Arte y ciencia
Los cuclillos de Midwitch de John Wydham
Publicado
hace 7 añosen
Los cuclillos de Midwitch de John Wydham, fue escrita en 1957 y ha sido llevada a la pantalla en dos ocasiones, lamentablemente sólo he podido ver la más reciente con el maravilloso Cristopher Reeve, y si bien resulta una película muy entretenida, está lejos de respetar el verdadero espíritu del libro.
La obra en cuestión narra una invasión extraterrestre, poco convencional, desde el sentido más puro y clásico de la ciencia ficción, como se describe en las novelas de H. G. Wells, dónde la invasión se aborda desde afuera, con bombo y platillo, invasión, guerra, resistencia, vencemos, etc. En la novela de Wydhan ésta se da mediante la imposición o implantación en madres (incubadoras) humanas de la descendencia alienígena, una apuesta más inteligente y muy bien planeada, por parte de los alienígenas, ya que tiene muy en cuenta el instinto materno, y cómo no, si aún después de 62 años transcurridos desde su publicación, no nos hemos podido quitar el yugo de la maternidad romantizada; aunque esto no lo sabemos al iniciar el libro, con el paso de la narración se nos irá revelando. Lo más interesante del libro, a mi parecer, son los dilemas morales que se plantean, así como un incipiente feminismo, algunas ideas expresadas me parecen un poco demasiado machistas pero otras dan en la diana con una astucia y una sensibilidad genuinas. La narración es muy amena, lo que hace que el libro enganche, por momentos se puede volver un poco tedioso, ya que uno de nuestros protagonistas se complace en brindarnos monólogos largos donde nos explica sus argumentos y teorías que por supuesto vienen al caso, pues son los pilares que sostiene el libro, pero que pueden ser agotadores en su redundancia, uno de los defectos que puede presentar y que muchos novelistas de esa generación tienen, es el carecer de una aproximación más íntima con los personajes, el libro está narrado en tercera persona, y no nos permite adentrarnos dentro de la psique de nuestros otros protagonistas, volverlos por ende aún más reales, sin embargo creo que el autor sabe jugar muy bien con este tipo de narración, volviéndola una recurso, que valide en parte la credibilidad del relato.
En el libro de David Pringle, 100 mejores obras de ciencia ficción, que puede ser una de las mejores guías para entrar de lleno en este mundo de la ciencia ficción, se hace mención al libro de Wydham. Para Pringle, esta novela es una parábola de la brecha generacional, y puede que se así, considerando que en la época en que la novela se escribió y en la que Pringle vive y escribe cuando hace su revisión, sí que hubo un importante sisma generacional. Sin embargo, desde mi propia ubicación, temporal y cultural no puedo decir que piense únicamente en un sisma generacional, sino más bien del salto evolutivo, o de la lucha de las especies, cosa que se menciona muy claramente en el libro, la vieja lucha del fuerte contra el débil o de lo diferente, de que no hay opción más que la aniquilación del uno por el otro, un enfoque un tanto maniqueo pero comprensible desde la perspectiva del autor y para su época, incluso de la nuestra, donde los tonos fundamentalistas y recalcitrantes aparecen más como el único discurso posible. Recordemos que entonces, en las ideologías los procesos evolutivos aún estaban mezclados en un halo de misterio, la búsqueda del eslabón perdido y de los procesos que llevaron a la evolución de las sociedades humanas estaban en plena búsqueda( aún lo están) pero ya nos hemos acercado (y nos seguiremos acercando) a entender algunas de las razones de nuestra compleja evolución, por ejemplo que los Neandertales no necesariamente fueron aniquilados por el homo sapiens, si no que pudo haber una mezcla, que ciertas culturas no desaparecen si no que se sincretizan mutuamente, que hay especies simbióticas, y que hay mucho más allá de la simple aniquilación o destrucción de 2 especies que luchan por el espacio y los recursos, sobre todo cuando se trata de 2 especies inteligentes.
Mi conclusión es que la novela sigue siendo vigente, con todo y su carga un tanto obtusa del pensamiento de la mujer y del hombre, dejando eso de lado, el tema puro de ciencia ficción es brillante por su originalidad y bien llevado en su narración, me encantaría ver una nueva adaptación de la novela pero desde nuestra perspectiva moderna, ya que la moral y las costumbres cambian, ¿Me pregunto qué haríamos hoy, si tal cosa ocurriera? Sabiendo lo que sabemos con nuestras cargas culturales y con el añadido del internet y las redes sociales, ¿Este tipo de fenómeno sería un fenómeno mediático? ¿Podría la seguridad nacional prevenir la filtración de información? ¿No imaginarían los ciudadanos por sí mismos la realidad de su situación mucho más aprisa de lo que lo harían las autoridades? ¿Qué harían los pro-vida, considerando que no son estrictamente seres humanos?
Una lectura que recomiendo si les gusta el tema de la ciencia ficción clásica, pero no para primeros lectores, ya que puede resultar un tanto aburrida si se toma en cuenta el estilo narrativo que incluye extensos monólogos y que utiliza algunos términos tal vez arcaicos o en desuso.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
