Arte y ciencia
Inocente transparencia en la UADY de nuestros días
Publicado
hace 6 añosen
Retomando datos provenientes de la Plataforma Nacional de Transparencia, un sector de la prensa local, señalada históricamente como impulsora de proyectos de derecha, pero que ha servido, de acuerdo a sus intereses, a los dos partidos políticos que han gobernado la entidad, informa y cuestiona sobre los salarios de funcionarios y académicos universitarios, que ganan más que el presidente, y sin mayores explicaciones configura el delito de “ganar mucho”, según los estándares fijados por el gobierno nacional.
Se deja sentir una suerte de encono contra la institución educativa, ya que los datos están matizados tratando de presentar a los universitarios “todos” como privilegiados. Tal parecería que la intención es exhibir a una universidad que sólo recibe dinero en grandes cantidades y no rinde cuentas, lo cual es una mentira. Se recibe dinero de la sociedad para preparar ciudadanos que impulsen con calidad el desarrollo social, ¿quién duda de la calidad de los egresados de la UADY? Quizás solamente los que ven la educación pública como una peligrosa competencia de las instituciones privadas de élite. Las numerosas auditorías externas comprueban, por otro lado, el correcto manejo de las finanzas.
Por otra parte, es curioso el afán de enfrentar a los diversos sectores que conforman la Universidad: académicos con administrativos, directivos contra personal de confianza, a los antiguos trabajadores con los nuevos, pues no se presentan los derechos de unos y otros como esfuerzos de la institución desde hace más de dos décadas por ir ajustando prestaciones y salarios de acuerdo a los presupuestos existentes y a las labores que desempeñan, sino como el privilegio de unos y el castigo de otros. Pregúntese también el papel de los sindicatos en esto que parece que silencian ante la evidente manipulación de datos.
Llama también la atención que los interlocutores de la prensa son parte de una naciente Asociación Sindical de Académicos, aún en proceso de registro y una Asociación Civil de “universitarios interesados”, la primera liderada por un político militante del PAN en sus orígenes, incluso diputado por esta agrupación, que después vio mejores oportunidades en el PRI de Ivonne Ortega, donde consiguió una posición de privilegio.
La Universidad está ante una fuerte crisis económica, como todos la universidades públicas en el país, ante los recortes presupuestales. Incluso ahora está en grave riesgo su sistema de servicio de salud, pues los costos lo hacen inoperable en las condiciones que hasta ahora ha funcionado. Se han ajustado prestaciones a la baja de diversos sectores, se han reducido gastos, se han limitado prácticas anteriores, entre muchas otras acciones tomadas. Con la premisa fundamental de no afectar la calidad educativa, pues nuestros jóvenes son lo primordial, incluso el costo de las inscripciones y reinscripciones se redujeron al 50% por la pandemia sanitaria. Otro grave problema en un futuro cercano son los fondos para las pensiones y jubilaciones. La Universidad no es un oasis alejada de la realidad local, regional y nacional, como quieren hacer creer, es una institución en diaria lucha por mantenerse al servicio de la sociedad con problemas y limitaciones económicas.
Me pregunto, hasta qué punto el señalamiento parcializado y maximizado de altos salarios tomados de la plataforma de transparencia, incluyéndose errores y omisiones, no oculta intenciones muy particulares de preparar el terreno para ocasionar problemas al interior de la Universidad pública y autónoma, de debilitar a unos para impulsar a otros, de cobrar cuentas personales, sin reparar el daño a la institución. Yo soy el primero en abogar por una Universidad pública trasparente, justa y democrática, y si hay que revisar derechos y prestaciones para mantenerla vigente como un espacio de calidad al servicio de la sociedad yucateca, pues ese es un trabajo que hay que hacer, los tiempos son otros y los marcos legales existen. Pero no se vale subir monos a las ramas para sacudir el árbol, pues este corre el peligro de quedarse sin frutos y derrumbarse, más en estos tiempos de tormenta cuando la tierra está mojada. ¿Esto a quienes beneficia?
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
