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Arte y ciencia

Zoom: educación en casa al filo de la pandemia

Joed Amílcar Peña Alcocer

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México

La nueva normalidad académica y escolar nos ha puesto de frente a un contexto que ya existía, pero que no habíamos dimensionado o aprovechado en su totalidad, y por esas mismas razones nunca pensamos que nos sobrepasaría: las reuniones, congresos, charlas y clases a través de vídeo llamada.

De manera personal creo que la enseñanza a través de medios de interacción digital (pizarras colaborativas, plataformas de vídeo, aplicaciones interactivas y una larga lista más) sólo puede ser efectiva si no reproduce o agudiza la desigualdad en los contextos educativos en los que pretendemos implementarla.

Los docentes han asistido en los últimos meses a un proceso que ha trasladado sus interacciones con sus estudiantes del aula a las vídeo llamadas, fuera de la utilidad y eficacia que pueden tener creo que no hemos meditado en un aspecto importante: respetar la privacidad de los interlocutores y ser empáticos con ellos.

Se cual sea la plataforma elegida para las clases sincrónicas, existe una exigencia casi generalizada: mantener las cámaras activas durante las sesiones de trabajo. De primera mano sé de varios docentes que sienten incomodidad cuando sus estudiantes mantienen inactivas sus cámaras, argumentan que enseñar frente a un público sin rostro da una sensación de hablarle a la nada e incluso provoca desánimo. Valdría la pena preguntarnos si hemos meditado sobre las videoconferencias más allá del punto de vista del docente, tratando de comprender qué significa para un estudiante activar su cámara.

Durante la pandemia los estudiantes han expuesto a sus profesores sus condiciones materiales de vida, sus espacios íntimos de trabajo y sociabilización, bajo estas condiciones los docentes debemos desarrollar prácticas que no sean intrusivas o violentas para sus contextos familiares. Las relaciones estudiante-profesor siempre serán relaciones asimétricas, la invasión del espacio privado es una de las formas más violentas en las que se pueden presentar.

Exigir cámaras activas todo el tiempo, el uso del uniforme de manera obligatoria durante las sesiones de clase, la prohibición de tomar líquidos o alimentos durante las horas de trabajo pueden ser vistas como una práctica necesaria para replicar el aula de clase y sus dinámicas; pero la realidad y sus necesidades son otras. El sistema educativo, público o privado, ha entrado a los hogares de infantes y jóvenes sin el mayor recato, modificando sus rutinas familiares, obligando a transformar los espacios de la casa y creando limites en donde no los había.

Educar en medio de una pandemia no requiere replicar el aula en la casa del estudiante, más que eso necesita un alto grado de empatía y solidaridad. La escuela/universidad debió adaptarse a los hogares, presentándose como un sistema normado pero flexible, demandante pero no abusivo, siempre presente pero no intrusivo. Si bien los requerimientos administrativos de las instituciones de educación no se trasformaron, como sí ellas pidieron que se trasformara la práctica docente, el profesor es quien puede brindar al estudiante ese margen de adaptación que permita conseguir un entorno de aprendizaje de confianza.

Ser profesor en esta contingencia implicar sopesar las condiciones materiales y anímicas de los grupos de clase, brindarles cargas de trabajo asumibles y no enseñar desde el privilegio del acceso a la tecnología.

La pandemia ocasionada por el Coronavirus ha puesto sobre la mesa varios problemas, oportunidades y retos para conseguir el anhelo de la llamada “educación del siglo XXI”, es evidente que para poder llegar a ese ideal no basta la tecnología, se necesita de inteligencia emocional, cuidado de la salud mental y respeto a la privacidad. No dejemos de reflexionar sobre estos asuntos.

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U Janal Pixanoob

Los finados en Yucatán

José Iván Borges Castillo

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Cada año los yucatecos desde la privacidad de sus hogares realizan la ofrenda que encierra la conmemoración en recuerdo de los muertos. Los yucatecos llaman a este tiempo como “de los santos finados” o simplemente finados, que evoca un tiempo especial para los muertos. Todo un rito de profundo respeto envuelve las actividades que se realizan durante un mes, y que se extienden desde los últimos días del mes de octubre.

Dos grandes religiones se enfrentaron la maya nativa y la religión católica que llego con la conquista, la primera tenía establecido ya una conmemoración del recuerdo de sus muertos en fechas distintas, distribuidas en lo largo del calendario maya, en tanto que la iglesia católica, esa que venía a extender su catecismo después del gran concilio de Trento, establecía para orar por las almas de los muertos el dos de noviembre, presidido desde el 1 de noviembre con la conmemoración de todos los santos, de esos hombres y mujeres que llegaron a la patria celestial pero que por evidentes razón no fueron canonizadas.

De los tres siglos de dominación española, los mayas coloniales nos dejaron testimonio de esa resistencia forjada para mantener sus creencias mayas, aunque con el velo de la función de la religión católica oficial. Así el Chilam Balam de Chumayel dicta: “Gemirán las almas de los muertos, desde los socavones de la ciudad de piedra de los Itzaes.” Y el Chilam Balam de Ixil contiene en su calendario: “1 de noviembre. Día de todos los santos (y) 2 Conmemoración de los difuntos”.

La función ritual de honrar a los muertos se nutrió, con toda seguridad, con las religiones africanas y asiáticas que se establecieron en la península. Los libros sacramentales de las parroquias antiguas yucatecas, muestran el alto número de afrodescendientes, los pardos, que engrosaban la larga lista de esclavos, sirvientes, libres y pobladores dispersos. 

Mientras los mayas coloniales hablaban de la existencia de las almas que habitan en las cuevas subterráneas, como los socavones de la tierra de los Itzaes, los católicos profesos imploraban al cielo por el descanso eterno de las almas de sus familiares, que como marca el catecismo, con toda probabilidad se encontraban en el purgatorio y había que hacer penitencia por ellas, pagar Misas, fundar obras pías, entre otras cosas, para que las almas fueron liberadas del purgatorio, especie de lugar de castigo, para limpiar sus almas que tras quedar inmaculadas se irían al cielo a descansar.

Impulsado por la Iglesia en el orar por las almas de los muertos, los mayas ajustaron el calendario de sus ofrendas comenzando a realizarlo muy a propósito en los días que la iglesia ya establecía en su santoral, y así lejos de levantar sospechas de idolatría o superstición, se unirían a la celebración litúrgica, copiando a lo que  los españoles hacían en sus casas de colocar ofrendas o altares con calaveras, vinos, frutas, en evidente enseñanza de lo pasajero y fugaz de la vida, y que todo debe enfocarse a la edificación cristiana. Los mayas desde lo privado comenzaron a ejecutar sus ofrendas, pero muy distinto a los españoles y criollos católicos. Ellos también venían de un mestizaje, donde los panes en calaveras y huesos, eran parte accesoria de su celebración.

Ya para el siglo XIX, las crónicas nos hablan de la ejecución de este rito entre los mayas yucatecos. Los cronistas no hablan de esto como meras supersticiones. El viajero norteamericano John L. Stephens, que visitó Yucatán a mediados del siglo XIX, en su bitácora de viaje escribió: “Era la gran fiesta de Todos los santos… además de las ceremonias que usan en la Iglesia Católica en todo el mundo, hay una que es peculiar en Yucatán, deriva de la costumbre de los indios…” y va narrando el uso de velas benditas que se encienden en honor de los difuntos, así como la elaboración del “mucbipollo” cocido bajo la tierra. De igual forma habla de la ofrenda al ánima sola y de las creencias entre los mayas yucatecos de que las ánimas vienen de visita.   

Y en 1860 el periódico La Burla, publicado en Mérida, saca a la luz un poema al “Janal Pixán”, así con J, en cuyos laudos hablara del “Mucbil-pollo”, del Tanchucua, de los atoles, del anís, del “mucbi-xpelón”, y del mucbi o pib de conejo, gallinas y pollos. También Manuel Barbachano y Tarrazo en su artículo Día de todos los Santos, publicado en 1894 nos hablara de las mismas particularidades de la celebración entre los mayas que han descrito los anterios.

En la primera mitad del siglo XX, los escritores yucatecos como Santiago Pacheco Cruz y Luis Rosado Vega hablarán con detalles de la celebración de finados entre la comunidad maya. Rosado Vega en su libro Amerindmaya refiere con detalles todo el rito, señal a los pibes, la colocación de bebidas, la quema de velas de cera, y la entrega de toda la ofrenda con los rezos de un sacerdote maya, un Yum Men.

El día de finados en el Yucatán actual y con sus múltiples manifestaciones según sea la región de la península y pueblo, comisaría o hacienda donde se realiza, se expone con sus propias particularidades y características. No hay un patrón a seguir de lo que debe o no llevar los altares. Todo se ajusta a las posibilidad de cada familia y de cada cual,  y debe prevalecer siempre la buena voluntad de realizarlo, de tener el sentimiento y la creencia. Consta por los testimonios recogidos que hasta un vaso de agua con un pan en la mesa del altar es suficiente, si se realiza con verdadera voluntad.

Recogiendo los testimonios de los abuelos con más de ochenta años de mi comunidad Tekal de Venegas, las ánimas llegan para permanecer todo el mes de noviembre. Por lo tanto el día 31 de octubre llegan desde temprano las ánimas de los niños difuntos. Ese día el altar luce con panes en forma de muñecos, las velas serán de colores y se pueden colocar juguetes y trompitos en el altar. Ese día se coloca de bienvenida chocolate caliente y panes.

El mediodía se puede colocar una comida no condimentada, puchero de pollo, sopas de gallina, o bien por la tarde poner “vaporcitos” como se le dice a los tamales de espolón con manteca o de cool y carne de gallina.

En ese mismo altar se recibirán a las ánimas de los adultos ya fallecidos, el día primero se les da la bienvenida con panes y chocolate caliente, al medio día se coloca la comida grande como mechado de pava, relleno negro, chirmole de puerco, encebollado de pavo, o comida especialidad de la casa. Las velas serán blancas, aunque en algunos pueblos colocan velas negras.

La piadosa tradición señala que se debe rezar en la mañana para darles la bienvenida a las ánimas se canta el rosario, y de igual forma se debe rezar al medio día o cuando se coloca la ofrenda.

El altar se adorna con flores de xpujuc, amor seco, árnica, y otras flores de la región, así como hojas olorosas de ruda y albahaca. Por la noche víspera del 31 y 2 de noviembre se colocan velas o veladoras encendidas en al puertas de la casa para darles la bienvenida así como ramos de flores.

Los preparativos de recibir a las ánimas comienzan desde las últimas semanas de octubre, con la limpieza de la casa y solar. Compras de velas, tablillas, y demás enseres necesarios. Se dice que desde el 25 de octubre algunas ánimas comienzan a salir del purgatorio por eso es necesario que a los niños les pongan un cordón negro o rojo en el pulso para que las ánimas no se los lleven. Se dice que las lluvias postreras de octubre es señal de que las ánimas están limpiando su camino para llegar a sus pueblos.

Desde que llegan los primero días de noviembre las ánimas permanecerán por el tiempo de treinta días, que son los que corresponden al mes de noviembre. Por tanto, si la familia no celebró la llega y ninguno de los días establecidos, cualquier día del mes puede hacer su ofrenda, ya que las ánimas están aquí.

El 7 u 8 de noviembre se realiza el ochovario y en algunos pueblos yucatecos, es entonces cuando aparece el pib como ofrenda, en el altar, y se reza solemne para que la ofrenda sea tomada.

El 30 de noviembre tiene lugar el bix mes, ósea la despedida de las ánimas. Ahora será en la noche cuando se realiza todo un rito establecido, se coloca una nueva ofrenda pero ahora de alimento sólidos, panes, tamales, o pibes, que serán envueltos con servilletas y dejados en el altar por toda la noche para que las ánimas al retirarse se lleven esos alimentos.

Se dice que las ánimas de las personas que fallecieron en el año no salen para venir a descansar por un mes, solamente vienen el 30 de noviembre para cargar los pibes y velas que serán llevadas. Los cabos de velas serán encendidos en los caminos o en las albarradas para alumbrar el camino de regreso de las ánimas al purgatorio, entonces comenzara la espera del próximo noviembre.

Termino citando al maestro Rosado Vega, en lo que escribe: “Sí; sí vuelven los muertos a este mundo que nunca abandonan por completo. Vuelven sus almas y, a veces, hasta con sus propios  cuerpos que dejaron; vuelve a ver a sus familiares y amigos…

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Arte y ciencia

Depresión posparto podría durar hasta tres años, afirma estudio

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PIKUL NOOROD / SHUTTERSTOCK

Después del nacimiento de un bebé, la depresión posparto puede persistir hasta tres años después del alumbramiento.

Así lo reveló un estudio realizado por investigadores del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) “Eunice Kennedy Shriver”, quienes analizaron a cinco mil mujeres durante tres años después del nacimiento de sus hijos. Los resultados mostraron que una de cada cuatro mujeres experimentó altos niveles de síntomas depresivos durante los primeros tres años después del parto, mientras que el resto atravesó una depresión leve.

Las recomendaciones después de un alumbramiento son que los pediatras examinen a las madres para detectar la depresión posparto durante los primeros seis meses. Sin embargo, Diane Putnick, autora principal de la investigación y científica epidemióloga del NICHD, aseguró: “Nuestro estudio indica que seis meses pueden no ser lo suficientemente largos para medir los síntomas depresivos”.

A largo plazo, estos datos representarán el bienestar y buen desarrollo del hijo, ya que es fundamental que la madre se encuentre en condiciones óptimas para asistirlo.

Para evaluar los síntomas de las mujeres, los investigadores aplicaron un breve cuestionario especializado en detectar la depresión. Así se determinó que las mujeres con enfermedades subyacentes, como trastornos del estado de ánimo o la diabetes gestacional, tenían más probabilidades de presentar la depresión gravemente. 

Con los resultados obtenidos, el equipo de investigación de la doctora Putnick sugirió que las consultas para medir los síntomas depresivos posparto se extiendan al menos por dos años luego del nacimiento del bebé, pues de este modo podrán atenuarse estas manifestaciones.

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Arte y ciencia

Resguardan a los animales de “Animaya” ante las recientes e intensas lluvias

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Foto: Ayuntamiento de Mérida

Mérida, Yucatán, 29 de octubre del 2020.- Ante los recientes fenómenos meteorológicos que afectaron al municipio y debido a su ubicación en el poniente de Mérida, zona considerada de riesgo por las inundaciones, el Ayuntamiento dispuso un operativo especial en el parque zoológico del Bicentenario “Animaya” para salvaguardar a las especies que alberga.

De acuerdo con un comunicado emitido por la comuna, la medida se impleentó para evitar afectaciones a los animales del recinto, y mayores complicaciones luego de la extraordinaria precipitación pluvial que generaron las tormentas tropicales “Cristóbal” y  “Gamma”, así como los huracanes “Delta” y” Zeta”, dadas las condiciones del suelo, con partes hondas y un lago, del zoológico.

“Aunque estamos realizando todos los trabajos necesarios para que el parque regrese a la normalidad, hay que destacar que será necesario esperar a que las condiciones del subsuelo mejoren, ya que en pocos días cayó una cantidad de agua inédita, que saturó el manto freático”, expresó el alcalde Renán Barrera Concha, a través del boletín. 

La prioridad del operativo fue proteger y salvaguardar la integridad de los más de 150 animales que habitan principalmente en el área del foso (pradera), que recibió mayor cantidad de agua al desbordarse el lago. En dicho foso, el nivel del agua alcanzó más de 1.5 metros de altura, por lo que no era seguro que los animales pudieran continuar ahí.

El director de Servicios Públicos Municipales, José Collado Soberanis dio a conocer que además de las áreas del hospital veterinario del zoológico donde se resguardaron varios ejemplares, también se habilitó la zona de andadores, con el retiro de botes de basura y el aseguramiento minucioso de las rejas de contención, con las cuales delimitaron el área que ocuparon los animales. Se restringió el paso de trabajadores y vehículos para evitar perturbarlos.

“El operativo ha tenido éxito porque con el traslado a zonas secas y seguras se consiguió mitigar el daño emocional y físico que le ocasionaría a los animales el contacto permanente con el agua”, dijo.

Aunado a lo anterior también se resguardaron animales pequeños como tortugas, crías de pavo reales, gallinas de guinea, codornices a sitios elevados, se aseguraron recintos temporales de recuperación y se colocaron fuentes de calor para los mismos.

Los flamencos fueron trasladados a zonas secas, previa poda de plumas remeras para evitar fuga o intento de vuelo ante la presencia de vientos fuertes que los perturben. Los reptiles se colocaron en contenedores cerrados y permanecen resguardados en un sitio seco y seguro. Igualmente, las crías de primates fueron puestas en transportadoras y permanecen en resguardo en el hospital.

Agregó que las cajas de abejas nativas fueron selladas con los miembros de la colonia en su interior y con alimento de provisión para que resistan hasta que las condiciones permitan dejar su nido y realizar la recolecta de polen y néctar.  Las aves pequeñas como loros, tucanes y rapaces fueron colocadas en jaulas individuales y resguardadas de vientos y lluvias.

Los animales carnívoros permanecen en su recinto de exhibición mientras el personal está en horario laboral. Después de este horario se les resguarda en las áreas de seguridad de sus mismos espacios, con el cierre de compuertas.

Collado Soberanis explicó que se mantienen las dietas específicas para cada especie y los cuidados habituales para mantener a los animales en buen estado de salud. Sólo cuando el nivel del agua descienda, las condiciones climáticas lo permitan y las praderas e infraestructura se recuperen, las especies regresarán a sus praderas correspondientes, añadió. 

Cabe destacar que de marzo a la fecha, el Ayuntamiento ha recibido y puesto en protección y resguardo a casi 70 ejemplares rescatados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). 

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