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Sonoris Causa

Las matracas de la Catedral de Mérida

Paúl Rodríguez González

Publicado

en

Parte del patrimonio cultural sonoro está conformado por aquellas manifestaciones religiosas de los grupos sociales que lo integran. Para el culto católico en Yucatán, estas manifestaciones se sustentan con una variedad de expresiones cuya sonoridad genera simbolismos que son reconocidos por sus feligreses. La Semana Santa, como una de las celebraciones más significativas, es rica en tradiciones orales y expresiones sonoras que orientan comportamientos y conductas y que con el paso del tiempo han forjado el carácter particular de una Semana Santa  yucateca. 

En cuestión de la sonoridad que rodea dicha celebración, recuerdo que en mi infancia percibía la semana mayor como la más silenciosa del año. Quizás fuera porque debíamos cumplir un repertorio de actuación: no comer carne los viernes, guardar las fiestas, asistir a misa, ir al vía crucis, y por la tarde ver y escuchar la parsimoniosa y españolizada voz melodramática de Enrique Rambal en el Mártir del Calvario. En todas estas actividades, los momentos de silencio formaban parte de la norma de conducta a seguir. Eso sí, la recompensa consistía en pasar unos días remojados en las olas del mar de Chelem y degustar un pescado frito. Debíamos participar de lo sagrado para gozarde lo profano. 

En ese entonces me llamaba la atención pasar frente a las iglesias y escuchar cómo, desde adentro, un centenar de personas o acaso más entonaba rezos y cánticos como si fuera una sóla voz que emanaba de esas grandes bocas que eran las puertas del templo. Este halo sonoro moldeaba su entorno cercano provocando que algunos establecimientos comerciales o casas vecinas guardaran silencio durante las prácticas litúrgicas. Se convertía en un sonido dominante y a su vez vinculante. 

Por otro lado, en el interior de las iglesias la eficacia simbólica del sonido era y aún es, un elemento que refuerza la comunidad. El oído (y en cierto sentido, el tacto que percibe las ondas sonoras) se transforma  en el sentido del nosotros, tal como refiriera M. Macluhan. Es el oído quien recibe la fuerza emotiva de la palabra, los silencios y las intensidades acústicas de los variados instrumentos o artefactos que se emplean durante la Semana Santa. Y es que son considerables las expresiones del patrimonio sonoro que rodeana la Semana Santa, muchas de ellas sustentadas en la práctica popular que adquiere matices diversos a lo largo de nuestro territorio yucateco. Desde un punto de vista de preservación del patrimonio cultural, sería adecuado alentar prácticas de documentación y registro de esta celebración, cuyos materiales puedan resguardarse y estar disponibles para su consulta  o para el disfrute religioso. 

En el año 2014, fui invitado por el historiador de la Catedral de Mérida, Ángel Gutiérrez, que me exhortó a grabar las matracas litúrgicas de la catedral de Mérida. Sin dudarlo, accedí ya que estos instrumentos constituyen un marcador sonoro de identidad colectiva para la feligresía católica meridana y contribuye ala interpretación cultural del hecho sagrado. En palabras de Gutiérrez, las matracas “Se usan en tiempos litúrgicos muy específicos: el jueves y el viernes de la Semana Santa. Días en los que, conforme a la tradición y normas litúrgicas, se suspende el uso de las campanas, las cuales significan la voz de Dios y en esos días deben callar para estar en sintonía con la conmemoración de la pasión y muerte de Cristo.

En la Catedral, el Jueves Santose usan en el momento de la consagración y al final de la misa cuando se realiza el rito de la traslación del Santísimo Sacramento al monumento del Sagrario y el Viernes Santo se usa para trasladar el Santísimo al momento de dar la comunión a los fieles durante el oficio de la Pasión y en la procesión de Santo”

Escuchemos) ) )

Título del audio: Matracas litúrgicas de la Catedral de Mérida Yucatán (fragmento).

Categoría: paisaje sonoro

Lugar: Catedral de Mérida Yucatán. 

Año: 2014, Semana Santa 

Grabación: PaRoGo

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