Arte y ciencia
Lectura fácil de Cristina Morales
Publicado
hace 5 añosen
Hay muy pocos temas que uno pueda llamar originales, y quizás tengamos que decir: “no hay nada nuevo bajo el sol”. Pero igual podemos hablar de temas poco comunes o que no son tradicionalmente tratados en las letras, y también algunos temas que podemos llamar actuales en términos de la forma en que se les trata. Uno de esos temas es el que la autora Cristina Morales trata en su libro de Lectura fácil y es la discapacidad intelectual y los recovecos burocráticos que en España-pues de ese país es originaria la autora- tienen que recorrer las personas con esta etiqueta.
Si bien el tema de la diferencia, o del otro, es un tema que puede verse en un sin número de novelas y cuentos, ponerle nombre y apellido al distinto no lo es tanto, y eso es porque aun cuando nos gusta creer que vivimos en un mundo muy civilizado, muy avanzado, en realidad hay cosas que preferimos no ver, o de las que nos incomoda hablar, como es la discapacidad y sobre todo la discapacidad intelectual. Evitamos a toda costa hablar de ello y por más que pensemos que todos los individuos deben tener todas las garantías individuales y derechos, poco hacemos por conocer a las personas en cuestión o si quiera para informarnos si esto es así o no.
Esto es particularmente verdadero en tiempos de lo políticamente correcto, donde el peor pecado sería acaso insinuar que no somos seres ampliamente integrados e integradores, con conciencia de género y que respetamos las diferencias y derechos de todes. Y no estoy siendo irónica, sólo resulta que la escritura no siempre capta el tono de voz, sin embargo resulta peligroso expresarse libremente en la actualidad y decir algo incómodo o incorrecto, aunque sea por accidente o por ignorancia, ya que siempre se corre el riesgo de incomodar o de ser linchado mediáticamente.
En este sentido el libro de Morales es muy incómodo, pues no sólo habla de personas con discapacidad, también habla sobre el feminismo, el patriarcado, el paternalismo, la pretensión y la doble moral, el capitalismo, el consumismo, el colonialismo y nos proporciona en la voz de una de las protagonistas un monologo elocuente, a la vez que explosivo de muchos y variados temas, y que por cierto no es nada sencillo de leer.
En realidad el título es irónico, el libro no tiene una lectura fácil, y no lo tiene por dos motivos principales: el primero porque tiene una sobrecarga de información. Antes de continuar al segundo punto, les comento que el libro está narrado a través de las voces de 4 personas, mujeres, con discapacidad intelectual, parientes, y que comparten un departamento. Uno puede pensar que al ser una novela coral en las 4 diferentes voces estaría lo complicado de la lectura, pero en realidad es lo menos complicado de ello y en mi opinión es el punto fuerte del libro. A lo que me refiero con sobrecarga de información es en realidad en todo lo que el personaje de Nati nos narra, personaje expresamente escogido para ser aleccionador, y no es que yo tenga algo en contra de sus posturas, pero como lectora odio que me aleccionen, y odio que sea demasiado evidente. El discurso de Nati, es el más reaccionario, la única de las 4 con educación universitaria, con mayor porcentaje de discapacidad y cuyo discurso político puede rayar en lo absurdo, por momentos es tan cansado que uno simplemente quisiera que se callara y ya, supongo que con toda intención la autora quiso crearnos esta atmosfera y sin embargo no terminé de ver o de entender este despropósito. A mi modo de ver los libros crean un vínculo empatizante con el lector y creo que en mucho del libro no se logra y no se logra porque el discurso es tan continuo, tan pesado que en realidad puede resultar molesto.

Dicho de sea paso, el discurso puede y molestará a muchos por sí mismo, pero esto es un punto y aparte, si está usted o no de acuerdo con el punto de vista expresado por la autora, puede por lo menos tratar de escuchar y entender, pero en momentos es tan repetitivo que, aunque usted esté de acuerdo, se podría decir, bueno ya, basta de esto.
Aquí hago una pausa y debo aclarar que hay muchos tipos de lectores, y que no pretendo decir que hay unos mejores que otros. Pienso que apenas son distintos, y que algunos sólo buscan diversión, algo completamente válido (quien no haya leído una betseller que lance la primera piedra) y ciertamente este libro no es divertido, bueno al menos no para la mayoría, sobre todo porque para leerlo no sólo se necesita un diccionario, también se necesita estar familiarizado con ciertos términos, disciplinas, corrientes, que digamos no son de uso común, y tal vez algunos lectores no quieran hacer el ejercicio de averiguarlo o investigarlo. Para aquellos que leen con la intención de comprender y que buscan activamente traspasar lo escrito, o analizar las obras, quizás este libro sea más de su agrado.
Ahora la segunda razón por la que el libro no me parece de lectura fácil, es en sí mismo por su composición narrativa. Me parece que el libro falla en su equilibrio, presenta varios tipos de estilos narrativos, como lo es el monologo, o el estilo epistolar, al transcribir sesiones de una asociación civil o de un juicio, pero falla en presentar mucho de un lado y muy poco del otro, falla porque las otras 3 protagonistas apenas tienen representación, falla porque concede demasiado protagonismo a la única que utiliza un discurso complejo y falla porque al final nos muestra un desenlace de telenovela rosa. ¿Será que la propia autora se critica así misma? Ciertamente lo hace con el método de lectura fácil.
Creo que si Cristina Morales representara la inclusión más en su narrativa que en su discurso, podríamos haber sabido más de Ángels, de Marga y de Patricia, que de Nati, pero tal vez nuestra autora no quiso arriesgarse, o tal vez usó el libro como excusa para expresar su discurso. Posiblemente la prosista decidió intencionalmente no representar a sus personajes como víctimas o crearnos un drama, que si bien puede ser entretenido, no es el propósito de la integración, y que sólo contribuiría a perpetuar el imaginario romántico que las personas que no tenemos discapacidad solemos reproducir o creer de las que sí tienen.
Lo cierto es que este libro no es para leerse en una tarde de ocio y que puede ser el tema de largas y cansadas conversaciones y de muchas discusiones. No se recomiendo que lo lean hasta que tengan todas las ganas y la paciencia del mundo para leerlo y que sepan bien en lo que se están metiendo. Por su puesto, si deciden continuar podrán saber datos muy interesantes de la burocracia española y por su puesto lo que en realidad significa ser reaccionario.
“A veces las preguntas no deben ser respondidas sino confrontadas, esto es, debemos cuestionar las bases de la pregunta, su formulación, lo que la motiva,” nos expresa Cristina Morales en alguna parte de esta polémica obra.
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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
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Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
