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Arte y ciencia

Voces Verdes, una referencia en la literatura de Yucatán

Indalecio Cardeña Vázquez

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Mira Cardeña, ven a ver esto –me dijo Roger Cícero Mac Kinney, una de las tardes que acudí a visitarlo en su casa de Itzimná, a mediados de la década de 1990. El poeta se acercó a la ventana norte de su biblioteca, en la segunda planta de su casa, y extendiendo su brazo izquierdo para apuntar con la mano, me mostró entre las ramas de la buganvilia que se abrazaba al protector de su ventana, un nido con una tortolita encamada en él.

Aquí vienen siempre, les gusta hacer su nido ahí –añadió mientras se retiraba de la ventana y yo me acercaba a ella para mirar mejor aquella ave.

El aroma del café que él había preparado, llenó la estancia mientras lo servía.

Ya está listo el café, ven –me dijo, y la tarde transcurrió como otras muchas veces que tuve la oportunidad de acudir a visitarlo, entre la plática acerca de la ciudad que fue creciendo, los mayas, sus artículos literarios publicados, el cenote del parque de Itzimná, las antiguas familias de esa colonia, sus proyectos de escritura y editoriales, los poetas de Yucatán, nuestras familias, mi actividad de escritura, los grupos literarios que hubo en Mérida y por supuesto, sus memorias de Voces Verdes, sus recuerdos de cada uno de sus integrantes, entre otros tantos tópicos que hablábamos.

Y es que en los comienzos de la década de 1950, la literatura en Yucatán parecía debilitarse. En 1951, varios jóvenes con inquietudes literarias se reunieron y fundaron un grupo: “Voces Verdes”, que se mantuvo activo hasta 1953, lapso durante el cual editaron también una revista que tuvo el título del grupo.

Voces Verdes lo formamos Alberto Cervera Espejo, Fernando Espejo Méndez, Raúl Renán, Alberto Peón Solís, Jorge Rosado Torres y yo, éramos tan diferentes en estilos, pero eso enriquecía nuestra escritura –me decía.

Hoy, Voces Verdes es un mojón en la historia de la literatura de Yucatán, un antecedente que renovó en su momento el quehacer literario de esta región, y que estuvo en contacto con escritores importantes de su tiempo. Las siguientes líneas, una síntesis biográfica de cuatro de ellos, fueron tomadas de la página web Yucatán Literario.

ALBERTO CERVERA ESPEJO.- (Mérida, Yucatán, 1929–1985) Abogado, poeta, periodista y hombre de teatro. Nació y murió en Mérida. Fue director de los suplementos culturales “Letras Yucatecas” del Diario del Sureste y “Artes y Letras” de Novedades de Yucatán. Entre su bibliografía destacan los títulos: Lección y ejemplo de Juárez (1968), La obra legislativa del Gral. Salvador Alvarado en Yucatán (1972), Reflexiones sobre el teatro experimental (1973), El Teatro de la Revolución en Yucatán (1973), Poemas, versos y otros fantasmas (1977), Tres en un acto (1977), Cuando despierten los hombres mayas (Poema, 1978), Corriendo telones (ensayos teatrales), Poemas de sangre y amistad (1980), De sangre y amistad (Homenaje 1987) y Las Cantinas de Mérida. En 1979 recibió la Medalla Yucatán.

ROGER CICERO MAC-KINNEY.- (Mérida, Yucatán, 1929–2015) En 1963 ganó los IX Juegos Florales de la ciudad de Mérida, Yucatán. En 1965 representó a Yucatán en el Ciclo “Poesía Nueva de México” auspiciado por la Secretaría de Relaciones Exteriores. Su obra está reseñada en los libros: 53 Poetas del Sesenta y Ocho Mexicano (1972), Historia de la Literatura en Yucatán (1981), La voz ante el espejo (1995) y Yucatán en el tiempo (1998). Parte de su producción poética son los siguientes títulos: Poemas de tierra y sangre (1960); El indio, el amor y el mar (1962); Canto en acción de gracias (1969); Sonetos y reflexiones después de la lluvia (1979); Correa Rachó: tiempo de liberación (1987); El fraude burlado (1985); Los Juegos Florales de Mérida de 1903 a 1992 (1992); Los poemas mayas (1995) y Las esferas del canto (1997). En 2004, publicó La Casa, prosa autobiográfica, y en 2006 Otra vez La Casa, una continuación del primer libro.

RAÚL RENÁN.- (Mérida, Yucatán, 1928–México D.F. 2017) En 1956 se trasladó a Ciudad de México, donde estudió teatro y literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Publicó en diversos periódicos y revistas: México en el Arte, Vuelta, México en la Cultura, Sábado de Unomasuno, Revista de Poesía de la UNAM, y Páginas (Instituto de Cultura de Yucatán). Su obra literaria comprende cuento, poesía y ensayos. Está incluido en Poesía erótica mexicana 1889-1980 en 2 tomos, recopilada por J. Levi (Edit. Domés, S. A. 1982); Minimalism in mexican poetry 1900-1985 (Tooth of Time Books, Santa Fe, New Mexico, 1988); Antología poética sobre el Quijote, (Museo iconográfico del Quijote. Fundación Cervantina Eulalio Ferrer, 1989); Anuario de poesía 1988-1989 y Anuario de poesía 1990 (INBA). Parte de su obra literaria, son los siguientes títulos: Lámparas oscuras (haiku), 1976; Catulinarias y sáficas (selección) 1979; El Tucán de Virginia, 1981; De las queridas cosas, 1982; Pan de tribulaciones, UAM-Azcapotzalco, 1984; Los urbanos, 1988; Viajero en sí mismo, 1991 y Los niños de San Sebastián, 1986; relatos. En 1992, recibió junto con Roldán Peniche Barrera, el Premio Antonio Mediz Bolio. Igualmente le fue otorgada la Medalla Yucatán y recibió reconocimientos del INBA/UAM-Azcapotzalco, la Universidad de Querétaro y del Instituto de Literatura de Guadalajara.

FERNANDO ESPEJO MÉNDEZ.- (Mérida, Yucatán, 1929–2007) Fue secretario de redacción y director del suplemento cultural del Diario del Sureste. Se dedicó a la publicidad y a la dirección cinematográfica. En esta actividad obtuvo distinciones tales como el “Premio Hollywood Annual Award” y el “León de Plata” del Festival de Cannes. Fue director general de la compañía “Cine Creativo”. En 1984, fue finalista para el premio “Xavier Villaurrutia”. En 1987 recibió la Medalla Yucatán, y en 1993, la medalla “Eligio Ancona”. Salvador Novo lo incluyó en su obra Mil y un sonetos mexicanos (Ed. Porrúa, 1963). Parte de su obra poética son los siguientes títulos: La flauta de la caña, 1960; Como un antiguo caracol, 1978; La flauta y el caracol, 1984; Mérida poro por poro, 1992; Un salitre lejano, 1993, y Cal y canto, 1993.

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El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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