Arte y ciencia
La pérdida del patrimonio industrial yucateco: El Museo de los Ferrocarriles de Yucatán
Publicado
hace 5 añosen
En las postrimerías del siglo XIX, Yucatán experimentó un auge económico importante gracias a la comercialización del henequén. En ese contexto, se comenzaron a construir los primeros caminos de hierro que jugaron un papel importante para el transporte del oro verde. La red ferroviaria del Estado se extendió desde la capital hasta los principales municipios de la península. Asimismo, se conectaron Campeche y Yucatán por vías férreas a partir de 1898. En los primeros años del ferrocarril en Yucatán, existieron diferentes compañías controladas por empresas y familias locales. Sin embargo, en 1902, todas ellas se fusionaron y crearon una sola: Ferrocarriles Unidos de Yucatán (FUY).

Museo de los Ferrocarriles de Yucatán, 2021
Fotografía: Ricardo Manuel Wan Moguel
Debido a que a finales del siglo XX los caminos de hierro dejaron de ser importantes como medio de transporte y los objetos relacionados con su historia se fueron perdiendo, un grupo de ex ferrocarrileros tuvieron la idea de crear un espacio para salvaguardar los pocos que quedaban. El trabajo fue arduo pero fructífero porque recibieron donaciones que les permitieron crear el acervo ferroviario más importante del Sureste mexicano y el segundo de importancia a nivel nacional. En el 2002, con motivo al centésimo aniversario de la fundación de FUY, se inauguró oficialmente el Museo de los Ferrocarriles. La ceremonia la encabezaron el gobernador del Estado, Patricio Patrón Laviada y la alcaldesa de la ciudad de Mérida, Ana Rosa Payán. Vale destacar, que a esa celebración también acudieron todos aquellos trabajadores y aficionados del ferrocarril que ayudaron a crear ese espacio. A partir de ese momento, el Museo se ha encargado de preservar y difundir la historia de los caminos de hierro de la península a sus visitantes, tanto nacionales como extranjeros.

Parte del equipo ferroviario del Museo en grave deterioro
Fotografía: Ricardo Manuel Wan Moguel
El acervo del Museo está compuesto por objetos, documentos y maquinaria que operó en Yucatán y otras partes de la República mexicana entre las que destaca la locomotora 270, la única de vapor que queda en toda la península. También tiene catorce máquinas de diesel, góndolas, tanques de agua, cabuses, carros de pasajeros y herramientas que los rieleros usaban día con día en su labor. Cabe señalar, que ese recinto no se limita a la difusión de la historia de los trenes; en sus instalaciones también se han llevado a cabo diferentes eventos como la Noche Blanca, el Colectivo Bazar y diferentes exposiciones artísticas que han permitido a los vecinos de la ciudad de Mérida estar en contacto con la cultura. Asimismo, diversas escuelas de todos los niveles realizan excursiones con sus alumnados para que conozcan la historia de este medio de transporte.

Parte del equipo ferroviario del Museo en grave deterioro
Fotografía: Ricardo Manuel Wan Moguel
Debido a la pandemia, el lugar cerró las puertas hace ya casi un año. Durante ese tiempo, las locomotoras y los vagones no han recibido mantenimiento por lo que el deterioro es evidente. Adicionalmente, ante la posible construcción de una estación ferroviaria en parte del espacio que ocupa el Museo, el futuro del recinto es incierto. Cabe señalar, que, aunque no está abierto al público en algunas ocasiones he observado la presencia de personas dentro de las instalaciones. La semana pasada, por ejemplo, al menos tres camionetas ingresaron a realizar sesiones fotográficas sin supervisión alguna. Situación que pone en peligro el patrimonio industrial yucateco. Ante ese panorama, nos preguntamos ¿Qué pasará con el Museo de los Ferrocarriles de Yucatán? ¿Se seguirá perdiendo el patrimonio ferroviario del Estado? ¿Quién es responsable de que parte de la historia de Yucatán esté en peligro?

Basura acumulada en el Museo de los Ferrocarriles
Fotografía: Roger Gómez Chimal
También te puede interesar: Entre rieles, durmientes y vagones: el ferrocarrilero yucateco
También te puede interesar
-
Inicia aplicación de segundas dosis Pfizer en Mérida a personas que faltan por completar su esquema de vacunación
-
#28S: protestan a favor del aborto legal, seguro y gratuito en Yucatán
-
Último reporte de la rehabilitación del “paso deprimido”
-
Va segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus para personas de 30 a 39 años de nueve municipios
-
Acusan a candidato ejidal de comprar votos y favorecer a granja porcícola en Chapab
-
Con Layda Sansores, la Cuarta Transformación llega a la península de Yucatán
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
