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Editorial

Innovación, un debate global que debemos aprovechar

José Miguel García Vales

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Entre el 23 y el 26 de mayo se llevarán a cabo las elecciones del Parlamento Europeo. Como apuntan Ilke Toygür y Carlos Carnicero, investigadores del Real Instituto Elcano de España, se prevé que en las próximas elecciones se eleve la participación (habitualmente la tasa es menor a la de elecciones nacionales), dado el interés público ante situaciones que han afectado a la Unión Europea: el desafío a la cohesión derivado del Brexit, la desigual recuperación económica y continuidad de políticas de austeridad y las diferencias ideológicas de cómo enfrentar la crisis migratoria, la necesidad de incrementar la defensa militar de la región, al igual que el fortalecimiento de las estrategias de combate al cambio climático en el ámbito productivo, ambiental y de la vida cotidiana.

Cohesión, economía, migración, defensa y cambio climático son temas comunes en el diálogo político en Europa, Estados Unidos, Marruecos, Argentina o México. Son los problemas públicos que suelen tener alguna propuesta de parte de autoridades o grupos políticos. No siempre satisfactoriamente.

Pero estas elecciones europeas abren el espacio a otro tema que es fundamental: la innovación tecnológica. Ya sea por el impacto de las plataformas tecnológicas en el control de la información, la redefinición del empleo y el aparato productivo, el mayor peso hegemónico de las empresas tecnológicas, así como la búsqueda de nuevas soluciones económicas y sociales con base en el conocimiento.

El presidente francés Emmanuel Macron, en su interés de consolidar el poder internacional de Francia, apeló en un editorial escrito en marzo a “un renacimiento europeo”, que reinvente el papel del continente en un “mundo cambiante”. Este renacimiento europeo se basa en la libertad, la protección (defensa y migración) y recuperar el espíritu de progreso. Sobre este último punto, destaca establecer un salario mínimo europeo, cero emisión de carbono en 2050 y la mitad de pesticidas en 2025, y dos propuestas para crear empleo: regular a los gigantes del sector digital y “financiar la innovación asignando al nuevo Consejo Europeo de Innovación un presupuesto comparable al de Estados Unidos para liderar las nuevas rupturas tecnológicas como la inteligencia artificial”.

Apenas la semana pasada, el actual ministro de relaciones exteriores español, Josep Borrell, quien también es el principal candidato del Partido Socialista Obrero Español para integrarse al Parlamento Europeo, coincide en un “relanzamiento europeo” que tenga el objetivo de que los europeos asuman su propia destino tomando en cuenta las nuevas tensiones geopolíticas y sirva como antídoto contra el totalitarismo. Para el ministro, la seguridad europea también depende de la “capacidad tecnológica en áreas como el 5G, la inteligencia artificial, la biotecnología y la computación cuántica (que) impulse la innovación y una política industrial que permita a nuestras empresas competir con las multinacionales americanas y chinas”.

Desde diferentes familias ideológicas, la liberal y la socialista, este debate europeo nos permite observar que la innovación tiene un componente económico concreto, pero también un posicionamiento político fundamental para el desarrollo. En ese sentido, sirva este debate para darnos cuenta de la importancia de la Zona Económica Especial en Progreso o el Polo de Innovación para el Bienestar, como recientemente anunció el gobernador Mauricio Vila.

Es un debate en el que Yucatán está inmerso y que puede liderar. Claro que importa definir las empresas que invertirán o los beneficios fiscales. Pero se debe dar un paso atrás en la defensa de intereses particulares o políticos que intenten afectar este proyecto.

Debe ser un proyecto en común. Que entendamos que en la medida que se invierta en innovación, México y Yucatán estarán asumiendo un espíritu de progreso, parafraseando a Macron. En tanto nos convenzamos de nuestras capacidades tecnológicas, como a las que se refiere Borrell, estaremos en la posición de competir en diseño, servicios e industria, con otras regiones.

Eso sí, no hablemos de renacimiento o relanzamiento. Hablemos de que tomamos la decisión responsable de compartir un objetivo común y que aprovechamos la oportunidad.

Un dato

Aproximadamente 350 millones de ciudadanos elegirán a 751 diputados. Esto significa la renovación de la rama legislativa de la Unión Europea. Entre sus tareas se encuentran la aprobación del presupuesto de más de 113 mil millones de euros, la revisión y aprobación de leyes comunes a los 28 países que componen la unión y el control de las instancias comunitarias, como sería el Banco Central Europeo o la defensa de los Derechos Humanos. Actualmente, el Grupo Popular, de centro derecha, preside el parlamento.

Editorial

¿Ha perdido el toque el gobernador Vila?

Mario Alejandro Valdez

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Pese a que su victoria en julio de 2018 fue muy apretada, y en gran medida impulsada por factores externos, como el “efecto AMLO” y la adhesión de la corriente priísta liderada por Celia Rivas, es indudable que Mauricio Vila asumió el cargo con la aprobación mayoritaria de la población yucateca. Su juventud, agradable presencia y buen desempeño en la alcaldía de Mérida le valieron esa aceptación. Conocedor del sentir popular, incluso el presidente López Obrador lo llenó de elogios y lo puso como modelo nacional de gobernador, pese a pertenecer a la trinchera ideológica opuesta. Vila correspondió evidenciando una cercana relación con el tabasqueño en aquellos primeros tramos de la encomienda de ambos funcionarios.

Pero pronto empezaron a aparecer nubarrones en el horizonte. El gabinete de Vila fue altamente decepcionante, ya que sólo incluyó a un pequeño grupo de especialistas con suficiente perfil, y en cambio está plagado de representantes de los grupos panistas, así como de empresarios sin experiencia en la administración pública ni mucho menos sensibilidad social. Luego vino aquella estúpida campaña para desaparecer el ISSTEY, que lo confrontó con el 90 por ciento de la burocracia estatal, para rematar con los “impuestazos” y el proyectado reemplacamiento, que lastimaron aún más su imagen, e hicieron brotar severas protestas en su contra. También abonaron en su descrédito la represión a las luchas feministas, el desprecio a los derechos de la comunidad de la diversidad sexual y, finalmente, la dura represión a la manifestación del 19 de enero pasado.

La pandemia de COVID-19 pareció relanzar su figura al hacer anuncios impactantes, como adelantar el cierre de escuelas y de trabajos no esenciales, la adquisición de ventiladores y diverso equipo médico, y el ágil establecimiento de hospitales temporales en Mérida y Valladolid. Una primera propuesta de endeudamiento lo volvió a poner brevemente en el ojo del huracán, pero, al ser derrotada en primera instancia con la oposición del PRI, el asunto entró al olvido, en el contexto social monotemático de la amenaza del coronavirus.

Pero como si de una maldición se tratase, las decisiones de Vila volvieron a tornarse en su contra. Una impensada Ley Seca, supuestamente decretada para prevenir la violencia hacia mujeres y niños, provocó el enojo de las mayorías y, más grave aún, el surgimiento de una epidemia de intoxicaciones por consumo de alcohol adulterado, todo ello sin disminuir los hechos de violencia, al decir de las organizaciones independientes. Mientras tanto, el mercado clandestino de alcohol, que había disminuido sensiblemente ante el aumento de horarios y sitios legales de venta, se robusteció rápidamente, algo que, en medio de la tragedia de los fallecidos por intoxicación, sin duda ha enardecido más los ánimos contra el gobernante.

En ese contexto, Vila retomó su plan de deuda de largo plazo, negociándolo con el desaseo que comentamos la semana pasada con la cúpula priísta. Algo salió mal, porque a pesar de las negociaciones, le faltaron tres votos al proyecto para ser aprobado. Aún no se había terminado de conocer esta noticia, cuando el gobernador ya estaba grabando un atronador mensaje, llamando al linchamiento político de quienes impidieron el endeudamiento, que había sido rechazado por una gran parte de la opinión pública.

El combativo mensaje mediático, lanzado justamente en el día de mayor expansión y fatalidad de la pandemia en Yucatán, disgustó incluso a la cúpula panista. Veteranos militantes de Acción Nacional, conocedores de los intríngulis de la política local, no se aguantaron e hicieron un llamado por redes sociales a “dejar de brincar con un suelo tan parejo”, ya que no parece empresa difícil conseguir los tres votos faltantes haciéndole algunas enmiendas al proyecto original. De hecho, el empréstito NO se rechazó propiamente, sino se regresó a comisiones para su “enriquecimiento”.  (Del proyecto, no de los diputados).

El antes sonriente y popular gobernador parece haber perdido el toque. Confrontado con varios sectores, manejando un discurso intolerante y reaccionario, rebasado por la gravedad de la crisis sanitaria y provocando enojos incluso en el interior de su partido, Vila está de nuevo en una posición frágil. ¡Y eso que el sexenio está apenas en su primer tercio! ¿Podrá recuperar su poder seductor?

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A propósito de…

Confinados con el enemigo

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de la idea de que el hogar es un lugar seguro en situaciones como la que impone la presencia del coronavirus en el mundo, es necesario considerar que en nuestro país la violencia intrafamiliar es un problema que afecta a una gran cantidad de mujeres, niñas, niños y adolescentes, por lo que lejos de sentirse a salvo en casa, se encuentran atrapados con el enemigo.

En Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) difundió la publicación “Protección de la niñez ante la violencia. Respuestas durante y después del Covid-19”, en la que se plantean varias medidas que el Estado debe implementar, como garantizar el acceso a los servicios de atención y apoyo para los menores así como crear alternativas de alojamiento y mecanismos de alerta para prevenir las agresiones.

El aumento en los niveles de estrés, la inseguridad económica y alimentaria y el confinamiento han elevado radicalmente los niveles de violencia doméstica en México y se requiere de acción inmediata para proteger a la infancia y adolescencia afectada, señaló. Y evidenció que durante la contingencia, se han registrado 115,614 llamadas de emergencia al 911 por abuso sexual, acoso sexual, violación, violencia de pareja y violencia familiar. El número de reportes recibidos en marzo es 28% superior al de enero pasado y 22% mayor al de febrero.

El organismo internacional enfatizó que 6 de cada 10 menores de uno a 14 años sufren maltrato en su hogar, situación que empeora por el confinamiento. Además, en marzo se recibieron 22,628 llamadas por violencia de pareja,  lo cual representa un crecimiento de 23% respecto a  febrero y 33%  más que en enero.

En contraste, al posicionarse al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró el 6 de mayo que “la familia en México es excepcional, es el núcleo humano más fraterno, esto no se da en otras partes, lo digo con todo respeto, o sea, son de las cosas buenas que tenemos”

Aunque el titular del Ejecutivo mantiene una posición que desestima la gravedad  tanto de la violencia de género como de la intrafamiliar, la Red Nacional de Refugios informó que los reportes recibidos han registrado un incremento de más del 80 por ciento y las solicitudes de asilo en estos espacios han aumentado 30 por ciento. Casi la mitad de las llamadas corresponden a la Ciudad de México y el Estado de México

Algunas cifras evidencian que, no obstante las ideas idílicas respecto a la familia mexicana, “el hogar” puede ser terrorífico: UNICEF informa que en México, 63% de niñas, niños y adolescentes ha experimentado al menos una forma de castigo psicológico o físico en casa; cada día 34 niñas son embarazadas en hechos de violencia sexual, ocurrida principalmente en el seno familiar, según datos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres)

En su sitio oficial, Inmujeres advierte: “Con la puesta en marcha de las medidas destinadas a contener la pandemia del COVID-19, las mujeres nos encontramos más expuestas a vivir actos de violencia doméstica

El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, informó  que la violencia contra mujeres y menores de edad dentro de los hogares aumentó en un 120% desde que se declaró la emergencia y confinamiento, el 23 de marzo.

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en el Hogar elaborado por ONU Mujeres México, casi el 80% de ellas han sufrido violencia; en el  52% por ciento de los casos, la agresión proviene de la pareja. Sin embargo, casi el 79% de estas mujeres no buscan apoyo institucional ni presentan una denuncia, por diversas razones.

La representante del organismo, Belén Sanz, urgió a pensar en respuestas rápidas y coordinadas que pongan en el centro los derechos de las mujeres y las niñas, porque las emergencias humanitarias, los desastres y las pandemias las colocan en mayor riesgo de violencia.

La propia secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero  reconoce: “El incremento de la violencia intrafamiliar en esta emergencia sanitaria se relaciona con el confinamiento pero también se debe al estrés económico y posible desempleo de los responsables de los hogares”.

No es que todos los hogares de México sean sucursales de la casa del terror. Hay muchas familias cuyos miembros se relacionan con respeto y armonía, hasta donde es posible. No obstante, subestimar un problema social tan grave y evidente equivale a dejar en la indefensión a millones de seres humanos, sobre todo a los más vulnerables.

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La política en Yucatán

Introspección histórica: ¿Qué fue la Guerra de Castas?

Mario Alejandro Valdez

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Nuestro título pudiera parecer un enorme atrevimiento. Hace dos semanas planteamos desde este espacio que la llamada Guerra de Castas realmente no fue un conflicto con tintes raciales, como se le caracterizó en su tiempo. Para hacerlo, aportamos algunos argumentos, nacidos tanto de nuestros propios acercamientos al tema como de la revisión de una cantidad significativa de autores. Pero una cosa es aseverar lo que no fue, y algo muy distinto afirmar lo que fue. Trataremos de hacerlo contundentemente, pero sin petulancia.

Recordemos, en primera instancia, que han sido cientos de autores los que, desde diversas perspectivas y estrategias, se han acercado a este apasionante hito histórico. Muchos de sus actores dejaron sus vividos testimonios, otros tantos testigos, o recipiendarios de información de primera mano, nos legaron también sus propios puntos de vista. Los investigadores norteamericanos que nos visitaron durante la primera mitad del siglo XX también realizaron aportaciones fundamentales. Un poco después, Nelson Reed escribió la obra clásica, tras consultar muchísimos documentos y dejar volar la imaginación con mucha libertad. Después de este clásico, cientos de historiadores, antropólogos, sociólogos y literatos de todo el mundo han hecho sus propias pesquisas y planteamientos. El resultado es impresionante, riquísimo, diverso.

Ante este panorama, cualquiera que se atreviera a decir “soy poseedor de la verdad absoluta sobre el tema” sería calificado, con razón, como un desquiciado. Por nuestra parte, sin afán de absolutismos, pretendemos aportar una mirada integral, una perspectiva, una introspección histórica.

Vayamos, siguiendo a Descartes, de lo simple a lo complejo, partiendo de lo obvio: la Guerra de Castas de Yucatán fue, sin duda, un movimiento social. Más aún: fue un amplísimo movimiento social. La base la conformaron decenas de miles de campesinos milperos, mayas y mestizos en su enorme mayoría, pero también pasaron lista de presencia decenas, tal vez cientos de pequeños y hasta medianos propietarios rurales. Tres fueron las áreas principales de procedencia de estos grupos: la región de los Cocomes, con Sotuta y Yaxcabá como poblaciones emblemáticas; el Sur profundo, particularmente Peto y Tihosuco; el Oriente, con varias decenas de localidades situadas en los alrededores de Valladolid. Además de estos agricultores, cientos de pobres urbanos, principalmente de Valladolid, Tihosuco y Peto, fueron también parte del movimiento. Hubo, pues, representación de la ciudad y el campo; de grupos campesinos, pero también de artesanos y comerciantes urbanos.

Pero la Guerra de Castas fue también un movimiento altamente politizado. La mayor parte de sus primeros dirigentes fueron batabo’ob (líderes tradicionales) de sus pueblos, como Jacinto Pat lo era de Tihosuco, Cecilio Chí de Tepich, Manuel Antonio Ay de Chichimilá y Florentino Chan de Dzibnup. Los líderes mayas convocaron a sus comunidades, y sus comunidades les respondieron, siguiendo una tradición prehispánica milenaria. Una vez establecido el conflicto, la lucha entre los batabo’ob fue también política, y la falta de un liderazgo unificadoel motivo de la crisis del movimiento en el período 1848-1854, hasta el surgimiento de la hegemonía de Chan Santa Cruz.

La política también estuvo presente en otro sentido: como comentamos en colaboración previa, en sus inicios el movimiento estuvo estrechamente relacionado con la lucha de facciones que se daba en las ciudades principales de Yucatán. Tras algunas semanas ambiguas, varios de los políticos barbachanistas que habían impulsado la rebelión quedaron atrapados auténticamente entre dos fuegos, y algunos de ellos, como el propio Jacinto Pat y José María Barrera, optaron por permanecer en el bando rebelde y validar el discurso de guerra racial. Por temporadas, líderes derrotados en revueltas políticas encontraron refugio y se adhirieron parcial o totalmente a los hombres de Chan Santa Cruz. Por lo general tuvieron fugaces momentos de gloria en la sublevación, pero casi siempre terminaron pagando con su vida su osadía, en algunos casos capturados por el gobierno yucateco, pero más frecuentemente ajusticiados por los líderes rebeldes, que nunca se confiaron del todo ante advenedizos y oportunistas.

La Guerra de Castas fue también un conflicto internacional. Desde un principio, Inglaterra observó las grandes oportunidades que la rebelión les permitía, y jugó siempre un doble papel, con un activo comercio con los rebeldes de Chan Santa Cruz, pero también manteniendo un juego diplomático con los gobiernos de Yucatán, México y Guatemala, vendiendo la falsa idea de que deseaban concluir con una guerra que producía violencia y calamidad en el territorio de Belice. Su premio final fue, precisamente, el reconocimiento de la jurisdicción británica sobre dicho territorio. En el siglo XX, cuando el rumbo de la Revolución Mexicana constituyó un motivo especial de preocupación para el gobierno norteamericano, el carácter internacional del conflicto renació, cuando los investigadores que estudiaban con motivos académicos el devenir del pueblo maya, realizaron a la vez labores de espionaje para el Departamento de Estado del país vecino. En actitud que hoy juzgaríamos de falta de ética e inescrupulosa, algunos de estos investigadores incluso llegaron a ofrecer ayuda militar a los descendientes de los líderes de Chan Santa Cruz, lo que ha sido conocido después de la desclasificación de los archivos correspondientes.

Aún queda mucho por explorar sobre este extraordinario tema. Apuntamos dos aspectos: la relación que hubo durante décadas entre los rebeldes y los habitantes de los pueblos fronterizos, y el papel de las mujeres en el conflicto. Sobre el primer punto, hay fuertes evidencias, aún no elucidadas firmemente, de que existían vigorosas redes,alimentadas tanto por lazos familiares como por intereses económicos; en cuanto al segundo, sólo se conoce parcialmente la historia de María Uicab, quien fuera líder durante algunos años de un grupo asentado en Tulum. Muchos pequeños datos, aún fragmentarios, apuntan a que el papel femenino fue mucho más importante que lo que los relatos actuales nos indican.

Sin duda no fue una Guerra de Castas. Fue, es, mucho más que eso. Es una herida abierta, que nos habla de las injusticias pasadas y actuales, pero también es esperanza viva de un futuro de paz y justicia para todas y todos los habitantes del Mayab.    

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