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Arte y ciencia

La muerte de la hierba de Sam Youd (alias John Christopher)

Aracelly Guerrero Maldonado

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La muerte de la hierba, de Sam Youd (alias John Christopher) publicada por primera vez en 1956, es curiosamente una obra vigente, y si alguien, por casualidad se topa con el libro, sin saber su fecha de publicación, tal vez incluso, la crea contemporánea, pues tiene los precedentes de un tipo de cultura pop muy particular y popular que es: el survival (cine de sobrevivencia), ya sea de zombies, guerras nucleares, epidemias o toda clase de visiones del fin del mundo.  Irremediablemente les recordará a “Interesterlar”, y “The road”, ambas películas tienen como premisa que un virus está matando los cultivos, cosa que vemos en la primer mencionada, como el motor que genera la urgencia del viaje espacial y en la segunda el calvario de una familia que debe sobrevivir en los caminos y carreteras escapando de un mundo devastado y de sus sobrevivientes caníbales.

La narración es poderosa, te atrapa desde el principio y no te suelta hasta la última línea, poderosa y contundente, los personajes son creíbles, íntimos y no hay ninguna anécdota desperdiciada, además es corta.  Muchos hoy día tal vez no encuentren nada que no hayan visto antes, con tantas películas que toman el tema, desde el maravilloso George A. Romero que creó todo un género, pasando por Mad Max, hasta llegar al cine de Danny Boyle y las series como The walking dead.  El argumento es sencillo, una familia, tiene que tomar las armas y escoger: matar y sobrevivir o conservar su moralidad civilizada y morir, decisión más o menos difícil conforme avanza la desesperación alrededor de las circunstancias; algunos filmes son más o menos cínicos acerca de los preceptos morales y acerca de la locura que nos puede invadir a todos en circunstancias desesperadas, el libro no es cínico y es fundamentalmente certero, mucho más si se considera su tiempo de escritura, por eso he dicho que este libro ha sentado precedentes para el fenómeno de survival; algunos han acusado a Youd de misógino, esto me parece inexacto, es cierto que los personajes preponderantes son hombres y que sí, hay relego del papel de la mujer, vamos que matar a una mujer por “zorra” no es la descripción del feminismo, pero estamos en 1952, y el autor independientemente de sus ideologías privadas, quería reflejar una realidad de su tiempo y en su tiempo no existían tantas mujeres líderes o con una personalidad fuerte públicamente, de hecho se hacen guiños acerca del rol de la mujer, especialmente al principio cuando hablan de los hijos de John, cuando hablan de Mary, la hija del matrimonio, Ann la esposa de John dice ¿Y qué me dices de Mary? ¿No os vaís a pelear por ella? John le contesta: No me imagino a Mary como arquitecto y Dave contesta: Mary se casará como cualquier mujer digna.  Esa conversación sacada de contexto puede sonar sin duda machista, pero en esa misma conversación se discute precisamente el machismo y la “civilidad” de Dave, punto doblemente importante, uno porque después esa civilidad tendrá que ser abandonada para atender lo urgente y vital acaso lo llamado primitivo y dos por la relación personal de los dos hermanos y con su forma de desenvolverse en este nuevo mundo, pues ambos a su modo terminan siendo líderes de un grupo que terminarán enfrentados, el liderazgo es un tema muy importante en la novela y uno de los que me parecen más acertados, ¿Qué es lo que hace a un líder?¿Qué hace que la gente lo siga?

Los puntos negativos podrían ser: la falta de formación científica e investigación del autor, en el tema de la catástrofe biológica, pues no se menciona en ningún momento las consecuencias ecológicas del virus, no sólo es la muerte de los cultivos y hierbas, también un debacle ecológico en cadena, que podría bien llevar a la extinción no sólo del ser humano también del resto de la vida en el planeta, cosa que sí se menciona en “Interestellar” y en “The Road”,  y de lo que a su vez adolece “Interesterllar” es la falta de presencia del caos, entendido como conflictos entre naciones, violencia y posiciones gubernamentales que no vemos en el filme, pero que en la novela de Youd sí está presente, esa falta de perspectiva bien puede ser generacional, o del tema, mientras que una se enfoca en el protagonismo del viaje espacial, la otra se centra en un drama más íntimo, más familiar, por lo tanto desde esta óptica, para una familia, el estar al tanto de lo que ocurre a su alrededor es un tema de sobrevivencia, también podría deberse a un tipo de visión de túnel que impide ver globalmente las consecuencias de un solo hecho y que nuestra generación ha aceptado e incluido dentro de nuestro imaginario cultural.  Otro punto a considerar, y del que  carece la obra de Nolan, es el considerar por parte del gobierno la destrucción deliberada de una parte de la población, en aras de salvar al resto, punto debatible en la facilidad de la aceptación que se da en la novela de Youd, pero igualmente puede tratarse de un cambio de visión generacional, no olvidemos que Youd vivió de primera mano el uso de la bomba atómica, que se justificó como un mal menor para combatir uno mayor: terminar la guerra; nuestra generación tal vez lo vea improbable debido a que hemos pasado demasiado tiempo en paz y donde las acciones genocidas son popularmente reprochables, nos gustaría creer que nunca llegaríamos a eso, como los mismos protagonistas del libro creen que su ciencia y sus medidas previsoras lograrán salvarlos a tiempo.

No puedo más que recomendarlo, para mí hasta ahora, es el equivalente de “Los sauces” de Algernoon Blacwood en la literatura de terror pero en el survival distópico.

Es recomendable para todo público les guste o no la ciencia ficción, ya que al ser del género blando, es la trama y el desarrollo de los personajes lo que le da vida.

“Mientras pensaba en esto sintió una gran fatiga espiritual, como si el pasado de su vieja mismidad, su civilizado yo, hubiera sido llamado a rendir cuentas. Cuando aquello se hubo sumergido a una cierta profundidad, ¿Continuó la vida siendo digna de vivirse? Habían vivido en un mundo de moralidad cuyo trazado se remontaba a casi cuatro mil años.  En un día, todo eso había sido barrido.

Pero ¿no quedaría todavía alguien que hubiera resistido, que hablara aún la gramática del amor en tanto que Babel se elevaba a su alrededor?  <Sí los había –pensó John-, debían morir, y sus hijos con ellos, igual que habían muerto hacía mucho tiempo sus predecesores en los circos romanos.>  durante un instante creyó que le agradaría tener una fe como esa para morir así, pero luego volvió a mirar al pequeño grupo durmiente a cuyo mando se hallaba, y se dio cuenta de que para él aquellas vidas significaban mucho más que sus muertes.”

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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