Arte y ciencia
Los inigualables Blues Brothers
Publicado
hace 7 añosen
Por
Ricardo Pat
En junio de este 2019 se cumplen 39 años del estreno de una película en verdad peturbadora que sigue conservando su chispa, buen humor y música de primer nivel, a cargo de un grupo de extraordinarios músicos liderados por dos talentosos actores capaces de meterse en el papel de dos hermanos amantes del soul. Para entender el fenómeno debemos remontarnos a la etapa primaria del célebre programa de televisión “Saturday Night Live”, donde comenzaron a destacar John Belushi, quien era el exceso hecho carne en su trabajo, un individuo dispuesto a dejarse la piel en el escenario para demostrar su calidad. El otro era Dan Aykroyd, un tipo sumamente carismático con una personalidad arrolladora quien de inmediato simpatizó con John, convirtiéndose es auténticos ‘compadres’ dentro y fuera del set.
Ambos eran amantes de rock, el blues y el soul, hay que recordar que en “Saturady Night Live”, Belushi se hizo popular con su imitación de Joe Cocker. Para la segunda temporada del programa los dos quisieron trasladar su talento a los escenarios musicales creando el grupo los ‘Blues Brothers’, un grupo inventado para el programa de televisión. La idea surgió tras el viaje que Belushi realizó a Eugene, Oregon, para filmar su primer gran éxito: “Animal House”, pues ahí conoció al bluesman de 25 años Curtis Salgado, futuro músico de armónica de Robert Cray, y figura importante en la floreciente escena del blues de Pacific Northwest. John se convirtió en un visitante habitual del Hotel Eugene para ver tocar a Salgado, sintiendo gran pasión por el blues, sacando la inspiración para el sonido de los Blues Brothers.
John y Dan Aykroyd buscaron los mejores músicos para dar vida a su proyecto reclutando al guitarrista Steve Cropper, el bajista Donald “Duck” Dunn 8ambos ex Booker T. Jones & The M´Gsa), a Matt “Guitar” Murphy, el trombonista Tom Malone. La banda inició una serie de presentaciones que resultaron todo un éxito, esto orilló a que The Blues Brothers grabaran su primer álbum, “Briefcase Full of Blues”, grabado en vivo el 9 de septiembre de 1978 en el Anfiteatro Universal de Los Ángeles, cuando abrieron al comediante Steve Martin. Lanzado el 28 de noviembre de 1978 fue disco de platino, gracias al impulso de los temas “Soul Man” y “Rubber Biscuit”, que ingresaron al Top 40 de la Lista de Billboard, un caso insólito para un primer álbum de un dúo que no era esencialmente musical.
Esto propició que decidieran llevar a la banda a la gran pantalla con la película ‘The Blues Brothers’ estrenada el 20 de junio de 1980, dirigida por John Landis que se convirtió en un éxito enorme. Las estrellas no escatimaron en nada, reuniendo a una constelación de figuras de la música como Aretha Franklin, James Brown, Cab Calloway, Ray Charles y John Lee Hooker.
La historia presenta la salida de la cárcel de Chicago de Jake Blues, a quien recibe su hermano Elwood, ambos visitan el orfanato católico donde crecieron el cual es dirigido por la Hermana Mary Stigmata (Kathleen Freeman), donde se enteran que este será demolido si no paga sus impuestos atrasados. Tomando como misión sagrada la salvación del lugar, deciden reformar a los Blues Brothers para realizar un concierto y reunir el suficiente dinero para su objetivo.
El fEl filme es un manjar lleno de situaciones chuscas, los ataques constantes de una mujer despechada interpretada por Carrie Fisher, que quiere matar a Jake y su hermano, persecuciones loquísimas en automóvil por parte de la Policía Estatal de Illinois, la banda de música country Good Ol ‘Boys, y “Nazis de Illinois”, pero sobre todo destacan los números musicales donde todos los invitados y los Blues Brothers dejaron más que satisfecha a la audiencia. Fue todo un éxito al recaudar 57 millones de dólares solamente en los Estados Unidos y otros 58 millones, para convertirse en la novena película musical con mayor recaudación.
Ese mismo año The Blues Brothers salieron de gira para promocionar la película y el lanzamiento del soudtrack que también se convirtió en un suceso de ventas. El 5 de diciembre de 1980 apareció “Made in America”, su segundo álbum en vivo, como seguimiento de la exitosa película.
John Belushi era un genio a su manera, lo malo es que también era un insaciable. Consumía de todo y en grandes cantidades: comida, sexo, drogas, alcohol. Llegó a gastar hasta 75.000 dólares de la época al mes en sus adicciones. Sus últimos dos meses de vida fueron como un tobogán de excesos. El 8 de enero de 1982, aterrizó en Los Ángeles procedente de Nueva York, donde vivía con su mujer Judy, para hospedarse en un bungaló del Château Marmont, el mítico hotel que desde Sunset Boulevard domina el centro de Hollywood. Durante esas nueve semanas casi no durmió y malcomió, consumió ingentes cantidades de coca, centenares de pastillas de Quaalude y bebió litros de alcohol. Probó todos los excesos que se cruzaron por su camino. En sus últimos días también se inyectó heroína en vena, un acto que incluso para aquel Hollywood permisivo excedía lo tolerable lo que ocasionó su muerte por sobredosis el 5 de marzo de 1982.
A pesar de su desenfreno, la muerte de Belushi, a los 33 años, conmocionó a los Estados Unidos. Pilló por sorpresa a su familia, a sus amigos, a sus compañeros. Gente como Robin Williams, Robert de Niro o su hermano del alma, el otro blues brothers, Dan Aykroyd, que vivían en una espiral parecida de drogas, escarmentaron en mal ajeno.
Existen once álbumes recopilatorios de los Blues Brothers, conteniendo prácticamente todas las actuaciones que se registraron durante su trayectoria.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
