Arte y ciencia
La pintura en Yucatán durante la época colonial
Publicado
hace 6 añosen
La época colonial en la península yucateca fue un tiempo de combinación socio–cultural donde surgió la nueva cultura mestiza, la cultura yucateca, entre los conflictos políticos y económicos, así como entre las marcadas diferencias étnicas y sociales existentes en este período.
Durante este período el arte, la pintura de un modo específico, revistió características importantes, que le dieron una expresión particular a esta expresión estética, en el período del dominio español en Yucatán. Al respecto, los especialistas, el arqueólogo Luis Millet Cámara y el historiador Miguel Bretos, han comentado en diversas oportunidades, las ideas que a continuación se presentan.
Bretos, apunta que con la llegada de los españoles, los misioneros que arribaron con los colonizadores, emplearon la técnica de los murales, ampliamente practicada por los mayas, con fines de evangelización. Por su parte, Millet Cámara señala que las obras de restauración efectuadas en numerosos conventos e iglesias de Yucatán han permitido mostrar una parte de la riqueza pictórica oculta bajo gruesas capas de cal, y añade que los templos de Dzidzantún Tabi, Izamal y Temax, entre otros, indican un importante programa de creación artística concebido por los franciscanos para apoyar su labor evangelizadora, al inicio de la época colonial.
De esta manera, de la primera etapa colonial, siglos XVI y XVII, sobreviven murales en algunos ex conventos franciscanos, que revelan una tradición pictórica de gran vitalidad. El tema de las pinturas de la época colonial, es religioso básicamente: retratos de sacerdotes y obispos, así como cuadros de santos y la Virgen María, explica Bretos.
Este investigador agrega que durante el período colonial llegaron a Yucatán, como a casi todas las provincias de las Indias, numerosas pinturas de origen metropolitano. El Obispo Antonio Caballero y Góngora, entusiasta coleccionista, trajo consigo una nutrida pinacoteca en 1775. El catálogo de su colección, que aún se conserva, revela la obra de grandes maestros europeos de la talla del Greco, Rubens, Velázquez y Vermeer.
Bajo el régimen español surgió una notable tradición vernácula a la que se debe el consabido inventario de retablos, retablillos y otras modalidades de la pintura de la época, sobre todo en el campo religioso aunque no faltan obras de temas profanos. Desgraciadamente, la identidad de sus autores está en brumas, concluye Bretos.
Millet Cámara expresa que algunos inventarios del siglo XVIII constituyen la prueba de que en las casas de muchos de los vecinos ricos de Mérida, hubo numerosas pinturas sobre tela o metal, así como grabados y otros objetos de arte que adornaban los interiores, como el caso del comerciante, capitán Andrés Vázquez Moscoso que poseía más de 200 cuadros.
Un ejemplo interesante de esta pintura colonial, es un óleo realizado probablemente en el siglo XVIII, denominado “La adoración de los reyes”, de autor anónimo, proveniente de algún templo católico de Yucatán, sin que esto pueda ser precisado, y que se conserva actualmente en la Pinacoteca del Estado, en Mérida, Yucatán.
La Navidad fue un tema especialmente importante en el arte novohispano y al igual que en el resto del país, en Yucatán se elaboraron óleos, murales, y conjuntos escultóricos en madera, entre otras piezas, de las cuales desafortunadamente se conservan pocas muestras, por la pérdida que de esas obras ha ocurrido a lo largo de la historia peninsular yucateca.
“La adoración de los reyes” es un cuadro con trazos de estilo renacentista, no obstante las alteraciones que presenta debido a retoques sufridos en el pasado, y es un lienzo de gran hermosura por la sencillez de la composición. A pesar del número de personajes representados: ocho, y mostrar el interior de un establo, la obra proyecta la impresión de amplitud por el manejo del espacio realizado por el artista.
Los colores utilizados contribuyen asimismo, a dar la sensación de calidez del conjunto, en el que el Niño Dios y la Virgen María, en un primer plano, constituyen el centro del cuadro, y alrededor de ellos se distribuyen los demás personajes, ocupando inmediatamente el segundo plano, uno de los Reyes Magos puesto de rodillas.
Un soldado semioculto, detrás de los personajes y asomándose detrás de unas maderas, se encuentra vestido con armadura de tipo español, y ejemplifica un detalle frecuente en la historia de la pintura que consiste en incorporar a las obras, elementos contemporáneos del artista. En el óleo es posible observar asimismo, a través de una ventana abierta, la estrella que guio a los Reyes Magos hasta Belén.
De la ciudad de México vinieron también pinturas, sobre todo durante el prolífico siglo XVIII conociéndose trabajos en Yucatán, entre otros, de Miguel Cabrera, quien realizó aquí algunas obras en templos de la región.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
