Arte y ciencia
La Academia de la Historia continúa siendo generadora de ideas
Publicado
hace 6 añosen
La historia no es un amasijo inerte de acontecimientos. Es, por el contrario, savia insustituible en el crecimiento de las naciones. Desde esta perspectiva, se convierte en un pilar insustituible en cuanto a la manera en que pensamos, y nos adentramos en los proyectos del mañana.
Dicho de otra manera, no es posible sumergirse en senderos desconocidos desprovistos de las enseñanzas que nacen del devenir en el tiempo. Ello le confiere una doble significación especial a la historia: ser asidero y rampa de despegue.
Hace apenas unas horas vinieron a mi mente esas reflexiones. Primero, en el homenaje que, una vez más, la Oficina del Historiador de La Habana rindió al Padre de la Patria, en el 152 aniversario del 10 de Octubre. Ante la figura magnánima de quien hasta su último aliento en San Lorenzo, el fatídico 27 de febrero de 1874, no dejó de fundar, el doctor Félix Julio Alfonso López, Historiador Adjunto de La Habana, se adentró en aspectos fundamentales de la vida del prócer, ponderando el incesante quehacer desarrollado durante décadas por el inolvidable Eusebio Leal, para reverenciar a quien consideraba “la piedra angular del arco” que sostiene la nación cubana, y de Emilio Roig, a quien Leal catalogó siempre, con enorme admiración, como “mi predecesor de feliz memoria”.
Acto seguido, en un sencilla ceremonia organizada por la Academia de la Historia de Cuba, se resaltó el carácter cenital que reviste el 10 de Octubre dentro de la historia nacional, así como se celebró el décimo aniversario de la refundación de dicha institución. La Academia de la Historia de Cuba representa la máxima autoridad en la investigación, estudio y promoción de la historia en el país y tiene como objetivo y misión fundamental salvaguardar nuestro legado histórico. En razón a ello cultiva, fomenta, promueve y divulga el estudio de la historia de Cuba, con el fin de proclamar la verdad histórica de la nación y reafirmar nuestra identidad.
El doctor Eduardo Torres-Cuevas, presidente de la Academia, resaltó el papel desplegado por Eusebio Leal, para impulsar y concretar el resurgimiento de dicha Academia-un siglo después de su creación, el 10 de octubre de 1910- y el apoyo brindado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en su condición entonces de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
El profesor Torres-Cuevas, también director de la Oficina del Programa Martiano, rememoró las arduas jornadas en que un pequeño colectivo de historiadores cubanos trabajó para darle cuerpo a lo que en realidad constituyó un sueño anhelado durante años. “El propósito, desde el comienzo, fue que estuviera integrada por profesionales con una vasta obra, poseedores del reconocimiento de la comunidad académica e intelectual por la solidez y rigor de sus trabajos. En el país existían otras organizaciones para los miembros del gremio…pero la Academia tendría como condición su carácter selectivo, lo que en modo alguno le impediría trabajar estrechamente con numerosas instituciones de todo el país”, precisó.
Reconoció la comunicación existente con la actual dirección de la UNHIC, en particular con su presidente nacional, maestro Jorge Luis Aneiro, lo que se traduce en un clima idóneo para llevar adelante proyectos comunes. “Una de las aportaciones que nos distinguió, con respecto a la Academia original-agregó Torres-Cuevas-fue el hecho de concebir la figura del Académico concurrente, que no existió antes, lo cual, habida cuenta de la cifra limitada de los Académicos de Número, nos permitiría incorporar a otros investigadores, siempre bajo la premisa de la calidad en su labor. Ello ha propiciado, en los últimos años, ir sumando, desde esos preceptos, a jóvenes y profesionales de distintas edades lo que enriquece nuestro trabajo. En realidad, he meditado en varias ocasiones, tenemos ya dentro de la Academia, al menos a tres generaciones diferentes de historiadores”.
En un análisis crítico del trabajo desplegado durante la década, el también miembro del Consejo de Estado, reconoció que, con independencia de los resultados alcanzados, no estaba satisfecho. “Hay que concretar varios de los proyectos que nos propusimos y replantearnos nuestro quehacer, desde la condiciones que impone la ´nueva normalidad´, producto de la Covid-19, no sólo para Cuba sino a escala global. No se puede estar de espaldas a los espacios digitales, con todos los desafíos que ello implica. La Academia tiene que continuar siendo una generadora de ideas. Los que acumulamos mayor experiencia nos sentimos estimulados, al mismo tiempo, con las potencialidades que sabemos están al alcance y con las nuevas hornadas de historiadores que se forman en nuestras universidades”, remarcó.
A la doctora Mercedes García, Académica de Número, le correspondió disertar en esta oportunidad sobre el 10 de Octubre, exposición que dedicó a resaltar a Carlos Manuel de Céspedes como ideólogo y estratega de la revolución que echó a andar en 1868.
La sesión culminó con la entrega de los títulos correspondientes como Académicos Concurrentes, electos en el mes de julio de este 2020, a Leidy Abreu García, Miriam Herrera Jerez, René Villaboy Zaldívar, Santiago Felipe Prado Pérez de Peñamil, y al autor de estas líneas. Este año tristemente fallecieron, además de Eusebio Leal, único Académico de Honor, los Académicos de Número Cesar García del Pino y Alejandro García Álvarez.
Unido a Torres-Cuevas, los Académicos de Número en activo son los doctores María del Carmen Barcia, Pedro Pablo Rodríguez, Olga Portuondo, Oscar Zanetti, Alicia García, Sergio Guerra, Rolando Rodríguez, Miguel Barnet, Lourdes Domínguez, Reinaldo Sánchez Porro, Mercedes García, Jesús Guanche, Ibrahim Hidalgo, Zoila Lapique, Gustavo Placer, Alberto Prieto, Arturo Sorhegui, Jorge Renato Ibarra, Yoel Cordoví, Edelberto Leiva y Félix Julio Alfonso.
Torres-Cuevas (2000), Zoila Lapique (2002), María del Carmen Barcia (2003), Rolando Rodríguez (2007), Pedro Pablo Rodríguez (2009), Olga Portuondo (2010), Oscar Zanetti (2011), Sergio Guerra (2017) y Alberto Prieto (2019) han sido distinguidos com el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, galardon que también se les otorgó a César García del Pino (2012) y Eusebio Leal (2016). Los Académicos de Número ya fallecidos Jorge Ibarra Cuesta, Áurea Matilde Fernández Múñiz y Ana Cairo Ballester recibieron igualmente dicho Premio. En el caso de Ibarra Cuesta en 1996; Fernández Múñiz en el 2008 (ambos nos abandonaron fisicamente en el 2017), mientras que Cairo Ballester, quien murió en el 2019, fue premiada en el 2015.
La Academia cuenta asimismo com Académicos Correspondientes Nacionales y Extranjeros. Entre estos últimos se encuentran, por sólo citar algunos ejemplos de esas relevantes personalidades, Louis A. Pérez Jr., profesor de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill; el ítalo-estadounidense Piero Gleijeses, el ecuatoriano Jorge Núñez Sánchez, el mexicano Carlos Eduardo Bojórquez Urzaiz, el dominicano Roberto Cassá de Quiros y el francés Paul Estrade.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
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Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
