntas tal vez de difícilrespuesta, pero que caben.

El caso es que esto fue parte central para el desenlace que Armando narra. La convocatoria del 1 de septiembre de 1923 que la Liga Central hace a las ligas locales para movilizarse y entrenarse militarmente no contó ni con tiempo ni con los recursos. Por eso cuando el golpe se echó a andar ya todo dependía de que los militares que pudieran ser leales controlaran la situación, lo que no ocurrió.

Las muestras de apoyo que Felipe y acompañantes recibieron en su huida, como las que se dieron en Motul, eran difícil de ser aceptadas por lo que  hubiera significado como sacrificio de los socialistas pobremente armados frente a un ejército bien pertrechado. Por eso los soldados enviados por Ricárdez Broca, más que a una batalla, fueron de cacería.

Si el gesto de Felipe de no exponer al sacrificio a quienes se ofrecieron a resistir en la zona henequenera es más que entendible, resulta menos clara la razón por la que no aceptó el apoyo y el cobijo de los mayas que estaban al oriente, más cerca de la selva que probablemente habría dado un escenario natural para la resistencia armada. Otra vez incurrimos en la especulación: quizá, aún con posibilidades de resistir en una guerra irregular mientras la correlación de fuerzas cambiaba, no le atraía por la pérdida de vidas que eso hubiera significado; o no era aquél su elemento político natural, ya que los mayas del oriente del estado, aunque pertenecieran o fueran cercanos a las ligas socialistas, tenían condiciones, percepciones y modos distintos a los del centro y del occidente del estado, aquellos del entorno donde había nacido y crecido natural y políticamente Felipe y donde estaba su base principal.

Todos esos factores que Armando narra y explica, junto con otros como la dinamitación fallida de las vías del ferrocarril por donde pasarían los soldados persecutores, llevaron al refugio en los manglares de Río Turbio, a entregarse, a la farsa del juicio y al fusilamiento. Armando cuenta que Felipe pensaba dejar Yucatán para volver a Yucatán, retroceder para avanzar, ceder la plaza para después recuperar la plaza. Pero aquello no fue así; no fue dejar Yunán para conservar Yunán.

 El dramatismo de este capítulo es sobrecogedor. A veces uno lee una novela  o ve una película y, aunque sepa en qué va a terminar, en algún momento fantasea con que el resultado sea diferente. La maestría en el relato de Armando, particularmente en la parte de la huida del gobernador de Yucatán, produce por momentos algo similar; sabemos el final, pero por momentos esperamos que pueda ser distinto. Tal vez eso sea el resultado de abordar la obra cono Armando lo propone: leerla como si la historia transcurriera mientras la va narrando. Otra vez la combinación de historia y literatura en la que ninguna pierde y como en los juegos de la pirinola todos ganan… en el texto y en la lectura claro, porque en los hechos no fue así.

III

El Felipe Carrillo Puerto de Armando Bartra ofrece muchas certezas y nuevos panoramas como el ya mencionado de la ubicación de lo regional y lo biográfico en el contexto nacional; y venturosamente, en medio de lo exhaustivo, la obra deja algunas interrogantes.

1.- El tiempo que Felipe estuvo en las filas del zapatismo sin duda influyó en su pensamiento y en pautas para su acción en Yucatán. Pero tanto él como los gérmenes de lo que sería el Partido Socialista y las ligas de resistencia, tenían una historia (individual y social) previa; y la tuvieron posterior, en la orientación política, en la concepción del socialismo, en las formas organizativas y en el ejercicio de gobierno. Quizá suene a ganas de resaltar lo generado en Yucatán, pero son elementos que, junto con los de la influencia zapatista, están presentes en la obra de Armando y que vale la pena apuntar.

2.- Aunque lo menciona antes, en el capítulo “Gobernar con el Pueblo” Armando hace referencia a lo que en el socialismo yucateco, y en particular en Carrillo Puerto, fue la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria, “el regreso al maíz” la diversificación agrícola no reñida con la producción henequenera. La idea de las ventajas comparativas, sostenida con esa denominación o no en distintos momentos, desde la época del gobierno socialista hasta prácticamente la actualidad, se ha opuesto a aquella visión de la autosuficiencia. Lamentablemente no parece haber ahora ninguna preocupación por esa búsqueda, ya no digamos por la vía a la que se orientó el gobierno socialista.

3.- A propósito de eso, la organización popular que se dio en y en torno al Partido Socialista, fue declinando para pasar a ser parte del PNR primero y después del PRI. En una utilización engañosa del nombre, aproximadamente desde los años treinta del siglo pasado, la Liga de Comunidades Agrarias, perteneciente desde finales de los treinta o principio de los cuarenta a la CNC, se llamó Partido Socialista del Sureste. Pero no es que el partido fuera la organización, sino que su nombre se usó para denominar a las entidades corporativas. Fue una expresión de cómo los campesinos, o los campesinos proletarizados, pasaron de una forma organizativa que existió procurando servir a sus intereses, a formas que los corporativizaron y los instrumentaron de acuerdo a proyectos en los que ellos no han sido los sujetos. Hasta ahora, no ha habido alguna organización que se pueda acercar a la de la época del socialismo en Yucatán; tal vez, si acaso, en algunos momentos, transitoriamente, a pequeña escala. No hay en el horizonte movimientos amplios desde abajo equivalentes a los del socialismo en Yucatán, ni parece haber intenciones de impulsar algo así desde arriba.

El empleo de mano de obra barata en la industria, particularmente en las maquiladoras o en algunas empresas agroindustriales, la pérdida de tierra ejidal para proyectos inmobiliarios o de otra índole, en fin, la proletarización en una de sus peores expresiones y la precarización campesina, hacen que cuando leemos las características de la organización socialista que narra Armando, tengamos que lamentar, pensando en los sectores populares, la manera en la que las cosas evolucionaron. Pero la obra que comentamos no llama a la nostalgia ni al lamento. Obliga a mirar lo actual a manera de imaginar nuevos rumbos, aunque ahora no estén a la vista.

4.- Como mencionamos antes, y como Armando narra, en su huida Felipe Carrillo recibió en el oriente del estado el ofrecimiento de militantes y campesinos de aquella zona para refugiarse en la selva oriental, resistir y preparar la contraofensiva. La negativa a hacerlo pudo haber sido, como dice Armando y lo hemos reiterado, para evitar el derramamiento de sangre. ¿Pero hasta dónde influyó que aquél era un territorio que albergaba comportamiento social, político, e incluso militar, de mayas distintos a aquellos con los que se había desarrollado, menos familiares, y de miras menos previsibles?

A propósito, como todos sabemos, hubo una larga guerra que inició en 1847 y que tuvo sus últimos acontecimientos bélicos hasta principio del siglo XX. Fue una guerra de los mayas, iniciada y sostenida por ellos. El hecho lleva a una pregunta quizá de respuesta tan difícil como la anterior: ¿Hasta dónde lo mayas de las distintas regiones de las Península se apropiaron, hicieron suyo, el proyecto socialista?

5.- Tanto el movimiento, como la creación y crecimiento del partido, como el gobierno socialista, se dieron en un período nacional que le fue favorable solamente en momentos coyunturales. Ninguna de las corrientes en disputa por el Estado Mexicano de los años del socialismo yucateco, coincidía con éste en el fondo de sus aspiraciones. En ese escenario, ciertamente estaba cuesta arriba la consolidación del proyecto y la perduración de sus reformas. Hay que insistir en que esa interrelación de Carrillo Puerto con los vaivenes políticos nacionales y con sus actores destaca en una obra de por sí destacada, que es la de Armando.

Pensando en el personaje, o en la persona, en la imagen que Armando nos deja de Carrillo Puerto, cabe recordar unas palabras de Hemingway recordadas recientemente con motivo del aniversario de su fallecimiento: 

Las mejores personas poseen sensibilidad para la belleza, valor para enfrentar riesgos, disciplina para decir la verdad, capacidad para sacrificarse. Irónicamente, estas virtudes los hacen vulnerables; frecuentemente se les lastima, a veces se les destruye.”

Finalmente Armando escribe desde su muy completa investigación, pero no solamente desde ahí. Cuando usa terminología yucateca, cuando crea o recrea diálogos, cita lugares, personajes, apodos, a la historia yucateca le agrega lo yucateco. Se lo agrega literariamente y, otra vez, por eso en esta obra suya lo histórico y lo literario van de la mano. Además, no lo hace desde afuera. La relación de Armando con Yucatán no empezó con esta investigación ni con este texto. Hace años contribuyó a una obra sobre el henequén, a fínales de los ochenta, y colaboró en publicaciones y trabajos universitarios yucatecos. Eso, sin dejar de lado su presencia en el movimiento popular-estudiantil de 1974, a raíz del asesinato de Charras, en el que parte de su colaboración fue la elaboración de un texto sobre aquella expresión social, al que se acompañaron volantes, textos de canciones, escritos diversos y dibujos como voces que fueron del propio movimiento, aunque nunca fue presentado como de su autoría.

La yucatequez de Armando tiene así varias fuentes. La social, la política, la académica, la de la amistad y de los afectos. Es pues una yucatequez que no empieza con esta obra, pero que se amplía con ella al recibir esta aportación que es ya imprescindible para profundizar en el conocimiento de Yucatán, de su socialismo y de Felipe Carrillo Puerto.  

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La participación de Yucatán en la Independencia de México

Indalecio Cardeña Vázquez

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Yucatán hasta 1786 era considerada una Capitanía General, pero la Corona estableció ese año el régimen de intendencias y Yucatán cambió su nombre a Intendencia de Yucatán, dependiente siempre de la Nueva España.

Yucatán no tuvo una participación activa en el proceso independentista novohispano, pudiendo decirse que se mantuvo al margen de todo el conflicto bélico que ocurrió en el país, pero no por ello la entidad fue ajena a las ideas de libertad y emancipación que había en esa época no sólo en la Nueva España, sino en el continente americano.

A diferencia de la región que no tuvo una presencia en la gesta libertaria mexicana, algunos yucatecos que vivían en la ciudad de México participaron activamente en la lucha de independencia como Andrés Quintan Roo, quien a sus 24 años de edad, brindó su pluma a algunos héroes de la Patria, como Ignacio López Rayón en 1812, aunque sin grado militar. No obstante, el papel más significativo que tuvo Quintana Roo fue el que desempeñó en el Congreso de Chilpancigo, donde representó a Puebla y presidió la reunión del 13 de septiembre de 1813, firmando el acta en la que por primera vez se declaraba la independencia del país. Fue vísperas de ese Congreso donde Quintana Roo conoció a José María Morelos y Pavón, y a partir de entonces siguió al Congreso donde quiera que éste se estableciera, llegando posteriormente a representar a Yucatán en ese Congreso.

En Mérida, a principios del siglo XIX, surgieron los “Sanjuanistas”, un grupo de personas que se reunía en la sacristía de la entonces ermita de San Juan, y que fue precursor de la independencia de Yucatán, el cual adquirió prestigio por el espíritu progresista y el amor a la libertad de sus integrantes.

Este grupo se formó en 1805 bajo la dirección del Padre José María Velázquez y al principio sólo buscaba promover actos piadosos a favor del patrono de la iglesia, así como realizar actividades literarias. El Padre Velázquez era conocido por su preocupación acerca de la manera como eran tratados los mayas en la época colonial, los pobres lo querían mucho por la ayuda que les brindaba, y tenía el respeto de sus feligreses.

La agrupación fue creciendo y entre los asistentes había ex-alumnos de Pablo Moreno, combativo profesor de filosofía en el Seminario de San Ildefonso de Mérida, como Lorenzo de Zavala. Asimismo pertenecían al grupo de los sanjuanistas, los padres de Andrés Quintana Roo: José Matías Quintana y María Ana Roo, así como un hermano y un cuñado de Andrés: Tomás Domingo, y Francisco Calero, respectivamente. También formaron parte de los sanjuanistas, José Francisco Bates y el sacerdote Manuel Jiménez Solís, quien utilizaba el seudónimo de “El Padre Justis”.

Las reuniones fueron adquiriendo un carácter político, en ellas se comentaban los más diversos temas, y se observaba el proceso bélico independentista de la Nueva España comenzado en 1810.

Cuando fue promulgada la Constitución de Cádiz, en 1812, los Sanjuanistas se dieron a la tarea de difundir las ideas liberales en oposición a las tradicionales del grupo de los serviles o rutineros, el grupo conservador que entonces existía en Yucatán.

Sin embargo, en1814, el rey español Fernando VII abolió la Constitución de Cádiz y los Sanjuanistas fueron perseguidos, siendo capturados y conducidos a prisión en San Juan de Ulúa, Lorenzo de Zavala, José Francisco Bates y José Matías Quintana en donde permanecieron tres años.

En esa misma ocasión, según refiere la Enciclopedia Yucatanense, Vol. III, una muchedumbre se dirigió desordenadamente a la iglesia de San Juan y entrando a la habitación del anciano Padre Velázquez, lo sacaron a la calle a medio vestir, entre la gente que lo insultaba, y fue llevado ante un retrato del rey Felipe II obligándolo a arrodillarse frente a él, después siguió siendo conducido en forma humillante hasta el ahora desaparecido convento de San Francisco, en donde estuvo preso varios años.

En 1820, Lorenzo de Zavala reorganizó a los Sanjuanistas con el nombre de Confederación Patriótica, sin embargo, ésta no pudo consolidarse al surgir discrepancias entre sus integrantes. La Confederación Patriótica se subdividió en dos grupos: uno que se mostraba proclive al gobierno español y a la Constitución de Cádiz y otro, el de Zavala, que pretendía romper con la metrópoli para dar independencia a la provincia.

Para evitar que esta conjura independentista cobrara fuerza, el gobernador Mariano Carrillo Albornoz, prácticamente obligó a Zavala y a Manuel García Sosa a partir hacia Madrid como diputados a las Cortes, mientras los otros liberales eran hechos prisioneros.

 En enero de 1821, asumió la gubernatura de Yucatán Juan María Echeverri Manrique de Lara. Al proclamarse ese año el Plan de Iguala, cobró mayor presencia en Yucatán, la idea de independizarse de España. El gobernador convocó entonces a una asamblea que se llevó al cabo el15 de septiembre de 1821, doce días antes de la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México, y cuyo resultado fue la proclamación de la independencia de Yucatán.

Así, la Independencia en Yucatán fue un proceso incruento, no se disparó un solo tiro por ese motivo, y sucedió hasta el momento de la consumación de la separación del país de la Corona Española en 1821, realizándose a través de la anteriormente citada junta general efectuada en Mérida el 15 de septiembre de1821, en la que Yucatán proclamó su independencia de España.

A esa junta, verificada bajo la presidencia del gobernador realista Juan María Echéverri, asistieron los miembros de la diputación provincial y del ayuntamiento de Mérida, el Obispo Estévez, los párrocos de la ciudad, altos jefes militares, empleados reales, representantes de las diversas corrientes políticas, así como los principales vecinos.

Echéverri presentó en ese momento su renuncia, pero se le pidió que continuara en el poder hasta que se designara otro gobernante, lo que sucedió en noviembre de ese mismo año. Siendo así que Echéverri fue el último gobernador colonial de Yucatán y el primero de la época independiente.

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CanSino prevé solicitar en octubre a Cofepris el uso de emergencia de su vacuna pediátrica anticovid

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Foto: https://fotos.perfil.com/2021/06/11/trim/1140/641/vacuna-convidecia-de-cansino-biologics-1189620.jpg

El biológico estará destinado a la población de entre 6 y 17 años.

El laboratorio CanSino Biologics confirmó que México será parte de los ensayos de su vacuna infantil, que se encuentra en fase 3, y anunció que en octubre podría solicitar ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) la autorización para su uso de emergencia.

Para las pruebas del biológico, que estará destinado a la población de entre 6 y 17 años, se reclutará a mil menores de edad sanos y sin antecedentes de haber desarrollado Covid-19, reveló a un medio nacional Annette Ortiz Austin, directora de Epic Research Cro y responsable del estudio.

En octubre, destacó, estarán en posibilidades de solicitar a México la autorización para uso de emergencia de la vacuna pediátrica, tanto en la modalidad de aplicación intramuscular como inhalable.

Actualmente, informó Ortiz Austin, los resultados obtenidos en China de este biológico están siendo actualmente analizados por comités de ética en México. El objetivo es evaluar los índices de seguridad, inmunogenicidad del anticuerpo neutralizante, posibles reacciones adversas y aspectos relacionados a toxicidad.

Los ensayos clínicos fase 1 y 2 del biológico recombinante Ad5-nCoV contra el coronavirus (vector de adenovirus tipo 5) iniciaron en China con 481 menores sanos, a los que se les aplicó, aleatoriamente, la dosis o un placebo para determinar el tiempo de desarrollo de anticuerpos protectores.

Una vez que reciban luz verde de los comités de ética estarán listos para presentar en octubre de este mismo año el expediente de solicitud de uso de emergencia ante la Cofepris.

Ortiz Austin precisó que los estudios con población infantil en México, se llevarán a cabo de manera paralela con personas adultas inmunizadas con CanSino seis meses después de la aplicación de la unidosis para determinar si es necesario que se vacunen nuevamente.

“Se planea tener otro estudio en México con personas que recibieron la vacuna de CanSino y evaluar el refuerzo”, detalló.

Cabe destacar que los primeros resultados obtenidos de las fases 1 y 2 establecen que los menores desarrollaron índices de inmunogenicidad en los primeros 14 días.

Aún no se ha determinado si es necesario un refuerzo a los 28 días o una segunda dosis para obtener la máxima protección seis meses después.  

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Arte circense, por Cultura en Línea

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IMÁGENES CORTESÍA DE LA SEDECULTA

También habrá comedia y música de jazz, por la plataforma digital de la Sedeculta.


Mérida, Yucatán, 17 de septiembre de 2021.- La obra La leyenda del circo maya brindará al público la oportunidad de ver las habilidades de jaguares, hocofaisanes, serpientes de cascabel y colibríes, con malabares, trapecio y acrobacias, a través de la plataforma digital Cultura en Línea. 


Esta propuesta para toda la familia estará disponible el domingo 19, a las 18 horas, en el canal de YouTube de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), www.youtube.com/user/culturayucatan, con el objetivo de crear conciencia sobre la importancia de preservar y cuidar nuestra naturaleza.


Por la mañana, a las 10 horas, José Hernández Sánchez guiará a la población usuaria, mediante la cápsula “Viviendo el circo desde casa”, para la elaboración de pelotas que se usan en el malabarismo; además, habrá ejercicios básicos de coordinación para manos, que se podrá practicar con las mismas.


Para el viernes 17, a las 20 horas, la compañía Lipstick Teatro presentará la historia cómica Felicidades, tu marido ha muerto… Pero de risa, cuya escenificación se desarrollará en las oficinas de un abogado, donde los personajes principales estarán en medio de una batalla musical por la herencia de un hombre.


La actriz Bárbara Fox estará en el papel de Doña Coco y dará voz a la secretaria Lulú, mientras que La Kimberly y don Pompeyo de la Garza serán personificados por Manuel Chérrez; ambos creadores están a cargo del libreto y dirección de la propuesta, que tendrá una duración aproximada de 35 minutos.


En la música, Carlos Rodríguez Trío ofrecerá el concierto de jazz Blue in Green, el sábado 18 a las 20 horas; el bajista Juan Ceh, el baterista Edgar Caamal y el propio Rodríguez, guitarrista y director, ofrecerán un repertorio con temas y arreglos originales de este género.


La cartelera que ofrece la Sedeculta está disponible en los perfiles de la dependencia en redes sociales, facebook.com/sedecultatwitter.com/sedecultayuc e instagram.com/sedeculta, así como en su portal oficial, www.cultura.yucatan.gob.mx

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