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Arte y ciencia

¿Ultimátum para reconciliar nuestras vidas?

José Ignacio De Smedt

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Desde su aparición a finales del año 2019, la Covid-19 ha empujado a los gobiernos de todas las latitudes a tomar medidas jamás vistas, como el confinamiento total de sus pobladores y paralización de todas las actividades. Todo esto en aras de conservar la vida ante una enfermedad sin precedentes.

Vivimos tiempos inéditos, que ni Julio Verne en sus novelas de ciencia ficción pudo augurar. La historia cambia de manera desconcertante, tal como lo hicieron las guerras mundiales en el pasado siglo, y nosotros, los humanos, quizás la creación perfecta de Dios, somos los protagonistas y escribas del futuro. Y nuestro comportamiento dirá si el cambio será para bien, o para mal.

Si queremos sobrevivir con esperanza no basta con usar la mascarilla o mantener distanciamiento. Esta es nuestra última oportunidad para reflexionar sobre el estilo de vida insostenible que llevamos. No sabemos aún hasta qué punto, más o menos temprano, sufrirán los estados y si esta nefasta situación será lo suficientemente profunda como para provocar una revolución en nuestras vidas.

La desigualdad entre regiones sociales, ya existentes desde mucho antes, será un factor clave para medir las consecuencias post-pandemia. Regiones donde la informalidad en la economía prima, como es el caso de América Latina, se ampliará aún más la brecha entre clases sociales, debido a los altos índices de desempleo y caídas del PIB auguradas.

El confinamiento aún vivido por decenas de millones de personas a lo largo y ancho del planeta, nuestra contaminada casa, debería ser aprovechado para meditar y pensar acerca de nuestras vidas. ¿Qué es lo que vale realmente? ¿El amor, la familia, los amigos, el prójimo? ¿O el consumo del ocio, y escalar en la sociedad sin importar el precio a pagar en nuestras vidas o a quien atropellemos?

El egoísmo y la auto-complacencia en el ocio, esos son los sueños burdos que alimentan nuestro espíritu, involucionando como personas.

Este es un buen momento para retomar viejas ideas que surgieron en otro momento y jamás concretamos, una oportunidad para reconciliarnos con la familia, tenderle una mano amiga al vecino o compañero que viaja desamparado en el mundo, e inundarnos de la mística del amor, producto actualmente escaso en el mundo.

Pensemos en la hipótesis de Gaia, desarrollada por el químico inglés James Lovelock en la década del 70 del pasado siglo. En ella el planeta se autorregula a través de la interacción entre los seres vivos y el entorno inorgánico. El objetivo de Gaia es mantener un equilibrio en el ecosistema que le permita seguir viva.

Sin cuestionar credibilidad en la ciencia, Gaia es una útil metáfora filosófica. La hipótesis nos puede decir que la pandemia no es sino un mecanismo de defensa de la vida en la Tierra, una especie de anticuerpo ante un factor bastante agresivo y tóxico en el ecosistema: la especie humana en permanente explosión natural.

El virus constituye un modo de frenar bruscamente la enorme presión que nuestra especie ejerce sobre el clima, y provoca la deforestación, las sequías o el tan afamado cambio climático. El desgraciado germen para en seco las emisiones de combustibles fósiles, mejorando inmediatamente la calidad del aire que se respira en las ciudades, hecho jamás conseguido en ningún tratado internacional.

Además, el virus tiene la virtud de igualarnos momentáneamente a todos: ricos y pobres, poderosos y humildes; todas las personas podemos infectarnos y morir por igual.

El populismo, nacionalismo y regionalismo, fenómenos ascendentes en los últimos tiempos, dejan al desnudo a sus feroces líderes evidenciando que no existen fronteras para esta pandemia, que no distingue raza, religiones o nacionalidades.

Gracias al parón descubrimos un mundo lanzado al olvido, el de los libros acumulados en los estantes que esperan ser hojeados, y también podamos recuperar la visión del arte de la conversación amigable. Finalmente, obligados por la distancia social, vemos el valor real de la proximidad y la compañía de nuestros compañeros en la vida. El corazón no late oro y los abrazos y los besos no se compran con dólares o euros. El coronavirus trae consigo, además de muertes y miseria, el momento de reflexionar humildemente en nuestra fragilidad y la importancia de la solidaridad y el amor.

Debemos aprovechar este tiempo para reconciliarnos y resintonizarnos con nuestra madre Gaia. Si nos empeñamos en volver a la “normalidad” cuando pase la gripe, puede que no tengamos otro chance.

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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