Arte y ciencia
Wilberth Herrera, una vida Titerada
Publicado
hace 7 añosen
Por
Luis Boffil
En esta ocasión, el tema que comparto no trata de política aburrida, de esa que suelen utilizar muchos colegas –con todo respeto- en tiempos no electorales, aunque ellos digan lo contrario. Cuestión de gustos e intereses, me imagino.
Pero al final, sí mencionaremos algo de política, ¡pero de política cultural! La que siempre es menospreciada y de la que los politiquillos se llenan las bembas como si pretendieran hacer algo. Como siempre, sólo interesan los votos. ¡Pues tengan sus votos!
Y la política cultural de este asunto trata de un personaje muy recordado y querido por miles; su familia que mantiene la tradición y, claro, un programa televisivo y obras de teatro que desarrolló el máster Wilberth Alfonso de Jesús Herrera Pérez a lo largo de su paso por esta vida, y que ahora en el rinconcito mexicano ‘alguien’ quiere desarrollar su 4 Transformación. ¡Uy, qué mello!
¡Don Wilberth, desde el cielo, mande inspiración para que Lela y Chereque protagonicen algo relativo a ya “sabemos quién”! Con seguridad habrá un lleno total en el teatro Pedrito.
Pero, de entrada, les vamos a recordar pasajes a todo dar del creador de Titeradas.
¿Sabían ustedes que Wilberth vio la luz en el puerto de Progreso el 22 de mayo de 1943? Pero, lo más irónico y con el pecado cruel de la desmemoria, es que ninguna autoridad municipal que se ha servido de “Puercogreso” –porque, la neta, el puerto siempre está hecho un asco- ha reconocido, siquiera tantito, la trayectoria de Herrera Pérez. Obvio es que jamás han leído un poco de la biografía del que a los 12 años de edad escribió su primer cuento, en un cuadernillo de escuela, con todo y dibujos.
Desde allí, nuestro personaje ya pintaba para ser un grande en el mundo farandulero –por así decirlo- de la actuación, teatro, “telera”, guiones, dramaturgia y demás bellas artes.
Y es que en amena charla con Andrea Herrera, en el local del Centro de Investigaciones “Gerónimo Baqueiro Foster” (dirigido Enrique Martín Briceño, una de las personas más sensibles para el arte que tengo el gusto de conocer), ubicado en el populoso barrio de La Mejorada, la también heredera de la “titereada” en todas sus facetas, ella comentó que su padre siempre fue humilde, entregado y apasionado por su labor.
Y es por todo ello que entre una banda de conocedores se montó el ciclo de video y exposición ¡A gustar Titeradas! by Wilberth Herrera que comenzó el miércoles 22 de mayo (Día Municipal de Titeradas) con dos obras televisivas de antaño como “El desfile de modas” y “Puruxón Superestrella”. Y así continuarán tres miércoles más, el 29 de mayo y el 5 y el 12 de junio, cada día con dos programas –todos a partir de las 7 de la noche- que, con seguridad, les hará zurrarse de la risa y, de paso, reflexionar sobre la cotidianidad social que Wilberth siempre le imprimía a su chamba.
¿Por qué la agringada palabreja “by”? Andrea lo explicó muy sencillo: “Mi papá siempre le imprimía un sello de ‘spanenglish’ a determinados diálogos; era algo muy de él, siempre para divertir”.
Pero seguimos hablando del progreseño olvidado. ¿Estaban enterados, damas y caballeros, que el creador de más de 900 títeres, cuando falleció (27 de octubre de 2011), sólo portaba en su cartera la cantidad de 270 varitos, amén de su identificación del IFE y algunas cosillas más? Y, quizá, una tarjeta de débito. El dinero siempre es necesario, pero para Wilberth era algo secundario. El amor y cariño que le prodigaban por su trabajo era el verdadero “dólar” que requería para vivir.

En la exposición montada en el local que se encuentra en la calle 61 No. 443 por 50, los que acudan podrán echar ojo a un breve pero significativo paso de la trayectoria de Herrera. Encontrarán varios de sus amados títeres, principalmente Lela Oxkutzcaba y su eterno enamorado el gato azul Chereque, al igual que Doña Nena y su hijo Totoyo, con quienes más se puede entender las graves diferencias sociales de Yucatán.
Ah, y también podrán observar el “autorretrato” de Wilberth Herrera. El mismo, años atrás, se “elaboró” en un títere, acompañado de “La Vaca Maravilla”, también de su autoría. Algo a toda madre, la neta.
Allí encontrarán determinados artículos personales, desde sus últimos lentes hasta el primer martillo que utilizó para elaborar sus títeres, entre ellos, “La Vaca Maravilla”, que data de los años setenta. De lunes a viernes, de 9 de la mañana a 3:30 de la tarde.
Andrea rememoró que su padre, con los títeres, les enseñó a ella y a sus dos hermanos Pedro y Juan, los valores de la honradez, la honestidad y el esfuerzo. ¡Qué mejor legado!
Ah, y algo muy importante: todos los domingos, a partir de las 11 de la mañana, en el teatro Pedrito (calle 55 por 62 y 64, Centro de Mérida), se presentan obras de la familia Herrera para divertir de manera sana a toda la familia. La cuota de entrada es, simplemente, módica para gustar la mera calidad de la melcocha.
Y les reitero: “chin… chin…” para el o los que no visiten el ciclo de video y exposición de ¡A gustar Titeradas” by Wilberth Herrera.
Olviden, por un momento, sus pesares y la grilla barata electorera. Aquí sí hay –por decir- polaca, pero de la social, de la reflexiva, de la buena, la cual es un oasis encontrar. Andrea y su equipo los esperan.
Amiguitas y amiguitos, ya saben: sugerencias para que Wilberth Herrera sea reconocido siquiera, en una charla de café, en su natal Progreso, enviarlas a boffilgomez@yahoo.com.mx y/o boffil63@gmail.com
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
