Arte y ciencia
Uriah Heep, una banda determinante
Publicado
hace 7 añosen
Por
Ricardo Pat
Uriah Heep forma parte de los cuatro pilares del desarrollo del hard y heavy metal al lado de Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple. Su aporte musical es enorme y lleno de obras de calidad, creatividad y trascendencia.
Estamos hablando de una banda cuya contribución en la historia del mejor rock es innegable, gracias a su valor para explorar territorios desconocidos (literalmente y metafóricamente), además de que su trayectoria describe una historia de triunfo, tragedia, éxito, fracaso, desafío y logro a lo largo de más de cincuenta años.
Sus integrantes fueron artesanos de la música y crearon sus mejores propuestas en la década de los setenta, con el guitarrista Mick Box, al cantante David Byron, el tecladista Ken Hensley, el bajista Paul Newton y varios bateristas que participaron en sus tres primeros álbumes. En la década de los setenta las bandas de rock acostumbraban grabar discos con mayor frecuencia, y Uriah Heep ´trató de mantener esa política de trabajo, ya que después de su debut: ‘…Very ‘Easy… Very ‘Umble,’ en junio de 1970, realizó sus dos siguientes grabaciones en el mismo año: ‘Salisbury’ (marzo de 1971) y ‘Look At Yourself’ (Noviembre de 1971)
Lo mejor llegaría en el cuarto álbum, ‘Demond and Wizard’ (1972) ya que fue el primero con la conocida formación clásica que incluía también al bajista Gary Thain y al contundente baterista Lee Kerslake, con quienes también grabaron ‘The Magician’s Birthday’ (1972), ‘Sweet Freedom’ (1973) y ‘Wonderworld’. Este cuarto álbum fue lanzado el 19 de mayo de 1972 por Bronze Records en el Reino Unido y Mercury Records en los Estados Unidos, convirtiéndose en su prudcción más exitosa, dado que consiguió vender más de 3 millones de copias en todo el mundo.
Fue grabado entre marzo y abril de 197 en los Lansdowne Studios de Londres, donde registraron su siguiente placa ya sin contar con los servicios del destacado bajista Paul Newton, quien fue suplido por Gary Thain, un músico mucho más eficaz que dotó a esta colección de temas de un sonido mucho más atractivo.
En las 9 canciones incluidas Mick Box (guitarra), David Byron (voz), Ken Hensley (guitarra, teclados, voz), Lee Kerslake (batería) y el mencionado Gary Thain lograron plasmar lo mejor de su mezcla de sonidos que contenía desde un poderoso hard rock, pasando por claros tintes progresivos e incluso pinceladas de música épica y mágica.
Este disco elevó la reputación de la banda a su máxima expresión y les granjeó de un importante reconocimiento mundial, además de un merecido éxito comercial al ser una obra tan inspiradora.
Pero con el éxito, las responsabilidades se multiplicaron y, de septiembre a octubre de 1972, los cinco músicos ya estaban encerrados en los estudios Lansdowne trabajando en el siguiente disco.
The Magician´s Birthday’ fue lanzado en noviembre y resultó una extensión natural de su anterior disco, sobresaliendo de inmediato ‘Sunrise’, ‘Sweet Lorraine’, ‘Blind Eye’, la hermosa balada ‘Rain’ (cantada con un sentimiento profundo por Byron) y, por supuesto, la suite de más de 10 minutos de duración ‘The Magician’s Birthday’. El disco dejó bien claro que la creatividad seguía fluyendo a raudales en el seno de la banda, que desde luego comenzó a disfrutar de cierto estatus, adquiriendo ciertos lujos, disfrutando de la presencia de infinidad de mujeres, viajando en limusinas, situaciones que desde luego tuvieron algún efecto en su inspiración.
En concierto, Uriah Heep acrecentaba su personalidad colectiva, que a la vez era la suma de sus personalidades individuales, resaltando la presencia extravagante del gran David, el punto de comunicación con el público, a la par del punto focal de la puesta en escena de todo el grupo. Su inmenso carisma, su poderosa voz y su habilidad para cautivar a las audiencias lo convirtieron en uno de los hombres del espectáculo más reales de la escena.
Llegaría su explosivo “Uriah Heep Live” (1973); después “Sweet Freedom” (1973) y “Wonderworld”, que apuntalaron su reputación de agrupación tremendamente inventiva, pero la fama terminó pasándoles factura. David Byron, quien admiraba sobremanera a Freddie Mercury de Queen, trataba de imitar su glamour y se endeudó tratando de llevar un tren de vida fuera de sus posibilidades reales, mientras su consumo de alcohol adquiría proporciones épicas, aunada a la creciente adicción de Gary Thain, quien fue echado de la banda, siendo suplido por el ex-Family, King Crimson y Roxy Music: John Wetton.
‘Return to Fantasy’ (1975), resultó exitoso y la correspondiente gira mundial resultó los llevó por vez primera en Escandinavia (rompiendo récords de asistencia en Noruega), con grandes actuaciones en Europa, Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá encumbraron de nuevo al grupo en la cima, ya que tocaron para un aproximado de un millón de personas, viajando 30 mil millas.
Sin embargo, se acercaba el final de aquella etapa mágica ya que, tras la aparición del disco ‘High And Mighty’ (1976), los excesos comenzaron a sacudir a la banda de manera decisiva: el desmedido ego de Ken Hensley, la cada vez más salvaje manera de beber de Byron, quien comenzó a trepar borracho a cantar, llegando al extremo de insultar en Filadelfia a más de 20 mil fans. Por ello fue despedido en julio de 1976.
Atrapado en el alcohol y su hedonismo, tras su salida de ‘Uriah Heep’, David Byron jamás logró consolidar su carrera y el 28 de febrero de 1985, murió de un ataque al corazón a los 38 años de edad. Por su parte, Gary Thain sufrió una descarga eléctrica el 15 de septiembre de 1974, durante un concierto en el Moody Coliseum de Dallas, resultó herido de gravedad y jamás se recuperó del todo y vivió sus últimos días en estado depresivo y enganchado, hasta que murió a causa de una sobredosis de heroína el 8 de diciembre de 1975, cuando apenas tenía 27 años de edad.
Sin Byron ni Thain, ‘Uriah Heep’ nunca logró resucitar la magia de sus primeras grabaciones a pesar de que continuó creando música de gran calidad y discos realmente rompedores. Si quieres conocer la grandeza de su música te recomiendo escuchar “July Morning”, para que comprendas que nada de lo aquí descrito es una exageración.
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Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
