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Arte y ciencia

La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Aleksiévich

Aracelly Guerrero Maldonado

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La guerra, el amor, la muerte, son los llamados  temas universales, y si bien es cierto que no hay nada nuevo bajo el sol, también es seguro que existen innumerables formas de contar una misma historia y de abordar un tema. De modo que la máxima vendría siendo, no el qué, si no el cómo.

Sin duda la visión de Aleksiévich es única, no por ser mujer y no porque su libro hable sobre mujeres solamente-lo que desde luego resulta importante- pero más allá de la obviedad, es debido a que su versión de la guerra traspasa las romantizaciones fáciles que se nos han vendido a lo largo de nuestras vidas (al menos de la mía sí, con toda seguridad), y porque enumera las situaciones poco conocidas de la segunda guerra mundial.

Primero, porque siendo de Bielorussia (cuando ella nació era la RSS de Ucrania) habla de ese lado que, por “omisión” se nos ha impedido escuchar.  Segundo por ser mujer, ya de por si una condición inevitable y llena de aristas, y si no, díganme ustedes: ¿sabían que hubo mujeres combatientes durante la segunda guerra mundial?  Tercero, el libro es no ficción, es decir que en realidad es un magistral trabajo periodístico, una compilación  de testimonios de muchas combatientes que tomar parte en esa funesta contienda. Y cuarto, y no por ello pero menos importante, la guerra está contada desde su cotidianidad, no en sus proezas, no en sus heroísmos, sino narrada por las voces domésticas, comunes y cercanas de personas que vivían y morían de manera anónima, hasta que la autora les dio voz con su pluma para expresarse.

Siendo mexicanos, nuestro conocimiento de la segunda guerra, nos viene primeramente de la escuela. La materia en la cual vimos este período, según recuerdo se llamaba Historia Universal, pero lo más trascendental, por la fuerza de su simbolismo y por la capacidad de pervivir en nuestra memoria colectiva, fue el conocimiento adquirido a través de la televisión, el cine, y ocasionalmente libros. Fuimos bombardeados de películas sobre el holocausto, Pearl Harbor, el día D o la invasión de Normandía;  crecimos con un imaginario incompleto de ésa guerra, tal cual pareciera que lo único importante fueron: los nazis y los judíos, y no digo que no fueran importantes, pero sí que parecían ser la única mirada.

Una visión unilateral de la historia puede ser tan peligroso como no tener ninguna, aquellos historiadores, profesionales y amateurs, fanáticos de los datos duros, seguro sabrán mucho más que esta servidora, y no me dejarán mentir: la explicación de los procesos históricos que se desarrollaron, fueron sin duda mucho más complejos y mucho menos fáciles de explicar que sólo memorizando datos o que sólo pensando que la guerra fue el binomio maniqueo de nazis contra los buenos ciudadanos del mundo.

Últimamente ya se habla de la literatura feminista o de mujeres, de la sensibilidad única que una voz femenina puede aportar, de la importancia de la diversidad de puntos de vista.  Y no creo que haya una obra que pruebe contra todo argumento este punto que la presente, no sólo porque la autora sea mujer, también porque las mujeres en su obra son históricamente distintas a las mujeres de mi generación.  Si hoy el mundo aún es hostil a la visión de género, en ese entonces lo era más.  Esas mujeres, tuvieron que enfrentar doblemente el estigma de ser mujeres, durante la guerra y después de ella.

 Ellas que nada sabían de feminismo, pero sabían que peleaban por sus familias, por su derecho a vivir, por su derecho a defenderse, tanto como cualquier otra persona, enfrentándose primero con el prejuicio que les impedía equipararse a los hombres en los roles propiamente masculinos de la guerra, pilotos, francotiradores, zapadoras etc. Así como también minimizaron o invisibilizaron el valor de su heroísmo, cuando ejercían labores de mujeres pero con exactamente el mismo riesgo o mayor que el de los combatientes de primera línea.

 Terminando la guerra se enfrentaron al prejuicio de otras mujeres y hombres, que las castigaron por su participación en combate, dudando de su feminidad, o de sus motivaciones. Tanto fue el impacto de este prejuicio, que incluso el presente texto fue censurado en su primera publicación.  Muchas de estas mujeres pasaron más de 30 años, sin hablar de ello, ocultas por la tradición, siéndoles negado su lugar en la historia y la reivindicación.

Algo de lo que me parece verdaderamente remarcable de esta visión femenina, es el reconocimiento de la importancia de las emociones, de los sentimientos.  Fueron hombres y mujeres los que pelearon la guerra, no máquinas, esos hombres y mujeres, vivían, comían, recordaban, añoraban, deseaban, amaban, odiaban hasta que morían o volvían a casa.

De igual forma la literatura de no ficción, aunque ha sido reconocida por el público, no ha sido por la crítica literaria o por el mundo de las letras. Aunque muchos escritores, reconocidos, galardonados incluso con el premio nobel, han sido periodistas o han escrito artículos periodísticos, ninguno había sido premiado enteramente por ello, sino por su obra de ficción, fuera ésta del género que fuese. Aleksiévich es la primera en ser galardonada por una obra entera de no ficción, un trabajo monumental, escrito en una voz coral.

Sin duda es una lectura recomendable, tanto si son mujeres como hombres, si saben poco o mucho de historia, y para primeros, segundos y terceros lectores, y cómo no, para releerse igual.  Siempre escojo un fragmento de la obra, como muestra, sin embargo, en esta ocasión me fue muy difícil, tiene tantas sentencias y pasajes que amé, pero les dejo lo siguiente:

Se tardará cientos de años en digerir lo que ocurrió. ¿Qué clase de gente era aquella? ¿De dónde venía? Imagínese: una embarazada caminando con una mina atada al cuerpo… Estaba encinta… Amaba, quería vivir. Claro que tenía miedo. Y sin embargo, iba por ahí con esa mina… No lo hizo por Stalin, sino por sus hijos. Por su futuro. Se negaba a vivir de rodillas. Someterse al enemigo… Tal vez éramos unos ciegos, no lo niego, no sabíamos, no comprendíamos muchas cosas, pero éramos ciegos y puros a la vez. Éramos dos universos unidos, dos realidades unidas. Debe entenderlo”

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Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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