Arte y ciencia
Iván Martínez, el blues de estirpe yucateca
Publicado
hace 7 añosen
Por
Ricardo Pat
Este es una de las figuras de la música que más admirado a lo largo de los años, un talentoso artista yucateco, un músico que sabe todo acerca del ramo y con quien tuvimos la oportunidad de trabajar cuando participó con Antología Rock Band en la presentación de un inolvidable concierto realizado en la Casa de la Cultura del Mayab en 2010.
Iván Martínez, líder de Censurado, una de las agrupaciones musicales más admiradas y queridas de la Península, en varias facetas que ha representado, asegura que en la actualidad dedica más tiempo a tocar blues y rock. No debemos olvidar que además ha sido miembro de Jet Set, Flus Boox, Los Twangs, Los Tres Gallos, Gato Gordo, una legendaria banda de Jalisco, y actualmente con Cut Blues, un interesante proyecto que quizás merecería una nota adicional.
Desde muy temprana edad, Iván Martínez demostró interés por la música. Su primer acercamiento sería un tambor hecho de lata durante su estancia en el kínder, con el que aprendió a interpretar la marcha de la “Bandera” gracias a la ayuda de un conscripto, lo que le valió para que le entregaran un verdadero tambor con el que recorrió las calles de una Mérida que apenas se despertaba del sueño de palmeras y veletas.
Más tarde obtuvo una beca en el Colegio Montejo por su habilidad para el canto: “Dicen que tenía una voz muy bonita, aunque no quedó constancia dado que nunca grabé nada. Canté toda mi primaria en el colegio, y tuve la oportunidad de ser integrante del coro de niños de la Catedral que estaba formado por los niños de las escuelas confesionales”, comenta Iván en charla con Informe Fracto.
Al cumplir 10 años, llegó a sus manos una guitarra tercerola como regalo de su madre, con la que comenzó a aprender a tocar viendo la manera en que lo hacían los trovadores y boleristas que abundaban en Mérida. “Me levantaba y agarraba la guitarra, regresaba de la escuela y agarraba la guitarra”, recuerda el apreciado artista yucateco.
Todo esto lo fue llevando a la esfera que asegura que le cambió la vida: Elvis Presley. Después de sobornar al boletero con un peso, el aún adolecente Iván Martínez conoció al “Rey” en una película: “Los filmes de Elvis Presley eran poco frecuentes en Mérida, como si alguna mano suprema la hubiera proscrito a favor de las “buenas costumbres”. Pero lo escuché– y añade emocionado- por lo que tres días no dormí bien. Decía mi mamá que puro tronar los dientes hacía yo en las noches tratando de buscar el ritmo. Desde ahí caí en las redes del rock and roll. Yo siento que eso se trae, como muchas cosas, pero las vas investigando y si tienes oportunidad, lo vas creando. “Yo tuve la suerte que la música me ha tomado de la mano y ha sido mi alcahueta.”
Tenía 11 años cuando formó parte de su primera banda, que lo llevó a ganar su primer sueldo de 75 pesos un 31 de diciembre en Hunucmá. “La oportunidad de salir de mi casa a los 15 años fue cuando gané una beca como parte del Plan de 11 años a 65, con el cual se pretendía alfabetizar a toda la población. Yo quería ir para allá porque sabía que ahí estaba el rock y ahí estaba la jugada. Así llegué a Jalisco”.
En Jalisco, Iván aprende de maestros como Eulalia Guzmán, Juan José Arreola y Clemente Orozco, donde termina la carrera de Profesor de Educación Elemental. En esos años, al amparo de un amigo, se integra al JCM y más tarde al Partido Comunista Mexicano, con el cual participó activamente hasta los 20 años. “Lo que me llamaba la atención era la rebeldía, la insurgencia, yo creo que todos tenemos ese espíritu a cierta edad, a lo mejor los que siguen en la lucha sienten aún esa energía. Anduve mucho, y es que por medio de la música he llegado a lugares increíbles Aprendí mucho, entonces mis concepciones de la vida parten mucho de esa orientación marxista que tengo. Eso me ha dado una forma y un sentido más objetivo de ver las cosas desde donde yo”.
“Viví el descubrimiento del rock mexicano pero cantando en inglés en una de las capitales mexicanas que siempre ha estado a la vanguardia como es Guadalajara. Me tocó, afortunadamente, vivir esa etapa tan importante y ya casi olvidada que fue, no el nacimiento del rock mexicano, pero sí la búsqueda de una personalidad y un concepto sonoro”.
Entonces, formó parte de una de las 10 bandas más importantes del momento llamada, La Verdad, que existe hasta ahora bajo el nombre de Gato Gordo. Genaro Palacios Clemow, ícono del bues tapatío, a quien considera su hermano del alma, fue su maestro. “Él me inició en una aventura increíble que es la música de blues. Si me puedo catalogar en un género que entrego mi alma y mi corazón es el blues; el de sus orígenes, el de la negación de la libertad, el blues como manifestación del que no tiene nada. Ese es el blues que me enseñaron y puedo decir que fue mi iniciación profesional”.
Al comprender que era momento deformarse profesionalmente, ingresa al Conservatorio de Música de Guadalajara, permaneciendo un año hasta que fallece su madre y regresa a Mérida, donde se prepara como ejecutante en Bellas Artes. “Como casi todos los músicos, no nos quedamos en un sólo instrumento, pero llegado el momento decidí que el bajo era lo mío”.
AL poco tiempo se encuentra con músicos que compartían sus ideas y gustos, principal motivo que lo hace permanecer en la ciudad. “Empezamos a avanzar, pero muy temprano me di cuenta que del rock no se podía vivir. No se podía vivir del rock y de los conciertos, porque no había lugares donde tocar”. Así surge la agrupación Censurado, con la cual consolida un doble proyecto que lo mismo tocaba ritmos tropicales que rock y blues.
Actualmente forma parte de las agrupaciones Los Twangs, donde interpreta música de las décadas de los 50, 60 y 70, de Los Tres Gallos, que incluso le han valido invitaciones al extranjero, y más recientemente dio vida Cut Blues, trío conformado además con Omar Castro y Edgar Ibarra, con el que ha lanzado el sencillo Salte de mi vida.
“Creo que nada más descanso un día a la semana, hay veces que toco hasta dos o tres veces al día en diferentes escenarios, y esto me ha permitido tocar la música que no tuve oportunidad antes”, admite. “Soy un dinosaurio junto a mis compañeros, pero ando en un territorio donde no existe distancia de edades, lo que hablamos en un lenguaje común que es la música”.
Iván empezó a ganar dinero con la música desde los 11 años, aunque no imaginó entonces que en esta etapa de su vida viviría de la música. “No gano mal; trabajo mucho, eso sí”, concluye. Iván Martínez, es reconcido como un baluarte de Blues y del Rock en Yucatán, y es muy bien querido por su sencillez, despojado de poses y con la mano extendida para el que la necesite.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
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Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
