Arte y ciencia
Yucatán, entre la homofobia institucional y las microhomofobias
Publicado
hace 5 añosen
Por
César Benítez
El día 17 de mayo se conmemoró el Dia Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. Originalmente este día está dedicado a celebrar la eliminación de la homosexualidad como una enfermedad mental, esto último, en el año 1990, es decir ya 31 años.
A pesar del tiempo que ha transcurrido, aún queda mucho por trabajar en cuanto a la erradicación de la homofobia dentro la sociedad ya que tristemente, sigue siendo común la estigmatización, los prejuicios y la persecución hacia gente de la comunidad LGTTTQ+ en diferentes aspectos. Es lamentable como en muchos países, el ser miembro de dicha comunidad, sea motivo de criminalización, de odio y de persecución, actos inhumanos que incluso llegan a ser amparados por “leyes” que violentan los acuerdos internacionales de los Derechos Humanos.
Entre los países más homofóbicos del mundo se encuentran: Polonia, Afganistán, Ghana, Rusia, Brunei, Nigeria, y en general todos los del régimen islámico. Por su parte, en América Latina, Brasil encabeza la lista de los más homofóbicos, con registros de 122 asesinatos y crímenes de odio, tan sólo en el año 2007, en contra de algún miembro de la comunidad. Deshonrosamente México, hasta el 2006, ocupada el SEGUNDO lugar de esta lista con 420 casos acumulados desde 1995 hasta el año señalado, según datos del “informe especial sobre violaciones a los Derechos Humanos y delitos cometidos por homofobia”
Para el caso de Yucatán, la homofobia se manifiesta más de tipo cognitiva y cultural que de tipo físico, es decir, que existe una mayor discriminación con base a creencias, supuestos e imaginarios los cuales suelen quedar en comentarios y/o expresiones, más no llegan a niveles físicos ni de agresividad como podría suceder en otras ciudades. Sin embargo, resulta preocupante que en Yucatán esté presente en alta medida la Homofobia Institucional, es decir, aquella que se manifiesta cuando las autoridades gubernamentales promueven acciones en contra de las personas de comunidad o, cuando omiten acciones en beneficio de estos. El ejemplo más claro de lo último es la negativa del gobierno para la aprobación del matrimonio igualitario, hecho que deja en gran desventaja en materia de Derechos Humanos y garantías individuales a la población LGBT de nuestro estado.
No existe una verdadera razón o al menos no una razón categórica por la cual se niegue el derecho del matrimonio a estas personas. Todo parece girar en torno a los prejuicios y caprichos personales de las y los diputados, los cuales no han entendido que su negativa representa un desacato a la jurisprudencia de la Corte, la cual establece que los congresos locales deberán trabajar y adecuar su legislación civil y familiar, para garantizar que todas las parejas puedan constituir una familia. Y ya ni hablemos del hecho de que las parejas del mismo sexo puedan formar familias homoparentales, que eso aún está mucho más lejano debido a la pésima administración y la rancia burocracia que hace más complejos los procesos de adopción, incluso para personas heteros
Otro ejemplo de esta homofobia institucional ocurre justo el día en que se conmemoró esta lucha, ya que el gobierno del estado invisibilizó al mismo, pues no hubo pronunciamiento, ni mención alguna en ninguna de sus redes sociales. Lo anterior significa que, para la administración actual, poco o nada importa este acontecimiento, y no es prioridad que deba ser atendida y que ni siquiera figura en su agenda diaria. Por su parte, el ayuntamiento de Mérida, hizo un breve reconocimiento al día mediante el acto simbólico de iluminar el edificio del ayuntamiento con algunas luces alegóricas a la bandera del movimiento. La acción del ayuntamiento no es un acto que daba agradecerse, ya que es parte de su responsabilidad como institución que trabaja por mejorar las condiciones de vida de los meridanos, así como por garantizar sus derechos y garantías. Si bien se reconoce la acción, no deja de ser un acto tímido y de un impacto social bastante limitado.
Por su parte, las microhomofobias de la sociedad yucateca, también deben ser atendidas, particularmente por que la gente no ha entendido que ciertas acciones, comentarios, actitudes, gestos, etc., por muy “pequeños” que sean, no dejan de representar un acto de discriminación o de exclusión hacia la población LGBT. Comentarios como “no se te nota lo gay”, “¡que desperdicio, tan guapa /guapo y eres gay!”, “que bueno que tú no te vistes de mujer y te aceptas como varón”, “eres lesbiana, pero te puedes embarazar y tener hijos”, “¿qué se siente ser gay?”.
Algunas veces los comentarios microhomofóbicos no son mal intencionados, pero no olvidemos que se originan alrededor de una serie de prejuicios y paradigmas que deben ser superados. Partamos del hecho de que la imagen no está estandarizada, por lo tanto, todos tenemos derechos a vernos y vestirnos según nos acomode. La religión igual ha jugado un papel determinante dentro de lo anterior, pues muchas ideas y “principios” sociales, siguen fijándose en función del dogma religioso, se continúa pensando que ciertos actos no son bien visto o condenados y que por ellos la gente de la población LGBT debería “reformar” sus actitudes y que por lo mismo, se tolera el hecho de ser homosexual, siempre y cuando se lleve una vida “respetuosa”, que no se caiga en el “desenfreno” , que se cuiden las formas y las maneras, vaya que se adecue a los estereotipos sociales “tradicionales”.
Lo peor de todo lo anterior es que dentro de la propia comunidad, existen personas que repiten muchos actos discriminativos, que cuestionan y señalan a aquellos que luchan, trabajan y buscan maneras de acceder a mejores condiciones de vida para toda la población LGBT, bajo el falso supuesto de que “las cosas se ganan siendo educados y pidiendo permiso.” Es por ello que ridiculizan las marchas del Orgullo, comentando que ellos trabajan y no tiene necesidad de participar en dichos eventos, pues ellos “si son buenos ciudadanos y no tiene tiempo para esas cosas”. No se dan cuentan de lo privilegiados que son y de que su homofobia interiorizada los vuelve parte del problema que se busca combatir y erradicar.
Sin duda alguna se tiene que seguir trabajando mucho más en nuestra ciudad y nuestro estado. Y si bien existen algunos destellos positivos, no se puede olvidar que la lucha es constante y permanente, no debe ser conformista con “pequeños triunfos” como si estos fueran los triunfos absolutos. La población LGBT tiene la difícil tarea de trabajar no sólo con una administración sistemáticamente hostil, sino también lleva la tarea de trabajar contra la propia gente de la comunidad que no se da cuenta de que los beneficios de la lucha son sociales, para el colectivo y no privilegios de algunos cuantos, como aquellos que “no necesitan marchar porque nunca han sido discriminados.”
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
