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Arte y ciencia

Galápagos de Kurt Vonnegut

Aracelly Guerrero Maldonado

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Leer a Vonnegut es similar a pegarse una muy buena borrachera, de esas épicas, que me hacen acordarme de las novatadas que se hacían en mi ex universidad, y despertar al día siguiente no muy seguro de saber qué hice la noche anterior. Al terminar de leer puede que usted se pregunte: ¿Pero qué diantres acabo de leer? A ver, espera, ¿Si leí bien? Pero uno lee correctamente, o bueno, uno descifra bien los signos y no pierde letras, o párrafos, pero lo que hay detrás de las palabras… bueno, eso sí, es otra cosa.

Y no es que Vonnegut use palabras rebuscadas o con pretensiones intelectuales, del tipo que nos obligue a buscar un diccionario, o por lo menos googlear el significado. Sin embargo las ideas son otra cosa.  Si bien es cierto que el dicho que señala que no hay nada nuevo bajo el sol, la originalidad como una fuente inagotable también puede ser novedosa, y si algo tiene Vonnegut es que es original, o díganme ustedes: ¿Dónde más encontraran una historia del fin del mundo narrada por el fantasma de un soldado desertor de la guerra de Vietnam fugitivo en Bélgica? Un testigo omnisciente, dado que puede verlo todo, y que es el espectador de la humanidad durante un millón de años.

Aquí la leyenda de que “cualquier parecido con la realidad…” es más bien absurda. Pero ¿qué realidad? ¿Es que esta serie de eventos desafortunados, pero magistralmente narrados son siquiera posibles?,  ¿Porque sigo leyendo esto? ¿Es por el humor? Y es que el humor abunda en el texto, no del tipo hilarante pero si uno que hace entender los absurdos de la vida de uno mismo, incisivo y agudo como la uña de un gato. 

Vonnegut examina el alma misma de la humanidad y concluye: bueno, eso que llamamos extraordinario, pues en realidad no lo es tanto, más bien es lo contrario.  Y hoy a 35 años de su publicación (1985) sigue pareciendo certero y que no se equivocaba.

En 1985, todavía no se hablaba del cambio climático, del calentamiento global, los microplásticos, y no habían ocurrido los incendios en Australia y el Amazonas. Sin embargo, ya se notaban las consecuencias de la desmedida avaricia post industrial y muy acertadamente, los conflictos de desigualdad que provocan las polarizaciones capitalistas.

Vonnegut nos describe un mundo muy familiar, demasiado familiar. Acaso uno podría reescribir este libro, cambiando las personalidades estrellas invitadas al “El crucero del siglo para el conocimiento de la naturaleza” y algunos detalles, sobre los años y la tecnología  y se pensaría que recién se publicó. Tal parece que 35 años es un mundo, pero para la historia de la humanidad es apenas una fracción de segundos.

Muchos autores de ciencia ficción, describieron distopías adelantadas en 50 o 100 años, o un par de siglos, pero Vonnegut no piensa en pequeño, se arriesga por la cifra de un millón de años. Puede que parezca gigantesca, pero si lo pensamos bien, los seres humanos como especie, no tenemos tanto tiempo sobre el planeta, los dinosaurios vivieron 13 millones de años aproximadamente y se extinguieron, nosotros como especie, aún no hemos recorrido la mitad de ese camino, y quién sabe si sobrevivamos.

Bueno, alerta de spoiler, los humanos no se extinguirán en este libro, al menos no en esencia, aunque tal vez algunos preferirían que sí. Personalmente me encanta el panorama retratado, siempre he creído que las narraciones post apocalípticas, son un poco ingenuas, por supuesto antropocéntricas, y por lo regular muestran un mundo donde si la humanidad termina, el mundo se acabará y la realidad es que el mundo está mucho mejor sin los humanos, quizás la vida, si la dejamos en paz, seguirá sobre este planeta y hasta prosperará.

Leer a Vonnegut no es leer al típico escritor de ciencia ficción, esperen la sorpresa y el asombro y por su puesto lo recomiendo como primera, segunda o tercera lectura, si es que están dispuestos a incomodarse con la brutalidad honesta de un pensamiento para nada ortodoxo.

Si se me permite insertar una nota personal en este punto: cuando yo estaba vivo, a menudo recibía consejos de mi propio voluminoso cerebro que, en relación con mi propia supervivencia, o la supervivencia de la raza humana, pueden describirse compasivamente como cuestionables. Ejemplo: hicieron que me inscribiera en el Ejército de los Estados Unidos y fuera a luchar a Vietnam. Un millón de gracias, voluminoso cerebro.”

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Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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