Arte y ciencia
Una charla con el escritor Antonio Malpica
Publicado
hace 7 añosen
Por
Ricardo Pat
Siempre es un gusto platicar con Antonio Malpica, un personaje sumamente interesante que cursó Ingeniería de Computación en la UNAM, pero que también es un destacado músico y ejecutante del piano, además de amante del teatro, escribiendo muy efectivos guiones y dirigiendo varias obras. Pero ha sido su carrera literaria la que lo ha convertido en una figura muy reconocida ya que cuenta en su historial con diversas novelas que abarcan el género policíaco, la ciencia ficción, así como libros de literatura infantil y juvenil, por lo que poder platicar con él era una oportunidad que no podíamos dejar pasar.

Gracias a la gentileza de Editorial Océano pudimos entablar una charla telefónica con Antonio quien siempre nos deleita con su manera sencilla de sintetizar cada tópico.
En los tiempos recientes te has dedicado a escribir literatura juvenil del género fantástico con gran éxito, pero muchos que admiramos tu trabajo anhelamos tu retorno al género de novela policiaca.
Gracias, fíjate que es un género que me encanta, pero justo como tú dices lo he tenido abandonado los últimos años por estar trabajando en la realización de la saga del lado oscuro.
¿Cómo surgió la idea para esa saga tan exitosa?
Fue en el año 2007 a partir de una invitación del entonces editor de la colección Travesía de Océano quien me pidió una novela que terminó siendo “Siete esqueletos decapitados”, del cual me di cuenta que ese universo que estaba creando daba para más, fue un libro que prendió una llama sorpresiva por ser un libro de terror al tener una respuesta increíble, así que terminé dedicado a ello durante diez años.
¿Qué fue lo más difícil para ti tras terminar la saga?
No puedes evitar la nostalgia, es que llegas a convivir tanto con tus personajes que los amas de verdad. Es una rayita antes de la locura ¿no? Yo no sé si existe otro escritor demente que haya hecho algo similar como dedicarles el libro a los protagonistas de la saga. Son este tipo de licencias literarias un guiño sobre todo a los lectores. Dense cuenta que para un escritor es así de importante lo que creas, aunque digo, todavía no estoy para que me metan al manicomio.
¿Tienes contemplado escribir más novelas del género policíaco?
La verdad es ganas no faltan, a mí me gusta mucho el género, sobre todo como lector, pero cuando ya cuando te animas también a abordarlo desde la pluma pues quedas muy contento, y vas identificándote con esta forma de relatar que es muy desparpajada, pues la verdad es que sí lo extraño, y no lo he hecho últimamente porque tengo bastante demanda por el lado de la literatura infantil y juvenil, sí pienso volver, tal vez ahorita sería muy pronto para decir para cuando pero no lo descarto.
¿Cuál es tu metodología de trabajo al escribir?
Yo casi siempre cuando creo, cuando me siento a inventar historias, lo hago sin nada pre establecido, es muy raro que yo me siente con una idea que quiera explotar como si regaras una semillita, más bien me siento y empiezo a talachearle, entonces voy esculpiendo los personajes uno a uno y por supuesto en el caso de esta novela me di vuelo, entre más estrambóticos y más extravagantes
Mejor.
¿Has pensado en la posibilidad que alguna de tus obras llegará a la TV o al cine?
Pues a lo mejor en su momento, casi toda mi producción aunque de pronto parece muy visual, desde que la estás leyendo sientes un ligero jalón hacía lo cinematográfico, la verdad es que todos son libros pensados en principio para quedarse en eso, para ser novelas. Si algún productor llegará para pedirme adaptar cualquiera de mis libros, no me opondría, pero habría que platicarlo bien y dejar un guión bien pulidito.
La reedición de “La Lágrima del Buda” nos permitió disfrutar de una novela muy divertida comprendida dentro del género negro.
Es un libro divertido, es un libro pensado principalmente para entretener más que para reflexionar, o para sumarse a la condición humana, es un libro que yo pensé como una buena película vertiginosa, sí palomera de pronto, pero que te permitiera salirte un ratito de la rutina y sobre todo de la nota roja más escandalosa de los diarios y ver que de pronto el crimen también te puede sacar una sonrisa, pues básicamente es lo que creo que el lector podría encontrar al interior de este libro, salpicado por supuesto con ciertas referencias que son un saborcito extra que les pueda llamar la atención, como el velado homenaje a Borges, o las canciones de Queen o las referencias a Star Wars, o la narrativa entrecruzada que fue un detallito que se me ocurrió y que han celebrado algunos lectores.
¿A qué edad se dio tu conexión con los libros?
Como a los doce años, no porque en mi casa hubiera muchos libros, sino porque un día descubrí los de pirata y supe que sí puede leer, sentir bonito y no morirte de la aburrición y no mucho tiempo después ya estaba leyendo cualquier cosa.
¿Cuál es tu fuente de inspiración para tus obras?
La verdad es que yo no creo en la inspiración. Si creyera estaría un poco más supeditado a ella, y como no es así puedo sentarme a trabajar sin importarme si lo que escribo es grandioso. Lo que hago es sentarme con una idea que me atrape, que puede ser la chispa que pueda incendiar un bosque. Digamos que no le tengo miedo a esas horas encerrado a lo mejor sin escribir pero si levantando un proyecto y estoy encima hasta que ya tengo los planos de lo que quiero construir.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
