Arte y ciencia
La otra historia norteamericana de Howard Zinn
Publicado
hace 6 añosen
“La otra historia de EUA” de Howard Zinn fue publicado por primera vez en 1980, político e historiador, su libro es para los Estados Unidos lo que en su momento fue para la Nueva España, el libro de Bernal Díaz del Castillo, “La verdadera historia de la conquista de Nueva España”, un tipo de historia que hoy se conoce como historia de los vencidos. La perspectiva histórica del autor la cimienta a través de la gente de color, los nativos americanos, los migrantes blancos pobres, las mujeres y todas las minorías menospreciadas y pobres del país de las barras y las estrellas. Y al| igual que la crónica de Díaz del Castillo, no incluye el inventario de victorias y actos de heroísmo o supuesto heroísmo que nos han vendido a lo largo de nuestros años de escuela, o el imaginario que nos hemos creado por la influencia de Hollywood y la cultura popular, sino que en su lugar es el compendio de la historia de la lucha de clases y de la instauración de un modelo de política que ha convertido a nuestra nación vecina en la que es el día de hoy.
Sé que los libros de historia no son exactamente populares, y menos este que es inmensamente largo y que puede parecernos la tarea de la vida el terminar de leerlo, pero a diferencia de un libro de texto, engorroso y aburrido, dónde obligadamente nos hacen memorizar datos, nombres, fechas y secuencias de acciones, en un lenguaje técnico, rebuscado y poco amigable al lector, les sorprenderá que la prosa de este autor sea clara, comprensible, incluso fácil. Sí, tiene datos, muchos de ellos les serán quizás un poco difíciles de asimilar, por parecerles desconocidos, pero no son menos reales, incluye citas de las investigaciones históricas e incluso de escritores que hablaron de la esencia del período histórico del cual se trate.
Para muchos el conocer la historia del propio país es una asignatura obligada pero poco amada, muchos conocemos fechas y datos pero poco hacemos para indagar en la realidad que se oculta detrás de estos hechos o para cuestionarnos si lo que se contiene en los libros de texto es todo lo que en realidad hay. Tal vez si leyéramos “La otra historia de México” nos sorprendería la facilidad con la que nos dejamos convencer de los mitos, del indio bueno y el español malo, de los presidentes dictadores y corruptos y de lo que en sí significa el progreso, tal vez, si le diéramos su justo lugar a cada quién en la historia, sin edulcorar, suavizar o dramatizar nada, tendríamos un mejor entendimiento no sólo de nuestra historia, también de nosotros mismo, y tal vez, hallar el modo de darle la vuelta de tuerca que necesita en estos momentos nuestro país.
Y, entonces ¿Por qué leer historia de un país que no es el nuestro, si no lo hacemos con el propio? No les diré como sus profesores, deberían de saberlo y mirarlos con cara de místico, que ya suficiente explicación ha dado con dignarse a mirarlos. La historia de EUA está íntimamente ligada a la nuestra, si no se les olvida parte de su territorio actual fue nuestro, hubo una guerra, un tratado y seguimos siendo vecinos, con eso tendríamos razones de sobra para justificarnos su lectura, pero si necesitan más, les diré: vivimos también bajo la influencia de su poder suave, es decir de su poder que no viene del ejército, si no de otros medios más sutiles, como lo son el comercio y las redes de influencia que ejercen su hipotética mejor vida, su sueño americano, ¿qué hace grande a EUA?, bueno, es la más saludable pregunta que uno se puede hacer. Últimamente me convenzo más y más que es la falta de criterio, el verdadero error que como sociedad vivimos hoy en día, no fomentar el libre pensamiento, no discutir las opiniones, quedarse con una única versión de las cosas, y no generar una opinión propia. Casarse con una sola idea, una sola mentalidad, un solo conocimiento, es a mi manera de ver, la mejor manera de matar el espíritu o lo que las religiones suelen llamar: alma. No importa si se trata de cuestionar la validez de un argumento filosófico, la veracidad de una noticia o si simplemente nos han dicho que la cátsup es salsa taquera, si lo aceptamos tal cual, entonces tal vez, ya habrán perdido su alma.
¿Es un libro recomendable? Por su puesto, ¿Deben llevarlo como la biblia? Claro que no, pero si se atreven, mirarán con otros ojos no sólo la historia de EUA, también la propia.
“Quiero hacer hincapié en que todavía nos acompaña la costumbre de aceptar atrocidades como el precio deplorable pero necesario que hay que pagar por el progreso (Hiroshima y Vietnam por la salvación de la civilización occidental; Kronstadt y Hungría por la del socialismo, la proliferación nuclear para salvarnos a todos). Una de las razones que explican por qué nos merodean todavía estas atrocidades es que hemos aprendido a enterrarlas en una masa de datos paralelos, de la misma manera que se entierran los residuos nucleares en contenedores de tierra.”
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
