Arte y ciencia
Maíz al sabucán
Publicado
hace 5 añosen
En el año de 1936 se empieza a desarrollar en Yucatán la Reforma Agraria a iniciativa del presidente, Gral. Lázaro Cárdenas. Este proyecto causó la inconformidad de los terratenientes yucatecos, propietarios de la haciendas henequeneras, quienes detentaban un gran poder, tanto en lo económico como en lo político y social. Estas circunstancias, desataron una terrible inestabilidad social. Durante este lapso, varios gobernadores fueron investidos y depuestos en períodos bastante breves. Los poderosos hacendados, no tuvieron reparo en causar graves problemas a la sociedad, en aras de conservar el dominio de sus tierras, llegando incluso a gestar una matanza de campesinos en la Plaza Grande, campesinos que ellos mismos habían acarreado desde las fincas al servicio de sus intereses. Estas violencias acarrearon consigo consecuencias económicas de la mayor gravedad. Se desató una hambruna, como pocas veces se había visto en Yucatán. Este grave y doloroso flagelo trajo también hechos muy estrujantes que, afortunadamente, no se han vuelto a dar en nuestro estado.
La hambruna fue la causa de que, las gentes más humildes se vieran obligadas a hacer cosas que al día de hoy se antojan increíbles, como dormir a las puertas de los molinos, con el triste afán de que, al abrir sus puertas estos y empezar a trabajar, pudieran ser los primeros en entrar, para alcanzar un poco de masa de maíz para su alimentación, pues éste escaseaba tanto, que la poca producción de los molinos se agotaba rápidamente. El hambre es una dura consejera, y su proliferación causaba cosas como esta y otras aún más dolorosas. En la Estación Central de Ferrocarriles, todos los días, tenía lugar un hecho doloroso y humillante. Una amplia partida de mujeres de la clase más necesitada, se daba cita desde temprano en los andenes llevando sabucanes de henequén. El objetivo de estas pobres menesterosas, era una misión humillante. Cuando la descarga de los vagones terminaba, y el tren salía de los andenes, la triste nube de mujeres se abalanzaba entre los rieles y durmientes, y con verdadera desesperación, juntaban con las manos los granos de maíz caídos entre la tierra, para llevarlos a sus hogares, y ahí, lavarlos y cocerlos para tener algo qué comer.
Estas escenas desgarradoras hirieron la sensibilidad del gran escultor Enrique Gottdiener, el Abuelo, y su mirada profunda las recogió en varios apuntes que, luego, dieron vida a una serie de esculturas de las más dramáticas de su producción. El dolor y la miseria de estas mujeres mayas, imprimieron a la roja madera de la caoba, una expresión dolorosa que no tiene comparación alguna entre la amplia producción escultórica del Abuelo. La serie de esculturas que estos dolorosos hechos gestaron, son dolor y sufrimiento congelados en la dureza de la madera, y luego, el bronce generoso terminó de inmortalizar esta terrible gesta de la historia de Yucatán. Cerca de diez piezas constituyeron esta colección con la dolorosa temática de la hambruna yucateca, todas y cada una de ellas es una obra maestra. Pero hay una especial, que es mi escultura favorita de todas cuantas vi al Abuelo ejecutar con las gubias sobre la madera, esta es “Maíz al Sabucán”, que retrata plenamente el dolor de una de esas humildes mujeres, en el momento mismo de recoger los granos de maíz, directamente entre la tierra.
En las mágicas y memorables noches vividas en el Taller de la calle 60, guardo en forma muy especial el recuerdo del proceso que llevó a la elaboración de esta magistral escultura; una obra llena no sólo de dolor y tragedia, sino que, además, tiene un dinamismo y una movilidad que se dejan sentir al mirar la escultura. Una noche, al llegar al taller, encontré al Abuelo con una serie de apuntes sobre papel de estraza, extendidos sobre su mesa de trabajo. El grupo de apuntes correspondía a puras figuras de mujeres en cuclillas, con sus sabucanes asentados en el piso. Estas figuras llamaron mi atención y me causaron extrañeza. El Abuelo me dijo: – Para entender estos apuntes, necesitas conocer la historia que los generó. Me puso al corriente de estos antecedentes que ya relaté. Después de mirar y mirar los apuntes, el Abuelo escogió uno y me dijo: – Este es el que refleja mejor el drama que quiero plasmar en la madera. Se fue al tinglado de la parte trasera de la casa, y regresó con un bloque de caoba que metió a la prensa del banco de trabajo, y con un lápiz empezó a trazar la forma de la mujer en cuclillas que estaba retratada en el apunte en papel de estraza. Cuando terminó de trazar, dijo: – Así queda. Ahora hay que dársela a Hernández para desbastar, y luego a refinarla.
Al cabo de unos días, la pieza estaba de vuelta en el banco, ya desbastada, y entonces el Abuelo inició el proceso que le fue dando esa vida dinámica y dolorosa que distingue a esa pieza dentro del conjunto de la amplia obra creativa del Abuelo. Día a día, durante semanas, fui siguiendo todas las noches el avance del proceso creativo del Abuelo sobre la roja madera de la caoba; vi cómo iba surgiendo la expresión profunda y dolorosa en el rostro de la mujer maya; pude sentir cómo los músculos de sus piernas iban tomando un dinamismo evidente. La fuerza de la escultura fue creciendo cada día, hasta que, una noche, después de quitar las últimas astillas, el Abuelo me dijo: – ¡Está lista! La soltó de la prensa y la asentó sobre la mesa redonda al centro de los butaques. Me quedé estupefacto mirando la escultura terminada, sentí una impresión muy profunda que me hace temblar de sólo recordarla. Le dije: – ¡Abuelo, esta mujer se va a poner de pie en cualquier momento! La fuerza de la escultura, la tragedia terrible que transmite su expresión, hizo que las lágrimas cayeran por mi rostro, cómo me sigue sucediendo hasta hoy, cada vez que recuerdo este momento. Mérida, Yuc. A 3 de julio de 2021.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
